Bufff, jodido respiro, de todas las cosas que se pueden hacer en vacaciones para desestresarse, rodar es con diferencia la que prefiero, un actor ´respira cuando rueda, el resto del tiempo...aguanta la respiración.
El caso es que porfín me ha llegado la hora de dejar mi participación en "Hienas" la serie por internet de Norberto Ramos, director de "Muertos Comunes".
A Norberto le caracteriza una mentalidad de rodaje en la que prima el poco equipo (pretendido) y un intento de sacar el máximo partido al menor equipo posible. De esa forma el tiempo de rodaje se reduce drásticamente, las pausas entre tomas son minísculas y se posibilita rodar mucho material para ir dándole forma a todo en los monumentales montajes con los que se enfrenta ante tal cantidad de material.
A nivel de dirección actoral da muy pocas indicaciones, lo cuál es una característica (ni un defecto ni una virtud), es dependiendo del actor cuando eso le puede ir bien o le puede ir mal a cada uno. A mí en este caso me ha ido bien, quizá porque tenía claro el género en el que estaba trabajando, lo cuál te indica ya por donde encaminarte. Las indicaciones llegan cuando algo no le gusta o le parece que podría estar mejor, en ese caso ya sí se para y te comenta.
Siempre he dicho que una de las cualidades más importantes que tiene que tener un actor es la capacidad de "dejar marchar" lo que hace para instantáneamente cambiarlo si es necesario. Nada de obcecarse con una opción.
No puedo contar que ocurre en la escena porque está cercana al final de la serie y no es cuestión de spoilerar malamente, pero si puedo decir que hago de jefe de policia (uno joven, se entiende) en una acalorada discusión con una de sus agentes.
El día 4 vuelvo a rodar una escena extra con la que me han obsequiado y que me MUERO por rodar, bastante intensa e importante para la trama) sobretodo por trabajar con Emilio Buale, un actor cullo trabajo en la serie me ha llamado PODEROSAMENTE la atención, y del que hablaré más veces.
En el rodaje también estuvo presente César del Álamo, (director pero reconvertido en actor para la ocasión), el cuál hizo de mi ayudante y con el que lo pasé muy bien rodando (es ya mucha lluvia juntos). César está enfrascado en el montaje de "Mí" un thriller psicológico que ha terminado de rodar reciéntemente y cuyos avances podeis seguir desde su blog "LA TUMBA SIN NOMBRE" , coctelerioso también.
Anécdota: mi secuencia se desarrolla en un despacho, un despacho que nos prestó un conocido de Ángela Villar, la actriz con la que trabajé. El despacho estaba bien, algo sucio y desordenado, pero tras arreglarlo un poco quedó decente (sin ser una cosa....). Al terminar el rodaje unas tres horas después me puse a buscar mi maleta con mi ropa etc... y no la encontraba por ninguna parte. Tras buscar afanósamente durante un rato (en el que el equipo pasó de mi culo....) abrí una puerta "secreta" que había al final de un pasillito al que no le habíamos prestado atención. Tras la puerta.....4 despachos modernos y maravillosos, con preciosos contraluces a lo Ridley Scott, muebles nuevos y ventanas enormes lloraban de la risa ante un equipo de rodaje que contuvo sus ganas de gritar ante tal descorazonador descubrimiento.
Tenemos alma de perdedores, nos hace atractivos a veces....y capullos integrales otras.
Joer, que tengo a mi pequeño y oscuro rincón deprivado de actualización, y es que como ya dijo el bajo de Rammstein "el dolor es el mejor punto de partida para crear", y es que últimamente estoy contento, sin motivo de queja, equilibrado, bien vaya....mal para la creación.
"Y eso es mentira, coges tus mierdas y te piras" así dice Tote King, un rapero de talento y calidad indiscutibles al que me ha aficionado la señorita E.
El señor Tote y yo parecemos compartir esa mala uva que nos entra ante la calamidad política y cultural que nos rodea, y es que es la hostia, yo no sé si es que desde que vi el reportaje este de "Zeitgeist" se me han alineado los planetas con respecto a la convicción final de que vivimos en una sociedad donde la mentira es de una escala que asusta, llega un momento en el que no me creo ni los buenos días que da nadie por televisión.
-Humanos, se ha decidido vuestra total eliminación.
Ahora solo veo "Patriots" por todas partes, "Patriots" es el nombre que dan en "Metal Gear Solid" a un supuesto grupo pequeño de personas que son los que realmente gobiernan el mundo (la política, el ejército, los bancos, las guerras) y que permanecen en la sombra moviendo los hilos de presidentes y (por consiguiente) de los ciudadanos.
Los "Patriots" hacen que nos traguemos la mentira de Las Torres Gemelas, los "Patriots" hacen que España esté en "misión de Paz" en Afganistan lamiéndole las pelotas a Estados Unidos, hacen que el petroleo suba de precio, que los pisos cuesten 80 millones, que el café cueste 2 (320 pelas) euros y que Manu Tenorio venda discos.
-El día que menos os lo espereis...os vais a cagar
Nunca he sido muy aficionado al rap, pero sí me gusta mucho "Eminem" por ejemplo, oigo cosas de "El Chojín" y de Frank T cuando se me ponen a tiro, y la verdad es que engancha, sobretodo cuando es bueno.
Me gusta esa tormenta de ideas con la que puedes taladrarle la cabeza al que te escucha, me recuerda a estos blogs, te sientas y sueltas lo que piensas, "mejor fuera que dentro" como dice Jomesey ante el gordo que se tiraba pedos con olor a plátano en "El Cazador de Mentes" (claro que al gordo luego le sale una lamprea extraterrestre del culo, claro....)
Y aquí estoy, con mi lamprea extraterrestre particular, quien diría que hace ya un año y tres meses que empecé con el blog, curiosamente ahora me gano la vida escribiendo, Gonzalo Jesús que cosas, yo, que me canso de todo....
Tengo una manía, es como cuando te sale una llaga y en vez de dejarla quieta estás dándole caña con la lengua. Esta manía consiste en recordar esos lugares en los que me han ocurrido cosas especiales, pero imaginarlos ahora mismo, en el mismo momento en el que pienso en ellos. Me los imagino vacíos, en silencio, y echo de menos a las personas que recuerdo allí, y me echo de menos a mí allí, pero bueno, esto último lo llevo mejor porque al menos sé con seguridad que mi pensamiento está ahí por un momento.
Es más duro cuando recuerdo algún lugar especial que ya no existe, mi habitación en la casa del pueblo en Jaén por ejemplo, esa habitación estaba cargada de buenas sensaciones, vacaciones, amigos, familia etc... y cuando me acuerdo de esa enorme y viejísima habitación, me acuerdo de los dibujos de las baldosas de piedra, una especie de florer de lis rosas, de como el sol al atardecer entraba por la ventana y llenaba el cuarto de color dorado, recuerdo como, por la noche, abría los dos ventanales, escuchaba a mis padres y sus amigos hablando en el patio, me ponía música en el radiocasette mientras me tumbaba en mi cama mirando aquel cielo que, para alguien de Madrid, resultaba completamente INCREIBLE.
Recuerdo los muebles antiquísimos, un armario con un espejo ovalado enorme y un baúl lleno de lámparas y objetos enigmáticos. Todo en aquella habitación era sencillamente perfecto.
Hace un par de años unos indeseables se quedaron con ella tras poner en uso sus malas artes en temas de herencias y pestes de esas. Como primera medida decidieron despedazar la casa entera para hacerla "guay", cargándose recuerdos muy importantes para mí, lugares con los que me hubiera gustado contar hoy en día para visitar y sentir esa sensación de "permanencia" que uno tiene cuando vuelve a un lugar antiguo y conocido, de esos por los que mientras caminas puedes imaginarte a tí mismo de niño, de adolescente, quién sabe si de mayor. Ahora ese lugar que recuerdo, mi habitación ya no existe a pesar de recordarlo todo con tanta fuerza, ya no hay nadie oyendo música mientras se maravilla del cielo, ya no hay voces viniendo del patio.
En fín, cambio, cambio, de eso va, el tiempo pasa, aquel banco de aquel parque donde por primera vez tuve el valor de decirle a una chica lo que sentía por ella está ahora solitario, aquel momento de incalculable valor para mí está tan solo en mi cabeza.
Hace 17 años, después de separarse mis padres viví durante año y medio en Torrevieja. Tenía un amigo llamado Iván, también era de fuera aunque sus padres parecían decididos a quedarse a vivir allí. Tenía en una casita cerca de la playa, a un kilómetro de la mía. Por las tardes solía ir a su casa a dibujar y a ver "Bola de Dragón", le tenía un considerable aprecio, era uno de los 3 únicos amigos que hice allí.
Hace 3 años fui de vacaciones con la que (por entonces) era mi novia. Me apetecía volver a revisitar aquel lugar que significó muchísimo para mí, ya que fue la época más dura de mi vida, muchos cambios, mucha niñez, mucho dolor y la ominosa presencia del mar como de costumbre, mirándolo todo.
Toda mi visita por allí tuve la poderosa sensación de estar en un flashback que se convertía en presente cada vez que veía algo que había cambiado.
Una tarde decidí probar suerte e ir a casa de Iván, llamar a su casa y saludarle...si es que aún vivía allí 14 años después.
La casa, la calle y todo estaba igual, me acordaba de todo perféctamente. Entré en el pequeño recinto que franqueaba la casa, miré por las ventanas pero las persianas estaban corridas y no podía ver, asi que me acerqué a la puerta y llamé al timbre. No funcionaba, mal presagio.
Llamé varias veces con los nudillos. Nada.
Volví a llamar. Cuando caminaba mi camino de regreso al coche la puerta se abrió. Al volverme me encontré una visión inesperada. Un rumano en calcetines, de cara curtida con bigote, camiseta de tirantes blanca y calzoncillos me miraba sujetando una cerveza. "Que quierrres" me dijo. Le conté que venía a ver a los anteriores inquilinos, le pregunté si sabía algo de ellos. Me miró como si, mitad no entendiera nada, mitad desconfiara de mis intenciones. Me dijo que no, que no sabía nada. Entró y cerró. Me fuí de allí.
En fín, imagino que el hecho de haber viajado relativamente mucho en mi niñez me ha hecho más consciente de las cosas que se dejan atrás para no poder volver a ser vividas jamás, es un pensamiento que ya no me pone triste, me da vértigo, nada más. No pierdo la perspectiva de que ahora mismo, en el presente sigo creando momentos especiales, al ser consciente de todo esto vivo la vida como si fuera un viaje atrás en el tiempo, en el que tienes el privilegio de revivir esos momentos.
Aquella visita a la casa de mi amigo, aquel rumano etc...es ya un recuerdo especial. Así todo el rato.
-Imagina una foto, una foto que reflejara exactamente a la persona que sale en ella, una instantanea en un momento concreto de su vida que capture con eficacia la esencia de esa persona, toda su identidad, todo su color.
¿Cómo sería tu foto? ¿en color, en blanco y negro?, como estarías en ella, ¿saldrías como niño?, ¿como anciano?, y ¿ qué estarías haciendo?, ¿jugar?, ¿llorar?, ¿estarías sólo?, ¿acompañado?, ¿estarías triste?.
Desde que tuve trece años y me di cuenta pensando en lo mucho que quería a mi padre, de que un día yo tendría que verle morir, todo cambió para mí, casi recuerdo el momento exacto en el que ocurrió, curiósamente (a pesar de que he vivido en muchos sitios) no ocurrió muy lejos de donde me encuentro ahora. Todo el mundo tiene un momento en el que se da cuenta de eso, pero para mí fue una idea que a pesar de los años, los acontecimientos venideros, la adolescencia, la diversión, el primer amor, los desengaños, las victorias etc.. y ese tipo de cosas naturales que hacen que uno piense y sienta por un momento que todo es eterno, no me consiguieron despegar esta idea de que tarde o temprano todo pasa.
He intentado darle a esta idea algo de espacio en mi mente, abrazarla, darle comprensión, tener ideas propias sobre el tema, darle yo un sentido que valga para mí, uno nacido de mi especial forma de ver el mundo, un sentido que tenga sentido para mí y no uno heredado del miedo y la superstición, porque quiero y necesito darle un sentido, porque lo necesito para vivir mejor.
Veo y vivo mi vida de una forma muy concreta, y pocas, muy pocas veces en mi vida me he sentido conectado realmente a nadie en cuanto a esa forma de ver las cosas, lo que me ha convertido siempre en un ser bastante solitario (que no insociable) a pesar de tener bastantes y buenos amigos, pero hablo aquí de una sensación, siempre rondando, una especie de silencio, que puede ser espantado por unos instantes con voces y música, pero ahí está. No me olvido del silencio, nunca me pasa desapercibido, muchas veces es lo único que me parece verdad, y en el fondo sé que lo es, no es algo malo, no me pone triste, tan solo está ahí, y nunca he podido dejar de ser consciente de él.
Mi afición favorita cuando era niño era sentarme en el balcón de mi casa con las piernas colgando de los cuatro pisos que tenía el edificio donde vivía en Ceuta, agarrarme a los barrotes de aluminio y ver el increible espectáculo que tenía frente a mi casa, el mar casi de lado a lado del horizonte. Me fascinaba ver pasar los barcos que salían del puerto en dirección a un punto oscuro en el horizonte que mas tarde aprendí que se llamaba peñón de Gibraltar.
Nada ha cambiado, sigo mirando al horizonte, mas allá siempre de donde estoy, intentando comprender, disfrutando de no entender del todo, atraído por la belleza de este pedazo de misterio al que no me acostumbro.
Me quedaba horas viendo el mar, de vez en cuando mi hermano pequeño también venía y veíamos las cosas juntos, pero estaba claro que aquello no le fascinaba tanto como a mí.
A la derecha se podía ver la bahía con los barcos amarrados y al fondo una montaña llamada "La mujer muerta", se llamaba así porque su cumbre tenía forma de perfil de mujer. Por la tarde el sol se ponía tras esa montaña y el cielo se ponía rojo, aún recuerdo vívidamente todo aquello, la brisa del mar, el cielo rojo, el sonido del agua y el lejano sonido de las trompetas de los cuarteles con esa melodía mortecina y suave que tocaban siempre, sin excepción, cada día al anochecer,
Tengo 29 años, creo que me queda bastante tela aún (eso espero), pero a día de hoy, teniendo en cuenta todo lo que he vivido, mi "foto" sería esa, un niño de pelo por los hombros, rubio, de espaldas, sentado en un balcón, agarrado a unos barrotes, ante un mar abierto y un cielo rojo.
El año pasado murió un amigo mío, una mierda bastante trágica, no voy a suavizarlo, se llamaba Oscar, tenía 30 años, un día sencillamente no se despertó, su hermana se lo encontró cuando fue a despertarlo por la mañana.
Fue la segunda muerte que he tenido que vivir en mi vida, de la primera no quiero hablar ahora.
De aquel día recuerdo flases, recuerdo que fue un día confuso, fue la primera vez que me enfrenté de verdad al hecho de saber que alguien a quien quería sencillamente ya no estaba. Recuerdo que la idea me vino de esta manera, pensé que no importaba lo lejos que viajara ni lo mucho que me esforzara, sencillamente no volvería a ver a esa persona jamás. Pude sentir exactamente lo que mide y pesa una persona en mi alma y mi corazón, sencillamente sintiendo el agujero que deja cuando ya no está.
Estaba confundido, yo me considero una persona razonablemente racional, pero por más vueltas y vueltas que le había dado a la idea de la muerte no había ni podido anticipar la cantidad de cosas que sentí y descubrí sobre ella aquel día.
Recuerdo estar frente al hueco donde metieron sus cenizas, tan duro como eso, estar ahí delante y pensar que Óscar no estaba, solo estaban esas cenizas, y, como ya había gastado todas las emociones posibles, sencillamente me dediqué a estar y a respirar, a vivir ese momento fuera el que fuera. Un momento tan real y tan auténtico que mandó a la luna muchos fantasmas y tonterías que había llevado alrededor toda mi vida.
Enpecé a sentir muchas cosas que se transformaban en imágenes y en sensaciones, todas nuevas y poderosas, empecé a ver claramente como estatuas de piedra aquellas cosas que me importaban y aquellas que no, sencillamente podía distingirlas por primera vez con total claridad, me di cuenta de que debía seguir siendo actor, que debía de aprovechar cada instante como si fuera el último y ser lo más feliz posible, me di cuenta de que quería mucho a mi familia, de que quería a mis amigos y (casi por primera vez) de que me quería a mí mismo.
Por primera vez, realmente sentí que todo, todas las cosas y personas, eran algo que no iban a durar para siempre, sentí que algo que no haces es algo que no harás nunca, me di cuenta de que quizá no tenga tiempo de ver y hacer todas las cosas que he venido diciendo que haría, y me di cuenta de que quizá pierda a gente antes de decirles o hacerles sentir lo que me importan, y eso, de alguna forma, me puso más en la pista de lo que es esencial.
No me avergüenza decir que aquel día fue jodidamente triste, pero también bonito a la vez, y real, aquel día dejé de creerme mucha de la mierda que me he creido siempre, aquel día me hice un poco menos orguilloso, un poco mas paciente, un poco mas seguro y un poco mas cariñoso.
Me di cuenta de que las estupideces en las que la gente suele perder el tiempo no son tan importantes, y también me di cuenta de que esta sociedad me había sistemáticamente apartado de la realidad que estaba viviendo en aquel momento, como si no existiera, y me pareció algo que todo ser humano debería saber para vivir bien, para saber que hacer, para entender lo importante. Darme cuenta de la infantilidad y miedo que habita en el corazón de nuestra sociedad me llenó de vergüenza.
En el instituto no escuché más que mierda que se suponía que era muy importante, que si había que hacer carrera, que si el mundo era muy dificil, que si había que ser alguien, pero nadie mencionó que en realidad lo que ocurre es que el tiempo es finito, que hay que tener conciencia de él, tomar posesión de nuestras posibilidades y no esperar para hacer del mundo lo que queramos, y que encontremos en el el lugar en el que somos felices, SEA CUAL SEA este.
Porque es ahora mismo cuando se decide todo, ahora, en estos minutos, lo que hay más allá no existe, es malo creer que existe, aunque sea inevitable hacerlo, y por eso cada cosa que haces es importante, o más bien es importante que sea importante, importante para tí, para hacer tu vida lo mejor posible, antes de que se acabe.
Sé que no es muy práctico y desde luego aquel día supe que la apertura tan gigantesca que tuve ante las cosas poco a poco se iría cubriendo de las mentiras (las mentiras malas, quiero decir) que nos rodean, y me harían ir cayendo una a una en las cagadas que he ido cometiendo siempre (que todos cometemos siempre), como es no valorar lo que tenemos, o darlo todo por sentado.
Pero no todo se ha perdido, quizá el cambio fuera sutil, pero la gente cercana a mí lo ha percibido, y yo también, y es bueno. Lo percibo cuando hablo con las personas, cuando escribo, cuando me paro y pienso, cuando me impaciento, cuando miro, cuando pienso en el futuro, cuando me enamoro, cuando beso.... todo ha cambiado, todo ha cambiado a mejor, a más auténtico, a más real, porque ahora sé mejor lo que vale un solo instante más.
No puedo negarlo, este lugar en el que escribo y en general todo lo que hago está (como yo) embutido en ello, la muerte es algo que tiene una presencia enorme en mi vida, siempre lo ha hecho, porque nunca me he dejado acostumbrar del todo a vivir, nunca he dejado de pensar lo surrealista y magnífico que es estar aquí, ser capaz de amar y de ser amado por otros seres milagrosos que existen también.
Por todo esto, no me sorprendí cuando me sentí tan poderósamente conectado a una pequeña y discreta serie llamada "A Dos Metros Bajo Tierra" .
Una serie que se ha descubierto ante mí como el reflejo más exacto de como siento el mundo.
Esta serie va de una familia que vive en una casa desde la que llevan el negocio familiar, una funeraria. Con el tema central de la muerte y cómo esta condiciona condiciona la vida, se desarrollan multitud de lineas argumentales con diversos personajes a cada cuál más interesante.
Hoy he terminado el último capítulo de la serie y me he sentido obligado a escribir este post.
Soy una persona que ha dejado mucho tiempo en la ficción, en explorar otras vidas y así aprender cosas para la mía, me dejo cambiar por lo que veo. Pero puedo afirmar que nunca me había emocionado tanto ninguna historia, ya sea escrita o filmada, nunca me había llegado tanto al corazón algo que nadie me haya contado, como lo ha hecho esta pequeña serie, estoy maravillado por ello, por la capacidad que ha tenido de marcar esa diferencia en mí a estas alturas.
Es la historia con la que más me he sentido identificado, la que ha reflejado el pensamiento, la sensibilidad y la inteligencia que ha hecho eco en mi interior que he sentido mas propia, con la que el niño que miraba el mar en Ceuta agarrado a los barrotes de su balcón se ha sentido más identificado.
Creo de alguna forma, que este es el post que he querido escribir siempre, el que tiene el color justo, el que inconscientemente ha empapado el título y el tono que he querido darle desde el principio a esta voluntad de expresarme, y de contar qué llevo dentro.
Agosto de 1991, salida de compañeros de quinto curso al parque de atracciones.
Siempre he sido un poco cagao con las cosas que dan vueltas, no sólo el miedo a darme una leche, es el miedo a sufrir, a sentirme enfermo.
El Cóndor, los Siete Picos, el Jet Star, el Catapult...me dan cague todos, aún así me montaba, e incluso finjía que me lo pasaba bien, pero en el fondo todo era presión de grupo, todo era por no aguantar la visión de la chica que me gustaba viéndome ahí plantado, esperando a que todos salieran emocionados de las atracciones, no podía permitirlo, soy un macho y esas cosas.
Aquel día me enfrenté a una nueva atracción, el Top Spin, cuyo color rosa no me engañaba, era una suerte de tortura medieval de 7 metros en la que unas gradas con asientos estaban suspendidos sobre dos pilares que al elevarse levantaban las gradas, las cuales además permitían giros como los de un rollo de papel higiénico cuando tiras de él.
Era como ese juego de palos que usan en Asterix para mantener al jabalí a la altura adecuada del fuego mientras lo cocinaban, pero allí en vez de jabalí había un gilipollas cuya sonrisa nerviosa no podía ocultar el terror que se escapaba de sus ojos mientras se acomodaba en su asiento y se ajustaba los grilletes que impedían escapar.
Mi amigo Israel a mi izquierda, David a la derecha, bromas nerviosas, risas explosivas, picor estomacal creciente hasta que el Top Spin, con una sirena estruendosa, se puso en marcha.
Cuando llevaba cuatro vueltas de campana creía que le había dado la vuelta al marcador del terror y la confusión, sencíllamente no podía entender porqué había pagado porque alguien me hiciera aquello, pero no grité, estaba demasiado aterrorizado para gritar, mi mente intentaba escabullirse con imágenes y escenarios de aquilibrio y seguridad, mi cuerpo, sin expresión, era un filete con ropa que se meneaba según le movían las fuerzas cinéticas.
Entonces llegó el momento clave de la atracción en que te suspenden sobre los 7 metros, inclinan las gradas hacia adelante, de forma que nuestra cara queda alineada directamente al suelo, y solo los grilletes nos impedían caer al vacío. La leche de divertido.....
Creo que me acabo de hacer caca....
Y fue entonces, en ese momento preciso.....cuando todo ocurrió.
Un abejorro de estos gordos y negros me entró en la boca, durante unos segundos que parecieron años, sentí una mezcla de terror y asco, notaba toda su gordura pilosa rebotar contra las paredes de mi boca, mi lengua, mi paladar, mis dientes... sus alitas intentando volar y sus patas moverse, sabía agrio, como hierba, pero más asqueroso.
Intentando sacarme aquella bola viva de las carnosidades de mi boca, y ante el temor de tragarla, empecé a emitir una suerte de esputos y granidos de cuervo con la intención escupir, no tenía suficiente aire en los pulmones para soltarlo con fuerza, inspirar ni se me ocurrió ante la posibilidad de tragarme al bicho, así que empecé a intentar acercarme las manos a la boca, pero los grilletes me lo impedían, me entró el pánico y lo intenté con más fuerza, girando los brazos y estirando el cuello para acercarlo a las manos...sin éxito, pero dando un espectáculo gestual lamentable.
En ese momento Israel se dió cuenta de mis movimientos, y de los extraños sonidos que emitía, sin saber de que iba el rollo, me puso la mano en el hombro y me dijo entre risas, con el pelo cayéndole por la cara debido a la gravedad y con cara roja de un psicópata: "¡¡¡Tranquilo tío, que ya no queda nada!!!"
No sé si el abejorro sobrevivió, más que escupirlo lo conseguí desplazar fuera de mi boca y a pesar de lo pegajoso que estaba por la saliva la gravedad hizo finalmente que cayera, como tenía las alas mojadas se precipitó al vacío y nunca más supe de él. Quizá esto fue mas duro para el abejorro que para mí...
Una de las cosas que mas me tienen contento de mi trabajo (el trabajo B quiero decir) es que me da la clase de novedad y continuo cambio que necesito. Ayer tuve que ir a cubrir un evento llamado ComunicARTE 08 para nuestra revista, básicamente consistió en la proyección de un documental sobre fotografía y una entrega de premios por categorías a los distintos medios de comunicación de primera linea (tele, radio, prensa...).
El documental y en general la ceremonia entera giró entorno a un fotógrafo francés apodado "el ojo del siglo XX". Henri Cartier Bresson que (según me sopló el mencionado documental y wikipedia) nació el 22 de Agosto (cuasi-Virgo, no me extraña) de 1908 en París.
Lo que me ha atrapado salvájemente a este tío no solo han sido sus acojonantes fotografías, sino verle y oirle a él explicando su filosofía acerca de la fotografía, el sentido que él le ha dado a ese arte.
Entre los conceptos más divertidos y apasionantes está ese en el que define la buena fotografía como ese momento en el que la inteligencia, el corazón y el alma se alinean (impresionante).
Pero es cuando uno ve sus fotografías cuando se da cuenta de que son las palabras exactas para definir qué está pasando en esas fotografías. Henri hablaba además de su fanatismo por el instante decisivo, un instante en el que había que hacer la foto o irse a casa. Decía que su mente sonaba así cuando enfilaba la cámara: "sí....sí....no...no...SÍ!!!...no....no..." (un concepto bastánte orgásmico ahora que lo leo).
Describe la fotografía como la perfección de un momento que ha de ser recogido en su punto álgido, y que este punto álgido tiene que ver con la geometría perfecta de los elementos en un momento concreto (esto último es perfectamente notable en sus fotos y un pensamiento tan cuasi-Virgo que creo que este tío y mi padre habrían hecho maravillosas y geométricas migas).
Hubo un momento en el documental en que se podía ver a Bresson sujetando una de sus fotos, mirándola aténtamente para luego decir: "Es algo actual, porque lo estamos viendo ahora mismo, pero a la vez es pasado, es un momento que ya no existe, el pasado y el presente se juntan y nos dan la prueba tangible de que el tiempo no existe".
En fín, que maravilla ver a una persona que encuentra una disciplina creativa, la introduce en su vida, la asimila a un nivel muy profundo, y acaba creando un entendimiento tan personal, íntimo y original que esa disciplina se moldea a imagen de su mente para mostrarlo a los demás.
En el documental explica esta foto. Está tomada en Berlín, ante ellos está el muro que separa la parte oriental con la occidental, estos jóvenes son hermanos y están esperando la señal que sus padres les daban diariamente (subiendo y bajando la cortina de una de las ventanas del edificio que tienen delante) de que están bien y a salvo. Inteligencia, corazón y alma alineados.
Dice Michael Caine (mi amado) que el actor bueno es el que encuentra en algún sitio (el que sea)su forma de implicarse sificientemente en el texto para reflejar emociones reales, pero el actor genial es aquel que le vale con lo descrito en el texto y con su identificación con el personaje y sus situaciones para reflejar esas emociones.
La interpretación es un arte bastante distinto a los demás, comparándolo (por ejemplo) con la pintura, podría decirse que este (la pintura) es un arte que solo con una técnica excelente sí garantiza un buen resultado, Velázquez por ejemplo, los motivos de sus cuadros no son siempre "geniales", a veces uno se pregunta que implicación emocional podía encontrar Velázquez en esos motivos concretos, no parece que él quisiera expresar nada en ellos que fuera mucho más allá de la perfección técnica. Sin embargo la interpretación es una amalgama de disciplinas variadas que, aún estando controladas por el actor a un excelente nivel, por sí mismas, no presuponen un buen resultado en el cine.
La mejor técnica no significa una buena interpretación, o una interpretación interesante, además, la total ausencia total de técnica sí puede dar una interpretación brillante, ejemplos de esto último se han venido dando una y otra vez en el cine, es lo que vemos en Natalie Portman en "León, el Profesional" o en Juanjosé Ballesta en "El Bola" o lo que pareció lanzar al estrellato a gente como James Dean o Marilyn Monroe, es una extraña mezcla de talento no identificado para captar la atención del público y de potencial de cámara.
Las profundas y misteriosas fórmulas que harían entender qué es genial ante la cámara y qué no lo es, son un misterio incluso para los mayores expertos en esta profesión. Existen cientos de buenos actores, de muy distinta naturaleza, pero es dificil entender que les diferencia entre sí en cuanto al interés que despiertan (qué hace que un tipo bajito y aguileño como Al Pacino pueda hiptnotizar de semejante forma, por ejemplo), tan solo se conocen los efectos secundarios: la mirada fija y atenta del público cuando aparece el actor, o su indiferencia.
De nuevo, armado con una lanza y un taparabos estiloso me dirijo a luchar, sin apenas esperanza....contra los exámenes:
-La U.N.E.D les da la bienvenida, abran los sobres con los exámenes y preparen sus culitos, gachones!
La primera lucha ha sido en casa, contra la seductora opción de dejar las asignaturas más coñazo para septiembre, una traicionera puta que luego se cobra su venganza agüandote el verano:
-Oh vamos...Derecho del Trabajo es un coñazo, ya la estudiaremos en verano...hay tiempo..
-Umm....no sé no sé....
-Vamos vamos, no estudies hoy, mira, ahí tienes la 4ª temporada de "A Dos Metros Bajo Tierra".
-Umm....sigue, sigue hablando.
-Ese es mi Gonzo...
Los profes que hacen guardia para asegurarse de que la gente no copia son implacables, de vez en cuando pillan a alguien y es duro de ver:
-COOOORTENLE LA CABESSSSSAAAAAA!
-Pero por favor...estos apuntes...no son míos.....