Acabo de leer la primera pagina del periódico (de papel) y tengo un nudo en el estomago. No lo comprendo.
No llego a entender el que la maldad de algunos seres calificados como humanos pueda llegar hasta el punto de sacrificar la vida de una pequeña de 8 años para conseguir ¿Qué? Para conseguir nada.
Acabo de leer que la ultima explosión en Irak se hizo a distancia, utilizando a una niña como “correo” de la muerte. Simplemente deplorable, aunque por desgracia no es nuevo.
La infancia es utilizada, explotada, o simplemente ignorada en nuestro mundo. Los terroristas la utilizan como arma, los pederastas abusan de su inocencia y los estados modernos también acaban haciendo uso de ella para fines impresentables. Ya sabemos que los políticos en general no tienen corazón.
Dictadores y políticos democráticos utilizaron, y siguen haciéndolo, imágenes infantiles con fines propagandísticos. Dictadores y políticos democráticos gustan de ser retratados rodeados de niños en una burda imitación de aquel “dejad que los niños se acerquen a mi” del inventor del cristianismo. ¡Malditos sean!
Todos apelan a las necesidades de la infancia. La realidad es que la infancia les importa un rábano. Bueno siempre hay excepciones, pero son pocas.
Porque nada mejor que apelar a los beneficios potenciales para las criaturas como forma de afianzarse en el poder. A cualquier padre o madre le mueve el saber que el político de turno se ocupa de la infancia.
Pero lo de utilizarles como armas terroristas es junto al abuso sexual lo peor que se puede imaginar. Solo mentes diabólicas, dañadas, pueden llegar tan bajo.
No voy a entrarles al trapo. No voy a hablar, como hice en ocasiones pasadas, de buscar las causas reales del terrorismo. No voy a hablar de cómo mejorar el mundo acabando con esta lacra. No voy a hablar de nada más. No es tiempo para hablar. Es tiempo para llorar, o para reflexionar. Nada más.
Un saludo.
Que malo puede llegar a ser el silencio. Muy Malo. En algunas circunstancias es la antesala de las malas noticias.
Hoy es uno de esos días donde toca temblar, y es precisamente por el silencio que como respuesta he obtenido de uno de los fabricantes con los que he de lidiar en mi hacer diario, veremos lo que ocurre.
Porque cuando te contestan, incluso si es una respuesta negativa, se detecta una implícita actitud positiva.
Cuando te dan la callada por respuesta lo único implícito es que las cosas no se están haciendo, con la consecuente perdida de tiempos en la cadena de diseño/producción afectada. En otras palabras un retraso que puede tener unas consecuencias mas que funestas.
Decía que hoy es uno de esos días, y ya me ven, escribiendo mientras espero a que los Sres. en cuestión decidan contestar. ¿Lo harán? Lo dudo.
Mucho me temo que no han hecho los deberes y por tanto tendré que pegar un taconazo frente a los responsables de esa empresa y sacarles los colores, algo que forma parte de mi trabajo, pero que me disgusta hacer.
No me gusta tener que andar de ejecutivo agresivo. Nunca me ha gustado esta parte de mi trabajo.
Pero si no lo hago la responsabilidad de cualquier retraso será mía, inaceptable. Voy a llamar una vez mas.
No contestan. No hay respuesta. Estoy comenzando a estresarme, y eso definitivamente no es bueno. ¡Cuánto daría por tener mi pequeña granja en algún lugar remoto, con mi vaca, mi oveja y el pequeño huerto! Seguro que es duro, pero al menos se hace ejercicio físico y el éxito o fracaso depende de uno mismo, (y de la climatología, claro esta) y no de una pandilla de inútiles con sueldos bajos que tan solo piensan en llegar a final de mes sin aprietos. Si es que al final la culpa la voy a tener yo por haber elegido la profesión equivocada…
Nueva llamada, sin respuesta.
Creo que me voy a tomar una tila, y el sol. Afuera hace un día de esos que merece la pena aprovechar y total, para lo que me pagan, creo que también puedo zanganear un poco. Al fin y al cabo, no es mi culpa
Un saludo
Mi vecina esta en estado de buena esperanza. Nada que ver con el cabo del mismo nombre, sino con la maternidad del hospital más cercano.
-Bueno, ¿y que?
-Pues que con este ya van tres
-Los mismos que Ud. tiene.
-Si, pero no es lo mismo. Los míos están a buen recaudo con su madre. Los de ella andan distribuidos en familias de acogida bajo la supervisión de los servicios sociales.
-Esas cosas pasan
-Sobre todo si, como es el caso, mi vecina es una parturienta profesional. Y conste que no es la única. Casi el 40% de las criaturas venidas al mundo en el Reino Unido lo hacen en una de esas familias llamadas mono parentales, o lo que es lo mismo, son “hijos naturales” o bastardos según la denominación del plan antiguo.
-Oiga, ¡sin insultar!
-Al usar la palabra no he pretendido ofender a nadie. Además, es un hecho. A lo largo de la historia ha habido muchos bastardos regios, como por ejemplo el Gonzalo Fernández de Córdoba, el gran capitán.
Esta situación es una consecuencia de ciertas políticas puestas en marcha por las distintas administraciones británicas del pasado. Una consecuencia directa del llamado “estado de bienestar” que se traduce en un incremento de personas dependientes de las ayudas del gobierno, es decir de vivir del cuento.
-¡pare el carro!
-No, no se equivoque. Yo no estoy en contra de ciertas ayudas y subsidios. Pero es que lo mucho puede ser tan malo como lo poco.
En España se peca de los segundo. Al menos hasta ahora, una madre soltera tenia que currárselo para salir adelante. El estado no echaba una mano salvo algunas migajas que no sirven para nada.
Por el contrario en el Reino Unido las ayudas son tales que ya hay quien ha decidido hacharle cara y han hecho de abusar el sistema, toda una profesión.
Son madres profesionales, no de alquiles, no confundamos términos.
Estos son los hechos. Con los que reciben por niño son capaces de vivir, con estrecheces, pero vivir. Si el número de niños aumenta, también lo hacen las ayudas. Y si por casualidad los niños son de diferentes padres pues entonces pueden llegar a vivir holgadamente.
Mi vecina tuvo una niña a la que “cariñosamente” llamaba “piece of shit” (pedazo de mierda) y eso que era un encanto de dos años.
Debido a sus abusos y los de su pareja con el alcohol y las drogas un día la niña fue a parar a manos de los servicios sociales mientras los padres seguían viviendo del cuento durante unos cuantos meses mas, en una casa del ayuntamiento donde incluso ahora no tienen que pagar alquiler.
Parte de ese cuento fue enviar a la pareja a un programa de desintoxicación de donde ella volvió intoxicada, con un nuevo compañero, y preñada del segundo.
Y un buen día parió, y las ayudas comenzaron de nuevo. Claro que… el niño, de dos meses, se cayó al suelo mientras “lo vigilaba una amiga” y otra criatura que fue a parar a manos de los servicios sociales.
Tras una nueva y breve “desintoxicación” y unos pocos meses de calma chicha, nueva preñez al canto. ¿Es justo?
-creo que para la criatura, no
-ni para la criatura ni para los que aun queriendo tener niños, no pueden.
Si el caso de mi vecina fuera aislado, pues diría aquello de ¡que le vamos a hacer! Pero la realidad es, como reconocen los propios políticos, que casos similares son el pan nuestro de cada día.
Y lo peor de todo esto es que hay muchos inocentes, es decir los críos de las profesionales del parto, así como otras mujeres que han quedado embarazadas simplemente por puro accidente, que acaban pagando el pato. Los primeros porque están condenados a una vida de privación, a trasformarse con el tiempo en “underclass” y carne de presidio. A las segundas porque cada vez más se mira con recelo a cualquier mujer que, sin tener pareja conocida, acaba embarazada. Y no todas son iguales.
Un saludo
En la televisión del viejo payaso alguien ha decidido hacer el ídem. 40 años después vienen con la vaina de si hubo, o no, pufo en Eurovisión.
Hombre que pudo haber pufo no lo niega nadie. Pero airearlo así, sin más, no deja de ser una chapuza que en nada beneficia a la imagen de nuestro país en el resto de Europa.
Comprendo que Massiel este cabreada. No es para menos. Porque tanto si hubo pufo como si no lo hubo, ella estuvo al margen de todo. O al menos así lo creo yo. No obstante su nombre se ha visto embarrado por el supuesto escándalo, si es que lo hubo.
En esta isla de eternos, y malos, perdedores no pierden ripio para reclamar un triunfo dudoso. Ya se han alzado voces reclamando que se de cómo ganador a Cliff Richard, con su canción (hortera donde las haya) “congratulations”. Es la de siempre. Lo que no se gana en la pista, tratemos de ganarlo en los despachos. Ocurrió con Hamilton el pasado año ahora quieren volver a intentarlo con el Richard 40 años después.
Pero la culpa no es de ellos. La culpa es de aquellos que buscan hacerse un hueco de notoriedad afirmando cosas que, a menos que tengan datos concretos, son de juzgado de guardia.
A mi Massiel ni me gusta ni me deja de gustar. Pero algo queda claro, su La la la sigue siendo, a pesar de los años, una pieza maestra si la comparamos con el Chikilicuatre, colmo de la horterez, que pretendemos vender a Europa. Si ganamos con ese bodrio seria como para echarse a llorar.
Como músico me identifico más con la primera que con el segundo. Creo que cualquier músico decente haría lo propio.
Parece mentira que con la cantidad de cantamañanas, que no cantantes, que andan dando el cante por estos lares y que por tanto merecen el que les den alguna que otra cornada mediática, la televisión del viejo payaso se preocupe en tratar de desenterrar asuntos que en realidad importan a muy pocos, por no decir a nadie, pero que sirven para echar basura auna cantante que lo único que ha hecho es subirse a un escenario defendiendo su país, independientemente de que los directivos de la televisión dictatorial fueran de un lado a otro de Europa recavando votos para su canción. ¡Como si no hubiera otras cosas de las que preocuparse!
La Presidenta de la comunidad de Madrid esta celosa. Al Presidente de todos, incluso los que no le hemos votado, le dan más minutos en la televisión pública que a ella, y le ha dado la pataleta.
Claro que quizás la Sra. tenga razón. En un país donde tenemos un nuevo y flamante ministerio de Igualdad la máxima autoridad del mismo, es decir ese empleado público al que pagamos todos, debiera de dar ejemplo.
No es de recibo que por ser vos quien soy (que diría la oración) el presi tenga carta blanca y los micrófonos del plato no se bajen a los 59 segundos según ordenan los cánones del programa.
Entre esos dites y diretes de la Sra. Presidenta acabamos de descubrir que Dña. Esperanza ha leído a Orwell.
Esa si que es una buena noticia.
De la calidad cultural de nuestros políticos sabemos muy poco. Supimos en su momento que a Guerra el librero le gustaba Gustav Malher, que Tierno Galván era un hacha con el latín, que la nueva ministra de Igualdad es muy flamenca y que al Licenciado Felipe, Alias Isidoro, le daba por los bonsáis y el billar, practicas culturales de primer orden, y conste que hablo en serio. No estoy siendo sarcástico.
Pero aparte de eso, poco o muy poco ha transcendido al gran público sobre las aficiones literarias, musicales o artísticas en general de nuestros políticos, y quiero suponer que alguna tendrán, aparte de aparecer en los conciertos solidarios de los musicos progres del canon.
El único problema con la afirmación de la Sra. presidenta de Madrid y su alusión al “ministerio de la verdad” Orwelliano es que sin quererlo, o quizás a posta, ha mezclado churras con merinas.
El ministerio de la Verdad de Orwell era el ente encargado de maquillar la historia para adaptarla a las necesidades del dictador. Vamos, algo así como la ley de la memoria histórica zapateril, donde solo parece haber victimas en un bando, pero a lo bestia.
A eso se refería Orwell con su ministerio de la Verdad.
Quizás la presidenta madrileña metió el gazapo a posta para mencionar sin decirlo la ley anteriormente citada.
De no ser así quizás debiera de haber hablado del orwelliano ministerio de la abundancia, si de ironizar sobre el nuevo ministerio se trataba.
¿Metedura de pata? Quizás. Pero al menos sabemos que la Sra. es culta, lo cual es de agradecer. Mejor cultos, aunque cometan errores, que algarrobos como aquel alcalde derechón de mi tierra de cuyo nombre me acuerdo aunque no quisiera, y que era un genio en aquello de la construccion.
¿Tienen pata de palo y parche en el ojo? Creo que no. Eso ya no se estila
El viejo bergantín ha dado paso a la Zodiac con motor de alta potencia y GPS por aquello de no perderse en la mar.
Pero sus “Hazañas” siguen siendo las mismas, secuestrar, robar, asesinar, todo por el maldito “jierro”
-En eso no se distinguen mucho de las multinacionales
-Ni de los bancos, ni de algún gobierno corrupto que otro.
En el puerto de Bristol aun se puede contemplar el lugar donde se ejecutaba a quien cometiera actos de piratería. El método de ejecución era muy particular, y supongo que efectivo, amen de público.
-no le de Ud. ideas al Ramoncin y la SAGE…
-Esos no necesitan ideas. Son los corsarios que piratean los bolsillos de cualquiera que compre un CD aunque sea en blanco.
-o un floppy o cualquier otro tipo de soporte informático…
-cierto.
El caso es que como venia diciendo, en Bristol aun se puede contemplar la argolla, “the gibtaylor” donde los ejecutaban. ¿O seria mas justo decir donde morían? Porque la realidad es que la ejecución en si la realizaba el mar.
Cojean al desdichado, lo ataban a la argolla cuando la marea estaba baja y lo dejaban ahí, a la vista del público. Cuando la marea subía, morían por inmersión. Considerando que las mareas en esta zona del planeta son las segundas mas fuertes del orbe, la ejecución era infalible, y barata, y… cruel, amen de un espectáculo macabro y largo (llegaba a durar cuatro horas) para un pueblo congregado y borracho.
En otros lugares como Londres, se les colgaba en “Execution Dock” y se dejaba ahí sus cuerpos durante semanas para que sirvieran de “aviso a navegantes”
Por suerte (aunque muchos no lo compartan) las cosas han cambiado y en las sociedades llamadas avanzadas o civilizadas, ya no se ejecutan piratas. Pero tampoco se hace nada para evitar que sigan haciendo de las suyas.
Es paradójico que en estos tiempos de alta tecnología y gran hermano haya grupos de individuos a los que nos se les sigue el rastro. Yo no puedo caminar tres pasos sin que mi careto quede grabado en una de las miles de cámaras instaladas a troche y moche por la ciudad. Sin embargo un grupo de 10 personas con armas y pertrechos pueden hacerse a la mar sin que nadie les detecte… ¿O quizás sea que a alguien, gobierno o institución, no le interesa detectarlos?
El pueblo ingles es muy peculiar. Por una parte les gustan las normas más que a un tonto un pito, por la otra pueden acabar revolucionándose, aunque eso les cuesta más.
Kropotkin, que aparte de anarquista era un tío que entendía un poco de crimen, dijo en cierta ocasión que la existencia de criminales es una consecuencia directa de la existencia de leyes. Estoy de acuerdo. Otra cosa es que uno aspire a vivir en un mundo donde éstas, las leyes, no existieran. Sería utópico.
El pasado sábado, tras la barbacoa urbanita a la que hacia referencia en mi último post, y tras el bodorrio en el pub, fui testigo-participe de una pequeña revolución. Los miembros de cierto club social decidieron romper todas las normas, reglas y demás gilipolleces y lanzarse por las calles de la anarquía, aun y a pesar del riesgo que eso conlleva.
Se obscurecieron las ventanas, se atrancaron las puertas, y se monto la timba con póquer, alcohol fuera de horas y cigarrillos encendidos a todo meter, vamos que el club del 2008 se transformo en un cotton club al mas puro estilo Chicago años 20, con postigo disimulado y contraseñas incluidas. Solo nos faltaba la orquestina de blues o jazz y algún cara cortada con pistola en la sobaquera.
La realidad, y con las leyes en la mano, todos los que tomaron/mos parte en esa revolución cometimos varios crímenes:
·Juego ilegal.
·Beber fuera de las horas permitidas
·Estar dentro de un establecimiento público tras su hora de cierre
·Fumar dentro de un establecimiento público.
Vamos, que si nos pillan los herederos de Elliot Ness hubiéramos acabado todos los presentes en la perrera, amen de sancionados con una buena multa, o algo peor. Lo dicho, en cuestión de minutos pasamos de ciudadanos de a pie, cumplidores de la ley, a criminales, carne de presidio.
Y ahí es donde yo quería ir a parar.
El lugar donde ocurrieron estos hechos es un club social privado, es decir, sus miembros son, o mejor dicho somos, los dueños del cotarro. Es nuestra casa. ¿Por qué hemos de someternos a unas leyes tan absurdas como las que regulan lo que podemos y no podemos hacer dentro de nuestra casa? ¿Acaso hicimos algo mal a alguien? Yo creo que no.
En realidad lo que hicimos fue hacer uso de nuestra libertad en un espacio de nuestra propiedad. Pero eso los gobiernos, tan paternalistas ellos, no lo pueden entender. Lo del juego no fue sino unas cuantas manos de póquer, y solo un reducido número de personas estuvieron involucradas en el mismo. A los demás no nos interesaba. Lo de beber fuera de las horas permitidas… ¿acaso no beben ustedes en sus casas?
Un establecimiento público, en el que solo pueden entrar los que pagamos una cuota, es decir, por tanto no lo es tanto. Por ultimo lo del fumar, considerando que el 99 por ciento de los miembros del citado club son fumadores, no causo ningún riesgo para nadie que no lo este asumiendo de motu propio.
Pero la ley dice lo contrario y por tanto pues eso somos candidatos al presidio por hacer un libre uso de nuestras propias instalaciones. ¿Quién dijo que en los países occidentales tenemos libertad? Kropotkin tenía razón.
El pueblo ingles es muy peculiar. Por una parte les gustan las normas más que a un tonto un pito, por la otra pueden acabar revolucionándose, aunque eso les cuesta más.
Kropotkin, que aparte de anarquista era un tío que entendía un poco de crimen, dijo en cierta ocasión que la existencia de criminales es una consecuencia directa de la existencia de leyes. Estoy de acuerdo. Otra cosa es que uno aspire a vivir en un mundo donde éstas, las leyes, no existieran. Sería utópico.
El pasado sábado, tras la barbacoa urbanita a la que hacia referencia en mi último post, y tras el bodorrio en el pub, fui testigo-participe de una pequeña revolución. Los miembros de cierto club social decidieron romper todas las normas, reglas y demás gilipolleces y lanzarse por las calles de la anarquía, aun y a pesar del riesgo que eso conlleva.
Se obscurecieron las ventanas, se atrancaron las puertas, y se monto la timba con póquer, alcohol fuera de horas y cigarrillos encendidos a todo meter, vamos que el club del 2008 se transformo en un cotton club al mas puro estilo Chicago años 20, con postigo disimulado y contraseñas incluidas. Solo nos faltaba la orquestina de blues o jazz y algún cara cortada con pistola en la sobaquera.
La realidad, y con las leyes en la mano, todos los que tomaron/mos parte en esa revolución cometimos varios crímenes:
·Juego ilegal.
·Beber fuera de las horas permitidas
·Estar dentro de un establecimiento público tras su hora de cierre
·Fumar dentro de un establecimiento público.
Vamos, que si nos pillan los herederos de Elliot Ness hubiéramos acabado todos los presentes en la perrera, amen de sancionados con una buena multa, o algo peor. Lo dicho, en cuestión de minutos pasamos de ciudadanos de a pie, cumplidores de la ley, a criminales, carne de presidio.
Y ahí es donde yo quería ir a parar.
El lugar donde ocurrieron estos hechos es un club social privado, es decir, sus miembros son, o mejor dicho somos, los dueños del cotarro. Es nuestra casa. ¿Por qué hemos de someternos a unas leyes tan absurdas como las que regulan lo que podemos y no podemos hacer dentro de nuestra casa? ¿Acaso hicimos algo mal a alguien? Yo creo que no.
En realidad lo que hicimos fue hacer uso de nuestra libertad en un espacio de nuestra propiedad. Pero eso los gobiernos, tan paternalistas ellos, no lo pueden entender. Lo del juego no fue sino unas cuantas manos de póquer, y solo un reducido número de personas estuvieron involucradas en el mismo. A los demás no nos interesaba. Lo de beber fuera de las horas permitidas… ¿acaso no beben ustedes en sus casas?
Un establecimiento público, en el que solo pueden entrar los que pagamos una cuota, es decir, por tanto no lo es tanto. Por ultimo lo del fumar, considerando que el 99 por ciento de los miembros del citado club son fumadores, no causo ningún riesgo para nadie que no lo este asumiendo de motu propio.
Pero la ley dice lo contrario y por tanto pues eso somos candidatos al presidio por hacer un libre uso de nuestras propias instalaciones. ¿Quién dijo que en los países occidentales tenemos libertad? Kropotkin tenía razón.
Hola.
Aunque soy nuevo en esto de los blogs, un servidor tiene ya cierta experiencia como articulista tanto en radio como en prensa escrita.
Ingeniero de profesion, (de algo hay que comer) tambien soy periodista radiofonico y Sociologo.
Espero que disfruten leyendo (y criticando) esta pagina, tanto como yo disfruto haciendola.
Un saludo