De profesión, "Sus Preñeces".
Mi vecina esta en estado de buena esperanza. Nada que ver con el cabo del mismo nombre, sino con la maternidad del hospital más cercano.
-Bueno, ¿y que?
-Pues que con este ya van tres
-Los mismos que Ud. tiene.
-Si, pero no es lo mismo. Los míos están a buen recaudo con su madre. Los de ella andan distribuidos en familias de acogida bajo la supervisión de los servicios sociales.
-Esas cosas pasan
-Sobre todo si, como es el caso, mi vecina es una parturienta profesional. Y conste que no es la única. Casi el 40% de las criaturas venidas al mundo en el Reino Unido lo hacen en una de esas familias llamadas mono parentales, o lo que es lo mismo, son “hijos naturales” o bastardos según la denominación del plan antiguo.
-Oiga, ¡sin insultar!
-Al usar la palabra no he pretendido ofender a nadie. Además, es un hecho. A lo largo de la historia ha habido muchos bastardos regios, como por ejemplo el Gonzalo Fernández de Córdoba, el gran capitán.
Esta situación es una consecuencia de ciertas políticas puestas en marcha por las distintas administraciones británicas del pasado. Una consecuencia directa del llamado “estado de bienestar” que se traduce en un incremento de personas dependientes de las ayudas del gobierno, es decir de vivir del cuento.
-¡pare el carro!
-No, no se equivoque. Yo no estoy en contra de ciertas ayudas y subsidios. Pero es que lo mucho puede ser tan malo como lo poco.
En España se peca de los segundo. Al menos hasta ahora, una madre soltera tenia que currárselo para salir adelante. El estado no echaba una mano salvo algunas migajas que no sirven para nada.
Por el contrario en el Reino Unido las ayudas son tales que ya hay quien ha decidido hacharle cara y han hecho de abusar el sistema, toda una profesión.
Son madres profesionales, no de alquiles, no confundamos términos.
Estos son los hechos. Con los que reciben por niño son capaces de vivir, con estrecheces, pero vivir. Si el número de niños aumenta, también lo hacen las ayudas. Y si por casualidad los niños son de diferentes padres pues entonces pueden llegar a vivir holgadamente.
Mi vecina tuvo una niña a la que “cariñosamente” llamaba “piece of shit” (pedazo de mierda) y eso que era un encanto de dos años.
Debido a sus abusos y los de su pareja con el alcohol y las drogas un día la niña fue a parar a manos de los servicios sociales mientras los padres seguían viviendo del cuento durante unos cuantos meses mas, en una casa del ayuntamiento donde incluso ahora no tienen que pagar alquiler.
Parte de ese cuento fue enviar a la pareja a un programa de desintoxicación de donde ella volvió intoxicada, con un nuevo compañero, y preñada del segundo.
Y un buen día parió, y las ayudas comenzaron de nuevo. Claro que… el niño, de dos meses, se cayó al suelo mientras “lo vigilaba una amiga” y otra criatura que fue a parar a manos de los servicios sociales.
Tras una nueva y breve “desintoxicación” y unos pocos meses de calma chicha, nueva preñez al canto. ¿Es justo?
-creo que para la criatura, no
-ni para la criatura ni para los que aun queriendo tener niños, no pueden.
Si el caso de mi vecina fuera aislado, pues diría aquello de ¡que le vamos a hacer! Pero la realidad es, como reconocen los propios políticos, que casos similares son el pan nuestro de cada día.
Y lo peor de todo esto es que hay muchos inocentes, es decir los críos de las profesionales del parto, así como otras mujeres que han quedado embarazadas simplemente por puro accidente, que acaban pagando el pato. Los primeros porque están condenados a una vida de privación, a trasformarse con el tiempo en “underclass” y carne de presidio. A las segundas porque cada vez más se mira con recelo a cualquier mujer que, sin tener pareja conocida, acaba embarazada. Y no todas son iguales.
Un saludo


globos dijo
la gente hace cosas increibles para vivir del cuento. En este país te puedo asegurar que ser madre soltera no te beneficia en nada. Las ayudas son insignificantes, no tienes ningún apoyo y no cuenta para nada. Te puedo asegurar que yo soy madre soltera y tengo menos puntos para optar a un colegio que muchos matrimonios que solicitan plaza. Tampoco hay conciliación laboral. Jornadas larguísimas que solo te permiten ver a tu hija dos horas al día. Estamos a años luz de una política social adecuada a nuestras necesidades. Horrible. Un saludo
9 Mayo 2008 | 02:00 PM