HÜZÜN

VELVET OVERGROUND
Un manto de terciopelo tapiza el suelo de mis sueños. Lo pisan en silencio chicas rubias, con ojos de lluvia y labios homicidas, que llevan los pies descalzos y las uñas pintadas de negro. Lo pisan, mientras suenan en el aire -entremezcladas con la apatía- unas notas sedosas de música y electricidad que ellas aspirarán en silencio con una pipa india hecha de porcelana.
Fuera de los cristales siguen quietos los mismos bloques lastimosos de otras tardes, por las aceras pasan los mismos transeúntes de otras tardes u otros muy parecidos. No hay pájaros volando. Es una calle sin prisas y una calle sin risas por la que bajan -despacio- junto a dos filas de coches muy bonitos y unos comercios decorados sin el menor atractivo, cientos de personas de gesto severo y mirada perdida.
Pero la música suena tras de mí y... de repente, el suelo que piso se vuelve terciopelo rojo bajo mis pies descalzos, las chicas de mi vida me cogen de la mano mientras bailan y yo les digo: “quiero que me quieras” (un truco barato).
Vuelvo a mirar por la ventana. No me explico como ahí abajo todo puede seguir un día tras otro sin derrumbarse, como si tal cosa.
Por mi parte, prefiero seguir soñando, prefiero recordar... y es a unos ojos de color azul pálido que una noche me miraron llenos de amor a los que hoy -que han pasado veinte años- vuelvo a asomarme para no venirme abajo. A la música con la que nos acariciamos suavemente los cuerpos en la soledad cómplice de un cuarto prestado. Al olor de tu saliva con sabor a acetona porque la regla acababa de venirte. A tu voz sumisa diciéndole “te quiero” a un extraño en una lengua extraña...
No menos extraño me siento ahora -que han pasado veinte años- escuchando los aterciopelados consejos de Nico, a solas, en mi cuarto, por encima de un barrio -sin apenas nota alguna de color- en el que lo digno, lo bonito, o es un error o es un milagro.

Lansky dijo
"una calle sin prisas y una calle sin risas". Muy bello, campeón.
14 Mayo 2008 | 10:04 AM