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EL CLAVADISTA SOLITARIO

Excusas absurdas para la supervivencia de Julian Bluff

30 Junio 2008

CRONICA SENTIMENTAL EN NEGRO

EL MOMENTO DE LA APARICION

Fui caminando, sin mirar a nadie, hasta el restaurante. En la barra pedí una cerveza. Cuando ella apareció por la puerta con un vestido negro, de tirantes, ceñido dulcemente a su cuerpo, supe que estaba muerto. De amor.

Después de cenar fuimos por ahí a tomar algo y yo -hablándome a los ojos, eufórico, frente al espejo del aseo como el protagonista enamorado de una mala comedia americana- le agradecí a Dios que me hubiera enviado a esa mujer. Dios no tuvo nada que decirme (aunque un par o dos de consejos suyos no me habrían venido nada mal, si nos fijamos en lo que ocurrió luego).

La veía esplendorosa, hechizante, sensible... chula y perdedora a la vez; con problemas de autoestima y visitas al psicólogo. La veía aurea, un poco bruja, bruja buena, de esas que siempre sugieren infidelidades a las amigas cuando discuten con el novio.

Pelirroja, graciosa, quebradiza y chula. Era bastante chula. Yo comprendí que la quería desde que la vi y cuando me besó en los labios pensé que la vida no estaba mal del todo. Hablando con ella supe que su vida no estaba bien del todo: ese mismo verano había vivido un rollo en Tarifa con un un italiano que podía iluminar su rostro desde la distancia, tenía dos trabajos poco estables y mal remunerados, no conocía a su padre, que se marchó de casa cuando apenas era una niña.

Enseguida me di cuenta de que yo a ella no le gustaba tanto. Se lo dije y no me lo negó. Pero era amorosa conmigo y yo me derretía de amor, como un muchacho, cada vez que la veía arrugar la nariz al reírse, cada vez que me miraba fijamente con su ligero, sugerente, estrabismo.

Llevaba a Calamaro en el coche y nos parábamos en medio de la noche a oírlo cantar, entre confidencias y caricias, sobre la acera de una cuesta plantada de olmos.

Todo esto ha renacido en mi memoria escuchando a Squeeze, y he razonado que si su estilo encaja a la perfección con mi nostalgia, también ella, ella en si misma, ha de tener algo que ver con sus canciones. Unas canciones muy buenas para poder recordar mi amor. Para recordarle mi amor. Pero no pudo amarme. Me hablo de ser grandes amigos y todas esas cosas, insistió en que no había pasado nada entre nosotros y todas esas cosas, y yo le dije: “de acuerdo, así es” y le rogué que dejase de mirarme a los ojos como si de verdad me quisiera.

Me dio una foto suya, que yo le pedí, y me prometió que quedaríamos cuando fuera a Madrid, en Octubre.

Vino, al fin, y no nos vimos casi: un paseo de domingo por el rastro, algunos desplantes innecesariamente crueles y una despedida incómoda en la estación de autobuses. Al llegar a mi casa la llamé al móvil y volví a ofrecerle: “te quiero”. Ella, oficiando una asquerosa rutina, me respondió: “¿por qué es tan difícil ser amiga de un hombre?”.

Conmovido, recordé el momento de su aparición en el restaurante y rompí, en pedazos diminutos, su foto.

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PARA LEER: El Mensajero (L.P. HARTLEY)

PARA ESCUCHAR: Argybargy (SQUEEZE)

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15 Junio 2008

REFLEXIONES A VUELA PLUMA (IV)

AYUDAS PARA PASAR POR COMPLETO DE LOS LIBROS DE AUTOAYUDA

Una consolidación del carácter nos mueve a ser generosos con los sentimientos y apasionados ante las sensaciones. Un carácter poco formado provoca, al contrario, que seamos perspicaces ante los sentimientos y casi indiferentes a las sensaciones.

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12 Junio 2008

PICK A HIGHLIGHT

Masca chicle y sonríe. No sabe que día es hoy, no le interesa, no le importa. Se zambulle en una discusión mental donde él es su propio antagonista. Abre la nevera, bebe, cierra la nevera. Regresa al ordenador, compara títulos y elige uno “Pick a Highlight”. Recuerda lo que le dijo un amigo sobre la felicidad: “nadie es feliz si no desea serlo”. Echa de menos a una mujer a su lado. Unas veces, otras.. no tanto. Así va pasando la vida. Su vida. Una vida que no es una buena película pero que tampoco es un folleto publicitario repleto de simplezas y engaños. Lo cierto es que lo vigente esta tarde son los viajes a la cocina a beber latas.

Es difícil estar siempre esperando, esperando -esperando.. ¿qué?- y no sentir ansiedad. El no sabe si siente o no ansiedad. Internet lo ha acostumbrado a ser libre. Y ahí está ahora, delante de la pantalla del ordenador: dale que te dale -a su aire, sin tener que mostrarse amable con la gente que lo escarnece- disfrutando un día más de su apacible idilio con la espontaneidad y la música.

Apenas recibe mensajes. Tampoco él manda, ya, muchos mensajes. Aunque cuando escribe tiene la mente puesta en otros. Le gustaría que los demás se enterarán de lo que él piensa y le dieran la razón o le rebatieran con argumentos capaces de llevarlo a la duda. ¿Los demás?... bueno... algunas tías y tíos interesados por lo auténtico. De siempre ha disfrutado mucho haciendo proselitismo de sus fervores y eso no tiene por que joderle a nadie. Salvo que sea un imbécil. El -en coherencia- no se resiste a visitar un restaurante o comprar una novela recomendados por alguien de su confianza. Porque, por encima de todo, persigue la coherencia. Sí, sí, la coherencia: que sus actos sean fiel ejecución de su ideario, aunque, en lo banal, hasta cierto punto, le resulten graciosos los enredos.

Desconoce lo que va a ser de su vida. La quiere mejor, más cachonda. Pero a lo peor, las cosas tienden de natural a ir fallando con el tiempo y no le va a tocar sino tener que conformarse con lo que haya.

Últimamente viene padeciendo pesadillas: caídas al vacío, encuentros imprevistos con seres malignos con los que le tocó vérselas cara a cara en el pasado, coches sin frenos en autopistas perdidas, bisturís amenazantes, trances dignos de sonrojo, sangre... y curvas, muchas curvas. Eso cree que sueña.

Eso le parece recordar que sueña, pero no está seguro. La luz del sol es implacable con las truculencias. Las hace fosfatina. Y en medio de todo ese batiburrillo de ideas, ambiciones, sonidos, idas y venidas al frigorífico... que os he contado y a pesar de todas esas terribles pesadillas que sospecha sufrir, se siente -en estos momentos- bastante a gusto. Avatares de la vida, en la que el subconsciente apenas si tiene de verdad la menor trascendencia.

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12 Junio 2008

HUMORADA DECIMONONICA (para incordiar un poco)

Les preguntaron a 3 amigos por la mujer que más burracos los ponía.

El primero que respondió fue Pansky: "Joder, déjenme que piense. Ya está. En plan femme "fatale": la Cardinale. Y si lo que desean ustedes es que me enamore: entonces, voy, y me decanto por la Loren.

Le tocó luego su turno al Fadista Estrafalario, quién contestó: si decide mi faceta de colega: Paz Vega y si lo hace mi lado pedantón: Sharon Stone, sin discusión.

Quedaba ya sólo por opinar el gran Vanplugh, quien declaró alborozado: ¡cáspita, recórcholis, pardiez! ¿pues quién ha de ser? ¿acaso lo dudan?: Maria Moliner.

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11 Junio 2008

PERSPECTIVA

CAPAS Y MAS CAPAS DE UNA UNICA CEBOLLA

No puedo llegar a afirmar quién era el hombre que lloraba, pero sé de un hombre que hoy no va a llorar. Y sé también que la culpa no es mía. Ni tuya. Ni de nadie. Que no hay culpa. Hay, tan solo, mucha frustración. Yo no defiendo que lo que escribo sea la verdad, sí que os digo que lo siento como si de verdad lo fuese. Cuando ves como la justicia y la razón te pasan por encima como bulldozers, cuando al amor no lo ves siquiera pasar de largo y escaparse, arriban las dudas y te preguntas que esperas realmente de la vida a estas alturas medradas de la vida.

La conclusión es una cantinela. Una cantinela universal: sé que no espero nada de nada, pero mi meta es ser feliz. ¡Cuántos idiotas no habrán dicho ya esto mismo que digo yo ahora, antes de morirse!. Pero es que hay veces en las que no te queda otro remedio que ser un idiota. La realidad se impone.

Y no, no voy a ponerme a llorar aunque existan motivos, ni aunque no los haya, porque han llegado unos tiempos absurdos en los que hasta mis lágrimas valdrían para acusarme, en las que hasta el dolor -el mío- se entendería como una prueba decisoria de cara a hacerme merecedor de una condena.

Penado y puesto preso por unas sentencias dictadas un poco a lo loco, sin demasiados miramientos, por gentes que asimismo buscan la felicidad y para las que los caídos son la prueba perfecta de que la vida es un campo sin dueño, sembrado de derrotas y miedo, en el que no conviene detenerse a pensar demasiado.

Su veredicto -indudablemente- les condena a ellos también.

Y no, no quiero morir a manos de otros; no quiero morir a manos de nadie que no sea Dios. Ni siquiera asumo que mis verdugos asuman su suicidio de una forma tan torpe y tan premiosa, valga la redundancia. Es insalubre. Es nauseabundo.

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PARA LEER: Momentos Estelares en Temporada Baja (PETER J. SMITH)

PARA ESCUCHAR: Indiana (DAVID MEAD)

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10 Junio 2008

REFLEXIONES A VUELA PLUMA (III)

Hoy nos toca soltar una obviedad: si un señor haciendo algo que le cuesta doscientos pasa de ganar mil a ganar setecientos, no está perdiendo trescientos sino ganando quinientos. Son las leyes del mercado. Y, ya puestos, si no hay más remedio que subvencionar a alguien, que las subvenciones se aprueben en favor de los consumidores finales y así ese incremento de su poder adquisitivo posibilitará -al permitirles a aquellos afrontar el aumento en el coste de los precios- que los sufridos y abnegados intermediarios no sufran merma alguna en el montante de sus comisiones.

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7 Junio 2008

AMABILIDAD

There is No InBetween II
50 x 53"

AMABILIDAD

Tres cosas son importantes en la vida. La primera es la amabilidad. La segunda es la amabilidad. La tercera es la amabilidad. (Henry James).

La amabilidad es un valor tan menospreciado por los madrileños de hoy en día que mucho dudo que siquiera -salvo a los meros efectos retóricos- lo consideren como tal. Al ciudadano actual de Madrid, con independencia del origen concreto de su cuna, le importa tan poco la amabilidad que no es sólo que a él no le produzca el menor reparo no brindársela a los otros, sino que tampoco le incomoda lo más mínimo no recibirla por parte de los demás. Jamás nadie protesta por el trato recibido de sus conciudadanos aunque este esté plagado de desdén y descortesía, o incluso llegue a ser rayano con el desprecio, y esto es así -me temo- porque tampoco nadie parece estar dispuesto a comportarse con los demás de una manera más o menos gentil. Se confunde por esos lares el servilismo con la deferencia o la corrección, y para sus lugareños, dado que el valor supremo que rige sus conductas es siempre la soberbia, la altivez, todo, todo, todo lo que implique un ligero atisbo de gentileza hacia el prójimo les parece poco menos que caer en la adulación.

Al punto son así estas circunstancias que ahora expongo, que a la vuelta de sus viajes de vacaciones por el extranjero no es extraño oírle al madrileño ridiculizar a los habitantes de otras naciones, tachándolos, según los casos, de melosos, de afectados, de cursis, de latosos y hasta de falsos... a causa de su obsequiosidad y su gentileza. O que a la vuelta de una estancia más prolongada -pongamos, por trabajo o estudios- el chamberilero de turno se despache a gusto proclamando, eufórico, que ya iba echando de menos "la animación" (dirá) de por aquí y esa repetitiva gama de frases cortantes e insidiosas que le dan forma oral a nuestra manera de divertirnos cuando salimos de bares o nos reunimos entre amigos.

Y así, pienso, ya lo he apuntado antes, que esta conducta de pasividad, de aceptación de los malos modos que habitualmente, en el día a día, vamos a recibir en nuestro trato con los demás se tolera de buen grado porque tampoco a nosotros nos pide el cuerpo, el instinto, la formación, o lo que diablos sea, tratarlos mejor a ellos. Es ese: "no me importa que me ofrezcas cero porque así no me fastidias obligándome a ofrecerte uno" que es extrapolable al igual a otro tipo de convenciones sociales que exceden del mero trato superficial: no se rechista cuando un amigo te invita a comer a su casa y te ofrece bazofia porque así cuando seas tú al que le toque ejercer de anfitrión tampoco vas a tener porque esmerarte demasiado con las viandas; no se rechista cuando el fontanero te cobra una millonada por hacerte una chapuza, porque tú, a tu vez, le cobras a él otra millonada cuando acude a tu óptica a comprarse unas gafas que se le rompen a los cuatro días. De mierda en mierda y tiro porque me toca.

Y decía al principio de este texto que a efectos retóricos el capitalino sí que valora la amabilidad, pero va a hacerlo, claro, tratándola como un mero "concepto" deseable, ya que de ver películas y haberlo oído de pequeño en el colegio intuye que tiene que ser algo que mole, y, entonces, a la hora de juzgarse a si mismo va a verse, y proclamarse, alguien amabilísimo. Y es que este pueblo, que es el mío, como ya saben, presenta esta curiosísima peculiaridad que lo convierte, a mi entender, en un caso único. El ciudadano de Madrid no se conforma con eso de hacer de la necesidad virtud: "somos sobrios, vale, pues vamos a proclamar las ventajas de la austeridad", "no somos demasiado simpáticos, de acuerdo, defendamos entonces la virtud de la seriedad". No, no, no se conforma con eso, les da una vuelta más de tuerca a sus defectos, renegando terminantemente de ellos y atribuyéndose a si mismo, a modo de demostración obvia de esa carencia de taras, justo la virtud que les es opuesta. Y así mantendrán, y defenderán, que son gentiles, simpatiquísimos, un dechado de buenos modales, el culmen de la alegría y del buen humor. Y se lo creerán a pies juntillas. Ya saben: de Madrid al cielo y un agujerito para verlo. Y yo me pregunto aquí, ahora, ¿pero se habrán mirado los tíos, las tías, alguna vez los rictus que les ponen a sus caras en un espejo?.

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6 Junio 2008

REFLEXIONES A VUELA PLUMA (II)

AVISO A LOS POLITICOS, PATRONAL Y SINDICATOS. AVISO A LOS PERIODISTAS, LOS INGENIEROS, LOS MEDICOS, LOS ABOGADOS Y LOS LITERATOS. AVISO, EN GENERAL, A TODOS LOS ESPAÑOLES:

Los que nunca se rien de si mismos son habitualmente los que cuentan con más motivos para hacerlo, aunque sólo sea por interés, por propia conveniencia, para poder superar, a base de contravenir sus estúpidas exigencias, los complejos que les han impulsado a abrazar los modos, ridículos, de la arrogancia y la solemnidad.

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Sobre mí

Nada sobre mí tiene, a mi parecer, verdadera importancia. Enterarse de lo poco que ha ocurrido, ocurre y va a ocurrir en mi vida, mucho me temo que no le reporte a nadie la menor utilidad. Si os contara, aquí, algo que pudiera merecer por si mismo la consideración de interesante -o, cuanto menos, valorarse como curioso- tales sucesos habrían de ser, por fuerza, irreales, ficticios, una pura entelequia. No obstante, pienso hacerlo. Precisamente es a eso a lo que a partir de ahora me quiero dedicar en este blog: ¡a engañaros!. It's just entertainment.

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