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El HaDeS

DiCeN QuE PaRa EnTrAr Al InFiErNo TiEnEs QuE SeR BaUtIzAdO CuAtRo VeCeS En El FuEgO

Categoría: El TàRtArO

31 Mayo 2006

Vi MoRiR El AmOr


Ayer vi morir el amor, cuando caminaba en el frío atardecer que las lluvias de agosto reclamaban.

Vi morir el amor, cuando paseaba por aquellas calles de abrazados y le hacías falta a estos brazos, ahora vacíos.

Vi morir el amor, cuando supe que estabas lejos y quizá ausente.

Vi morir el amor, cuando aquella canción de los dos, dejó de vibrar en mi pecho.

Vi morir el amor, cuando sentado junto al teléfono ansiaba una llamada que nunca llegaría o cuando el correo era ausente y quizá tardío.

Vi morir el amor, cuando paseaba por aquellos rincones de los enamorados y me di cuenta que mi brazo ya no te acompañaba.

Grax JL......besos

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9 Abril 2006

Ahora algo de Historia

Leopold von Sacher-Masoch ( a el devemos el nombre de masoquismo)
¿Quién fue Sacher-Masoch? ¿Cómo vivió aquel ser que para culminar el acto sexual necesitaba ser humillado y maltratado por su pareja? Nuestro autor nació el 29 de enero de 1836 en Lemberg, ciudad de la entonces Galitzia austriaca, siendo su padre el jefe de la policía y su madre una noble polaca. Aunque ejerció como profesor de historia en la universidad de Graz se dedicó sobre todo a la literatura. Sus amores con la esposa de un médico de Graz, que se divorció para vivir con él y de la que luego se alejó (como hizcon la mayoría de sus sucesivas relaciones) le dio tema para la obra La mujer separada, a la que siguieron otras novelas y numerosos relatos, espacialmente la serie titulada El legado de Caín. Pero su obra más recordada hoy es La Venus de las píeles (publicada en Stuttgart en 1870) basada en su relación con Fanny Pistor, con quien llegó a suscribir un contrato en el que se reconocía su esclavo. Sirviéndola como criado en un viaje a Italia, ella le utilizó en sus amoríos con un actor italiano, por el cual Sacher-Masoch tuvo asimismo el placer de ser también azotado.

A pesar del morboso argumento la novela pasó sin escándalo y su autor se hizo famoso incluso en el mundillo literario parisiense, donde la prestigiosa Revue de Deux Mondes le presentó como un filósofo pesimista discípulo de Schopenhauer, para quien -escribía la Revue- "amar es ser yunque o martillo", sin quedar dudas sobre la apasionada preferencia del autor.

En 1873 se casó con la señorita Aurora Rümelin, cuya Confesión de mi vida, publicada más tarde , ofrece copiosa información sobre la vida de su esposo. No siempre parecen muy creíbles ciertas afirmaciones suyas, sobre todo teniendo en cuenta que uno de los primeros biógrafos del autor, C. F. von Schlichtegroll, considera a la autora como una aventurera, según recuerda C. Bernaldo de Quirós.

Marques de Sade

Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como el Marqués de Sade y apodado Divino Marqués (2 de junio, 1740, París – 2 de diciembre, 1814, Charenton-Saint-Maurice), fue un aristócrata francés y escritor de pornografía llena de filosofía y generalmente violenta, así también como algunos trabajos estrictamente filosóficos. Su filosofía es de libertad extrema, desenfrenada por la ética, la religión o las leyes, con la búsqueda del placer personal como el principio más elevado. Muchos de sus escritos fueron hechos durante los 29 años que estuvo encarcelado. Su nombre se pronuncia [marki.də.sad] (AFI); es el origen de la palabra sadismo.
Muchos de los trabajos de Sade contienen explícitas y a menudo repetitivas descripciones de violaciones e innumerables perversiones, generalmente incluyendo violencia y trascendiendo los límites de lo posible. Los libertinos de Sade fundaron su filosofía en un resuelto desprecio de las normas morales y un odio de las éticas religiosas. En la naturaleza, decían, el fuerte gana y el débil pierde; por lo tanto todas las leyes y éticas, diseñadas como son para progeter al débil, son vistas como antinaturales.

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9 Abril 2006

ContInUaNdO............... AlGuNos ReLaTos

Continuando por la misma linea de mi post anterior a continuacion presento un relato corto del Marques de sade:

(Y COMO EN EL ANTERIOR, QUIZAS, ESTE RELATO PUEDA OFENDER O IMPACTAR A ALGUNOS INDIVIDUOS, ASI QUE DEJO A SU CLITERIO EL CONTINUAR CON ESTA LECTURA)La mojigata.

El señor de Sernenval, que rondaba los cuarenta años de edad, contaba con unas doce o quince mil libras de renta que gastaba con toda tranquilidad en París, y no ejercía ya la carrera de comercio que antaño había estudiado con miras a conseguir un cargo de regidor. Hacía algunos años había contraído matrimonio con la hija de uno de sus antiguos colegas, cuando ella tenía unos veinticuatro años. No había otra mujer con tanta frescura, con tanta lozanía y tan rellenita como la señora de Sernenval. Aunque no tuviera el físico de las Gracias, resultaba tan apetecible como la mismísima madre del amor, y aunque su apariencia no fuera precisamente el de una reina, emanaba de ella tanta voluptuosidad, con esos ojos tan amorosos y lánguidos, esa boca tan hermosa, esos senos tan redonditos y firmes, que era una de las mujeres más atrayentes de París.

Sin embargo, la señora de Sernenval, tan atractiva como era, adolecía de un defecto insoportable: una infinita mojigatería, una beatería irritante y una actitud tan ridículamente pudorosa que raramente su marido podía convencerla para que se dejara ver en público en su compañía. Tampoco era frecuente que accediera a pasar la noche con él, y cuando se dignaba a otorgarle este placer, lo hacía siempre con el máximo recato, vestida con un horrible camisón del que no se despojaba jamás. Únicamente le permitía la entrada a través de una abertura realizada artísticamente, a tal efecto, en el pórtico del Himeneo, y siempre con la condición de que no intentara ningún otro contacto ni tocamiento deshonesto.

Él respetaba con resignación los pudorosos límites que ella le imponía para evitar que montara en cólera, y por miedo a perder el favor de su mujer, a la que adoraba, aunque tanta mojigatería le resultaba ridícula; por eso, de vez en cuando, intentaba sermonearla.

- No es pasando todo el día en las iglesias, rodeada de curas, como una mujer honesta cumple con sus deberes matrimoniales. Lo primero de todo es atender a los de la propia casa. Harías más honor a los designios del eterno viviendo de forma honrada en el mundo real que enterrándote en las iglesias. Además, esos sementales de María son mucho más peligrosos que mis leales amigos, a los que tú evitas. Como te amo tanto me preocupan seriamente todas esas prácticas religiosas. ¿Y quién me asegura a mí que, en vez de acudir a los altares de Dios, no caigas de vez en cuando en el blando lecho de algún levítico? Esos bribones son de lo más dañino: hablando de Dios es como seducen a nuestras mujeres y a nuestras hijas, y en su nombre nos deshonran y engañan. Todos te consideran un modelo de virtudes, y yo también lo creo ¿pero qué pruebas tengo de que realmente seas digna de esa reputación? Con más facilidad lo creería si te viera salir airosa de los intentos de seducción de otros hombres, pues la esposa que no corre nunca ningún riesgo, y que tan segura se siente de sí misma, se convierte en una víctima fácil.

Ante este tipo de sermones, la señora de Sernenval nunca respondía nada, ya que era evidente que la argumentación no tenía réplica alguna; pero se ponía a llorar, recurso muy común entre las mujeres enamoradas o débiles, y también entre las hipócritas. Ante esto, su marido no se atrevía a seguir.

Esta era la situación cuando un viejo amigo del señor de Sernenval vino desde Nancy con objeto de visitarle, y también para resolver varios asuntos de negocios que tenía pendientes en la capital. Desportes, así se llamaba este vividor que tenía aproximadamente la misma edad de su amigo, no hacía ascos a ninguno de los placeres que la bienhechora naturaleza ofrece a los hombres para que olviden sus desdichas. Aceptó con agrado alojarse en la casa de Sernenval y se alegró mucho de verle, aunque se extrañó ante la actitud de la mujer de este, que desde el momento en que supo de la presencia del extraño, se enclaustró en sus habitaciones y no se dejó ver ni a la hora de la comida. Desportes, pensando que su presencia le era incómoda, se ofreció a buscar otro alojamiento, pero su amigo le disuadió de ello y acabó por confesarle las ridiculeces de su bella esposa.

- Tenemos que perdonarla -le rogó el ingenuo esposo- ya que sus innumerables virtudes compensan estos pequeños defectos. Me atrevo a pedir tu comprensión, igual que ella tiene la mía.

- Por mi parte no hay problema -respondió Desportes- Sabiendo que no se trata de nada personal contra mí, y teniendo en cuenta que es la mujer de quien tanto estimo, no veré en sus defectos más que respetables virtudes.

El señor de Sernenval abrazó a su amigo y desde entonces ya no se ocuparon más que de gozos y placeres.

Si no fuera por la estulticia de dos o tres cernícalos que desde hacía unos cincuenta años controlaban en Paris la prostitución, y en concreto la de un granuja español que astutamente ganaba cien mil escudos anuales con el negocio de la Inquisición, no cabe duda que dos dignos burgueses como estos, soltero el uno y casado con una mojigata el otro, hubieran podido acudir con toda legitimidad a uno de los lupanares de la ciudad para divertirse un poco. Pero ya se había instaurado la grosera idea de que, para el buen gobierno de la Nación, era necesario que sus gentes diesen minuciosa cuenta de aquellas partes del cuerpo que más solazan al individuo, porque ello constituía uno de los resortes más efectivos del poder y uno de los pilares más seguros de la virtud. Se habían hecho creíbles ideas absurdas como, por poner un ejemplo, que el hombre al que le gusta admirar los pechos de una mujer es un canalla, pero el que se limita a observar la curva de una cadera sigue siendo un hombre honrado; ocurría, además, que a quien cayera en una de las categorías consideradas como inaceptables, según la moda, se le consideraba el peor enemigo del Estado. Y como este tipo de grotescas infamias logran realmente congelar el deseo de los ciudadanos, al señor de Sernenval ni se le pasó por la cabeza proponer a su amigo semejantes actividades licenciosas.

Dándose cuenta de ello, aunque sin comprender del todo los motivos, Desportes le preguntó por qué se había brindado a gozar con él de todos los placeres de la capital, pero ni siquiera se había atrevido a mencionar estos. Sernenval aludió a la inoportunas actividades de la Inquisición, pero su amigo se rió y afirmó que con total seguridad, a pesar de todos los informes, listas de alcahuetes y demás actividades disuasorias, él quería ir a cenar con unas prostitutas.

- De acuerdo -respondió el señor de Sernenval- Para que veas cual es mi manera de pensar, yo mismo te procuraré estos placeres, pero espero que lo comprendas: por el lazo sentimental que me une a mi esposa, a la que no deseo traicionar, yo me abstendré de ellos.

Desportes se mofó un poco de la actitud de su amigo, pero al comprobar lo inflexible que era en su decisión, lo aceptó y salieron. La popular madame S. fue la sacerdotisa en cuyo templo pensó el señor de Sernenval inmolar a su amigo.

- Necesitamos una mujer honrada y en la que podamos confiar, -le explicó-, ya que mi amigo, al que os pido que atendáis con la mayor solicitud, está pasando una temporada en París y no le gustaría tener que dar malas referencias cuando regrese a su provincia, ni que usted perdiera su reputación allí. De modo que sea franca, y díganos si cuenta con la mujer adecuada para hacerle gozar con tranquilidad.

- Escuchad -contestó madame S- Sé perfectamente a quién tengo el honor de dirigirme, y no tengo por costumbre engañar a clientes de esta categoría, de modo que voy a hablar con claridad y a demostrarles que soy de fiar. Conozco a la mujer que necesitan; únicamente es necesario acordar el precio. Es una criatura adorable que les cautivará en cuanto la vean, lo que aquí llamamos “un bocado de monje”, y ya saben que entre ellos se encuentran nuestros mejores clientes. Hace tres días el obispo de M pagó por ella veinte luises, ayer el arzobispo de R cincuenta, y esta misma mañana he cobrado por ella otros treinta. A ustedes se la ofrezco por diez luises, para ganar su estima, pero será necesaria la máxima puntualidad en el día y en la hora; tiene un marido tan celoso que no tiene ojos sino para ella, y solo dispone de algunos ratos en los que le es posible rehuir su vigilancia. De modo que no podrán retrasarse ni un solo minuto de la hora convenida.

Desportes regateó un poco. Jamás ninguna ramera había cobrado diez luises en toda la Lorena. Pero cuanto más insistía él en una rebaja, más ensalzaba madame S su mercancía, así que al fin aceptó.

El encuentro fue acordado para el día siguiente a las diez de la mañana, y la aventura duraría todo el día. Sernenval decidió acompañarle, pero con la intención de irse pronto y dedicar el resto de la jornada a otras tareas más urgentes. A la hora convenida los dos amigos se presentaron en la casa de citas. La diosa a la que Desportes iba a ofrecerse en sacrificio esperaba allí, en una alcoba levemente iluminada por una luz tenue y voluptuosa.

- Dichoso hijo del amor -dijo el señor de Sernenval, empujando a su amigo hacia el templo- acude presto a los sensuales brazos te aguardan. Ya me contarás luego, y yo me alegraré infinitamente de tu felicidad. Además, como no sentiré celos de ninguna clase, mi alegría será mucho más pura.

Más de tres horas duró el homenaje, hasta que Desportes por fin salió asegurando que jamás había probado nada parecido, porque ni la mismísima Venus le hubiera podido hacer gozar así.

- ¿Dices que es deliciosa? -preguntó Sernenval un tanto acalorado.

-¿Deliciosa? No hay palabras para explicarte ni remotamente cómo es. No hay pincel que pueda describir la voluptuosidad de sensaciones en la que me he visto inmerso. Aparte de los encantos que le ha otorgado la naturaleza, cuenta con un arte tan sensual que aún me siento trasportado. Pruébalo... pruébalo amigo mío, por favor, y tendrás que reconocer que no hay otra como ella en todo Paris.

Sernenval se mantuvo firme, pero como se le había despertado cierta curiosidad, pidió a madame S que hiciera pasar a la joven por delante de él cuando saliera de la alcoba. Y así fue. Pero cuando salió la diosa, con un porte orgulloso y altivo... ¡Por Dios! ¡Qué cara se le puso al señor de Sernenval cuando reconoció a su mujer! Es ella... esa mojigata que ni tan siquiera se deja ver por los amigos de su esposo, allí, prostituyéndose en una casa de lenocinio.

-¡Canalla!-gritó lleno de furia, pero ya no logró alcanzar a su traicionera esposa que, al verse en evidencia, salió huyendo. En un estado de agitación indescriptible, Sernenval fue a pedirle cuentas a Madame de S; ella le pidió excusas, pero le aseguró que aquella mujer llevaba ya más de diez años trabajando en aquella casa. Desde hace más de diez años, es decir, desde mucho antes de la boda con él.

-¡Esa malvada mujerzuela! -musitó entre sollozos el desventurado esposo, a quien su amigo trataba de consolar en vano- Pero es mejor así, desprecio es lo único que merece y el mío la cubrirá para siempre. Sin embargo, con esta experiencia cruel he aprendido algo: que jamás se debe juzgar la virtud de las mujeres tomando como referencia su máscara de hipocresía.

Sernenval volvió a su casa, y nunca más volvió a ver a su virtuosa esposa; esa ramera indecente había tomado su propio camino, lo cual a él no le preocupó en absoluto. Desportes se despidió al día siguiente, no deseando imponer su presencia en semejante situación. El desafortunado Sernenval quedó solo, destrozado, lleno de odio y de dolor, y comenzó a redactar un escrito contra las esposas hipócritas que nunca sirvió para corregir a las mujeres de su doblez y que ningún hombre leyó jamás.

Bueno, en lo personal devo añadir, que he leido mas de sus relatos y su tan conocida Justine, y devo decir que este es uno de los mas ligth, mm, si lo recomiendo? mm si realmente si, es una lectura bastante interesante y algo retorcida, y mm, si tienes una mente muy impresionabkle, mejor dejalo en un rincon fuera de eso no puedo hacer otra sujerencia asi que no piensen que por interesarce en este tipo de lectura son unos enfermos sexuales, haha segun FREUD todos los somos ;)

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9 Abril 2006

MMM, ya tengo tiempo sin escribir aqui, en fin estos dias digamos que me hee sentido algo traviesa y .........mmm .............. y eso me lleva a un punto importante.

¿Porque en la relasion siempre hay uno que domina y otro q se deja dominar? es entodas las especies, pero solo nosotros lo llevamos hasta el grado de placer.
¿ a donde queiro llegar?, bueno pues a el sadomasoquismo, pero antes hay que explicar eso, haha y como estudiante de psicologia no puedo evitar poner lo siguiente:

ANTES DE CONTINUAR DEVO ACLARAR QUE LO EXPUESTO A CONTINUACION NO ES PARA OFENDER IDEOLOGIAS, O ACTIVIDADES SEXUALES, SOLO SON EL RESULTADOD E UNA INVESTIGACION, Y LO ESCRITO AQUI SE DEJA AL CRITERIO DE CADA UNO DE USTEDES.

La existencia de las necesidades sexuales supone la presencia de un "instinto sexual", que analógicamente, como se le llama hambre al instinto de nutrición, en lo relativo a lo sexual se llama libido.

Los que primero estudiaron las perversiones les dieron el carácter de patológicas o degenerativas, pero luego se fueron dando cuenta que el hombre común integra en su vida sexual gran parte de estas extralimitaciones. Sin embargo, ciertas perversiones se alejan tanto de lo normal que si se consideran patológicas, como por ejemplo, las que vencen el pudor, la repugnancia, el espanto y el dolor.

Generalmente se acepta como desviación sexual a la acción tendiente a la satisfacción de los propios impulsos, sin llegar a la unión genital con otro individuo o donde esta unión se realiza bajo condiciones que no pertenecen a la naturaleza del acto sexual; por lo tanto, se constituye en un tipo de comportamiento que interfiere total o parcialmente con la reproducción.

Según algunos, estos desórdenes sexuales caracterizados por fantasías sexuales especializadas, así como necesidades y prácticas sexuales intensas, que suelen ser repetitivas y generan molestias o ansiedad en el individuo.

Se refieren a comportamientos sexuales caracterizados por la excitación del sujeto ante objetos y situaciones que no son patrones normativos o se alejan de estímulos sexuales normales; la anormalidad, en este caso, está determinada por cada cultura.

También son llamadas desviaciones o perversiones sexuales, que se caracterizan porque el sujeto requiere de fantasías, objetos o acciones que son extrañas, poco naturales y bizarras para lograr excitación sexual. Estas tienen un carácter compulsivo, la conducta parafílica es exclusiva o preferencial frente a alternativas más normales, y en algunos casos provoca daño a sí mismo o a los demás. Su presencia aislada y no dañina es considerada normal, las más frecuentes son satiriasis (excesivo deseo y necesidad de realizar el coito en los hombres) y ninfomanía (excesivo deseo o necesidad de realizar el coito en las mujeres).

MASOQUISMO SEXUAL

Descripción

La característica esencial consiste en el acto ( real no simulado), de ser humillado, golpeado, atado o cualquier otro tipo de sufrimiento.

Se analiza en conjunto con el sadismo, como una tendencia a causar dolor al objeto sexual o a ser maltratado por él. Su nombre deriva del novelista austriaco Leopold Von Sacher-Masoch (1836-1895), quien narra sus experiencias sexuales. El sadismo, por su parte, deriva del francés Marques de Sade, quien también cuenta sus historias sexuales.

Este trastorno generalmente tiene un curso crónico, el individuo tiende a repetir una y otra vez el acto masoquista.

Algunos autores las describen como dos formas expresivas del mismo fin, placer por el dolor, en forma activa (sadismo) o en forma pasiva (masoquismo). Por lo tanto aquí el dolor es el fin en sí mismo, tanto él emitirlo como él recibirlo. Tal conducta implica alivio de la culpa generada por el sexo, donde es un requisito que el dolor recibido sea planeado, para la obtención de placer.

Características personales y sociales del sujeto

La algolagnia activa o pasiva (nombre que denota el placer del dolor), puede hallarse fácilmente en el sujeto normal. Por ejemplo, la sexualidad de la mayor parte de los hombres muestran una mezcla de agresión y de tendencia a dominar y, a veces, está asociado a una personalidad antisocial.

Según algunos estudios, el masoquismo se da con mayor frecuencia en mujeres que en hombres, y el conjunto de estas dos conductas se puede asociar a fetichismo y fetichismo transvestista. El sadismo, por el contrario se da mayormente en los hombres.

Etiología Psicodinámica
Esta tendencia a dominar puede tener una significación biológica, cuya necesidad es la de vencer la resistencia del objeto sexual. El sadismo, entonces, es un componente agresivo del instinto sexual exagerado, independiente y puesto en primer término y en medio de un desplazamiento. Corresponde a la exclusiva conexión de la satisfacción con el sometimiento y maltrato del mismo.

"El masoquismo parece alejarse más del fin sexual convencional que el sadismo. Existen dudas si aparece originariamente o si más bien se desarrolla partiendo del sadismo y por una transformación de ésta. Se trata de una continuación del sadismo dirigida hacia él yo, que se coloca ahora en el puesto del anterior objeto sexual".

La perversión resulta del vencimiento a la restricción que es el dolor, como antes era el pudor en el exhibicionismo.

Cuando somos pequeños, el instinto de vida deriva al instinto de muerte hacia el exterior: la parte proyectada al servicio de la satisfacción sexual se constituye en el sadismo y la otra parte que queda fijada constituye el masoquismo erógeno. Aun así, el instinto de muerte proyectado hacia el exterior puede ser introyectado de nuevo para producir el masoquismo secundario.

Sadismo erótico: sólo consigue excitación cuando puede hacer a los demás lo que teme que le hagan a él. Se enfrenta a la ansiedad de castración y a los impulsos fanáticos que dirige hacia los otros. La finalidad de este acto es que la víctima ame al agresor y lo perdone, para liberarse de la culpa; por lo tanto, este amor es primitivo y narcisista.

Sadismo criminal: surge como consecuencia de la defunción del individuo.

Masoquismo: evitación del dolor temido a la castración gracias al sufrimiento real, debido a experiencias que hayan unido el placer al dolor, creencia que la autocastración sustituye la castración verdadera, anticipación del daño esperado para poder controlarlo y la sumisión como medio inconsciente para obtener la protección del padre.

Masoquismo femenino: el deseo de ser amada por el padre se expresa en la fantasía de ser castigada por él, originada en los estados precoces del Edipo. Tiene dos finalidades, la de desplazar al exterior el daño que teme del pene "malo" que ha introyectado y la de que éste destruya lo malo que hay en su interior, contrarrestando la acción de los objetos peligrosos que han sido incorporados.

Masoquismo moral: existe un sentimiento inconsciente de culpa, que motiva la búsqueda de sufrimiento y el efecto llamado "reacción terapéutica negativa" (oposición al cambio). El masoquismo procede del yo, que pide ser castigado por el súper yo, el padre, o por elementos externos.

Etiología Conductual

La conducta masoquista se desarrollaría por actitud de vergüenza y disgusto hacia las relaciones heterosexuales normales, empleando dolor y autocastigo para lavar su culpa por deseos sexuales; una causa del sadismo o crueldad sexual puede ser enseñada consciente o inconscientemente.

Pero por otro lado, no tan estricto tenemos que el sadomasoquismo (sadismo y Masoquismo) y la practica de relaciones sexuales menos convencionales son a menudo mas placenteras, quiza por que tambien son (o parecen) mas temerarias, menos responsables, menos mesuradas, mas ludicas.

Muchisimas personas encuentran sexualmente excitante proporcionar o recibir pequeñas agresiones cariñosas, como mordiscos, palmadas y pellizcos, o se someten voluntariamente durante el acto sexual a fantasias de dominacion y sumision, en todo caso, no se trata de dar rienda suelta a la crueldad o de ejercer la tortura, sino de encontrar, como en todos los juegos eroticos, la combinacion mas satisfactoria de ternura y dureza. Un poco de ferocidad puede resultar muy agradable.

El BDSM (Bondage, Disciplina, Sadismo y Masoquismo) se basa en el respeto mutuo y la confianza. Antes de entrar en "materia" toda relacion, ya sea esporadica o fija, ha de establecer unos limites y unas reglas que ninguna de las dos partes debe romper bajo ningun concepto.

Unos, queremos sentir en nuestro cuerpo la liberacion y el placer que el dolor, ya sea ajeno o propio, nos proporciona. Buscamos una satisfaccion, mas o menos rapida, a nuestra libido, ya sea en forma de sumision o de dominacion, utilizando las practicas de BDSM como una valvula de escape a los problemas cotidianos, a las frustraciones diarias.

Otros, buscamos mas alla, queremos seguir probando, explorando, poniendo a prueba no solo nuestra concepcion de la sexualidad, sino en muchos casos nuestro interior, llegar a conocernos mejor, a aceptarnos, profundizando en nuestras mentes, liberandonos de prejuicios y tabues, dejando a un lado el falso pudor, y despojandonos de trabas internas y limitaciones.

Y la mayoria intentamos encontrar un equilibrio mente-cuerpo, con el que disfrutar en nuestros ratos de ocio, y hasta en algunos casos, durante las 24 horas del dia.

Existen tantos tipos de practicas de BDSM como personas, y todas son igual de validas, mientras sean vividas entre adultos que consienten.

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10 Febrero 2006

La ReYnA DeL InFiErNO

La diosa Hela o Hel era la encargada de uno de los tipos de muertos en la mitología escandinava. Hija del dios malvado Loki y de la giganta hechicera proveniente del Jotunheim Angerbode, Hela reina sobre nuevos mundos en el Niflheim, donde vive bajo una de las raíces de Yggdrasil.

La mitad derecha de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad izquierda de este era igual al de un cadaver en putrefacción y de él despedía un olor nauseabundo. Se cree que Hela se representa así por como es vista la muerte por los hombres. Para aquellos buenos, la muerte aparecía como una brillante diosa liberadora, y para los malvados como una sombría divinidad vengadora.

Residencia
Su morada se llama Helheim o Hel y el camino que lleva hasta ella es, Helway, es tan largo que Hermod lo tuvo que recorrer en nueve días y nueve noches, siempre hacia el norte y descendiendo constantemente. El Helheim está rodeado de una muralla en la que se abren una o varias puertas y en su imperio corren ríos sombríos. Una de esas corrientes de agua se llama Slid. Ésta nace en el este, fluye hacia el oeste a través de valles infectados de veneno y está llena de barro y espadas. Un perro, Garm, vigila la entrada de una de sus cavernas, Gnipapellir.

El Acceso de Hel (Helway) es horrible, pues encadena al hombre moribundo con sólidas ligaduras que no pueden ser rotas, mientras la angustia roe su corazón y las sirvientes de Hela vienen cada noche a invitarlo. Ante los ojos del hombre moribundo se despliega una oscura y horrible región de brumas; ve que el sol, el puro astro del día, se desvanece y desaparece, y oye que los goznes de la Puerta de Hel (Helgate) crujen, y ésta se abre para recibirlo. La compañia de Hela es grande, pero tiene una morada lo bastante grande para todos; su imperio se extiende a lo lejos, sus palacios son prodigiosamente altos y tienen grandes puertas. Naturalmente su morada está hecha de sombras, pero tiene la apariencia de la realidad.

Moradores
Se decía que los que morían en el campo de batalla iban a Odín, al Valhalla, mientras que los que morían de enfermedad o de vejez iban a Hela, al Helheim. Pero también parece que acuden otros, buenos o malos; pues sabemos que Baldur o Balder acudió a Hel cuando fue asesinado por Hoder. Sigfrido, el que mató a Fafner, también al ser despues asesinado por Gunther, fue a Hel; y Brunilda igualmente fue allí en su bello carro luego de ser quemada en su pira funeraria (1) . Eso no es todo, ya que aquellos virtuosos en vida que morían naturalmente iban tambien al cielo, pero no al Valhalla, sino al Vingolf, mientras que aquellos que vivían en la blasfemia y la bajeza aunque murieran bajo armas iban a una de las regiones del Niflheim.

Ella no puede recibir a aquellos ahogados en el mar ya que pertecen a la diosa Ran, por lo tanto solo obtiene los muertos en tierra firme. Las mujeres nobles tampoco iban a Hela, ya que eran acogidas por Freyja luego de su muerte, mientras que las doncellas moraban con Gefjun.

Otras Leyendas
Antes de que Baldur muriera, Odín bajó hasta el Helheim para preguntar a Hela como moriría este. El primero en acudir fue el perro de Hela, que con todo el pecho ensangrentado ladró a Odín durante mucho tiempo, hasta que éste se disfrazó y se encontró con la señora del infierno y ésta le dijo que Baldur moriría a manos de Hoder. Cuando la muerte de Balder se vió consumada, Hermod, el más rápido de todos los dioses montó a Sleipnir, el caballo de Odín y fue camino al Helheim. Cuando llegó vió a su hermano ocupando el asiento más distinguido del palacio. Hermod, explicando a Hela la pena de los dioses y de todas las cosas vivientes por la muerte de Baldur, le pidió que lo dejará volver a Asgard. Ésta pidió que todas las cosas del mundo, animadas e inanimadas, lloraran la muerte de Balder para ver si era tan mundialmente amado; solo así le devolvería la vida. Entonces, todo en el mundo lloró por su dios muerto; todos menos una giganta llamada Thok. Esta giganta, que era Loki disfrazado, se nego a llorar ya que decía que Baldur nunca le había dado ninguna alegría. De este modo Baldur quedará en el Helheim hasta el Ragnarok.

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10 Febrero 2006

El InFiErNo De LoS EslAvOs : NiFeLhEiM

Nifelheim o Niflheim significa Hogar de la niebla, que en la mitología nórdica es el reino de la oscuridad y de las tinieblas, envuelto por una niebla perpetua.

En uno de los mitos cosmogónicos (véase Mitología escandinava creación), Nifelheim es la materia fría, lo opuesto al Muspellsheim o materia caliente. El mundo nació del choque de éstas en el espacio mágico, llamado Ginnungagap.

Además, Nifelheim es la morada de Hela o Hell, adonde van los muertos por enfermedad o vejez. Por tanto, es el 'infierno', un lugar de tormento en contraposición al Valhalla o 'paraíso' nórdico.

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25 Enero 2006

Me Dueles

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

Entre los escombros de mi alma, búscame,
>escúchame.
En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama,
pide tu asombro, tu iluminado silencio.

Atravesando muros, atmósferas, edades,
tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto)
viene desde la muerte, desde antes
del primer día que despertara al mundo.

¡Qué claridad de rostro, qué ternura
de luz ensimismada,
qué dibujo de miel sobre hojas de agua!

Amo tus ojos, amo, amo tus ojos.
Soy como el hijo de tus ojos,
como una gota de tus ojos soy.
Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme,
del suelo, de la sombra que pisas,
del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños.
Levántame. Porque he caído de tus manos
y quiero vivir, vivir, vivir.

JAIME SABINES

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25 Enero 2006

No es que muera de amor...


" Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
Inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos. "

JAIME SABINES

servido por Lucrecia Morgana 1 comentario compártelo favorito


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