Categoría: ReyNas DeL InFrAmUndo
27 Agosto 2006

Valeria Mesalina nació en el año 25 d.C. En el año 41 se convirtió en la esposa de Claudio, tío del emperador de Roma, Calígula; y quien se convertiría pronto, a su vez en el emperador.
La hermosa muchacha tenía solo dieciséis años y Claudio contaba con cincuenta. Además era cojo, y sordo, por lo que incluso físicamente desagradaba a todo el mundo, sin embargo por consejo de Calígula, Mesalina contrajo matrimonio con él, obviamente no por amor o atracción, sino por sus ansias de poder.
Aún cuando Claudio había estado casado ya dos veces, fue Mesalina la que le dio su primer hijo Tiberio Claudio Germánico. Cuando Claudio fue nombrado emperador, Mesalina se dio cuenta de la posición de privilegio en que se encontraba, pues el ser la esposa del emperador le permitía hacer lo que quisiera.
Así se comportó al principio con toda corrección, pero con el tiempo empezó a corromperse y a deshacerse de quienes ella consideraba una amenaza para sus oscuros designios, o aquellos que simplemente no le agradaban. De esta manera, Mesalina se convirtió en una gran asesina que rivalizaba con la abuela de Claudio, Livia quien fuera capaz de envenenar a su marido y a sus nietos por cuestiones de poder.
Dentro de sus víctimas, se contaron la bella Livila, hermana de Calígula, porque era demasiado hermosa y tenía cierta influencia sobre el tío Claudio, y Valerio Asiático, por querer apropiarse de sus bellos jardines. Pero, al mismo tiempo que asesinaba, se aliaba con los que le parecían poderosos o provechosos para alguna causa.
Mesalina era como ya dijimos extremadamente hermosa y hacía uso de su extraordinaria belleza para conquistar a senadores, militares y cualquier hombre que pudiera servir a sus propósitos, sin importar clase, parentezco, o riqueza. Su fama de seductora se convirtió en una leyenda. Uno de los escándalos más nombrados en los que estuvo envuelta, fue cuando decidió competir con todas las prostitutas de Roma, en cuanto a la cantidad de hombres con los que pudieran unirse sexualmente durante un plazo y Mesalina ganó.
Los desenfrenos de Mesalina eran totalmente desconocidos por el Emperador, quien estaba profundamente enamorado de ella y le permitía cualquier capricho con tal de verla feliz. Esto le causó serios problemas a Claudio, pues los crímenes de Mesalina constituyeron un reinado del terror y para todos era evidente que ella lo manipulaba.
Lo que le abrió los ojos al emperador fue que Mesalina se casó con el guapo cónsul Silio, uno de sus tantos amantes, mientras Claudio se encontraba en Ostia. Ante la bigamia de Mesalina ya Claudio no pudo cegarse, y además sintió que su poder y su vida peligraban, pues los rumores decían que Mesalina y su nuevo esposo (al que por supuesto no amaba) planeaban una conspiración contra Claudio para usurpar el trono.
Narciso, uno de los colaboradores de mayor confianza de Claudio, fue el encargado de resolver la situación. Así Silio, después de comparecer ante el emperador fue obligado a suicidarse, mientras que a Mesalina la asesinaron sin que Claudio la viera, por temor a que la perdonara.
Así acabaron los siete años de terror, escándalo, desenfreno y lujuria que Mesalina había protagonizado, dejándole al emperador un hijo, Germánico, y una hija Octavia. Tiempo después, Nerón asesinó a Germánico y se casó con Octavia, antes de qemar Roma.
servido por Lucrecia Morgana
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12 Mayo 2006
MM, que doloroso, pensar en eso, haha hoy once de mayo, es mi cumpleaños, asi que antes que nada...
¡¡¡¡¡¡¡FelIZ cUmPLeAÑOS A mI XD!!!!!!!!!!!!
regresando al enfoque del titulo (porcierto gracias papa)eso te pone a pensar, tengo 25 años, y encima soy mujer hahah asi q a diferencia de los hombres q con la edad se vuelven ma sinteresantes, yo me estoy volviendo vieja ( malditos chistes machistas;) ) en fin.
Se que si me muero mañana me ire muy satisfecha con mi vida, apesar de tener 25 años, me he dado cuenta q he echo mas que otras personas de edad mucho mas avansada que yo, aunq se q aun me faltan cosas por hacer.
Haha, he sido hija de mi casa, mm novia, esposa, haha sra. divoricada, mm pareja, novia , amante haha he provado de todo un poco, me he equivocado y acertado, me han destrozado el corazon, caido enamorada como una completa tonta, mm me desenamore, he sido infiel(cosa q no me hace enorgullecerme) he mentido (otro peuqeño error que emendar) mm, me han amado, en fin haha creo que el putno de una vida llena quedo aclarada.
Asi, que para tener un cuarto de siglo, haha creo que he vivido muchas cosas y aunq en ocaciones la vida o el destino me ha dado unas descalabradas inmensas aprendi a afrontar esos golpes, algunos merecidos haha y consecuencia de mis actos , irracionales y otros, mm no se creo q son consecuencia de alguna vida pasada, pero de eso trata la vida no, de acertar y equivocarce y aprender a enfrentar las consecuancias de nuestros actos, buenos o malo y nunca dejarce vencer.............
servido por Lucrecia Morgana
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27 Febrero 2006
Resumen: Durante el Génesis (o Bereshit) del Antiguo Testamento, aparece insinuada una tercera presencia, Lilith, que tiene mayor protagonismo en la literatura hebrea paralela más que en el texto sagrado. Su numinosidad se remonta a una tradición mesopotámica que la une con las diosas babilónicas Ishtar, Inanna, y Anath entre otras. En el Judaísmo, por lo contrario, no se la ha deificado, si no que ha sido vehículo para introducir el concepto del mal ligado a lo femenino, generando, no sólo una leyenda a su alrededor, si no, también, rituales religiosos judíos.
IntroducciónRelato de la Creación
Según el Bereshit, como en otros mitos cosmológicos, en la primera creación de D's o del ser o seres creadores, "el creado" era el resultante de una unión absoluta y armoniosa de los géneros conocidos en Uno: el Andrógino. En la mitología hebrea aparece el Adam Kadmón, hombre prototípico y primordial (Gen. 1:26 "Dijo Elohim: Hagamos al ser humano a nuestra imagen como a nuestra apariencia", Gen 1:27 "Creó Elohim al ser humano a su imagen, a la imagen de Elohim lo creó: Macho y hembra".)
Para comprender el concepto que describe a ese andrógino, nos vale recordar dos puntos. Primero, el relato de Platón en "El Banquete": "Existió una raza primordial, pues, cuya especie está ahora extinguida, formada por seres que llevaban en sí ambos principios: el Masculino y el Femenino". Los miembros de aquella raza andrógina "eran extraordinarios por su fuerza y atrevimiento" hasta el punto que se enfrentaron a los dioses; son los llamados "Gigantes" en los mitos antiguos, que fueron fulminados. Sin embargo, otra versión que se acerca más a la que se supone por los escritos Midrásicos, fue la que dan por supuesta los textos sagrados. La única manera de "neutralizar" ese poder fue dividiéndolos.
Para el imaginario de los textos hebreos como el Ma'aseh Bereshit -relato de la creación y sus especulaciones místicas-, Adam Kadmon es el resumen de lo cósmico y está en perfecta armonía entre lo femenino y masculino. Gracias a esta ecuación, místicos hebreos comenzaron a esbozar las dimensiones de D's.
En el Midrash del Genesis Rabba1 -método de interpretación de las Escrituras- el Rabbi Yirmeyah ben Lazar dijo: "Cuando el Santo, bendito sea, creó el primer hombre, lo creó andrógino, pues está dicho Macho y Hembra los creó... y les puso de nombre Adam (Gen. 5,2)." Dijo R. Semuel bar Najmán: Cuando el Santo, bendito sea, creó al primer hombre, lo hizo de dos caras; después lo partió y le proveyó de dos espaldas, una para cada parte".
En su "Tratado de las Religiones", Mircea Elíade completa claramente este concepto: "Adán y Eva fueron hechos espalda con espalda, unidos por los hombres, y D's los separó de un hachazo, cortándolos en dos. Otras interpretaciones difieren, explicando que el primer hombre era Hombre por el lado derecho y Mujer por el lado Izquierdo, pero D's los partió en dos mitades". 2
En el Bereshit Erubin se menciona a un ser con un rostro masculino que miraba hacia delante y uno femenino que miraba hacia atrás, unidos por la espalda. Como la circunstancia entorpecía la capacidad de movimiento y dificultaba la conversación, D's dividió al andrógino y dio a cada mitad una nueva espalda, aportando más detalles otras versiones.
Para Jean Libis3, esta división supone la dislocación del Adam Kadmón andrógino hacia una especie de infrahumanidad. Considerando que, como indica la Kabbalah -interpretación de la mística judía- el mayor elemento de meditación y aprendizaje son los Sefiroth -las once esferas del conocimiento-; éstas contienen intrínsicamente los dos principios: el Femenino y el Masculino. A su vez, éstas no sólo pueden ser proyectadas a un nivel cósmico, si no, ya que es un saber dinámico, conforman una imagen del hombre en perfecta armonía y equilibrio - como lo era en el Adam Kadmon-; en el corte, la división las desarmoniza.
Aproximación al nacimiento de la Lilith hebrea
La creación de este Adam Kadmón es reemplazada por Adam, que es creado el sexto día, luego de dar nombre a los animales de la creación (Gen. 2:20: "...En cuanto al hombre, no encontró ayuda frente a él").
En el Bereshit Yebamot 63 a. explica que, luego que Adam viera desfilar a las parejas de animales y todos los seres vivientes, sintió celos de su amor y, aunque intentó copular con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto. "Todas las criaturas menos yo tienen la pareja apropiada", rogó a D's.
Las prácticas zoofílicas eran muy comunes entre los pastores de Medio Oriente y figuran unas tres veces en el Pentateuco (Génesis, Exodo, Números, Reyes y Deuteronomio). Un antecedente se podría encontrar en el Poema de Gilgamesh, donde se relata que Enkidu vivía con gacelas y se codeaba con otras bestias salvajes, hasta que, en el abrevadero, la sacerdotisa Aruru revirtió esta conducta luego de estar en su compañía durante siete días y seis noches.
Según el Yalqut Reubeni, "D's formó entonces a Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán, aunque utilizó inmundicia y sedimento en lugar de polvo puro" y continúa: "De la unión de Adán con este demonio-hembra, y con otro como él llamado Naamá, hermana de Tubal Caín, nacieron Asmodeo e innunmerables demonios que todavía atormentan a la humanidad"4. También se deja asentada la posibilidad de que Lilith se haya presentado, junto con Naamá, disfrazadas como rameras de Jerusalén frente a la corte del rey Salomón.
Planteo
Genealogía babilónica
Los orígenes de la presencia de Lilith se remontan a raíces sumerias o acadias. Se ha hecho una distinción entre diferentes clases de espíritus malignos, ya sean diablos, demonios o fantasmas5.
Clase Descripción Nombres
Diablos Tienen la misma naturaleza que los dioses, producen vientos, tormentas y enfermedades Gallu, Ilu.
Fantasmas Almas desencarnadas de humanos que no pueden encontrar descanso y deambulan por la tierra Utukku Ekimm
Demonios Mitad humanos, mitad seres humanos supernaturales. Rabisu, Alu, Labartu, Lilitu, Lilu, Ardat Lili, Idlu lili.
A su vez, la imaginería se dividía en dos grupos: Lamashtu (Labartu, Labasu, Ahhazu) y el de Lilitu (Lilu, Lilitu, Ardat Lili). La clasificación realizada por Thompson fue constatada según la décima tabla de la serie ugud-hul-a-mes, investigación expuesta por John Prosecky . Sobre Lilitu, Thompson menciona que era "un demonio maligno que el hombre ha creado sobre una cama en una noche de sueño", apareciendo una idea que estaría ligada a Lilith en todo su simbolismo: La seducción como arma, la noche como hábitat y el erotismo -cualidad devenida quizás de Ardat Lili- que, en la tergisversación que se da con el paso del tiempo, transforma a Lilith en "súcuba".
Lamashtu e Ishtar delinearían mejor el perfil de Lilith. Lilitú fue perdiendo ciertas características a través de la tradición hebrea. Desaparece, principalmente, su carácter divino original y se convierte en una imagen descolorida y errante.
En la demonología hebrea aparecen, entonces, los espíritus o Ruchot, las pestes o Masqim y los destructores Chabalim. A todos ellos se los puede englobar dentro de los Shedim, un término derivado del arameo Shida, significa "demonios". Pero los Shedim tienen una doble naturaleza: Pueden ser benevolentes e incluso solidarios con la actividad humana, pero ha preponderado su principio generador de problemas. Casi todos son de género masculino.
El término hebreo Shed, "canción", proviene seguramente del término Shedú, que definía en Babilonia a una deidad etónica que era adorada como un toro alado con cabeza de hombre. Su par femenino era Lamassú o Lama, llamada Kal en Sumeria y que era venerada con el cuerpo de vaca y cara de mujer; ambos eran las imágenes que custodiaban las afueras de los palacios. Ella fue retomada en el panteón sumerio y, a partir de ahí, fue tomando ciertas características que heredó la anteriormente nombrada Lamashtú, y que traspasaría a Lilith.
Estos demonios hembras observaban los nacimientos y, durante los trabajos de parto, trataban de herir o atacar directamente a la madre, con el fin de robar al recién nacido para luego matarlo, como se puede observar en un sello cilíndrico expuesto en el Museo de Oxford6
En los textos se señala que Labartú vive en las montañas o en las riberas de los ríos. Su apariencia es espantosa, con cabeza y cara de león embravecido y piel blanca como arcilla. Gruñe como león y aúlla como chacal. De esencia salvaje y despiadada, su sola presencia significa destrucción. Los encantamientos que usaban para protegerse de ella hablaban de la creación como antítesis de su propia naturaleza, que nos recuerda al principio que mueve a Kali.
Lamashtú dará origen a la Lamia griega, que puede tener origen en una princesa frigia; otras teorías señalan que podría ser la hija de Laistrygons de Libia. Según la mitología griega, Lamia fue amante de Zeus, con quien tuvo una prolífica descendencia hasta que la celosa Hera mató a todos sus hijos, menos a Esquila. Lamia perdió su belleza y, en venganza por su prole asesinada, secuestra a los recién nacidos. Tiene cuerpo de reptil y la cabeza de una mujer hermosa.
De Isthar deviene otra característica que se reconoce en Lilith: El poder de seducción de la diosa babilónica. Su veneración hizo que ésta tomara siempre ciertas aristas enigmáticas, pero que le otorgarán el poder femenino de la seducción. Opuesta completamente a Lamashtú, puede llegar a considerarse como la Diosa Madre, la Reina del Cielo.
Ishtar fue conocida como "Astar de Siria". Así se la llamó en Egipto durante la XVIIIa. Dinastía. En el siglo XII AC, se confundían sus cualidades y nombres: Anath, Astarté o Qadesh, "Damas del Cielo". Ya Qadesh introduciría la idea que aparecerá en la iconografía de Lilith: la diosa parada sobre leones.
Asheráh es de origen canaanita y arriba al mundo hebreo hacia el 586 AC. En esta cosmovisión, seguramente, encarnará la idea opuesta a la que representaba Lilith. Durante la destrucción del primer templo, en los tiempos de Nabucodonosor, los canaanitas y hebreos compartieron los altares y lugares de culto, fusionando los panteones propios con los sirios y los de otros pueblos de la Mesopotamia
Esta diosa, la más importante de la imaginería canaanita y con presencia desde el siglo XIV AC, era la esposa del dios El, que también ingresará al mundo hebreo hasta permanecer como uno de los 72 nombres de D's. Darán la progenie divina de la que descenderán Baal, Anath y Mot.>7
Su culto continuó durante el periodo de los reyes y jueces; principalmente se le encomendaban los partos y la fertilidad, lo que la hizo muy popular.
La confusión entre los nombres de Asherah y Astarté se debe a las conocidas Cartas de Amarna, documentos diplomáticos de histórico contenido cuya importancia reside en que atestiguan las relaciones sociopolíticas en Medio Oriente, de Egipto con Canaán y Mesopotamia, Anatolia y el Egeo, durante el reinado de Amenhotep III hasta el de Ay (año 1386 hasta 1321 AC).
En el año 621 AC, el Rey Josías introdujo la reforma que rompió el elemento integral del antiguo Israel: Yahvé y Asherá como pareja sagrada. Anath continuará en los mitos ugaríticos y no tiene ninguna aparición en los textos sagrados judeo-cristianos. Encarnará a la diosa de la guerra, considerándola como la más sedienta de sangre. Ese perfil la hará protectora de los faraones en Egipto: "La diosa, la victoriosa, una mujer actuando como hombre, vestiduras de hombres, ceñidas como una mujer"
Lilith, la primera amante de Adán
Lilith, que mostraba una fuerte impronta canaanea, se resistía a yacer por debajo de Adán: "¿Porqué he de yacer debajo de tí? Yo también fui hecha con polvo y por tanto, soy tu igual" -decía, según el Midrash Alphabeta de Ben Sira. Al ser forzada por Adán, pronunció el nombre de D's, se elevó por los aires y desapareció. Ante las quejas de Adán, D's envió a Sansenoy, Semangelof y Senoy a buscarla. La hallaron en el Mar Rojo. Esta región se caracterizaba por la presencia de demonios, con los cuales ella ya había engendrado a los Lilim, "a razón de más de cien por día".
Se supone que Lilith representaba a las mujeres canaaneas, que adoraban a la anteriormente mencionada Anath y acostumbraban mantener relaciones sexuales pre-matrimoniales. Es una forma de censurar a algunas mujeres israelitas que tenían estas prácticas, y queda expresamente prohibido en Deuteronomio 23,18: "Que no haya prostitución entre las israelitas ni entre los israelitas", en demostración de la pureza sexual.
En cuanto a la idea de que la mujer permanezca por sobre el hombre, las adoradoras de la griega Hécate -según lo que reseña Apuleyo- acostumbraban realizar de esta manera sus encuentros sexuales, al igual que lo que indican ciertos grabados del antiguo Sumer.
"Regresa con Adán de inmediato o te ahogaremos". Ella respondió que ya no podía regresar con él luego de su estancia en el Mar Rojo. Ante la reiterada amenaza de muerte, Lilith explica: "¿Cómo puedo morir, si D's me ha ordenado que me haga cargo de todos los recién nacidos, de los niños hasta el octavo día de vida (el de la circunsición) y de las niñas hasta el vigésimo día?. No obstante, si alguna vez veo vuestros tres nombres o vuestras esfigies en un amuleto sobre un recién nacido, prometo perdonarle la vida". Así arribaron a un trato, pero D's castigó a Lilith, haciendo que cientos de sus hijos demoníacos perecieran por día y que, encolerizada por la presencia de un amuleto protector, matara a su descendencia.
La huida de Lilith al Oriente, y la aparición posterior de Eva, sirven como metáfora moral del comportamiento de la consorte. Eva ya será creada a partir de la costilla de Adán -en una de sus versiones, ya que el término que se utiliza es Tselá, que significa "lado", "sombra" y "costilla"-, en una alegoría de la supremacía masculina. Por otra parte, Patai y Graves señalan que el hecho de que Lilith haya realizado ese itinerario es un testimonio histórico de los pastores nómadas que se admitían como huéspedes de los canaaneos. "Éstos se apoderaban del poder y cuando la familia real huye, ocupan un segundo reino que rinde pleitesía a la diosa hitita Heba"8, que podía incluir sacrificos humanos como los que se supone sublimaron en la muerte de Abel, en el suceso con Caín.
Considerando que en los relatos del Génesis 1 y el 2 con carácter más sacerdotal y menos alegórico, tienen una cierta discrepancia, ésta favoreció la literatura que reforzaría el mito de Lilith.
Las especulaciones sobre su creación serían: que haya sido creada antes que Adam, en el quinto día; o sea, inacabada o simultáneamente con él (según el Zohar9, creada como parte de él). Otra versión explica que comparte la creación con Samael, que había emergido de un andrógino que provenía por detrás del Trono, o sea, el producto siniestro-opuesto, del Adam Kadmón y, finalmente, surgida de un abismo primordial.
Referencias
1 Vegas Montaner, Luis: Genésis Rabbah I. Ed. Estella, 1994.
2 Eliade, Mircea: Tratado General de las Religiones. Ed. Cristiandad, 1974.
3 Libis, Jean: El Mito del Andrógino. Ed. Siruela, 1982.
4 Graves, Robert - Patai, Raphael: Los Mitos Hebreos. Alianza Editorial, 1986.
5 Thompson, R. Campbell: Diablos y Espíritus Malignos de Babilonia. Vol. I y II. Luzac and Company, 1903.
6 Langdon, S.H: Babylonian and Hebrew Demonology with the Reference to the Supposed Borrowing Persian Dualism in Judaism and Christianity. JRAS, 1934.
7 Patai, Raphael: The Hebrew Goddess. Wayne State University Press.
8 Ibid. 4
9 Sefer ha-Zohar III.19ª. Se traduce como "Libro del Esplendor". Comentario místico al Pentateuco N.A.
servido por Lucrecia Morgana
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17 Febrero 2006
Este artículo trata sobre el demonio. Para otras acepciones, véase Lilith (desambiguación).
Lilith podría ser una interpretación metafórica sobre la existencia del primer grupo de nuevos humanos Homo sapiens sapiens, que la leyenda nombra como Adán y Eva, pero que en realidad era un colectivo.
Lilith sería un demonio nocturno mesopotámico con tendencia a asesinar niños. A veces se le nombra como la primera esposa del Adán bíblico. Se considera que existe una conexión entre Lilith e Inanna, la diosa sumeria de la guerra y el placer sexual. También con el mito griego de Lamia, una reina libia que mantuvo relaciones con Zeus; después de que Zeus la abandonara, Hera robó sus hijos, por lo que ella se vengó robando los hijos de otras mujeres.
Lilitu en la mitología mesopotámica
Su nombre original en acadio es "Lilitu", que proviene de la palabra "lil", que significa "viento", "aire" o"espíritu". En la mitología acadia pertenece a la misma clase de demonios que Lilu, Ardat Lili e Idlu Lili. Su traducción al hebreo como "לילית" posiblemente dio origen a una confusión de términos, pues "ליל" en hebreo significa "noche" en vez de "aire".
Lilith en la cultura hebrea
Lilith en la Biblia
La única mención expresa en el Antiguo Testamento de dicha criatura aparece en Isaías 34:14:
ופגשו ציים את־איים ושעיר על־רעהו יקרא אך־שם הרגיעה לילית ומצאה לה מנוח׃
Que es traducida en la versión de la Biblia de Jerusalén como:" Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso.". Compárese con otras traducciones,como la de de Nácar-Colunga, donde Lilith (לילית) se traduce por Lamia:"Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará á su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo". Otras versiones, en fin, traducen el término como "criatura nocturna" o "lechuza".
La leyenda de Lilith
El origen de la leyenda hebrea de Lilith como primera mujer de Adán proviene de una interpretación de Génesis 1, 27: "Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo Creó; hombre y mujer los Creó.", antes de explicar que Dios dio a Adán una esposa llamada Eva a partir de su costilla. Si bien esto puede ser debido a que el Génesis explica dos veces la creación del hombre, la segunda en Génesis 2, 6. En cualquier caso, la presencia de Lilith en la mitología hebrea se demuestra por la tradición judía de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos, con el nombre de tres ángeles que los protegen de las Lilin, hijas mitológicas de Lilith y Adán y súcubos asesinos de niños.
Sobre Lilith: "Se supone la primera mujer de Adán, hecha también de barro. Se negó a tener coito con Adán en la posición hombre arriba y mujer debajo. Por ello se rebeló y pronunció el sagrado nombre de Dios. Luego se elevó por los aires y saliendo del Edén fue a dar a las orillas del Mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entrego a toda libidinosidad con estos dando a luz a los Lilim que eran seres cubiertos de pelos. Cuando tres angeles de Dios fueron a buscarla, ella se negó aduciendo que era una pecadora. Por lo cual le fueron muertos cien hijos (lilim) al día. Desde entonces las tradiciones judias medievales dicen que ella mata a todo niño menor de ocho días (incircunciso aún).
servido por Lucrecia Morgana
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16 Febrero 2006
Hécate (en griego Ἑκάτη Hekátē o Ἑκάτα Hekáta, de έκατερις hekateris, «baile de manos») fue originalmente una diosa de las tierras salvajes y los partos originaria de Tracia o de los carianos de Anatolia (Burkert 1985 p.171). Gracias al culto popular que recibió como una diosa madre su figura fue integrada en la mitología griega. En Alejandría ptolemaica terminaría alcanzando sus características de diosa de la hechicería y su papel como «Reina de los fantasmas», aspecto bajo el que fue transmitido a la cultura postrenacentista.
Representaciones
Las primeras representaciones de Hécate son simples y no triples. Farnell (1896) afirma:
«La evidencia de los monumentos sobre el carácter y la importancia de Hécate es casi tan completa como la de la literatura. Pero sólo fue en el periodo tardío cuando llegó a expresar su naturaleza múltiple y mística. Antes del siglo V hay pocas dudas de que solía ser representada bajo una forma simple como la mayoría de las demás divinidades, y que fue así como el poeta beocio la imaginó, pues nada en sus versos alude a una diosa triple. El monumento más antiguo conocido es una pequeña terracota hallada en Atenas con una dedicatoria a Hécate en el estilo de escritura del siglo VI. La diosa aparece sentada en un trono con una corona de flores alrededor de su cabeza, careciendo totalmente de atributos y personalidad, siendo el único valor de esta obra, que evidentemente es de un tipo bastante general y recibe una referencia y nombre especiales sólo por la inscripción, el demostrar que la forma simple era la original y que su conocimiento en Atenas era anterior a la invasión persa.»
Pausanias afirmó que Hécate fue representada triple por vez primera por el escultor Alcámenes en el periodo griego clásico de finales del siglo V.
Algunos retratos clásicos la muestran como una diosa triple —hija (virgen), madre y anciana (señora)— de pie en las encrucijadas sosteniendo una antorcha. Otros continuaron mostrándola en su forma simple.
En los escritos esotéricos griegos de inspiración egipcia relacionados con Hermes Trimegisto y en los papiros mágicos de la Antigüedad Tardía era descrita con tres cabezas: una de perro, otra de serpiente y otra de caballo. La triplicidad de Hécate se expresaba de una forma más helénica, con tres cuerpos en lugar de tres cabezas, siendo mostrada tomando parte en la batalla con los Titanes en el vasto friso del gran altar de Pérgamo (actualmente en Berlín).
En Argos, cerca del altar de los Dioscuros, el viajero Pausanias vio en el siglo II adC el templo de Hécate frente al santuario de Ilitía: «La imagen es obra de Escopas. Es de piedra, mientras las de bronce de enfrente, también de Hécate, fueron hechas respectivamente por Policleto y su hermano Naucides» (Descripción de Grecia ii.22.7).
Un relieve en mármol del siglo IV adC en Cranón (Tesalia) le fue dedicado por el dueño de un caballo de carreras. Muestra a Hécate, con un perro a su lado, poniendo una corona sobre la cabeza de una yegua. (Museo Británico, pieza nº 816.)
Su guardián y representación animal era la perra, y la forma más común de ofrenda era dejar carne en las encrucijadas. Algunas veces se le sacrificaban incluso perros (una buena indicación de origen no helénico, pues los perros, junto con los burros, muy rara vez ocupan esta parte en el genuino ritual griego).
Mitología
Hécate, por William BlakeEn contra de la creencia popular, Hécate no fue originalmente una diosa griega. Era desconocida para Homero y de hecho las referencias escritas más antiguas son las de la Teogonía de Hesíodo. El lugar de origen de su culto es incierto, pero se cree (Burkert 1985 p.171) que tuvo numerosos seguidores en Tracia. Su santuario más importante estaba en Lagina, una ciudad-estado teocrática en la que la diosa era atendida por eunucos (Burkert). Lagina, donde el famoso templo de Hécate arrastraba grandes reuniones festivas cada año, quedaba en la colonia originalmente macedonia de Estratonicea (Estrabón, Geografía xiv.2.25). En Tracia desempeñó un papel similar al del menor Hermes, es decir, gobernadora de los puntos liminales y de lo salvaje, guardando poco parecido con la vieja paseante nocturna. Adicionalmente, esto llevó a su papel como ayudante de las mujeres en los partes y la crianza de los jóvenes.
También había un templo consagrado a Hécate en el recinto del templo de Artemisa en Éfeso, donde oficiaban los sacerdotes eunucos o megabyzi (Estrabón, xiv.1.23).
Hesíodo registra que estaba entre la descendencia de Gaia y Urano, la Tierra y el Cielo. En la Teogonía le atribuyó tan amplios poderes fundamentales que resulta difícil resistirse a verla como una figuración de la Gran Diosa, aunque como buen olímpico Hesíodo atribuye sus poderes a un «regalo» de Zeus:
«Hécate, a la que Zeus Crónida honró sobre todos y le procuró espléndidos regalos, la suerte de participar en la tierra y el mar estéril. Ella también obtuvo en lote la dignidad que confiere el estrellado cielo y es especialmente respetada por los dioses inmortales. [...] En nada la maltrató el Crónida ni tampoco le quitó nada de lo que recibió en suerte entre los primeros dioses, los Titanes; sino que sus atribuciones son las mismas que tuvo desde el principio.»
Sus regalos a la humanidad abarcan todo, según cuenta Hesíodo:
«Al que ella quiere, grandemente le asiste y ayuda; en el juicio se sienta junto a los venerables reyes, y en el ágora hace destacar entre la gente al que ella quiere. O cuando armados de coraza marchan los varones hacia la guerra destructora de hombres, allí la diosa asiste a los que quiere decididamente concederles la victoria y encumbrarles de gloria. Es capaz de asistir a los nobles que quiere y con igual capacidad, cuando los jóvenes compiten en juegos, allí los asiste y ayuda la diosa; y el vencedor en fuerza y capacidad, fácilmente y contento se lleva un magnífico premio y proporciona gloria a sus padres. A los que trabajan en el mar intransitable y elevan sus súplicas a Hécate y al resonante Ennosigeo, fácilmente la ilustre diosa les concede pesca abundante y fácilmente se la quita cuando parece segura si así lo desea su corazón. Es capaz de aumentar el ganado en los establos junto con Hermes, y en cuanto a las manadas de bueyes, los extensos rebaños de cabras y las majadas de lanudas ovejas, si así lo desea en su corazón, multiplica los pequeños y disminuye los numerosos.»
Hécate era cuidadosamente servida:
«Todavía ahora, cuando alguno de los hombres de la tierra los propicia, celebrando magníficos sacrificios según costumbre, invoca repetidamente a Hécate. Muy fácilmente obtiene gran honor aquél cuyas súplicas acepta complaciente la diosa, y le concede prosperidad puesto que está en su mano.»
Hesíodo enfatiza que Hécate era la única hija de Asteria, una diosa de las estrellas que era hermana de Leto, a su vez madre de Artemisa y Apolo. La abuela de estos tres primos era Febe, la anciana titánide que personificaba la luna. Hécate era una reaparición de Febe, y por tanto diosa lunar, que se manifestaba en la oscuridad de la luna.
La inclusión y alabanza de Hécate en la Teogonía son problemáticas para los investigadores, ya que a pesar de ser en aquella época una diosa relativamente menor y extranjera, Hesíodo parece elogiar en demasía sus atributos y responsabilidades en el antiguo cosmos. Se ha propuesto (Johnston 1991) que en la población de origen de Hesíodo hubo una devoción substancial hacia Hécate y que su inclusión en la Teogonía fue su forma de promover a la diosa local entre el público no familiarizado.
A medida que su culto se extendió a zonas de Grecia se presentó un problema, dado que el papel de Hécate ya estaba cubierto por otros dioses más prominentes del panteón griego, particularmente Artemisa, y por personajes más arcaicos como Némesis.
Emergen entonces dos versiones de Hécate en la mitología griega. La menos conocida es un claro ejemplo de intento por integrarla sin disminuir a Artemisa. En ella (Johnston 1991), Hécate es una sacerdotisa mortal (comúnmente asociada con Ifigenia) que desdeña e insulta a la diosa, lo que le lleva finalmente a suicidarse. Artemisa adorna entonces el cadáver con joyas y susurra para que su espíritu se eleve y se convierta en la diosa Hécate, que actúa de forma parecida a Némesis como espíritu vengador (pero únicamente para mujeres heridas). Este tipo de mitos en el que una diosa local patrocina o «crea» a una diosa extranjera era popular en las culturas antiguas como forma de integrar sectas extranjeras. Adicionalmente, a medida que la adoración de Hécate crecía, su figura fue incorporada al mito del nacimiento de Zeus (Johnston 1991) como una de las comadronas que escondieron al niño, mientras Crono consumía la roca falsa que le había dado Gaia.
La segunda versión ayuda a explicar cómo Hécate se ganó el título de «Reina de los fantasmas» y su papel como diosa de la hechicería. De forma parecida a como las hermas (tótems de Hermes) se ponían en las fronteras como protección frente al peligro, imágenes de Hécate, como diosa liminal, podían también jugar dicho papel protector. Se hizo común poner estatuas de la diosa en las puertas de las ciudades, y finalmente en las puertas de las casas. Con el tiempo, la asociación con el alejamiento de espíritus malignos llevó a la creencia de que ofender a Hécate también los atraía. Así surgieron las invocaciones a Hécate como gobernadora suprema de las fronteras entre el mundo normal y el de los espíritus (Johnston 1991).
El poder de Hécate terminó pareciéndose al de la hechicería. Medea, que era una de sus sacerdotisas, practicaba la brujería para manipular con destreza hierbas mágicas y venenos, y para poder detener el curso de los ríos o comprobar las trayectorias de las estrellas y la luna.
Aunque nunca fue incluida entre los dioses olímpicos, la compresión moderna de Hécate procede de la cultura helenística sincrética de Alejandría. En los papiros mágicos del Egipto ptolemaico, se le llama la Perra, y su presencia era indicada por los ladridos de los perros. Mantuvo sin embargo un gran número de seguidores, permaneciendo como diosa de la protección y los partos. En la imaginería posterior también tiene dos perros fantasmales como sirvientes a su lado.
En la época moderna Hécate se ha hecho popular en el neopaganismo y el wicca, gracias en gran parte a su asociación como diosa de la hechicería.
Relaciones en el panteón griego
Hécate es una diosa ctónica preolímpica. Las fuentes griegas no ofrecen una historia sobre su parentesco, aparte de la Teogonía, ni de sus relaciones en el panteón griego: a veces es considerada una titánide (la más joven), hija de Perses y Asteria, y una poderosa ayudante y protectora de la humanidad.
En los mitos su papel es siempre secundario. Fue la única titánide que participó en la Titanomaquia al lado de Zeus (y por eso éste no le desterró a los dominios del Inframundo tras la victoria de los olímpicos), ayudó a Deméter a parir cuando Perséfone fue raptada (en algunas versiones del mito fue ella quien la rescató del Inframundo), y se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero.
También se contaba que era la hija de Deméter o Pheraia, lo que parece compresible debido al hecho de que Hécate, como Deméter, era una diosa de la tierra y la fertilidad.
Alguna versión poco difundida la hacía incluso la hija menor de Zeus y Hera, que había robado el pote de carmín de su madre y huido a una casa donde una mujer estaba de parto. Zeus la envió al reino de Hades para ser purificada. En él gozaba de gran autoridad, pues era conocida como la reina invencible y presidía las ceremonias de penitencia y purificación de las sombras en las que se permitía concertar las malas acciones de sus vidas pasadas.
Consortes y descendencia
Como muchas antiguas diosas madre o de la tierra, Hécate permaneció sin casarse y no tuvo consorte habitual. Por otra parte, es la madre de muchos monstruos: se unió primero a Forcis y fue madre del monstruo Escila; después a Aestes, de quien engendró las hechiceras Circe y Medea (en otros mitos, Circe era hija de Helios con la ninfa Perses y Medea era solamente una sacerdotisa de Hécate).
Reina de los fantasmas
«Reina de los fantasmas» es un título asociado con Hécate debido a la creencia de que podía tanto evitar que el mal saliese del mundo de los espíritus, como también permitir que dicho mal entrase. Hécate, pues, tenía un papel y poder especial en los cementerios.
Esta asociación también tuvo mucha importancia en la idea de Hécate como diosa lunar.
Diosa de las encrucijadas
Hécate tenía un papel especial en las encrucijadas de tres caminos (o trivios), donde los griegos situaban postes con máscaras de cada unas de sus cabezas mirando en diferentes direcciones.
La función de Hécate en las encrucijadas proviene de su esfera original como diosa de las tierras salvajes y las zonas inexploradas. Esto llevaba a realizar sacrificios para viajar con seguridad por estos territorios. Este papel tiene relación con el de Hermes, dios de las fronteras.
Hécate no debe ser confundida con la diosa de los Trivia («tres caminos») de la mitología romana. En el siglo VII, Eligio acostumbraba a recordar a su recién convertida congregación de Flandes que «ningún cristiano debería prestar o guardar devoción alguna a los dioses de los trivios, donde tres caminos se cruzan, a los fanos o las rocas, o fuentes o arboledas o esquinas» (véase druidismo para más detalles).
Emblemas
Suele representarse a Hécate llevando antorchas, con mucha frecuencia también un cuchillo, y puede aparecer sujetando una cuerda, una llave, un vial, flores o una granada.
La antorcha es presumiblemente un símbolo de la luz que ilumina la oscuridad, pues los griegos aseguraron a Hécate en su papel de traedora de la sabiduría. Su cuchillo representa su papel como matrona al cortar el cordón umbilical (posiblemente simbolizado por la cuerda), así como también al romper el vínculo entre el cuerpo y el espíritu al morir. Esto puede ser el origen del tradicional ritual de cuchillos de las brujas. La llave alude al papel de Hécate como guardiana de puertas, siendo la que podría abrir las puertas del conocimiento sagrado. Los himnos órficos la mencionan como «reina de las llaves de todo el Cosmos». La granada era vista por los antiguos griegos como la fruta del Inframundo, aunque también se usaba como presente de amor entre hombres y mujeres. Esto puede deberse a que Perséfone comió una granada, lo que la ató al Inframundo y a Hades.
Es importante señalar la similitud de mantienen los símbolos y objetos de Hécate y de otras diosas madre oscuras de todo el mundo. Con mucha frecuencia, símbolos como el cuchillo y la cuerda representaban la habilidad de la madre oscura para cortar los vínculos con el mundo físico, mostrándose pues como comadrona y enfermera no sólo para los niños sino también para los moribundos.
En los llamados Oráculos caldeos que fueron editados en Alejandría, fue también asociada con un laberinto serpentino alrededor de una espiral, conocido como rueda de Hécate (el «Strophalos de Hécate», verso 194 de la traducción de 1836 de Isaac Preston Cory). El simbolismo alude al poder de la serpiente para renacer, al laberinto de conocimiento a través del cual Hécate guía a la humanidad, y a la llama de la propia vida: «Los senos productores de vida de Hécate, esa Llama Viviente que se viste a sí misma de Materia para manifestar la Existencia» (verso 55 de la traducción de Cory de los oráculos caldeos).
Animales
La perra es el animal más comúnmente asociado a Hécate, quien a veces es llamada la «perra negra», y alguna vez se sacrificaron perros negros a ella en rituales de purificación. En Colofón (Tracia) Hécate podía manifestarse como perro. Los ladridos de los perros eran la primera señal de su cercanía en la literatura griega y romana. Su fiesta de mediados de agosto, en la que sacrificaba perras negras para protegerse de la temporada de tormentas, dio origen a la expresión «los días perros de verano». La rana, significativamente una criatura que puede cruzar dos elementos, está también consagrada a Hécate y a la diosa egipcia Hekat. Como diosa triple, a veces aparece con tres cabezas: de perro, caballo y oso, o de perro, serpiente y león.
Durante la Edad Media, Hécate fue adorada en Europa por brujas que adoptaron partes de sus mitos como su diosa de la hechicería. Debido a que Hécate ya había sido muy difamada a fines del periodo romano, a los cristianos de la época les resultó fácil envilecer su imagen. De esta forma todas sus criaturas fueron también consideradas «criaturas de la oscuridad»; sin embargo, la historia de animales tales como cuervos, búhos nocturnos, serpientes, escorpiones, asnos, murciélagos, caballos, osos y leones como criaturas suyas no es siempre oscura y aterradora (Rabinowitz).
En las modernas wicca, neopaganismo y cultura gótica todos los animales salvajes están consagrados a Hécate, aunque las criaturas de la oscuridad (como cuervos, búhos y serpientes) son las que mejor le representan. Los dragones han sido incluidos en esta lista más recientemente, pero no tienen una asociación tradicional griega con esta diosa. Varias imágenes de Hécate la muestran sosteniendo una serpiente, pues ésta ha estado largamente relacionada con los poderes ctónicos y de la muerte y resurrección (véase serpiente).
Plantas y hierbas
El tejo, el ciprés, el avellano, el álamo negro y el sauce estaban consagrados a Hécate.
Las hojas del álamo negro son oscuras por una cara y claras por la otra, simbolizando el límite entre los mundos. El tejo ha estado asociado desde hace mucho en el Inframundo.
El tejo tiene fuertes asociaciones con la muerte y el renacimiento. Un veneno preparado a partir de sus semillas se usaba en las flechas, y su madera se usaba comúnmente para fabricar flechas y empuñaduras de dagas. La poción del caldero de Hécate contiene «esquejes de tejo». Las bayas del tejo llevan el poder de Hécate, y pueden dar sabiduría o la muerte. Las semillas son muy venenosas, pero las carnosas bayas rojas que las rodean no. Si se preparan correctamente, estas bayas pueden provocar alucinaciones visuales (Ratsch).
Muchas otras hierbas y plantas están asociadas a Hécate, incluyendo el ajo, las almendras, la lavanda, la mirra, la artemisia, el cardamomo, la menta, el diente de león, el eléboro y la celidonia menor. Varios venenos y alucinógenos están vinculados a Hécate, incluyendo la belladona, la cicuta, la mandrágona, el acónito (conocido como hecateis) y el opio. Muchas de las plantas de Hécate eran aquellas que podían ser usada por los chamanes para lograr diversos estados de consciencia.
Lugares
Se asocian con Hécate las zonas salvajes, bosques, fronteras, murallas y puertas de las ciudades, encrucijadas y cementerios.
A menudo se afirma que la luna está consagrada a Hécate, contra lo que argumentó Farnell (1896, p.4):
«Algunos de los antiguos escritores sobre mitología, tales como Cornuto y Cleomedes, y algunos de los modernos, como Preller, el del diccionario de Roscher y Petersen, explican las tres figuras como símbolos de las tres fases de la luna. Pero muy poco puede decirse en favor de esto, y muchísimo en contra. En primer lugar, la estatua de Alcámenes representó a Hécate Επιπυργιδια, a quien el ateniense de ese periodo consideraba la guardiana de la puerta de su Acrópolis, y como tal relacionada en este punto particular con las Cárites, deidades de la vida que florece y da fruto. Ni en este lugar ni ante la puerta de las casas de la ciudad aparecía como una diosa lunar.
También podemos preguntar: ¿por qué deberían darse a una divinidad a veces considerada como lunar pero con muchas otras y más importantes conexiones tres formas para señalar las tres fases de la luna, y por qué la escultura griega ha sido en este insólito caso culpable de un frígido simbolismo astronómico, mientras Selene, que era obviamente la luna y nada más, nunca tratada de esta manera? De esta misma forma Helios debería haber recibido doce cabezas.»
A pesar de esto, el neopaganismo sigue incluyendo a menudo a Hécate entre las diosas lunares.
Fiestas
Hécate era adorada tanto por los griegos como por los romanos, y tenían sus propias fiestas dedicadas a ella. Según Ruickbie (2004:19), los griegos guardaban dos días consagrados a Hécate, uno el 13 de agosto y otro el 30 de noviembre, mientras los romanos consideraban el 29 de cada mes consagrado a ella.
Paralelismos en otras culturas
La figura de Hécate puede a menudo ser relacionada con la de Isis en la mitología egipcia (gracias principalmente a su papel de hechicera). En la mitología hebrea a menudo se la compara con Lilith y más tarde con la ramera de Babilonia, pues ambas eran símbolos de los puntos liminales y Lilith también tiene un papel en la hechicería. Como con todas las diosas madre, algunos investigadores terminan comparándola con la virgen María.
Antes de que llegase a estar asociada con la mitología griega, guardaba un gran parecido con Artemisa (tierras salvajes, vigilancia de las ceremonias de boda) y Hera (crianza de los niños, protección de los adolescentes o héroes, y vigilancia de las ceremonias de boda).
Hécate en la cultura posterior
Hécate hace una aparición en la tragedia de William Shakespeare Macbeth (sobre 1606), donde es representada como una diosa o demonio que manda sobre las tres brujas. Hay algunas evidencias que sugieren que la escena no fue escrita por Shakespeare, sino que fue añadida durante una revisión de Thomas Middleton, quien usó material de su propia obra The Witch (1615).
Hécate fue usada por William Blake en varios de sus cuadros y poemas.
Referencias contemporáneas
Más recientemente, Hécate ha aparecido en los cómics de Mike Mignola Hellboy.
También es mencionada con frecuencia en la popular serie de televisión Buffy Cazavampiros por los wiccanos y otros caracteres que lanzan hechizos.
Hécate en el neopaganismo
En el moderno neopaganismo Hécate puede jugar numerosos papeles. Particularmente entre las sectas «helenísticas» estadounidenses, a menudo es vista como diosa de la magia. No siempre es considerada una diosa necesariamente benévola, y sus favores se consideran inconstantes. Se cree que concede poderes mágicos a quienes le complacen, así como también alivio de sus males, facilidad en el parto, cura de enfermedades y achaques e incluso algunos creen que longevidad sobrenatural. También se cree que a veces castiga a quienes le enfadan con (entre otras cosas) la locura o la enfermedad. Se cree que Hécate es indiferente hacia los mortales salvo que se ganen su atención, reservando la mayoría de sus favores a seres innatamente mágicos y favoreciendo a sus ninfas sobre todo.
La adoración de Hécate puede tomar muchas formas, incluyendo en algunos casos sacrificios de animales, aunque la mayoría de los neopaganos rechazan activamente estas prácticas, en parte por miedo a ser relacionados con el Satanismo pero también por reservas sobre el maltrato animal. Se cree que Hécate favorece a los que muestran convicción, compromiso y adoración, lo que lleva a muchos a realizar cánticos y postraciones con la esperanza de lograr sus favores. Además de estas, se cuentan entre sus formas de adoración el ayuno, el coleccionismo de faroles, la quema de aceites e incienso, y la quema de pan y otros alimentos a modo de sacrificios. Según algunos sitios web paganos Hécate es adorada por hombres y mujeres por igual.
Muchos grupos adoran a Artemisa en vez de a Hécate por la supuesta naturaleza inconstante y falta de benevolencia de esta última. Otros dioses comúnmente adorados por estos grupos son Tea e Hiperión.
servido por Lucrecia Morgana
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16 Febrero 2006
En la mitología griega, Perséfone (en griego Περσεφόνη Persephónē, «la que destruye la luz») era la reina del Inframundo, la Core (Κορη) o joven doncella, hija de Deméter.
Perséfone es su nombre en la literatura épica de la Grecia jónica. En otros dialectos era conocida por otros nombres, como Persephassa o Persephatta. Homero la llama Persephoneia (Περσεφόνεια). Los romanos tuvieron noticia de ella por primera vez a través de las ciudades eólidas y dóricas de la Magna Grecia, donde usaban la variante dialéctica Proserpina.
De ahí que en la mitología romana fuese llamada Proserpina, y como tal llegase a convertirse en un personaje emblemático del Renacimiento.
Visión general
La figura de Perséfone es actualmente muy conocida. Su historia tiene un gran poder emocional: una doncella inocente, el dolor de una madre por el rapto y el regreso de su hija. También es citada con frecuencia como un paradigma de los mitos que explican procesos naturales, con el descenso y el regreso de la diosa provocando el cambio de estación.
Pero los griegos también conocían otra faceta de Perséfone. Ella era además la terrible Reina de los muertos, cuyo nombre no era seguro pronunciar en voz alta y a la que se referían como «La Doncella». Su mito central, aún con toda su familiaridad emotiva, era también el antecedente de los extraños ritos iniciáticos secretos de regeneración de los misterios eleusinos, que prometían la inmortalidad a sobrecogidos participantes: una inmortalidad en el mundo subterráneo de Perséfone, en un banquete con los héroes bajo su pavorosa mirada (Kerenyi 1960, 1967).
El mito del rapto
En el panteón olímpico se le da un padre a Perséfone: según la Teogonía de Hesíodo era hija de Zeus y Deméter:
Y él [Zeus] fue a la cama de la abundante Démeter, quien concibió a Perséfone, la de blancos brazos, robada por Hades del lado de su madre.
Sin embargo, Perséfone no tenía una posición estable en el Olimpo, a diferencia de los demás descendientes de la pareja olímpica. Solía vivir muy lejos de los demás dioses, siendo una diosa de la naturaleza anterior a plantar semillas y cultivar plantas. En la tradición olímpica fue cortejada por los dioses Hermes, Ares, Apolo y Hefesto, pero ella rechazó todos sus regalos y alejó a su hija de la compañía de los dioses. Así, llevaba una vida pacífica hasta que se convirtió en la diosa del inframundo, lo que, según los mitógrafos olímpicos, no sucedió hasta que Hades la raptó y la llevó allí con él. Perséfone estaba cogiendo flores inocentemente con algunas ninfas (y Atenea y Artemisa, según el himno homérico, o Leucipe, o algunas Oceánides) en un campo en Enna cuando Hades apareció, emergiendo de una grieta del suelo. Las ninfas fueron transformadas en las Sirenas por no haber intervenido. La vida quedó paralizada mientras la deprimida Deméter (diosa de la Tierra) buscaba a su hija perdida. Helios, el sol, que todo lo ve, terminó por contarle lo que había pasado.
Finalmente, Zeus no pudo aguantar más la agonía de la tierra y obligó a Hades a devolver a Perséfone, enviando a Hermes para rescatarla. La única condición que se puso para liberar a Perséfone fue que no probase bocado en todo el trayecto, pero Hades la engañó para que comiese seis semillas de granada, que la obligaban a volver seis meses cada año, uno por cada semilla. En algunas versiones, Ascalafo contaba a los demás dioses que Perséfone se había comido voluntariamente las semillas de granada. Cuando Deméter y su hija estaban juntas, la tierra florecía de vegetación. Pero durante seis meses al año, cuando Perséfone volvía a los infiernos, la tierra se convertía de nuevo en un erial estéril. Fue durante su viaje para rescatar a Perséfone del inframundo cuando Deméter reveló los misterios eleusinos. En una versión alternativa, Hécate rescató a Perséfone. En la versión más antigua la temible diosa Perséfone era la propia Reina del Inframundo (Burkert, Kerenyi).
Este mito puede ser interpretado también como una alegoría de los rituales matrimoniales de los antiguos griegos, que sentían que el matrimonio era una especie de rapto de la novia de su familia por parte del novio, y este mito puede haber explicado los orígenes del ritual del matrimonio. La más popular explicación etiológica de las estaciones puede haber sido una interpretación posterior.
Perséfone, como reina del Hades, sólo mostró clemencia una vez. Debido a que la música de Orfeo era tan arrebatadoramente triste, permitió que éste se llevase a su esposa, Eurídice, de vuelta al mundo de los vivos con la condición de que ella caminase tras él y él nunca intentase mirarla a la cara hasta que estuviesen en la superficie. Orfeo accedió pero falló, al mirar atrás casi al final para asegurarse de que su esposa le seguía, y perdió a Eurídice para siempre.
Perséfone también figura en la historia de Adonis, el consorte sirio de Afrodita. Cuando Adonis nació, Afrodita lo tomó bajo su protección, seduciéndole con la ayuda de Helena, su amiga, y fue hechizada por su belleza sobrenatural. Afrodita se lo dio a Perséfone para que lo cuidara, pero ésta también quedó asombrada por su belleza y rehusó devolvérselo. La discusión entre las dos diosas fue resuelta por Zeus o Calíope, quien decidió que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone y los cuatro restantes del año con quien él eligiera. Adonis siempre escogía a Afrodita porque Perséfone era la diosa fría e insensible del inframundo.
Cuando Hades persiguió a una ninfa llamada Mente, Perséfone la convirtió en una planta de menta.
Perséfone era el objeto del cariño de Piritoo. Su amigo Teseo y él prometieron casarse con sendas hijas de Zeus. Teseo escogió a Helena, la secuestró con la ayuda de Piritoo y decidió retenerla hasta que tuviese la edad de casarse. Dejaron a Helena con la madre de Teseo, Etra, y viajaron al inframundo, reino de la elegida de Piritoo, Perséfone, y del marido de ésta, Hades, quien fingió ofrecerles hospitalidad y preparó un banquete. Tan pronto como la pareja se sentó, las serpientes se enroscaron en torno a sus pies, atrapándolos. Teseo fue finalmente rescatado por Heracles.
Era frecuente referirse a Perséfone y su madre Deméter como aspectos de la misma diosa, y eran llamadas «las Deméters» o simplemente «las diosas». La historia del rapto de Perséfone era parte de los ritos de iniciación en los misterios eleusinos.
Investigaciones modernas sobre Perséfone¿Perséfone anterior a Grecia?
Muchos investigadores modernos han argumentado que el culto a Perséfone fue una continuación de la adoración que ya se le profesaba en el Neolítico o en la civilización minoica. Entre los clasicistas, esta tesis ha sido defendida por Günter Zuntz (1973) y cautamente incluida por Walter Burkert en su definitivo libro La religión griega.
Con mayor atrevimiento, el mitólogo Karl Kerenyi ha identificado a Perséfone con la anónima «señora del laberinto» de Knossos.
Por otra parte, la hipótesis de un culto universal a la Madre Tierra ha estado bajo creciente crítica en los últimos años. Para saber más sobre esta controversia, vea el artículo Diosa Madre.
La versión de la Enciclopedia Británica
La versión del mito que aparece en la Enciclopedia Británica de 1911 es la siguiente:
«Mientras estaba recogiendo flores con sus compañeras en un prado, la tierra se abrió y Plutón, dios de los muertos, apareció y se la llevó para que fuese su reina en el inframundo. [...] Antorcha en mano, su afligida madre la buscó por todo el mundo, y al no encontrarla prohibió a la tierra seguir creciendo. Así todo aquel año no creció una sola brizna de hierba, y los hombres habrían muerto de hambre si Zeus no hubiese persuadido a Plutón de que dejase marchar a Proserpina. Pero antes de permitirle marchar Plutón le hizo comer la semilla de una granada, y que así no pudiese permanecer alejada para siempre. Por esto fue acordado que pasaría dos tercios (según autores posteriores, un tercio) de cada año con su madre y los dioses del cielo, y el resto del año con Plutón bajo la tierra. [...] Como esposa de Plutón mandaba a espectro, gobernaba a los fantasmas y llevaba a cabo las maldiciones de los hombres.»
servido por Lucrecia Morgana
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16 Febrero 2006
También conocida como Perséfone en la mitología griega. Hija de Deméter (Ceres en la m.g), cuenta la leyenda que mientras estaba en el lago de Pergusa (Sicilia) en los tiempos de las primaveras eternas, entretenida en recoger lilas y jugar con otras doncellas, el dios Plutón(Hades en m.g), señor de los infiernos,la vio y se enamoró de ella. La arrebató del idílico paisaje y se la llevó a su reino para tomarla como esposa. Prosérpina, llena de espanto, gritó y llamó por su madre, pero todo fue inútil, pues se la llevó con su carro a las profundidades de la Tierra donde su madre no pudo encontrarla por más que buscó. Entonces Ceres, desesperada, maldijo a toda la Tierra que hasta entonces había cuidado con gran amor e interés. A partir de ese momento se despreocupó de sus cuidados y la tierra se vio condenada a la esterilidad. Sin embargo, una ninfa que había sido testigo del rapto de Prosérpina, le contó a Ceres lo sucedido. Indignada, la preocupada madre se dirigió al Olimpo y rogó a Júpiter que intercediera para recuperar a su hija. Júpiter, que no quería indisponerse con Plutón y tampoco quería dejar de ayudar a Ceres, concedió lo siguiente: Durante seis meses Prosérpina viviría con su madre en la tierra, y los otros seis meses con su marido en los infiernos. Esa decisión confortó a Ceres que volvió a sonreir y produjo el renacer de la naturaleza. Desde entonces, cuando Prosérpina desciende al reino tenebros junto a su marido, la tierra se cubre de hielo, dolor y tristeza: los árboles pierden sus hojas y se marchitan las flores, y toda la naturaleza espera el momento en que Prosérpina vuelva con su madre, y con ella la alegría y los frutos que alimentan a los seres que pueblan la Tierra.
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Proserpina"
servido por Lucrecia Morgana
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