La chusma siempre encuentra salidas
Cuando digo chusma, no utilizo el término para referirme despectivamente a personas con pocos recursos que suelen ser vilipendiadas por algunos grupos sociales. Utilizo el término para referirme a la auténtica chusma, a gente como Zaplana. Así de simple. Este tipo me produce un asco y una repulsión extrema. En unas conversaciones telefónicas que con motivo del caso Nasseiro se le tomaron, llegó a afirmar: "yo estoy en política para forrarme". Las declaraciones fueron declaradas nulas por un juez, y sobre el asunto se corrió un tupido velo. Llegó al Ministerio de Trabajo de la mano de Aznar. Y la prensa de derechas (los pedrojotas, jimenitos losantos, etc...) lo adoraban. Cuando el PP pasó a la oposición tras la primera victoria de Zapatero, se convirtió en el Portavoz en el Congreso del Grupo Popular. Ante el testimonio de Pilar Manjón en la comisión parlamentaria sobre el 11-M no hacía más que reír irónicamente. Basura. No hay otra palabra que lo defina mejor.
Las ratas son siempre las primeras en abandonar el barco. Cuando percibió que los vientos no le eran propicios y que Rajoy eligiría a otra persona como Portavoz en el Congreso, se apresuró a decir que no continuaría. Y ahora que ve claro que le quedaba poco que trincar como diputado raso, nos enteramos de que ha fichado por Telefónica. Para eso sirvió la privatización de Telefónica, para que Aznar colocara a un presidente amigo que le fuera fiel por el fin de los tiempos. Y según parece, Telefónica es un perfecto refugio para ratas como Zaplana.
¿Y qué puede aportar Zaplana al mundo de las telecomunicaciones? Pues yo diría que poco, o nada. ¿Le debían un favor? ¿Alguien realizó algunas llamaditas para que le buscaran un hueco en algún lugar de prestigio? De poca verguenza. No me cabe la menor duda de que Acebes es un degenerado masoquista convencido capaz de autoflagelarse día sí y día no. Pero Zaplana no. El morenito de los rayos UVA ha encontrado un lugar en el que seguir ganando dinero a espuertas sin hacer absolutamente nada.
Si algún día llega una revolución de esas que marcan época, espero que este tipo de ratas sean las primeras en colgar de sus propios intestinos. ¿Se nota que me da un pelín de asco?

