8º/El rincón de Conchalons...una justiciera infatigable.
CHISTE DE LA
SUERTE...DICEN QUE
SOLO CON LEERLO DA
SUERTE......
Una viejecita fue un día
al Banco del Comercio
Bancomer" llevando un
bolso lleno hasta el tope
de dinero en efectivo.
Insistía ante la
ventanilla, solicitando
que quería hablar única
y exclusivamente con el
Presidente del Banco
para abrir una cuenta de
ahorros,
para lo cual decía
comprenda Ud., es
mucho dinero".
Después de mucho
discutir, la llevaron ante
el
Presidente del Banco,
respetando el concepto
de que el cliente tiene
siempre la razón.
El Presidente del Banco
inquirió, cual es la
cantidad que Ud. desea
ingresar.
Ella dijo que
$165,000.00 USA y
automáticamente vacio
su bolso encima de la
mesa.
El Presidente,
naturalmente, sintió una
gran curiosidad por
saber de donde habría
sacado la viejita tanto
dinero y le pregunto:
Señora, me sorprende
que lleve tanto dinero
encima, por ser mucha
cantidad y acto seguido
le pregunto: como lo ha
conseguido?
La viejecita contesto: "
es simple, hago
apuestas"
Apuestas? pregunto el
Presidente, que tipo de
apuestas?
La viejecita contesto:
"Bueno, todo tipo de
apuestas; por ejemplo le
apuesto a Ud.,
$25,000.00 US a que
sus pelotas son
cuadradas!"
El Presidente soltó una
carcajada y dijo: "Esa
es una apuesta
estúpida....Ud., nunca
podrá ganar una
apuesta de ese tipo".
La viejecita lo desafió.
Bueno ya le dije que
hago apuestas; esta Ud.,
dispuesto a aceptar mi
apuesta?
Por supuesto, respondió
el Presidente.
Apuesto 25,000.00 USA
a que mis pelotas no son
cuadradas.
La viejecita dijo: "De
acuerdo, pero como hay
mucho dinero en juego,
puedo venir mañana a
las
10.00 AM con mi
abogado para que nos
sirva de testigo?
Por supuesto, respondió
el Presidente,
teniendo en cuenta que
se apostaba dinero.
Aquella noche el
Presidente estaba muy
nervioso
por la apuesta paso
largo tiempo mirándose
sus pelotas en el espejo;
volviéndose de un lado
para otro, una y otra
vez. Se hizo un riguroso
examen y quedo
absolutamente
convencido de que
sus pelotas no eran
cuadradas y que ganaría
la
apuesta.
A la mañana siguiente a
las 10:00 en punto, la
viejecita apareció con su
Abogado en la Oficina
del Presidente. Hizo las
pertinentes
presentaciones y repitió
la apuesta de 25,000.00
USA a que las pelotas
del Presidente son
cuadradas.
El Presidente acepta
nuevamente la apuesta
y
la viejecita le pidió que
se bajara los pantalones
para mostrar sus
pelotas.
El Presidente se bajo
sus pantalones y la
viejita
se acerco y miro sus
pelotas detenidamente y
le pregunto tímidamente
si las podía tocar;
expresando: tenga Ud.,
en cuenta que es
mucho dinero y debo
cerciorarme.
Bien de acuerdo, dijo el
Presidente convencido,
25,000.00 USA es
mucho dinero y comprendo que quiera
estar absolutamente
segura".
La viejita se acerco al
Presidente y
amarrándole
empezó a palpar sus
bolas; paralelo a lo cual el Presidente se dio
cuenta de que el
Abogado estaba
golpeándose la cabeza
contra la pared.
El Presidente pregunta a
la viejita: y ahora
que le pasa a su
Abogado?
Ella contesta "Nada,
solo que he apostado
con el
100,000.00 USA a que
hoy a las 10:00 de la
mañana tendría las
pelotas del Presidente
de Bancomer en mis
manos".
enviado por mi gran
amiga
Conchalons.
Gracias.
Carta de Pérez Reverte a un lector vasco
Cortos de razones, largos de espada. Eres joven y guipuzcoano, según deduzco por tu carta y el remite.
Escribes como lector reciente de la última aventura de nuestro amigo Alatriste, contándome que es el primer libro de la serie que cae en tus manos. Te ha gustado mucho, dices, excepto el hecho «poco riguroso» y «poco creíble» de que una galera española estuviera tripulada por soldados vizcaínos que combatían al grito de Cierra, España; en referencia a la Caridad Negra, que en los últimos capítulos combate a los turcos, en las bocas de Escanderlu, llevando a bordo a la compañía del capitán Machín de Gorostiola. Y añades, joven amigo -lo de joven es importante-, que eso no disminuye tu entusiasmo por la historia que has leído; pero que el episodio de los vizcaínos te chirría, pues parece forzado. «Metido con calzador -son tus palabras- para demostrar que los vascos (y no los vascongados, don Arturo) estábamos perfectamente integrados en las fuerzas armadas españolas, lo que no era del todo cierto.»
Son las siete últimas palabras del párrafo anterior las que me hacen, hoy, escribir sobre esto; la triste certeza de que realmente crees en lo que dices. Te gusta la novela, pero lamentas que el autor haga trampas con la Historia real; la auténtica Historia que -eso no lo cuentas, pero se deduce- te enseñaron en el colegio. Así que, con buena voluntad y con el deseo de que yo no cometa errores en futuras entregas, me cor
ESTOY A OSCURAS Y SIN GANAS DE LUZ.
me siento muy triste y sin ganas de realizar nada.

