(…)Después de meter la lengua lo más que pude una vez más giré a mi divinidad de ojos verdes y empecé a besar y a lamer sus labios íntimos. Ella acariciaba mi cabello, mi nuca y entreabría la boca de placer. Después empecé a meter la lengua dentro de su vulva, la metía y la sacaba, rozando el clítoris y los labios a cada salida, Saboreaba su deliciosa miel mientras mis manos acariciaban su culito respingón. De repente ella exclamó casi en una suplica: ¡méteme la polla, por lo que más quieras!, pero yo estaba convencido de que mi pene erecto y duro en su vagina no podría darle tanto placer como mis manos de dedos juguetones. Así que me levanté y le susurré al oído -¿Confías en mí?-. A lo que ella contestó -¡Sí, fóllame de una vez!-. Yo sonreí de satisfacción, y sin más dilación metí el dedo anular de la mano derecha en su mojada vagina, por supuesto que ella sintió placer pero no mucho. Pero lo que ella todavía no sabía es que ese movimiento era sólo para lubricar el dedo, ya que a continuación, lo metí en su entrada trasera al mismo tiempo que metía los dedos índice y medio en su cueva sagrada. Al hacerlo la minina de ojos verdes los abrió mucho con una expresión de sorpresa, pero también de placer.
No imaginó que el sexo anal fuera tan delicioso y menos aún que se pudiera combinar de esa manera. Los dedos se movían como tentáculos dentro de ella, acariciando cada rincón de su intimidad, entrando y saliendo. Ella gimió de placer cuando añadí el movimiento del pulgar acariciando su perlita, y el interior de su vulva. Toda mi mano le hacía sentir como si tuviera múltiples penes que la penetraran y rozaban por todos los lugares imaginables. Era como una de sus fantasías a dos bandas, donde un hombre le metía la verga por el coño y el otro por el culo ¡al mismo tiempo!, ella se dejo llevar y por un momento se imagino que realmente la estaban follando varios hombres...
Para aumentar el placer, le acariciaba el culo con la otra mano, mientras ella se retorcía para disfrutar al máximo del placer que le producían mis dedos-falo. De repente, sin avisar de nuevo, y con una fuerza sobrenatural proporcionada seguramente por mi fantasía la levanté en el aire con la mano con que la estaba penetrando llena ya de los dulces fluidos de ella. Al alzarla todo su peso se concentró en su sexo y en la mano que sostenía su cuerpo. Entonces ella empezó a hacer intentos por mover las caderas y apretar con los músculos internos de la vagina, pero la gravedad por sí sola le estaba dando más placer del que habría sentido con cualquier verga.
Por fin empezó a perder el control de su voluntad, hasta que llegó al orgasmo convulsionándose y emitiendo gritos de placer mientras se agarraba a mi espalda clavándome las uñas y arañándola como si fuera una gata...
Después de eso, la bajé suavemente, sus piernas temblorosas apenas la sostenían. Muy despacio saqué la mano de su intimidad y sin decir nada tomé su cara y le dio un profundo beso en la boca al que ella empezó a responder con ansia, acariciando mi torso y deslizando sus manos hacia mi falo palpitante. -Es tu turno- dijo acompañando su voz con una mirada maliciosa...
En ese momento desperté en mi cama, sorprendido, sudando y con la verga bien tiesa y húmeda. Me levanté y me dirigí al baño tratando de recordar qué había estado soñando sin conseguirlo. Al encender la luz me protegí los ojos con una mano, entonces, percibí un suave aroma en ella y noté que estaba cubierta con un líquido algo viscoso, el cual estaba seguro de que no era mi leche: Decidí probarlo y sabía dulce, extrañamente me pareció reconocer ese aroma y sabor, aunque no sabía con certeza a qué me recordaba. Además tenía una sensación de ardor en la espalda y al volverme para mirarla en el espejo vi en ella varias señales de arañazos...
Dos días después de aquello, aun sigo sin comprender qué sucedió exactamente esa increíble noche.
A veces la frontera entre sueño y realidad es tan sutil que es difícil distinguir en qué lado nos encontramos.
Extracto del relato Sexo onírico By Venus
CON TODO MI PLACER, UN SALUDO
Lola
