El corazón en el estribo
Querido amor: Siento día a día que mi corazón se resquebraja, que el viento que sopla anunciando los comienzos del invierno va a desmoronar mi pequeño castillo de arena, que debería gritar mas fuerte para que escuches mi silencio, que mi alma se para porque es imposible unir los trozos que mi amor por ti va dejando por ahí, que no puedo deshacer los nudos gordianos que atan nuestra existencia, que…..
A veces decaigo en un charco de fango desde donde me es casi imposible levantarme. Y ni aún así mis pasos toman otra dirección que no sea la tuya, la de mi pensamiento hacia todo tu ser. Mis labios mudos balbucean frases de amor que dejo colgadas en el aire.
Y tú sin saberlo me sostienes en el cansancio de la noche para multiplicar mis fuerzas, para acrecentar mis deseos que ni aún con el mas fuerte de los diluyentes consigo borrar. No pedí enamorarme de esa manera, pero sucedió.
Mis cinco sentidos entremezclan la delicia, el tormento, la felicidad, la angustia, el placer porque solo tú eres la esencia que me hace seguir adelante, que me ayuda a continuar mi lucha diaria. Surges en el escenario del subconsciente para decirme que me quieres, que me deseas pero que un enigmático destino me ha de mantener alejado de ti para hacerme comprender que nuestras ansias son imposibles. ¡Qué más!
Solo un Te Quiero como cada noches. Sin más.





alguien dijo
Ser Dulcinea es quizá a veces más que ser Ana, o María, por poner dos ejemplos. Es quizá una representación posterior a una realidad que llega a ser eterna y casi corpórea en su ensoñación. Quizá hay veces en esta vida en la que los grandes amores han de ser hechos "dulcineas" como sacrificio necesario para evitar el desgaste de lo mundano. Y no llegar a ver, a tocar, a acariciar, etc...no significa dejar de sentir con igual o más intensidad. La vida es así de rica en matices, este es uno de ellos. Y puede ser magnífico. Quizá algo doloroso pero grandioso.
Thanks.
25 Octubre 2007 | 10:08 AM