Los sábados huelen a magdalenas y a limón. Cuando el frío congela las sonrisas de los que buscan almas por Madrid, el calor de tus sábanas da cobijo a mis sueños.
Ya no sé qué lo que pensar ni que es fruto de mi mente. Veo en tus ojos y en tu distancia la mayor de las proximidadesy ya no sé cómo estar contigo. Mi vida se va quebrando bajo la suela de mis zapatos,esos que antes usaba para huiry que ahora parecen clavados a tu lado. Repaso una y otra vez las palabras que un día no dije aunque quisee inte...