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el de cine

Categoría: Autores

30 Mayo 2008

Entrevista a Vigalondo

Esta semana parece que he currado mogollón: aquí, la entrevista a Nacho Vigalondo en kane3.

Espero que les guste. No, no me pudo hacer la esvástica.

Los Cronocrímenes se estrena el 17 de junio.

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28 Abril 2008

Dice Francis.

Si hay un director que, Orson Welles aparte, merezca el apelativo de Titán Cinematográfico, ese es Francis Ford Coppola.

Yo lo sé, y ustedes lo saben, así que no hace falta extenderse mucho más.

Por cierto, sería capaz de jurar que he viajado en metro con Coppola sentado enfrente. Estaba haciendo un crucigrama en castellano. Fueron los diez minutos más descacharrantes de mi vida.

[Extractos de una entrevista de Luis Martínez publicada en El Mundo el 27/4/2008]

Megalopolis

Megalopolis era un proyecto sobre la utopía y, sinceramente, yo estaba seguro hace diez años de que era posible hacer una película así; un filme en el que el protagonista fuera el ser humano, con el talento y el genio suficiente para hacer un mundo mejor. En este paraíso imaginado, la gente, en vez de trabajar, emplearía su tiempo en actividades más productivas y entre todos se construiría una sociedad mejor. No era tan loco pensar, aunque pueda sonar un poco ingenuo, que algo así fuera posible. Quizá era osado imaginarse una historia donde los hombres poderosos emplearan su energía y su capacidad para solucionar todos esos problemas que diariamente vemos en las noticias, de lo que ocurre en Oriente Medio o cualquier otro desastre cotidiano. Pero obviamente algo pasó que hizo imposible esta tesis.

P.- ¿No consiguió el dinero suficiente?

Bueno, era una gran producción y hacía falta mucho dinero. Pero me refería al atentado del 11-S. Nos llevó a 400 años en el pasado y, de alguna forma, un proyecto así, que no es otra cosa que un cuento de hadas, no podía salir adelante bajo la sombra de las torres gemelas.

Las obras maestras

P.- ¿Cómo se siente ante la certeza de que todo aficionado al cine espere de usted un nuevo Padrino o un nuevo Apocalypse Now, o una película tan revolucionaria como La conversación?

Lo que la gente espera no me preocupa. ¿De qué parte del mundo estamos hablando? Recuerdo que cuando se estrenaron cualquiera de las películas que ha citado, la mayoría de ellas no fue bien recibida por la crítica. Lo que ahora se cree que son buenas películas, antes no se tenía tan claro. El cine debe ir por delante de los gustos de la gente. Si te limitas a hacer lo que a la gente le gusta, sólo haces cine comercial.

P.- De hecho, parece asumido que a Apocalypse Now, por ejemplo, le llevase cinco años el llegar a ser considerada una obra fundamental del cine moderno.

La primera reacción fue que era muy extraña, simplemente.

P.- Con el tipo de cine que hace ahora, ¿cree que le pasará lo mismo?

Sí. De hecho, estoy de acuerdo con la reacción de la gente. Yo hice y hago algo que es interesante para mí. Es lógico que la primera reacción sea la extrañeza, pero no me cabe la menor duda de que, a la vuelta de unos años, terminará por resultar interesante. Al principio dirán “pero esto qué es”. Y eso es bueno, porque significa que es algo nuevo.

Moteros tranquilos, toros salvajes.

P.- ¿Qué pasó en los setenta (Scorsese, Friedkin, Bogdanovich) que no pueda volver a pasar ahora?

Fue un tiempo de transición. Los estudios no sabían qué clase de películas querían hacer y nosotros éramos jóvenes y nos presentamos allí y les dijimos: “Nosotros sí lo sabemos”. Y, en realidad, no lo sabíamos. Pero ahora creo que hay gente con el mismo talento que entonces.

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9 Noviembre 2007

El concurso de Juanjo y El productor impasible.

Sí, ese tipo frente al que se sienta Ed Wood para tratar de venderle su guión "Dr.Acula".

Ese que no escucha, que es un rancio de cojones y que te hace creer que podría matarte con la mirada.

El mismo tipo al que Juanjo, haciendo un histórico doblete como protagonista de este repugnante blog, ha estado presentando durante meses sus delirantes proyectos en su cada vez más divertido BLOG.

Este tipo de aquí.

Y ahora, me pinchen aquí antes de continuar.

¿Ya? ¿No os parece precioso?

A veces, pensando en historias, soñando, hablando o haciendo la cena, uno tiene una idea genial y descabellada. Yo qué sé, como la mía para Gremlins 3. Pero uno siempre termina pensando que esa genialidad sólo ha sido un patinazo más de su castigado cerebro, y aparca la idea en el cajón de los delirios.

Sin embargo, Juanjo es como Agatha: no puede parar de crear. Y cuando una de esas ideas descabelladas empieza a despuntar por su rubicunda cabecita, Juanjo tira del hilo en vez de cortarlo. No puede evitarlo, porque es un contador de historias nato. Si se le ocurre hacer un remake de Doce hombres sin piedad con camiones, el tío va y se hace sus personajitos, su trama, un par de secuencias y tiene su final y todo.

Y lo hace parecer fácil, el hijo de puta, cuando otros (ejem, yo) hubiesen dado el dedo meñique por su Parque Jurásico IV (el de kung fu no, el otro).

Así que esto va por el cabrón de Juanjo.

Aaaagathathathatha!!

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5 Septiembre 2007

Grindhouse me mata.

Ahora que Tarantino y Rodriguez han puesto el término Grindhouse en la boca de todos los culturetas, que una oportunista distribuidora nos metió dos alegres subproductos por el precio de uno y hasta les envejeció los pósters aposta (!), que a Jordi Costa le mandan doscientos artículos sobre el tema, y que en el ultrapedante Cahiers du Cinéma hay uno que le da cinco estrellas, ahora que se populariza el cine cutrón y al que no sepa lo que significa “grindhouse” le miran como si hubiese acabado de aterrizar de Urano...

(aunque he de decir que en mi cine comentamos, entre risas, que a ver cuánto tardaba en aparecernos algún despistado quejándose de que la copia estaba mal. Bueno, pues tardó en aparecer UN día. En serio, alguien se quejó, fue una señora. Probablemente una señora de Urano).

...ahora, digo, es el momento de hablar un poco de Grindhouse en sí, que ya hemos visto las dos todos. Y además Juanjo va por la vida provocando y eso no puede ser...

Bueno, no me voy a meter en el tema de que la Miramax haya mutilado la cinta original, dividiéndola en dos y escatimándonos los divertidos trailers falsos. Sólo diré que, tratándose de una película que rinde tributo a las copias maltratadas y recortadas, ¿qué mejor que ponerlo en práctica desde la misma distribuidora? Gracias a esto, han logrado un rollo metalingüístico precioso que nadie se esperaba. Ni siquiera sus autores!

Chorradas aparte, dejemos una cosa clara desde el principio, y que es fundamental: Grindhouse no es uno de esos enésimos y habituales revival de un género, por mucho que puedan quererlo así el País de las Tentaciones o los suplementos dominicales de turno. No se trata sólo de repetir los esquemas de esas viejas, olvidadas y psicotrópicas películas sin más, apelando al sentido de la nostalgia del personal. ¿Qué valor tiene eso? Para ver esas películas ya existen esas películas, lo demás es una artimaña comercial sin sentido.


¿O no? Porque vaya par de mierdacas...

Tarantino y Rodriguez no son Steven Soderbergh o Peyton Reed, afortunadamente. Y no pienso pestañear al decir que Tarantino y Rodriguez son dos de los más grandes cineastas contemporáneos. Ahí es nada. Su importancia, talento e influencia todavía no han sido justamente valorados (especialmente en el caso de Rodriguez), pero tiempo al tiempo.

A lo que iba, que me despisto. El revisionismo cómplice y sin más no es para dos directores de este calibre. Grindhouse es el homenaje que dan Rodriguez y Tarantino a ese cine que les crió, una respuesta treinta años después que no consiste en repetir sus tics literalmente, sino en emplear sus elementos más reconocibles e integrarlos en el discurso particular de cada autor.

A Robert Rodriguez la ocasión le viene al pelo, pues su espíritu encaja a la perfección con los estándares del cine que homenajea. Si su cine ya solía contar con sangre, efectos digitales cantosos, explosiones, tiros, mejicanos, tías buenas, chistes malos, miembros de su familia y vengadores misteriosos, añadámosle esa textura gastada, esos saltos de plano, esa línea argumental delirante y los rollos perdidos (el hallazgo narrativo del año), ¿y qué tenemos? Pues no una película de género más, sino la Película Definitiva del Género, un brillante mostrenco hiperhormonado que no se lo salta un gitano.


Eso es así.

Por otra parte, el interés de Tarantino no es multiplicar, como su compañero de fatigas, sino retorcer el género, realizar experimentos con su forma, su estructura y sus clichés. Todas sus películas son reflexiones o tarantinizaciones de géneros establecidos, no meros corta-pegas, y Tarantino juega con el material que le ofrece cada género, utilizando sus tipos, arquetipos y estereotipos a su antojo. Death Proof es una peli de Tarantino como cualquier otra (diálogos épicos, jugueteos narrativos, sexualidad siempre latente, situaciones al límite, personajes fuertes, una comicidad inagotable, influencias europeas...), en vez de con tíos en un almacén, con coches. En vez de con madres vengativas, con mujeres jóvenes y guapas.

Y además, añade a su lenguaje un recurso apenas empleado: los propios elementos de proyección como las alteraciones de rollos, los empalmes, el sonido que se va y viene... En Death Proof no se reproduce o se magnifica ese cine barato, sino que el estilo de Tarantino lo fagocita a su manera.

La diferencia entre ambas partes queda clarísima en los títulos de crédito finales de cada una. Como no se acordará ni el gato, lo cuento, para el que no se haya echado a dormir todavía. En los de Planet Terror se cuelan trozos en blanco, una cuenta atrás, tiembla el negativo, etcétera, mientras van apareciendo las letras a trancas y a barrancas. En los de Death Proof también se cuelan “trozos perdidos”, en este caso unos fotogramas en los que aparecen sonrientes señoritas posando para la cámara con una carta de color al lado (cosas de los laboratorios, para comprobar que la copia está bien de color y tal). ¿Se acuerda alguno? Bien. La diferencia entre ambas es que, mientras que en Planet Terror esas cagadas aparecen sin orden ni concierto, como queriendo que parezca accidental, en los créditos de Death Proof los insertos siempre aparecen... ¡al ritmo de la música!

Es decir: voluntariamente y con alevosía.

Así, todo queda redondo.

La reproducción, multiplicación y devoción al género nos la ofrece Rodriguez, mientras Tarantino brinda la asimilación, flexión y reflexión. Dos autores en plena forma que conforman un perfecto programa doble como homenaje a los programas dobles, dos caras de la misma moneda, fieles a si mismas pero indivisibles, igual de geniales y de necesarias la una para la otra.

Y ante eso, yo sólo puedo quitarme el sombrero, la camiseta y los pantalones si hace falta.

¡Precioso!

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22 Mayo 2007

John Huston

Este artículo está reciclado del otro blog que tenía, pero como habla de cine y es el primero de una serie sobre autores que espero tenga continuidad, he visto adecuado ponerlo aquí. Lo he completado un poco más, para que no sea exactamente igual que el otro y no se me acuse de timador o autoplagiario (1).

Bueno, pues esto trata sobre John Huston.

Orson Welles, gran amigo suyo, decía que las películas de Huston no eran tan interesantes como su propia vida. Ahora hablaremos de ello con más calma, pero no debemos olvidar que Huston cuenta con una filmografía más que envidiable, repleta de grandes películas y salpicada por unas cuantas rarezas que hacen de su obra una de las más estimulantes de la historia del cine.

Entre sus películas están El halcón maltés (menudo debut, y menudo Bogart, y menudo todo), La reina de África, Vidas rebeldes, La jungla de asfalto , El tesoro de Sierra Madre y la grandísima Dublineses, una despedida más que digna y que fue dirigida por un Huston enfermísimo que moriría poco después de rodarla.

Y tiene dos entrañables marcianadas: La burla del diablo, una de las películas más raras de su época, con un delirante guión (¿guión?) de Truman Capote, un reparto que se lo pasa de miedo (Bogart, Gina Lollobrigida, Jennifer Jones, Peter Lorre), y la sensación de que con esa película se inventó algo. No se sabe bien qué, pero algo se inventó (2).

La otra marcianada es El último de la lista, una película con un reparto imposible y de la que prefiero no decir nada para asegurarles a ustedes la cara de nabo que se les va a quedar cuando terminen de verla. Impresionante peliculilla.

Y me dejo para el final mis dos favoritas:

Moby Dick. Si juntamos una de las novelas más chulas del mundo con John Huston, ¿qué podíamos esperar? Pero es que, si además tenemos al genio de Ray Bradbury escribiendo un guión fiel a la vez que personal, a un Gregory Peck pasadísimo de rosca, un rodaje en Irlanda y las Canarias, una dirección de arte fabulosa y a un Orson Welles al que le bastan tres o cuatro planos para convertir su pequeña intervención en oro puro, pues ya tenemos lo que faltaba para el duro: un deleite, una película rara, entrañable, original y con mucha garra.

Y después tenemos la gran película de Huston, El hombre que pudo reinar: ¡la mejor película de aventuras del mundo! Adaptando el libro de Rudyard Kipling, El hombre que pudo reinar cuenta la historia de dos amigos, masones y vividores, que como culminación de una vida de aventuras y trapicheos, deciden irse a un lejano país de oriente a ser reyes y vivir como... bueno, pues como reyes, claro. Humor, aventuras, masones, música de Maurice Jarre, decorados de Alexandre Trauner y, sobre todo, dos amigos con mayúsculas interpretados por un Michael Caine y un Sean Connery en su mejor momento. La película perfecta.

Pero el bueno de Welles tenía razón con Huston: si sus películas son buenas, su vida ya roza la locura. Huston era un rebelde, un aventurero y un cachondo. Aficionado al arte, los caballos y la bebida, se casó cinco veces y murió felizmente en su casa mexicana frente al mar. Huston era un renacentista, o al menos todo lo renacentista que se pueda ser en el siglo XX: pintor, boxeador, escritor y director de cine. Luchó en la guerra, se peleó a puñetazos con medio Hollywood, fue a todas las fiestas, ganó fortunas que perdería al poco tiempo y fue un gran defensor de la libertad y los derechos civiles. Y sí, no nos engañemos: como todos los grandes personajes, también era un hijo de puta. Pero a este tipo de personas yo se lo perdono todo.

Leer sus memorias es una experiencia encantadora: visitar el viejo Hollywood de la mano de un hijo de perra socarrón y borrachín, leer sus anécdotas en la Segunda Guerra Mundial, en África, en Irlanda o en México es todo un regalo. Un tipo que supo desarrollar su vida en todos los aspectos y a todos los niveles.

No quiero contar nada, porque leer sus memorias debería ser asignatura obligatoria para todo bicho viviente y no pienso destripar nada. Sólo pondré un párrafo del libro, que no me ha costado mucho encontrarlo porque está en la contraportada:

“Mi vida se compone de episodios fortuitos, tangenciales y dispares. Cinco esposas, muchos enredos, algunos más memorables que los matrimonios. La caza. Las apuestas. Pintar, coleccionar, boxear, escribir, dirigir e interpretar películas. Desisto de encontrar cualquier continuidad en mi trabajo. Tampoco puedo encontrar un ápice de coherencia en mis matrimonios. Ninguna de mis esposas ha sido ni remotamente parecida a las otras... y ciertamente ninguna de ellas se parecía a mi madre. Forman un grupo heterogéneo: una colegiala, una dama, una actriz de cine, una bailarina y un cocodrilo.” (3)

Clint Eastwood hizo una película llamada Cazador blanco, corazón negro, que va sobre Huston y el rodaje de La reina de África. Capta bastante bien el carácter de este hombre, aunque nada mejor que el libro. Yo lo he leído un par de veces, y siempre me ha dejado una sensación de alegría y de ganas de hacer cosas importantes... o al menos, cosas que merezcan la pena ser vividas y contadas, como las que hizo este exprimidor de vida.

Un must!

NOTAS:

1. Qué fuerte lo del Bryce Echenique, por cierto, que le han llovido críticas por todos lados ya que parece ser que ha plagiado a diestro y siniestro. Por lo visto, el tipo se agarra unas melopeas de campeonato (todos hemos participado en un campeonato de melopeas) y luego no se acuerda de lo que escribe, o de lo que copia o del portal en el que vive. Otros dicen que es un error de la secretaria. Y otros, que es todo un complot contra los escritores peruanos que están en contra de Fujimori. Apasionante, ¿eh? Por mi parte, he decidido que mi defensa perfecta para todo será que, en realidad, mis artículos los escribe un chimpancé que aporrea las teclas. La culpa fue del chimpancé. Mejor eso que lo del complot, ¿no?

2. Y un detalle para los freaks: Robert Capa fue el fotofija, que para algo era colega de Huston, y el entrañable y recientemente fallecido Freddie Francis llevó la cámara.

3. El libro está actualmente descatalogado en castellano, pero yo se lo presto si me lo piden y son de confianza.

Tags: john huston

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Sobre mí

Me gusta el cine. Trabajo en un cine. Hablo sobre cine.

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