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el de cine

Categoría: Clásicos

21 Mayo 2008

Indiana, que vienen los rusos!

Ya he visto Indy 4.

No sé qué decir. Me meé encima.

Actualización:
Aquí, mi crítica en kane3.

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29 Abril 2008

De negratas.

Una de las mayores preocupaciones, si no la mayor, de la gente que se dedica a esto del cine viene dada por la siguiente afirmación, casi un dogma de fe: vales lo que vale tu último trabajo. Hay películas que pueden llevar tu carrera a la ruina.

A Ralph Bakshi esta aseveración debía de sudársela bastante, porque la mayor parte su obra la forman películas cuasi-suicidas como la que hoy nos ocupa: Coonskin.

De las otras ya hablaremos otro día, que material desde luego hay.

Pueden encontrar información sobre Coonskin, si saben un poquito de inglés, aquí y aquí.

La película fue duramente recibida por algunas personas, que la interpretaron como una burla hacia los negros. Seguramente fueron los mismos que se indignaron con el mensaje paramilitar de Starship Troopers y la apología a la violencia de La naranja mecánica.

Dice Bakshi: "La película es favorable a los negros en gran medida. Muestra lo que los blancos piensan de los negros. No soy racista. No lo comprendí entonces, y sigo sin comprenderlo. Si fuese un racista del KKK, lo entendería. Pero, ¿cómo entender este abucheo?"

Lo que indignó a estos meapilas fueron cosas como la canción que acompaña a los títulos de crédito iniciales, titulada Walk on (I'm a nigger man) . La letra es del propio Bakshi, mientras que el gran Scatman Crothers puso la música y la interpretó.

Antes de verlo, les cuento la batallita: el enlace del youtube que lleva a los créditos iniciales de Coonskin fue retirado por haber reclamado el copyright la distribuidora (que, por cierto, lo que es distribuir la película, no la distribuye mucho). He tenido ese enlace guardado durante un par de años, hasta que lo quitaron. Afortunadamente, un simpático insensato también lo tiene colgado, y aunque sea a una pésima calidad, pueden disfrutarlo.

(hasta que alguien se dé cuenta... dense prisa)

Hasta el 2:52.

Letra:

I'm a minstrel man
A cleaning man
A poor man
A shoeshine man
I'm a nigga man
Watch me dance

I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on

I been waitin' on the welfare line
The coal line
Gas line, since nine
Now I'm waitin' on the pawnshop line

Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on

I been shot on
Pushed on
Passed on
Gassed on
Red white and blueid on
Now I waitin' to turn on

Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on
I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on

I got a natural black face
Part of my race
And up my sleeve I pulled an ace
That Iim gone die in disgrace
If I stop dancing
And don't let you blow me
anymore in the wind
Because I refuse to come

I got the devil in me it's the man you see
I got the devil in me it's the man you see
Walk on niggas walk on
Walk on niggas walk on

Un gran tema que además supone un inmejorable arranque para una película tan valiente como esta. 1975. A verla!!

Tags: bakshi

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22 Mayo 2007

John Huston

Este artículo está reciclado del otro blog que tenía, pero como habla de cine y es el primero de una serie sobre autores que espero tenga continuidad, he visto adecuado ponerlo aquí. Lo he completado un poco más, para que no sea exactamente igual que el otro y no se me acuse de timador o autoplagiario (1).

Bueno, pues esto trata sobre John Huston.

Orson Welles, gran amigo suyo, decía que las películas de Huston no eran tan interesantes como su propia vida. Ahora hablaremos de ello con más calma, pero no debemos olvidar que Huston cuenta con una filmografía más que envidiable, repleta de grandes películas y salpicada por unas cuantas rarezas que hacen de su obra una de las más estimulantes de la historia del cine.

Entre sus películas están El halcón maltés (menudo debut, y menudo Bogart, y menudo todo), La reina de África, Vidas rebeldes, La jungla de asfalto , El tesoro de Sierra Madre y la grandísima Dublineses, una despedida más que digna y que fue dirigida por un Huston enfermísimo que moriría poco después de rodarla.

Y tiene dos entrañables marcianadas: La burla del diablo, una de las películas más raras de su época, con un delirante guión (¿guión?) de Truman Capote, un reparto que se lo pasa de miedo (Bogart, Gina Lollobrigida, Jennifer Jones, Peter Lorre), y la sensación de que con esa película se inventó algo. No se sabe bien qué, pero algo se inventó (2).

La otra marcianada es El último de la lista, una película con un reparto imposible y de la que prefiero no decir nada para asegurarles a ustedes la cara de nabo que se les va a quedar cuando terminen de verla. Impresionante peliculilla.

Y me dejo para el final mis dos favoritas:

Moby Dick. Si juntamos una de las novelas más chulas del mundo con John Huston, ¿qué podíamos esperar? Pero es que, si además tenemos al genio de Ray Bradbury escribiendo un guión fiel a la vez que personal, a un Gregory Peck pasadísimo de rosca, un rodaje en Irlanda y las Canarias, una dirección de arte fabulosa y a un Orson Welles al que le bastan tres o cuatro planos para convertir su pequeña intervención en oro puro, pues ya tenemos lo que faltaba para el duro: un deleite, una película rara, entrañable, original y con mucha garra.

Y después tenemos la gran película de Huston, El hombre que pudo reinar: ¡la mejor película de aventuras del mundo! Adaptando el libro de Rudyard Kipling, El hombre que pudo reinar cuenta la historia de dos amigos, masones y vividores, que como culminación de una vida de aventuras y trapicheos, deciden irse a un lejano país de oriente a ser reyes y vivir como... bueno, pues como reyes, claro. Humor, aventuras, masones, música de Maurice Jarre, decorados de Alexandre Trauner y, sobre todo, dos amigos con mayúsculas interpretados por un Michael Caine y un Sean Connery en su mejor momento. La película perfecta.

Pero el bueno de Welles tenía razón con Huston: si sus películas son buenas, su vida ya roza la locura. Huston era un rebelde, un aventurero y un cachondo. Aficionado al arte, los caballos y la bebida, se casó cinco veces y murió felizmente en su casa mexicana frente al mar. Huston era un renacentista, o al menos todo lo renacentista que se pueda ser en el siglo XX: pintor, boxeador, escritor y director de cine. Luchó en la guerra, se peleó a puñetazos con medio Hollywood, fue a todas las fiestas, ganó fortunas que perdería al poco tiempo y fue un gran defensor de la libertad y los derechos civiles. Y sí, no nos engañemos: como todos los grandes personajes, también era un hijo de puta. Pero a este tipo de personas yo se lo perdono todo.

Leer sus memorias es una experiencia encantadora: visitar el viejo Hollywood de la mano de un hijo de perra socarrón y borrachín, leer sus anécdotas en la Segunda Guerra Mundial, en África, en Irlanda o en México es todo un regalo. Un tipo que supo desarrollar su vida en todos los aspectos y a todos los niveles.

No quiero contar nada, porque leer sus memorias debería ser asignatura obligatoria para todo bicho viviente y no pienso destripar nada. Sólo pondré un párrafo del libro, que no me ha costado mucho encontrarlo porque está en la contraportada:

“Mi vida se compone de episodios fortuitos, tangenciales y dispares. Cinco esposas, muchos enredos, algunos más memorables que los matrimonios. La caza. Las apuestas. Pintar, coleccionar, boxear, escribir, dirigir e interpretar películas. Desisto de encontrar cualquier continuidad en mi trabajo. Tampoco puedo encontrar un ápice de coherencia en mis matrimonios. Ninguna de mis esposas ha sido ni remotamente parecida a las otras... y ciertamente ninguna de ellas se parecía a mi madre. Forman un grupo heterogéneo: una colegiala, una dama, una actriz de cine, una bailarina y un cocodrilo.” (3)

Clint Eastwood hizo una película llamada Cazador blanco, corazón negro, que va sobre Huston y el rodaje de La reina de África. Capta bastante bien el carácter de este hombre, aunque nada mejor que el libro. Yo lo he leído un par de veces, y siempre me ha dejado una sensación de alegría y de ganas de hacer cosas importantes... o al menos, cosas que merezcan la pena ser vividas y contadas, como las que hizo este exprimidor de vida.

Un must!

NOTAS:

1. Qué fuerte lo del Bryce Echenique, por cierto, que le han llovido críticas por todos lados ya que parece ser que ha plagiado a diestro y siniestro. Por lo visto, el tipo se agarra unas melopeas de campeonato (todos hemos participado en un campeonato de melopeas) y luego no se acuerda de lo que escribe, o de lo que copia o del portal en el que vive. Otros dicen que es un error de la secretaria. Y otros, que es todo un complot contra los escritores peruanos que están en contra de Fujimori. Apasionante, ¿eh? Por mi parte, he decidido que mi defensa perfecta para todo será que, en realidad, mis artículos los escribe un chimpancé que aporrea las teclas. La culpa fue del chimpancé. Mejor eso que lo del complot, ¿no?

2. Y un detalle para los freaks: Robert Capa fue el fotofija, que para algo era colega de Huston, y el entrañable y recientemente fallecido Freddie Francis llevó la cámara.

3. El libro está actualmente descatalogado en castellano, pero yo se lo presto si me lo piden y son de confianza.

Tags: john huston

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Sobre mí

Me gusta el cine. Trabajo en un cine. Hablo sobre cine.

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