A muchos críticos se les achaca no ver las películas que critican. Es un tópico eso de que critican sin ver pero, desgraciadamente, muchas veces es cierto. Debo confesar que yo lo he hecho también, y aunque eso no me convierte en un crítico sí que me convierte en un embustero. Pero bueno, al menos lo digo.
Todo esto viene a que voy a no recomendarles (o desrecomendarles) una película que no he visto, o mejor dicho, que no he terminado de ver.

Un funeral de muerte, la nueva película de Frank Oz es una comedieta en torno a... sí, un funeral. A partir de ahí, saquen por favor el manual de situaciones graciosas que se podrían dar en semejante acto público, hagan una lista y construyan la historia en torno a esas anécdotas, y ya lo tienen hecho.
Tanta previsibilidad en la puesta en escena, el ritmo, la música, las interpretaciones, la estructura y los diálogos provocaron que, a eso del segundo rollo, me saliese de la sala y me agarrase a una cerveza. Tengo la sensación de haber salido ganando.
Es una pena, porque Frank Oz merece nuestra estima por muchas razones: Ha dirigido Cristal Oscuro, Un par de seductores, Bowfinger el pícaro y la imponderable La tienda de los horrores, una película que marcó mi infancia y que hoy sigo viendo con admiración. Y además, es el Maestro Yoda.

Pero no olvidemos que el bueno de Frank es también el responsable de La llave mágica (Uf...), The score (Arf...) y Las mujeres perfectas (Agh...). Desgraciadamente, la del funeral pertenece a este grupo.
Si Un funeral de muerte se hubiese hecho en los años ochenta, setenta, cincuenta o treinta, podría haber sido calificada como la comedia de funerales definitiva, porque no está MAL MAL. El problema es que es tan de manual, viene tan masticada ya, que hoy en día, con la cantidad de parodias que se han hecho sobre la muerte y el límite al que han llegado el humor y el buen gusto, es difícil que algo tan clásico, tan inglés (en el peor sentido) en sus formas e intenciones pueda tener alguna vigencia hoy en día.
(tomemos un descanso para asimilar estas frases tan largas con subordinadas dentro de las subordinadas, que me mareo...)
Pues eso, que uno tiene la sensación de que los artífices de esta película se han quedado atrapados en el tiempo, que no han sabido evolucionar más allá de los gloriosos ochenta y su discurso ha quedado obsoleto. Ahí falta un buen Steve Martin, alguien con verdadero CARISMA para hacernos tragar los gags del muerto equivocado, del muerto por los suelos o del cuñado en pleno trip lisérgico.
No me atrevería a llamarla Un funeral de mierda, pero casi.
Bueno, qué demonios: Es Un funeral de mierda.
servido por eldecine
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Vengo de ver Harry Potter y la Orden del Fénix (HP5 a partir de ahora, porque es más corto y porque cuando lo escribo me suena dentro de la cabeza la palabra HijoPuta y me río un poco). No quiero detenerme demasiado en tamaña bazofia pues lo único que merece es no ser vista y que nos olvidemos pronto de que alguna vez existió, pero me viene bien para el argumento que quiero soltarles.

"Lo perderás todo". Todo no, pero los seis euros y medio ya los he visto.
Resulta que HP5 es una película sin alma, como si la hubiese hecho una máquina, cosa que ya ocurrió con la entrega anterior, pero no así con las tres primeras. A pesar de tener sus fallos, se notaba la mano del director y el cariño y respeto por la obra original por parte de los responsables. Se lo curraban, en definitiva. Chris Columbus hizo un trabajo encomiable en las dos primeras partes, esforzándose por trasladar con la mayor fidelidad posible el trabajo de la Rowling, y preocupándose en darle su tiempo a las situaciones y los diálogos. Con mayor o menos fortuna, pero se nota que esas dos películas están hechas con cariño y mucho oficio. Y el grande de Alfonso Cuarón realizó un gran trabajo con El prisionero de Azkabán, si bien la parte final cae en picado y desmerece el conjunto.
Lo que se ha hecho a partir de ahí, sin embargo, no tiene nombre. Sabiendo que las películas iban a funcionar, los responsables de Harry Potter han decidido tirar a lo seguro, contratando directores y guionistas de segunda (o sea, baratos y maleables), dándoles igual la calidad de la película porque total, la gente la va a ver igual la firme Bergman o Mariano Ozores.
Las acciones suceden porque sí, los diálogos son precipitados y los personajes (quizá lo más importante de cualquier historia) no pueden estar más maltratados. Y por favor, que alguien deje de darle hormonas al niño que hace de Harry, que un día de estos va a petar la camiseta en plan Hulk.
A lo que iba. Las tres primeras pelis pretendían ser una transcripción fiel del libro. Las dos últimas se limitan a ser una fotocopia a la que le faltan páginas y la tinta se ve grisácea.
Y sin embargo, el público disfrutó. La gente se reía con los chistes peor metidos del mundo, y se asustaba con los sustos más gratuitos y predecibles que se han visto en mucho tiempo. Por un momento pensé que estaban locos. Luego me di cuenta de que probablemente el loco era yo. Al espectador medio le daba igual que la historia estuviese mal contada (¿cómo entran Harry y sus amigos en el Ministerio? ¿Por qué los Weasley deciden hacer un ataque terrorista en medio del examen?). Y lo más importante: ¿Dónde coño se han metido Chris Columbus y J.K. Rowling?

Lo único que merece la pena de HP5, y no sirve para nada.
Verán, mis cuatro gatos, y este es el argumento que decía al principio: hay dos tipos de artista. Los que lo hacen porque lo sienten, y los que lo hacen para follar. El primer tipo busca, experimenta, juega, quiere contar algo, emocionar, divertir y divertirse. El segundo tipo se apoya en recursos ya utilizados y de probada eficacia, se esfuerza poco, no busca. Para qué, si ya sabe que lo que hace va a funcionar. Todos conocemos ejemplos de los dos tipos, y con el tiempo uno agudiza el sentido que permite diferenciarlos.
Harry Potter 5 me ha follado una vez, y no pienso repetir. Pero con gente como Cuarón o Spielberg yo haré el amor tantas veces como ellos quieran, aunque a veces les falle la pistola.
Porque esa es la diferencia entre un artista y un hijo de puta.
(Volveremos a este tema el día que me decida a hablar sobre el apasionante mundo del cortometraje)
servido por eldecine
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