Lo reconozco. He visto "Hormigas Blancas", ¿o he de decir "Termitas blancas"?, es que el tomatero de Tele5 y sus secuaces arrasan con todo. El martes tocó recordar los comienzos (¡¡¿+>?) de Miguel Bosé... Ejem, ejem... cómo lo diría... casi no digo nada... mejor que lo veáis con vuestros propios ojos. Hay que ver el vídeo entero, no vale cerrarlo por vergüenza, eh?
Podría dedicar el post a las hoooras y hoooras que los programas de la semana pasada dedicaron a la detención de La Panto, pero es que estoy jarto. Así que me quedo con Sardá y su regreso a la tele.
El domingo por la noche su espacio Dutifrí congregó frente a Tele5 a más de tres millones de curiosos que nos preguntábamos cómo será Sardá en la Tierra, después de su larguísimo paso por Marte. Su primer destino fue Brasiiiiiiil, la, la, la, la, la, la, la, laaaaa...
Lo mejor: Loles León con su vestido de leopardo y gafas de sol cruzando el Amazonas. "¡Ay Javier, que yo no soy de selva!" Tampocoestuvo mal la escena de Sardá emplumado y bailando una danza tribal delante de turistas y sus respectivas cámaras de fotos (por fin le vimos haciendo él de payaso). Lo peor: esos rótulos a modo de gancho en los que se leía frases tales como "¿Podrán Loles y Sardá sobrevivir en la selva?". ¡Y qué decir de la aparición de El Dioni! Eso, mejor, lo buscáis enotro blog. No tengo fuerzas para comentarlo con cierta gracia.
Lo dicho, tres millones de espectadoresvieron el regreso de Sardá, pero seguro que el próximo domingo cae la audiencia. Se admiten apuestas.
Nada más ponerse de parto la Leti, la programación de varios canales de televisión se fue al carajo. Y ¿para qué? Los resultados de las audiencias muestran que los especiales sobre el nacimiento del nuevo retoño (¡qué ñoño!) real (¡qué ideal!) apenas llegaron al 14 por ciento. Queda claro que el interés de los españoles no ha sido para tanto. Valga decir, que era un mal día para programar un especial. Pleno puente de 5 días.
También era un mal día para improvisar. ¿Es posible que con lo prevenidos que estaban los medios de comunicación sobre la fecha del nacimiento de la nueva infantita de España ¡y olé! se pudiese hacer un programa con semejante descontrol? Me refiero al especial Dolce Vita. La realización y el presentador, pésimos; pero lo mejor de todo fueron los análisis de los contertulios... tan concienzudos, riguros, precisos, minuciosos, veraces, rectos, sensatos... Que si el Príncipito tenía cara de no sé qué, que si qué estupendo el nombre de Sofía, que si fíjate que hoy no llueve, que si cuánta prensa hay... Milongas. Cuando no hay suficiente chicha para realizar un especial, mejor no hacerlo.
Mi primer post chispas esta dedicado a los anuncios.
Los programas vienen y van; las series, igual; pero los anuncios, no. Los anuncios llegaron a la televisión para quedarse entre nosotros. Y cumplen su función, vaya si la cumplen... Ya lo dijo Risto -ese sí que se ha ido-: asaltar la nevera, echar la meadita o echar lo que sea. La cuestión es que los anuncios permanecerán en la televisión per secula seculorum y en muchos casos utilizando la imagen de famosos con aspiraciones actoriles. Véase Osborne con los jamones, Masco con los donnuts o la Preysler y los bombones.Aunque a mí, el caso que me apasiona es el de Fernando Alonso. Le valen igual coches que cervezas, whisky que cereales y relojes que operadores de telefonia. ¡Ale, sin pudor, que el chico esta necesitado!
Alonso es un fuera de serie en lo suyo, pero deberia ser consciente de sus limitaciones. Como actorcillo del tres al cuarto es malo, muy malo. Como imagen, sí es valido, pero como actor es que es terrorífico. Por favor, reconozcamoslo.
Esa frase del final del anuncio de Hero Muesli que suelta con tanto brio... "mi pequeño gran premio de cada día"... Qué arte. Por no hablar de su pasmosa transformación en vikingo... o en bailarín de claqué... o en heroe que acaba con un inmenso dragon... o en dibujo animado!!! Alonso, me matas. Vuelve a tus zapatos.
Sono diabolo, que diría Banderas, el hijo secreto de la bruja avería y de maese Cámara. Me crié entre electroduendes y cables, cortocircuitos, lavadoras, televisores... Por mis fechorías me conoceréis.