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<title>BLOG DE ELEANORA CLUMSY</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora</link>
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	<title>BLOG DE ELEANORA CLUMSY</title>
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<title>49. Lo que queda.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/17/49-que-queda-</link>
<pubDate>2006-11-17T19:38:51+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué queda después de la venganza? Ni siquiera la satisfacción del deber cumplido. Quedan las manos manchadas de sangre. Queda la conciencia herida de muerte, si alguna vez hubo conciencia.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/loquequeda02.jpg" width="162" height="299" class="imgizqda" />No puedo saber si el gobernador, el abogado Cheater, el editor Barely o la primera dama debieron morir para que mi espíritu descanse en paz. En este momento todavía ignoro si, una vez cumplida la venganza de Eleanora, podré despedirme para siempre del mundo de los vivos (blogs incluidos) y retirarme a un lejano, placentero y eterno paraíso.</p>
<p>Tal vez mi destino sea vagar por lo que fue mi vida, la de Eleanora Clumsy. Quizás pueda seguir escribiendo en este blog, y contar cómo le fue la vida al pobre soldado de la guardia presidencial, a la ex-alcaidesa de Locked Island, a Brigitta Torske, a Winona o a Candelaria.</p>
<p>En este preciso momento, saldada la venganza, ya no sé lo que queda. Sé, sin embargo, lo que ya no queda. La ambición, el odio o el rencor se han ido para siempre con lo único que tuve en mis últimos días: el miedo y la vida.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>48. La identidad.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/14/48-identidad-</link>
<pubDate>2006-11-14T19:12:42+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Cumplí el deseo de Elanora de continuar su blog y lo que ello llevaba consigo: ejecutar su venganza. No podía ser de otra manera.</p>
<p>Cuando el helicóptero del <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/07/23-vuelo-del-gobernador-">gobernador</a> se elevaba dispuesto a abandonar Locked Island, fui el viento que supo soplar hasta derribarlo sobre los acantilados.</p>
<p>Fui yo quien dictó al abogado <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/19/31-adios-cheche-">Cheater</a> la nota de su suicidio. Al verme, el desgraciado no lo dudó un instante, a pesar de no estar en sus planes inmediatos colgarse de una cuerda atada a una viga del techo.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/fantasmaelean.jpg" width="200" height="300" class="imgizqda" />Fui la chispa que saltó junto al almacén de papel de ediciones <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/30/42-maldicion-eleanora-">Barely</a> provocando el incendio que destruyó el diario de Eleanora y la vida del editor Leo Barely.</p>
<p>Finalmente, fui la locura que invadió la cabeza del joven guardia presidencial que no pudo evitar que su mano blandiera el sable que separó la cabeza del tronco de la <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/10/47-cabezas-rodantes-">primera dama</a>.</p>
<p>Podrán pensar que soy la maldición de Eleanora o su fantasma. Ignoro cuántos blogs hay en el mundo escritos por un fantasma.</p>
<p>Naturalmente que no soy la Eleanora que escribió los primeros 49 capítulos de esta historia. Aquella Eleanora tenía dos cosas que yo no tengo: miedo y vida.</p>
<p>El miedo la hacía vulnerable y, por tanto, entrañable.</p>
<p>La vida le permitía tener esperanza, incluso en su situación. Una esperanza que sólo perdió en el último segundo de su vida, cuando sus ojos se clavaron en los de de Brigitta Torske que, tras la mampara de cristal, lloraba con un desconsuelo infinito.</p>
<p>Soy exactamente como Eleanora: orgullosa, envidiosa, rencorosa y vengativa.</p>
<p>Yo soy la misma Eleanora. Sin vida. Sin miedo.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>47. Cabezas rodantes.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/10/47-cabezas-rodantes-</link>
<pubDate>2006-11-10T18:15:48+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre me llamó la atención el uniforme de gala de la Guardia Presidencial. Me parece pomposo, pretencioso, sobrecargado de plumas el gorro, mucho oro en la casaca tipo levita de paño azul con exageradas solapas de terciopelo negro y bordados dorados, abundancia de botones con el escudo patrio en cada uno de ellos...</p>
<p>Pero lo que siempre me impresionó fue el enorme sable que los guardias casi arrastran por los pasillos del palacio, con mango de bronce, la hoja de acero, ancha y curva, la vaina de cuero negro.</p>
<p>Siempre pensé que era <em>atrezzo</em>.</p>
<p>Qué lejos estaba Eleanora de sospechar que iba a ser vengada gracias a que tradiciones decimonónicas habían sabido mantenerse.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/600-00823845_small.jpg" width="167" height="250" class="imgizqda" />Nunca nadie habría podido imaginar que un ataque de locura tomara posesión de la mente de un joven guardia presidencial, precisamente el que custodiaba la escalinata principal.</p>
<p>Jamás nadie pudo suponer que sacaría su sable justo en el momento en que la primera dama se disponía a bajar las escaleras con su traje de ceremonia para la importante cena con diplomáticos extranjeros, altiva y orgullosa, con la cabeza erguida y el cuello estirado.</p>
<p>El joven soldado, presa de la locura, dio un golpe seco, limpio y certero. El esquelético cuerpo de la primera dama cayó desplomado al suelo, y su cabeza saltó dando botes sobre la alfombrada escalinata hasta llegar a la planta inferior, en la que los otros guardias no podían dar crédito a lo que contemplaban sus ojos.</p>
<p>El collar de perlas, tras dudar entre quedarse junto al cuerpo inmóvil o seguir a la saltarina cabeza, optó por deshacerse de ataduras y brincar por los escalones como un ejército de canicas en plena huida, mientras la cabeza de la primera dama, recién salida de la peluquería de palacio, con diadema y pendientes de brillantes, mostrando su cara de sorpresa, rodaba casi hasta las polainas de un aterrorizado soldado.</p>
<p>La prensa no sabrá nada del suceso. Dirán que la primera dama sufrió un derrame cerebral que le provocó la muerte en el acto. Al sepelio acudirán autoridades nacionales y extranjeras que transmitirán al presidente su más hondo pesar por tan irreparable pérdida.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>46. Treinta monedas.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/08/46-treinta-monedas-</link>
<pubDate>2006-11-08T20:02:52+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>En el juicio donde condenaron a muerte a Eleanora no quedaron muy claras las razones que la llevaron a asesinar a su marido. O a creer que lo hizo. Se supuso que fueron celos, envidia o despecho. Y el tema pudo continuar alimentando a la prensa amarilla.</p>
<p>Sólo ahora sabemos que a Donnald Clumsy lo mataron para quitarlo de en medio. Una forma quizás un poco extrema de evitar que sacara a la luz pública lo que todavía era un gran secreto: sus relaciones adúlteras nada menos que con la primera dama.</p>
<p>Muy pocas personas esbaban al tanto de esa situación y Eleanora, desde luego, no era una de ellas.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/600-00823849_small.jpg" width="161" height="250" class="imgizqda" />Pero la esposa del presidente había buscado ya los abrazos más jóvenes del actor de moda, el que curiosamente -cosas del destino- años más tarde interpretaría el papel de Donnald Clumsy en la película "<em>Yo también quiero a mi marido</em>", sobre la vida de Eleanora Clumsy.</p>
<p>Donnald se sintió tal vez despechado y herido en su orgullo, y no porque la esquelética primera dama hubiera decidido prescindir de sus noches apasionadas, sino porque eso conllevaba la pérdida drástica de privilegios y valiosos regalos.</p>
<p>A cambio de su silencio, Donnald Clumsy exigió a la primera dama mayor protagonismo televisivo con la concesión de una licencia para tener su propio canal, además de los habituales caprichos en forma de solares edificables en zonas próximas a la costa.</p>
<p>Demasiado incluso para la primera dama, a la que nunca le gustaron los chantajes. El abogado Cheater supo cumplir el encargo por poco más de treinta monedas, y achacarle el muerto a Eleanora.</p>
<p>Esto es lo que ocurrió, y así debo contarlo, porque Eleanora quería venganza, y los muertos desparramados por este blog de Eleanora Clumsy son los muertos que Eleanora Clumsy necesitaba para descansar por fin en paz.</p>
<p>La última cabeza rodará esta misma semana, y yo habré cumplido con la misión que Eleanora me encomendó.</p>
<p>Porque lo que Eleanora Clumsy me dejó en herencia no fue escribir mejor o peor en un blog de La Coctelera, sino tener el honor de vengarla.</p>
<p>Si hay algo cierto en esta histoira es que nadie como yo adoraba a Eleanora.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>45. Exactamente.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/06/45-exactamente-</link>
<pubDate>2006-11-06T17:50:43+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Creo que Eleanora y su peletero se entendían. Quiero decir en el sentido de comprenderse mutuamente.</p>
<p>Aunque también creo que él la entendía mejor que ella a él, al que quizás nunca prestó demasiada atención, salvo para recibir sus lisonjas. Así era Eleanora.</p>
<p><font color="#336600"><em>"Fría, despótica, ambiciosa, trataba mal al servicio, anhelaba el poder… Todo ello seguro que es cierto, tan cierto como que la pobre Eleanora, estaba muerta de miedo. Temerosa, insegura, desamada. (...) Rodeada de gente y tan sola entonces como lo debe estar ahora. Solamente en la cárcel encontró compañía y afecto.<br />
Era bella, sí, pero la belleza sólo es importante a media distancia. Cuando se está muy cerca, cuando las pieles se tocan o cuando se está muy lejos como yo, cuando ni siquiera acaricias la fotografía de su rostro, entonces, la belleza física no tiene ningún valor, no sirve para nada."</em></font></p>
<p>A Eleanora le habría gustado leer las palabras de su peletero de cabecera. Con toda seguridad nunca en vida escuchó nada igual en cuanto a sincero afecto. Quizás si lo hubiera escuchado alguna vez no habría sido ni tan soberbia ni tan déspota, ni tan fría ni tan distante.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/eleanora061106.jpg" width="189" height="250" class="imgizqda" />Pero el peletero no conoció a Eleanora.</p>
<p>Quizás se dejó llevar sólo por lo que ella escribía de manera tan -lógicamente, dadas las circunstancias- interesada.</p>
<p>Y, aún así, debo reconocer que el peletero tiene razón.</p>
<p>Todo lo que Eleanora escribió en este blog estaba cargado de un miedo espantoso que nunca quiso reconocer. Y si alguna vez lo hizo, intentó cubrirlo con una imagen de fortaleza y entereza tan falsas como toda la vida que había vivido antes de que la encerraran.</p>
<p>Quienes han seguido esta historia -como Agatha o el peletero- añoran a Eleanora y me odian a mí, como si yo tuviera la culpa de lo que le sucedió. Quizás me equivoqué suplantando a la pobre Brigitta, o siga equivocándome ahora haciéndome pasar por una reclusa o ex-reclusa de Locked Island.</p>
<p>Pero lo cierto es que Eleanora era orgullosa, exactamente como lo soy yo. Era envidiosa, rencorosa y vengativa, como yo. Exactamente igual que yo.</p>
<p>Y yo, como Eleanora, he decidido terminar este blog en el capítulo 49. Exactamente como hizo ella. Pero antes, sí, tengo que terminar mis planes de venganza. Porque se lo debo a Eleanora.</p>
<p>Y muy pronto rodará la última cabeza. Literalmente, rodará.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>44. Dirán que es la envidia.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/11/03/44-diran-es-envidia-</link>
<pubDate>2006-11-03T20:50:22+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Algunas personas dicen añorar el aroma de Eleanora. Se refieren, lógicamente, al aroma que Eleanora supo transmitir en este blog, no al que desprendía cuando estaba en libertad.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/eleanora001.jpg" width="200" height="268" class="imgdcha" />Su situación personal, en el corredor de la muerte los días previos a su ejecución, propiciaba una corriente de simpatía, y ella se encargó de aparentar ser la víctima inocente, acorralada, a punto de sentarse en la silla eléctrica.</p>
<p>Creó un blog como último recurso para librarse del patíbulo. Se cuidó de colocar una imagen en la que mostraba su espléndida belleza, en la que con gesto sereno y mirada lánguida reclamaba comprensión, tal vez compasión, a la vez que demostraba afrontar su negro futuro con firmeza.</p>
<p>Realmente, su pretensión era generar un movimiento de simpatía que obligara al gobernador a conmutar la pena capital. Pero más que solidaridad lo que pudo encontrar fue lástima, y por eso la frieron el diez de junio.</p>
<p>Eleanora había descubierto la seducción del poder. Llegó a conocer el difícil entramado de la corrupción al más alto nivel, y estaba dispuesta a acabar con aquella situación. Pero no por un espíritu altruista que nunca conoció (quizás sólo en la cárcel, con Winona y Candelaria), sino por alcanzar lo único que no tenía: poder.</p>
<p>Le sobraba belleza, inteligencia y dinero. Le faltaba poder. Pero el poder establecido es absolutamente cruel e inmisericorde.</p>
<p>Cualquier persona que hubiera acudido a una de las fiestas que Eleanora daba en el fabuloso jardín de su casa, y que no se sienta cegada por su trágico final, recordará tanto la simpatía con que la anfitriona halagaba a sus invitados como el despotismo con que trataba a los sirvientes. Cuanto mayor era el rango social o económico, mayores y mejores eran las sonrisas y las lisonjas. Lo mismo ocurría en su trabajo.</p>
<p>Llegar a donde había llegado le había costado mucho esfuerzo, muchas fiestas, adular a demasiadas personas, pasar por algunas camas... Y no estaba dispuesta a quedarse en la mitad del camino.</p>
<p>Este era el aroma de Eleanora: el de la frialdad, el despotismo y la ambición. Dirán que escribo desde la envidia y el rencor, pero ese era el verdadero aroma de Eleanora.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>43. El aroma de Eleanora.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/31/43-aroma-eleanora-</link>
<pubDate>2006-10-31T23:54:28+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p><strong>El Peletero</strong>, acusándome de parecer uno de esos contestadores automáticos de frías empresas, me exige respuestas. Y aún más: quiere que me identifique. Añora, dice, el aroma que Eleanora desprendía. <strong>Viva, supongo</strong>. Y me anima a buscar dilemas morales para que la historia retome interés. Así, al menos, lo he entendido.</p>
<p>Eleanora y El Peletero se llevaban bien, a pesar de que Eleanora, tan estirada ella, apenas dejó algún comentario en el <a href="http://www.lacoctelera.com/el-peletero">blog de El Peletero</a>. Tengo muchas más cosas en común con Eleanora Clumsy de lo que la mayoría podría pensar y de lo que yo misma, en el fondo, me gustaría tener.</p>
<p>Mi identidad es, por ahora, "<strong>Blog de Eleanora Clumsy</strong>". Descubrir la verdadera sería suicida para el blog, y tengo afán en que pueda retomarse el interés, incluso que se pueda en algún momento hablar de los dilemas morales que desde el primer momento se han planteado y que en ninguna ocasión se han debatido: La pena de muerte, en primer lugar. Y, sobre todo, el caso de la propia Eleanora: condenada por un asesinato que <strong>no </strong>cometió, pero que quiso cometer y que creyó haber cometido.</p>
<p>¿Inocente? No lo era. ¿Culpable? Menos.</p>
<p>Planeó asesinar a su marido. Elaboró una absurda estrategia que resultó finalmente fallida. Pero siguió su plan minuciosamente: creó un personaje sospechoso, preparó una coartada, clavó unas tijeras en la espalda del marido que creía dormido, revolvió la casa... y la pilló la policía. Ella nunca supo que a su marido ya lo habían asesinado minutos antes.</p>
<p>¿Era culpable Eleanora? Técnicamente, no mató a su marido. Sin embargo, en ella había la intención y la ejecución: clavó unas tijeras sobre un cuerpo que creía con vida. Y ella siempre creyó que fue quien lo asesinó.</p>
<p>Pero ahora ya no importa nada de eso. Donnald Clumsy murió asesinado por la envidia, por el miedo y por el odio. Eleanora Clumsy murió ejecutada por la venganza, por la envidia, por el odio y por el miedo.</p>
<p>Elucubrar acerca de la veracidad de toda esta <a href="http://www.lacoctelera.com/historias/post/2006/10/30/la-vida-eleanora-clumsy">historia </a>es perder el tiempo, porque al final lo importante es lo que ocurrió. O lo que pudo haber ocurrido. ¿Importa dónde está Locked Island? </p>
<p>¿Incluso importa si existió Eleanora Clumsy?</p>
<p>Lo que realmente importa es la vida, la muerte, la justicia y la venganza.</p>
<p>En todo ello estoy.<br />
___________________________________________</p>
<p>P.D.- En esta ocasión no hay imágenes. Es una manera de responder a Andrea, y agradecerle sinceramente su mensaje. Aunque no estoy de acuerdo con sus apreciaciones, las valoro, las acepto y, naturalmente, las respeto.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/></p>
]]></content:encoded>
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<title>42. La maldición de Eleanora.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/30/42-maldicion-eleanora-</link>
<pubDate>2006-10-30T21:26:43+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>El jefe de bomberos dice que el incendio de Ediciones Barely no parece intencionado. Algún día me gustaría hablar calmadamente con él, aunque dudo mucho de que él quiera que llegue ese día.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/dailynewsincen.JPG" width="230" height="300" class="imgizqda" />Ya comenté aquí mismo que no me pareció buena la idea del editor Leo Barely de deshacerse del sitio web donde Eleanora tenía alojado secretamente su diario personal.</p>
<p>También dije que me pareció erróneo el acuerdo al que había llegado la ex-alcaidesa de cobrar un porcentaje de las ventas del best seller que pensaban iba a ser el citado diario.</p>
<p>Hoy la prensa lo recoge. Leo Barely, que también traicionó a Eleanora Clumsy, ha seguido el mismo camino que el <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/07/23-vuelo-del-gobernador-">gobernador</a> o el abogado <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/19/31-adios-cheche-">Cheater</a>. Estoy cumpliendo meticulosamente la venganza prometida. La prensa ya habla de "La maldición de Eleanora".</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/DAILYNEWS_incenciorec1b.JPG" width="200" height="174" class="imgdcha" />Eleanora murió cruelmente ajusticiada por nuestra vengativa sociedad. Aunque tuvo la intención de asesinar a su marido, lo cierto es que ella no lo hizo. La infeliz murió sin saber que era inocente: cuando lo apuñaló, él ya estaba muerto... Pero este tema lo trataré más adelante.</p>
<p>Ahora, lo que realmente importa es que el diario de Eleanora Clumsy ha desaparecido. Primero lo modificaron a su antojo, lo manipularon para poder salir indemnes de cuanto en él se narraba. Después quisieron hacer negocio con él, seguros como estaban de las ventas millonarias que se producirían en la próxima campaña navideña. Barely se imaginaba los grandes almacenes con pirámides gigantescas de libros con la imagen de Eleanora en la portada y el reclamo de "El Diario de Eleanora Clumsy".</p>
<p>Pero al traidor y ambicioso editor todo se le ha esfumado en una noche. Incluso su propia vida.</p>
<p>Naturalmente, el periódico de hoy hace un panegírico del ya difunto editor, periodista y empresario avezado. Cualquiera que lo hubiera conocido en persona, se sonrojaría de vergüenza al leer semejantes patrañas.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/30/42-maldicion-eleanora-#comentarios
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</item>

<item>
<title>41. Contar sus pollos antes de que hayan incubado.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/28/41-contar-sus-pollos-antes-que-hayan-incubado-</link>
<pubDate>2006-10-28T18:56:45+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Sé que <em>ellos </em>leen este blog, aunque lo desprecien. Por eso no he querido desvelar nada estos días atrás. He estado más de una semana a la espera de acontecimientos. Y éstos, por fin, han sucedido.</p>
<p>En primer lugar lo que realmente yo necesitaba.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/edit281006.jpg" width="198" height="280" class="imgdcha" />Leo Barely, el editor reñido con las nuevas tecnologías, ha eliminado la web donde estaba el diario de Eleanora.</p>
<p>Ni siquiera lo ha sustituido por el que han manipulado tan burdamente.</p>
<p>No quiere el muy imbécil que nadie tenga acceso -gratuito- a lo que va a ser el gran negocio de su vida. Una vez que se lo ha copiado en su pc, lo ha eliminado de la World Wide Web, con su analfabeta seguridad, con la prepotencia del ignorante.</p>
<p>Era, precisamente, lo que yo necesitaba.</p>
<p>Ahora el diario de Eleanora está ya imprimiéndose sobre papel, en grandes cantidades de ejemplares dispuestos para salir a la venta en cuanto empiece la campaña navideña.</p>
<p>Barely sabe que va a ser un éxito de ventas porque la <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/06/09/49-final-">ejecución de Eleanora</a> todavía está muy presente en el debate social de este país. Son cientos de admiradores los que diariamente llevan flores a su tumba, y los abolicionistas de la pena capital no han parado desde entonces de manifestar su repulsa por aquel acontecimiento. Eleanora Clumsy está muy presente en la memoria de todos los ciudadanos.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/golf281006.jpg" width="214" height="280" class="imgizqda" />Todo eso, supone Barely, va a lograr que el diario secreto de Eleanora se venda masivamente y se convierta en el acontecimiento editorial de, por lo menos, las tres últimas décadas.</p>
<p>Leo Barely ya está escribiendo su propio cuento de la lechera. Se imagina en su jet privado viajando en compañía de hermosos jovencitos, jugando al golf en los mejores campos del mundo, codeándose con artistas y con gentes la alta sociedad.</p>
<p>Pero lo que Barely está haciendo es, como dice la expresión inglesa,  <em>to count your chickens before they have hatched</em>.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/28/41-contar-sus-pollos-antes-que-hayan-incubado-#comentarios
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</item>

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<title>40. Malos negocios.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/20/40-malos-negocios-</link>
<pubDate>2006-10-20T19:00:16+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>La ex-alcaidesa está convencida de que ha hecho un negocio redondo vendiendo el diario de Eleanora, alojado en GeoCities y cuya dirección yo misma le proporcioné.</p>
<p>El trato ha sido una modesta cantidad de dinero en efectivo en el momento de la entrega al editor Barely del password del sitio web, y un porcentaje de las ventas del citado diario que, sin duda, será un auténtico best-seller las próximas navidades.</p>
<p>Salvo que yo lo impida.</p>
<p>Si la ex-alcaidesa no hubiera sido tan soberbia y me hubiera preguntado qué hacer, yo le habría respondido sin dudarlo: "<strong>Una suculenta cifra con muchos ceros y olvídate de porcentajes. Toma el dinero y corre.</strong>"</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/20100602.jpg" width="159" height="200" class="imgizqda" />Pero ella debió de hacer números y pensó que el acuerdo que finalmente firmó era mucho más ventajoso para ella.</p>
<p>Quizás debería saber lo malo que es construir castillos en el aire, o tal vez hubiera sido conveniente que alguien le recordara el cuento de la lechera.</p>
<p>Yo sé que ahora Leo Barely y otras personas están retocando el diario de Eleanora.</p>
<p>Lo están haciendo en dos direcciones: la primera es eliminar cualquier duda sobre la autoría del asesinato de Donnald Clumsy. Eleanora tiene que aparecer como la única culpable, que actuó movida por los celos y que fue ejecutada después de ser condenada en un juicio imparcial y justo.</p>
<p>La segunda idea que debe transmitir el manipulado diario es que ellos, los conspiradores, son almas blancas, que las riquezas que atesoran son producto sólo de su esfuerzo, trabajo y tesón, y que gracias a gente como ellos el país progresa.</p>
<p>Es cierto que están haciendo un arduo trabajo modificando párrafos enteros del diario de Eleanora, al que están dejando irreconocible en muchos capítulos; como cierto es también que ese diario jamás llegará a las librerías.</p>
<p>Yo me encargaré de ello.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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<title>39. Quién soy, señora ex-alcaidesa.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/14/39-quien-soy-senora-ex-alcaidesa-</link>
<pubDate>2006-10-14T13:13:42+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>La ex-alcaidesa de Locked Island ha utilizado el mismo sistema que Barely para escribirme unas líneas: el contacto de La Coctelera. Lejos de mostrar algún tipo de agradecimiento por el regalo que le hice al comunicarle a ella, y no a otra persona, la dirección del diario de Eleanora, sus palabras están cargadas de odio, rencor y resentimiento.</p>
<p>Me exige -como si estuviera en condiciones para ello- que le diga quién soy, que revele mi identidad si me atrevo, y lo hace con un tono amenazante más propio del borracho que de aquél que tiene una visión sobria de la vida.</p>
<p>Quién soy, señora ex-alcaidesa. Soy la que le va a permitir vivir un retiro acomodado si juega bien las bazas que le he proporcionado con el diario de Eleanora. Sé que ya ha llegado a un acuerdo con Leo Barely para la publicación del diario, que podría llegar a ser un best-seller las próximas navidades. </p>
<p>Pero me gustaría que, por su bien, la ex-alcaidesa revisara ese acuerdo, aparentemente tan ventajoso.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/141006.jpg" width="150" height="200" class="imgizqda" />Se preguntarán por qué pretendo salvar a la ex-alcaidesa en mi intención de vengar la muerte de Eleanora.</p>
<p>En cierto modo, la ex-alcaidesa sólo fue un peón de última hora en la partida que jugaban otros: Barely, Cheater, el gobernador... Los que acabaron con la vida de Donnald Clumsy para proteger intereses muy elevados y atribuyeron el asesinato a su esposa, Eleanora Clumsy.</p>
<p>Por lo visto, el matrimonio Clumsy -él en la televisión con su programa de variedades "Tardes con Donn", y ella en su columna del Daily News- estaban caminando por una cuerda floja situada al borde de un precipicio.</p>
<p>Quienes se ocuparon de acabar con ellos, supieron utilizar a la ex-alcaidesa para hacer los últimos movimientos. Ahora, con el diario de Eleanora en sus manos, debidamente mutilado, maquillado y manipulado para sus propios intereses, se creen completamente a salvo. Pero Cheater y el gobernador ya cayeron. Y este último, con helicóptero incluido.</p>
<p>Así que, en lugar de exigirme nada, la señora ex-alcaidesa debería darme las gracias. Y recordar que lloró cuando ejecutaron a Eleanora.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
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<title>38. La rápida respuesta de Leo Barely.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/07/38-rapida-respuesta-leo-barely-</link>
<pubDate>2006-10-07T19:43:27+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Leo Barely no ha tardado ni veinticuatro horas en contestarme. La sanguijuela huele el dinero. A través del "contacto" que Eleanora dejó en este blog, La Coctelera me hace llegar su mensaje:<br />
<img src="myfiles/eleanora/correoleo3.JPG" width="400" height="297" class="imgcen" /><br />
<em>"No sé quién eres ni cómo puedes conocer tantas cosas acerca de Eleanora y de su diario. Ya no sé si eres una reclusa, una vigilante o sólo una tocapelotas. Tu chantaje me produce un desprecio absoluto. Sin embargo, creo que el diario de Eleanora tiene que hacerse público y como tu juego ya cansa -ya no tienes ni lectores en tu estúpido blog- me he puesto en contacto con la ex-alcaidesa. Su correo electrónico es XXXXX. Tú que te crees tan lista sabrás cómo comprobar que efectivamente ése es su correo y que no te estoy poniendo ninguna trampa. Espero sencillamente que esto termine pronto y que te aburras de escribir."</em><br />
Barely nunca fue santo de mi devoción. En realidad, la estúpida ocurrencia de que Eleanora entrevistara en profundidad a su marido, Donnald Clumsy, fue lo que desencadenó toda esta historia. Después nunca supo estar a su lado. La que había sido la periodista número uno de su diario, la más valorada, la que gozaba de mayor credibilidad, fue abandonada a su suerte en el penal de Locked Island.<br />
<img src="myfiles/eleanora/libroesp.JPG" width="133" height="200" class="imgdcha" />Barely le dio un último disgusto cuando, poco antes de la ejecución, le hizo llegar a la celda los ejemplares de "<strong><a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/05/23/32-regalo-anonimo-">Yo también quiero a mi marido (La verdadera historia de Eleanora Clumsy)</a></strong>" en las ediciones inglesa, francesa y española. Sí, fue Barely quien anónimamente y en una de sus frecuentes muestras de egolatría hizo que dejaran sobre la mesa de Eleanora los calumniosos libros. Un auténtico éxito editorial que le proporcionó una fortuna y que confirmó que el periodismo basura había llegado al cénit.<br />
Afortunadamente, la película que se hizo sobre el libelo de Barely pasó desapercibida en el festival de Cannes, aunque algunos tienen todavía la desvergüenza de presentarla a los <em>óscar </em>de Hollywood. Sé que la primera dama no lo permitirá.<br />
En el mensaje de Leo Barely hay una chulería que lejos de demostrar firmeza descubre el nerviosismo propio del pánico.<br />
Barely, la ex-alcaidesa e incluso la mismísima primera dama saben que sé demasiado del tema, y ahora saben también que mi mano estuvo detrás del incomprensible accidente del helicóptero del gobernador o de la nota de suicidio del abogado Cheater.<br />
Intuyen que me costaría muy poco hacer lo mismo con ellos.<br />
<br /><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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<title>37. Lo prometido es deuda.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/06/37-prometido-es-deuda-</link>
<pubDate>2006-10-06T18:52:15+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo un problema menor. Prometí que, inmediatamente después de la puesta en libertad de Winona y Candelaria, entregaría a la alcaidesa el password del diario de Eleanora.<br />
<img src="myfiles/eleanora/06100602.jpg" width="208" height="250" class="imgizqda" />La cuestión es que la alcaidesa fue cesada de manera fulminante el mismo día de la fuga de las dos reclusas y, por tanto, no sé ni cómo ni a dónde tengo que enviar lo prometido. Si no fuera porque esta información que le debo vale muchísimo dinero, estoy segura de que la alcaidesa me recomendaría que me la metiera por donde todos sabemos.<br />
He pensado que lo más probable es que la voluntad de la alcaidesa fuera negociar con Leo Barely la publicación del diario, de modo que este post va dirigido directamente al editor (sé que es asiduo lector de este blog):<br />
<font color="#808000"><em>Señor Barely:<br />
<font color="#808000">Usted sabe mejor que nadie que el libelo que publicó este verano sobre la "verdadera historia de Eleanora Clumsy" era eso: un libelo. Ganó una fortuna con él, y le felicito por ello.<br />
<font color="#808000">Usted sabe que hay demasiadas tramas ocultas que escapan a su limitadísimo intelecto y que, por tanto, tener acceso al diario de Eleanora le proporcionaría una nueva beta de oro en su novísimo emporio empresarial.<br />
<font color="#808000">Por tanto, le recomiendo que localice a la ex-alcaidesa de Locked Island, que lleguen a un acuerdo económico razonable y que me hagan saber en qué dirección de correo electrónico puedo dejar el password del diario de Eleanora.<br />
<font color="#808000">Para ponerse en contacto conmigo no es necesario que me dejen ningún comentario en este post. Ahí al lado, en la columna de la derecha, tienen un enlace que pone "contacto". Los discretos administradores de La Coctelera me harán llegar su mensaje.<img src="myfiles/eleanora/06100601.jpg" width="183" height="250" class="imgdcha" /><br />
<font color="#808000">Gracias.<br />
<font color="#808000">P.D.: Hay un artículo en este blog que quizás le pasó desapercibido. Es el titulado "<a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/19/31-adios-cheche-">Adiós, Cheché</a>". Le recomiendo su lectura. Sobre todo el último párrafo:</em><br />
<font color="#808000">"Quien dictó a Charles Cheater la nota dirigida al señor juez, abandonó el despacho en silencio, dejando que el abogado se quitara la vida en la más absoluta intimidad."<br />
<font color="#808000"><em>Usted debe saber, señor Barely, que fui yo quien dictó la nota de suicidio del abogado Cheater.</em></font><br />
Tal vez el ambicioso Barely quiera hacerse pasar por la ex-alcaidesa para quedarse él solo con el password del diario de Eleanora, pero sinceramente espero que no lo intente. No creo que quiera seguir los pasos del gobernador o del propio Cheater.<br />
<img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
</font></font></font></font></font></font></font></font>]]></content:encoded>
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<title>36. El olor del silencio.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/10/01/36-olor-del-silencio-</link>
<pubDate>2006-10-01T17:22:29+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Winona y Candelaria ya están en libertad y en lugar seguro. Mientras la prensa sigue sin explicarse cómo pueden desaparecer dos reclusas de Locked Island sin dejar ni rastro, las autoridades -conocedoras de los devaneos de la alcaidesa- se preguntan cómo una diminuta vieja coja pudo confundirse entre las diez o doce despampanantes mujeres que entraron y salieron del penal la noche de autos. Se comprende que Candelaria lo hiciera, pero la pobre Winona...<br />
<img src="myfiles/eleanora/01100602.JPG" width="250" height="177" class="imgdcha" />Una persona de absoluta confianza de la alcaidesa las esperaba en tierra. Les proporcionó un desvencijado automóvil y una modesta cantidad de dinero.<br />
No intercambiaron ni una sola palabra.<br />
Las dos fugitivas, que todavía no entendían nada de lo ocurrido, emprendieron la huida sin hacer ninguna pregunta.<br />
Tomaron carreteras secundarias para dirigirse al interior del país, ignorando que la policía no se iba a tomar demasiado interés en buscarlas. Eran órdenes de <em>muy arriba</em>. La investigación oficial concluirá con que, en su huida, las desdichadas se precipitaron al océano y fueron devoradas por los tiburones, motivo éste por el que sus restos no aparecerán jamás.<br />
Los de <em>muy arriba </em>esperan con esto que termine el chantaje al que están siendo sometidos con el dichoso diario de Eleanora.<br />
En su fuga, Candelaria y Winona mezclan el miedo, el nerviosismo y la alegría. No saben dónde ir. No tienen ni idea de qué va a ser de sus vidas.<br />
<img src="myfiles/eleanora/01100601.jpg" width="250" height="146" class="imgcen" /><br />
Cuando llevan recorridos más de doscientos kilómetros, Winona le pide a Candelaria que pare el auto. La vieja coja se apea y camina lentamente hacia los prados que bordean la carretera. Las dos mujeres se tumban sobre la hierba para oler las flores y contemplar el cielo y las nubes.<br />
Por primera vez en muchos años sólo oyen el silencio. Las olas rompiendo contra las rocas de Locked Island están ya demasiado lejos.<br />
<img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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</item>

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<title>35. Diez o doce mujeres.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/29/35-diez-o-doce-mujeres-</link>
<pubDate>2006-09-29T19:02:27+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>¿Cómo pueden desaparecer dos reclusas de Locked Island? En el recuento de la mañana, sus celdas estaban vacías. Ninguna de las vigilantes de los dos turnos de noche escucharon ningún ruido ni notaron nada raro. Eso es lo que dijeron en un principio. Después tuvieron que reconocer lo que vieron, y la alcaidesa fue cesada fulminantemente.<br />
<img src="myfiles/eleanora/aa012545_small.jpg" width="250" height="154" class="imgdcha" /><br />
A última hora de la tarde, como sucede de vez en cuando en Locked Island, una barcaza silenciosa atracó en el pequeño muelle situado en la cara norte del penal. De ella descendieron diez o doce mujeres vestidas de fiesta, con botellas de champagne.<br />
- ¿Cuántas mujeres, exactamente?<br />
Todas las vigilantes responden lo mismo, encogiéndose de hombros:<br />
- Diez o doce.<br />
Caía una fina lluvia, bastante habitual en estas fechas, por lo que protegían sus trajes con chubasqueros y sus peinados con las capuchas.<br />
Estas fiestas que la alcaidesa disfruta cada cierto tiempo en sus dependencias privadas de Locked Island son conocidas por todo el mundo. Siempre se ha sabido, pero como la orgía la paga de su bolsillo, a nadie le ha interesado jamás montar un escándalo.<br />
Las vigilantes ven llegar la barcaza, contemplan de reojo cómo diez o doce mujeres, más o menos despampanantes, se colocan los tacones nada más tocar tierra. Desde sus puestos miran disimuladamente cómo entre ellas se mandan guardar silencio unas a otras, siseando con el dedo índice sobre unos labios pintados de rojo intenso y brillante. Aprecian con discreción cómo la alcaidesa abre la puerta de sus dependencias y las invita a pasar.<br />
Unas horas más tarde, las vigilantes del siguiente turno ven salir tambaleándose entre risitas borrachas a las mujeres que entraron,  y las ven partir nuevamente en la barcaza.<br />
A las mismas diez o doce mujeres que entraron.<br />
<img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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</item>

<item>
<title>34. Dos reclusas desaparecen de Locked Island.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/27/34-dos-reclusas-desaparecen-locked-island-</link>
<pubDate>2006-09-27T20:26:33+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Parece que la alcaidesa tiene prisa por acabar con este tema. No ha querido agotar el plazo que le di, lo cual me alegra.<br />
<img src="myfiles/eleanora/DAILYNEWS_reclusas_small.JPG" width="192" height="250" class="imgdcha" />La inexplicable fuga se produjo en la madrugada del martes, aprovechando una fina lluvia y, sin duda, la destreza de nuestra nunca bien valorada alcaidesa.<br />
Lástima que a ella le ha costado el puesto. No han tardado ni veinticuatro horas en destituirla. Este cese fulminante viene publicado en la prensa hoy mismo, a la vez que la noticia de la desaparición de las dos reclusas.<br />
Todos los medios se preguntan hoy: <strong>¿Cómo pueden desaparecer dos reclusas de Locked Island?</strong><br />
La alcaidesa tiene mucho que callar como para protestar por su destitución. Y quienes la han cesado eran conocedores de ciertas cosas que pasaban en Locked Island y que nunca quisieron evitar. Ese desinterés de las más altas instancias motivará que no se investigue demasiado el asunto.<br />
Cuando Winona y Candelaria estén en paradero seguro, cumpliré mi palabra y daré a la alcaidesa el password del diario de Eleanora. Y seré tan diligente como ella ha sido en ponerlas en libertad.<br />
<img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/27/34-dos-reclusas-desaparecen-locked-island-#comentarios
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</item>

<item>
<title>33. Ni peón ni reina.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/25/33-ni-peon-ni-reina-</link>
<pubDate>2006-09-25T20:23:01+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>La alcaidesa no se va a tomar la molestia de averiguar quién soy. Se ha dado cuenta de que todo esto está tocando a su fin y sabe que ella no es la reina de la partida.<br />
Ya en libertad Brigitta, bastará con hacer que se <em>fuguen </em> Winona y Candelaria. Tal vez por curiosidad quiera saber quién está detrás de esta triple evasión. Yo cumpliré mi palabra: le daré la contraseña del diario de Eleanora.<br />
<img src="myfiles/eleanora/25090602.jpg" width="300" height="163" class="imgcen" /><br />
Ignoro lo que hará la alcaidesa después.<br />
Supongo que eliminará aquellos párrafos en los que ella sale muy mal parada, tal vez añada algún elogio que, bien leído por alguien, logre sacarla de la cueva que es Locked Island y la coloque en alguna subsecretaría de algún ministerio...<br />
Quizás consiga por fin ser reconocida como la mujer valiente que es. Durante años ha dirigido el presidio de Locked Island con mano de hierro sin que a pesar de ello se haya recibido una sola crítica por parte de las quisquillosas organizaciones de derechos humanos.<br />
Su gestión económica, por otra parte, ha sido de una eficacia absolutamente desconocida en otros ámbitos de la administración del país.<br />
Entregará el diario de Eleanora Clumsy para salvar el pellejo, para no correr la misma suerte que el gobernador o el abogado Cheater.<br />
Aunque su ambición puede llevarla a vendérselo al editor Leo Barely (director del periódico donde Eleanora triunfó), un hombre sin escrúpulos que ganó una fortuna con su libro "<a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/05/23/32-regalo-anonimo-">Yo también quiero a mi marido</a>", donde contaba la -según él- verdadera historia de Eleanora Clumsy. Sin duda, <strong>"El diario de Eleanora"</strong> sería un best seller que llevaría a la alcaidesa a vivir una vida placentera muy lejos de Locked Island.<br />
Lo haría. La alcaidesa vendería el diario de Eleanora si no oyera permanentemente en sus oídos el romper violento de las olas sobre las rocas de los acantilados Locked Island.<br />
<img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
<comments>
http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/25/33-ni-peon-ni-reina-#comentarios
</comments>
</item>

<item>
<title>32. Un mensaje para la alcaidesa.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/23/32-mensaje-la-alcaidesa-</link>
<pubDate>2006-09-23T16:03:20+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Mi silencio de estos días ha puesto algo nerviosa a la alcaidesa. Esta mañana ha hecho que todas saliéramos al patio y nos colocáramos en formación. Ha tomado el megáfono y ha gritado escuetamente:<br />
<img src="myfiles/eleanora/23090604.jpg" width="132" height="250" class="imgizqda" /><strong>- ¡Quien seas! ¡Sólo dime lo que quieres! ¡Ya sabes cómo y dónde hacerlo!</strong><br />
No ha repetido el mensaje, a pesar de que las reclusas más alejadas no lo han podido oír con nitidez. Ha entregado el megáfono a una vigilante y se ha marchado a paso ligero ante la mirada estupefacta de presidiarias y carceleras.<br />
El silencio en el patio ha continuado todavía varios minutos en los que nadie sabía qué hacer. Finalmente, alguien ha tocado un silbato y la formación se ha deshecho para que cada una volviera a sus quehaceres.<br />
Yo sí he escuchado el mensaje. Soy la única que lo ha entendido. Sé lo que quiero, sé dónde pedirlo y sé cómo hacerlo.<br />
<font color="#808000"><em>Querida alcaidesa:<br />
<font color="#808000">Poner en libertad a Brigitta Torske fue un gesto que aprecié sobremanera, pues esperaba tener que ser más insistente. La muerte del gobernador y el suicidio de Cheater fueron necesarios para que ustedes se tomen esto en serio.<br />
<font color="#808000">Lo que quiero es muy sencillo, y como probablemente el nuevo gobernador no podrá entenderlo y se negará a ello, tendrá usted, alcaidesa, que buscar la forma de lograrlo. Quiero que en menos de una semana <strong>Winona </strong>y <strong>Candelaria </strong>estén en libertad. Las dos juntas.<br />
<font color="#808000">A cambio -esta vez sí-, recibirá la dirección del diario de Eleanora y su password para que haga con él lo que quiera: manipularlo, borrarlo o venderlo.<br />
<font color="#808000">Sería conveniente que <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/05/16/26-winona-">Winona</a> y <a href="http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/05/17/27-candelaria-">Candelaria </a>estuvieran en libertad y a salvo antes del próximo sábado si no quiere tener el mismo destino que Cheater o el gobernador.</em></font><br />
Sé que la alcaidesa leerá esto inmediatamente. Me he dado cuenta de que ha estado vigilando todos los pc's, revisando los sitios visitados en cada uno de ellos, buscando en el historial las palabras <strong>"La Coctelera"</strong>. No me importa. La alcaidesa sabe que los acantilados que rodean Locked Island reciben el violento azote de las olas y resbalar en uno de los paseos matutinos no es imposible.<br />
¿Es una amenaza? Naturalmente que lo es.<br />
<img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
</font></font></font></font>]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/23/32-mensaje-la-alcaidesa-#comentarios
</comments>
</item>

<item>
<title>31. Adiós, Cheché.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/19/31-adios-cheche-</link>
<pubDate>2006-09-19T19:38:31+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>La venganza de Eleanora Clumsy ha comenzado. Hace unos días cayó el gobernador. Quiero decir que cayó físicamente, con helicóptero incluido. Fue un aviso que logró poner a Brigitta Torske en libertad.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/19090601.JPG" width="171" height="200" class="imgdcha" />Ayer le tocó el turno al abogado Charles Cheater, en el que Eleanora -que lo llamaba cariñosamente Cheché- confió su defensa de manera ciega, creyendo que estaba enamorado sin remedio.</p>
<p>La señora de la limpieza lo encontró ahorcado en su lujoso despacho. La prensa recoge que las primeras investigaciones apuntan a un claro suicidio: la nota manuscrita que dejó sobre el escritorio parece determinante.</p>
<p>Sin embargo, esta nota ha quedado bajo el secreto sumarial; posiblemente contenga algo más que la justificación del hecho que se disponía a cometer.</p>
<p>Especulan los medios sobre la posible depresión que arrastraba desde que Eleanora Clumsy fue condenada a muerte y que se agravó definitivamente el pasado junio, cuando su defendida fue ajusticiada.</p>
<p>Lo que la prensa y los investigadores ignoran es que el abogado Cheater se curó muy pronto del horror que le produjo la ejecución de Eleanora. La medicina venía en un sobre muy grueso con un fajo de billetes grandes en su interior. Quien pagó tan generosamente la traición del letrado se estará preguntando ahora qué le llevó al suicidio y, sobre todo, si en algún lugar dejó escrito algo comprometedor.</p>
<p>Quien dictó a Charles Cheater la nota dirigida al señor juez, abandonó el despacho en silencio, dejando que el abogado se quitara la vida en la más absoluta intimidad.</p>
<p><img src="myfiles/eleanora/separate.gif" width="191" height="15" class="imgcen" style="border-style: solid; border-width: 0px"/>
</p>
]]></content:encoded>
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http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/19/31-adios-cheche-#comentarios
</comments>
</item>

<item>
<title>30. El nombre de la traición.</title>
<link>http://www.lacoctelera.com/eleanora/post/2006/09/17/30-nombre-la-traicion-</link>
<pubDate>2006-09-17T23:42:06+00:00</pubDate>
<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando ejecutaron a Eleanora Clumsy, su abogado, Charles Cheater, ocultó el rostro con las dos manos. Todos creyeron que el horror le impedía contemplar la terrible agonía de su mejor cliente y amiga. Eleanora, por su parte, murió pensando que el abogado Cheater la adoraba, y que aquel último gesto era una prueba de su oculto amor.<br />
En realidad, Cheater -su apellido lo dice todo- intentaba ocultar la vergüenza de su miserable traición.<br />
Gracias a la posición privilegiada en la que me encuentro, ahora sé que el abogado Cheater engañó a Eleanora. Sabía desde el primer momento que ella no había asesinado a su marido. Donnald Clumsy ya estaba muerto cuando Eleanora le clavó las tijeras. Charles Cheater lo sabe porque él estaba allí cuando Eleanora entró en el lujoso apartamento; contempló cómo la mujer tomaba las tijeras y se dirigió al dormitorio donde Donnald yacía boca abajo, sobre la cama; pudo ver cómo ella clavaba las tijeras en la espalda del ya difunto.<br />
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Cheater sintió que su cuerpo se estremecía de satisfacción al comprobar que el destino le proporcionaba la coartada perfecta: el asesino en bandeja, la propia mujer de la víctima, con el arma en la mano, convencida ella misma de ser la asesina. No le resultaría nada complicado ocultar algunos datos y manipular informes forenses. Nada que una considerable cantidad de dinero no pueda hacer. Quien le protegía sabría manejar esos temas y ocultar los posibles hilos sueltos de la trama.<br />
Cheater había cumplido lo pactado mucho mejor de lo previsto: no sólo había matado a Donnald Clumsy sino que, además, había proporcionado el nombre del culpable: Eleanora Clumsy.<br />
Su defensa fue ardorosa, pero voluntariamente ineficaz. Eleanora fue condenada a muerte. Cheater ocultó su traición hasta el último momento, en el que tuvo que ocultar la vergüenza en su rostro.<br />
Lo que en este momento Cheater no sabe es que él mismo tiene las horas contadas.<br />
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</p>
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