¿Qué queda después de la venganza? Ni siquiera la satisfacción del deber cumplido. Quedan las manos manchadas de sangre. Queda la conciencia herida de muerte, si alguna vez hubo...
Cumplí el deseo de Elanora de continuar su blog y lo que ello llevaba consigo: ejecutar su venganza. No podía ser de otra manera.
Cuando el helicóptero del gobernador se elevaba...
Siempre me llamó la atención el uniforme de gala de la Guardia Presidencial. Me parece pomposo, pretencioso, sobrecargado de plumas el gorro, mucho oro en la casaca tipo levita de paño...
En el juicio donde condenaron a muerte a Eleanora no quedaron muy claras las razones que la llevaron a asesinar a su marido. O a creer que lo hizo. Se supuso que fueron celos, envidia o...
Creo que Eleanora y su peletero se entendían. Quiero decir en el sentido de comprenderse mutuamente.
Aunque también creo que él la entendía mejor que ella a él, al que quizás nunca...
Algunas personas dicen añorar el aroma de Eleanora. Se refieren, lógicamente, al aroma que Eleanora supo transmitir en este blog, no al que desprendía cuando estaba en libertad.
Su...
El Peletero, acusándome de parecer uno de esos contestadores automáticos de frías empresas, me exige respuestas. Y aún más: quiere que me identifique. Añora, dice, el aroma que ...
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