22. La visita del mismísimo gobernador.
La oferta que me hizo la alcaidesa ha venido hoy de la mano del mismísimo gobernador. ¿Cómo lo ven? Sí, el peripuesto y corrupto gobernador ha venido en persona a ver a la deficiente pinnípeda Brigitta Torske. Y lo ha hecho como si viniera a presentar su programa electoral para los próximos comicios. El muy imbécil.
Su helicóptero ha aterrizado en el helipuerto de Locked Island a media mañana y, escoltado por seis gigantes, se ha dirigido directamente a la sala de reuniones, a donde yo he sido conducida inmediatamente.
Ha puesto ante mis ojos la orden de conmutación de pena y expulsión inmediata del país.
- Es lo que quieres, ¿no, Brigitta?
Yo me he mostrado azorada, confusa, como un pájaro acorralado... o como una foca acorralada, no entremos en detalles.
- Me han dicho que entiendes todo a la perfección y que estás llevando esta farsa hasta extremos grotescos.
- ¿Qué es grotescos?
El gobernador se ha llevado las manos a la cara, desesperado y confuso. Se lo habían advertido, pero... ¿tanto? Muy bien, Brigitta, muy bien. Sigamos la farsa.
- Necesito la clave. Todos necesitamos la clave. Incluso a ti te beneficia que yo tenga la puta clave del diario de Eleanora.
Me ha soltado una retahíla de razones por las que ese diario debe ser destruido, incluida la supervivencia del Dirt Orphanage , y de sus mil quinientos huérfanos. Ha llegado a prometerme quinientos de los grandes a cambio de la información. Mucho dinero para gastar en mi pequeña aldea de pescadores.
A un engreído y prepotente gobernador nunca le viene mal que una idiota y sudorosa gorda se ponga en pie delante de él y le grite muy enfadada y salpicándole de saliva:
- ¡Yo no saber puta clave!
Y el espectáculo termina cuando la gorda de cutis infame se da media vuelta y, de espaldas al mismísimo gobernador, dice con voz calmada:
- Necesito ir baño.

El-peletero dijo
Querida Brigitta, todos conocen ya tu blog. Todos ya saben que no eres tonta. Nosotros y ellos. No sé…Cada vez encuentro faltar más a Eleanora, la añoro. No puedo evitar pensar que eres tú la que tendría que estar muerta en lugar de ella. No te ofendas, no es nada personal contigo, pero es algo muy personal con Eleanora.
6 Septiembre 2006 | 08:41 PM