46. Treinta monedas.
En el juicio donde condenaron a muerte a Eleanora no quedaron muy claras las razones que la llevaron a asesinar a su marido. O a creer que lo hizo. Se supuso que fueron celos, envidia o despecho. Y el tema pudo continuar alimentando a la prensa amarilla.
Sólo ahora sabemos que a Donnald Clumsy lo mataron para quitarlo de en medio. Una forma quizás un poco extrema de evitar que sacara a la luz pública lo que todavía era un gran secreto: sus relaciones adúlteras nada menos que con la primera dama.
Muy pocas personas esbaban al tanto de esa situación y Eleanora, desde luego, no era una de ellas.
Pero la esposa del presidente había buscado ya los abrazos más jóvenes del actor de moda, el que curiosamente -cosas del destino- años más tarde interpretaría el papel de Donnald Clumsy en la película "Yo también quiero a mi marido", sobre la vida de Eleanora Clumsy.
Donnald se sintió tal vez despechado y herido en su orgullo, y no porque la esquelética primera dama hubiera decidido prescindir de sus noches apasionadas, sino porque eso conllevaba la pérdida drástica de privilegios y valiosos regalos.
A cambio de su silencio, Donnald Clumsy exigió a la primera dama mayor protagonismo televisivo con la concesión de una licencia para tener su propio canal, además de los habituales caprichos en forma de solares edificables en zonas próximas a la costa.
Demasiado incluso para la primera dama, a la que nunca le gustaron los chantajes. El abogado Cheater supo cumplir el encargo por poco más de treinta monedas, y achacarle el muerto a Eleanora.
Esto es lo que ocurrió, y así debo contarlo, porque Eleanora quería venganza, y los muertos desparramados por este blog de Eleanora Clumsy son los muertos que Eleanora Clumsy necesitaba para descansar por fin en paz.
La última cabeza rodará esta misma semana, y yo habré cumplido con la misión que Eleanora me encomendó.
Porque lo que Eleanora Clumsy me dejó en herencia no fue escribir mejor o peor en un blog de La Coctelera, sino tener el honor de vengarla.
Si hay algo cierto en esta histoira es que nadie como yo adoraba a Eleanora.

potasio dijo
Escribes muy bien, muchas sinceras felicidades
Es mi primer dia pero vendrán más
Saludos
8 Noviembre 2006 | 09:01 PM