Dejar tu vida en las vías
Hoy ha sido un día muy raro. Y lo más raro es que sabía que iba a ser raro. Escribo tonterías. No me hagáis mucho caso. Estoy cansado.
Lo peor de todo ha venido cuando volvía a mi casa en el tren de cercanías de las 21:00 (trayecto Murcia-Alicante). A la altura de Callosa del Segura, de repente el tren ha pasado por encima de "algo". Al final ese "algo" ha resultado ser una persona que seguramente se había cansado de vivir. O quizá simplemente ha sido un accidente.
Imaginaos el susto. El tren ha dado un salto que creíamos que iba a descarrilar. Después ha frenado, y en esos momentos en los que no sabíamos qué pasaba, han empezado las conjeturas: algún objeto metálico, una moto, una persona...
Nuestras peores sospechas se confirmaban. Y entonces una sensación extraña, un "mal cuerpo" que se suele decir. Y al mismo tiempo un sentimiento de cercanía con esa gente que suele ir contigo en el vagón y que de repente pasan de ser "otros pasajeros" a personas con vidas propias, que toman el tren para volver a sus casas, con su gente...
Del difunto sólo he visto restos de sangre en el tren, no he querido acercarme a ver la "masa encefálica" que una señora mayor señalaba a voz en grito y con tono de saber perfectamente de qué estaba hablando (me he quedado con las ganas de preguntarle cuántas masas encefálicas ha visto en su vida), y mucho menos he querido acercarme a sacar fotos con el movil. Dios, qué morbosa es la gente. No he podido resistirme, confieso, a hacer uso de un poco de humor negro. Quiero pensar que es una reacción normal.
¿Lo que más me ha impresionado de todo? Sin duda, las caras del maquinista y el revisor cuando han vuelto de ver los restos. Sobre todo del maquinista. De buena gana habría mandado a tomar por culo convenciones sociales y espacios personales y le habría dado un abrazo.
Cuando me he ido de allí en coche, el maquinista seguía encerrado en la cabina, solo.
Y ahora, con vuestro permiso, voy a tener un ataque al corazón.

Sinsangre dijo
Un abrazo para tí. No es nada fácil aguantar la impresión que da el ver tan de cerca la muerte. Casi se huele. No es agradable.
El susto al saltar el vagón tampoco tiene pinta de ser de lo más divertido que uno pueda experimentar.
Tomate un te calentito o un cacao y descansa, aunque no creo que puedas esta noche.
22 Septiembre 2006 | 01:49 AM