Soy la vida desperdiciada de Lorenzo
Todo comenzó en el día que cumplí dos meses de trabajo en el MarDonals. La verdad es que llevaba bastante tiempo sin dormir por las noches, y empezaba a ver cosas raras. Aquella noche, cuando volví de Murcia en autobús, vi horrorizado que mi piso estaba en llamas. Algún terrorista hijolagranputa me había puesto una bomba y había destruido todo lo que más me importa en el mundo, es decir: mi ordenador y mi Nintendo DS. Deprimido, decidí llamar a un tío que había conocido en el autobús, un tal Tyler Durden o algo así, a ver si podía quedarme con él en su casa, cerca de El Rabaloche. Total, que una noche nos fuimos a la 40 grados a tomarnos unas birrillas y cuando salimos va el pavo y me suelta:
-Pégame una hostia.
-¿Pero qué dices, tío? ¿Se te ha ido la olla? No serás uno de esos pervertidos de mierda...
-Nononono, pégame una buena hostia, en toa la jeta.
-Mira que como me toques mucho los cojones te la suelto, ¿eh? A mí no me provoques que con poco voy, ¿eh? ¿zorripa?
-Va, pégame de una puta vez.
Pues nada, que vaya si se la dí, pero lancé un grito de guerra para que bajara la guardia:
-¿Tú que eres, de Kiss FM o Radio Olé?
-¿Qué?
Y BUUUUUM, le metí una hostia minina.
-¡Peazo cabrón, me has jodío la oreja!
Y nada que allí nos dimos de hostias en el parkin de la cuarenta grados y los bakalas se quedaban más tiesos que la mojama mirando. Total que acabamos y uno que iba con una camiseta de Pont Aeri dice:
-¿Puedo ir yo ahora?
Total, que nos empezamos a juntar unos cuantos pa darnos de hostias los sábados por la noche y así nació El Club de las Tollinas. Ahora estamos planeando acabar con los pilares de la civilización occidental y hacer un botelleo en el campo del Luismi, un colega del Cruce del Raal. Aunque al final sólo haremos el botelleo, porque estos son más posmodernos que nietzcheanos y leen mucho a Fucol.




MariajoZen dijo
Qué Alegría leerte niño, que si no fuera por esa respuesta a un mail pensaría que habías palmado...
besos
18 Marzo 2007 | 03:18 PM