14 de julio de 2001
Te pareces tanto a mi cuando era pequeña...
Cuando el mundo me quedaba siempre, dos tallas más grande.
Cuando los únicos barrotes que conocía
eran rojos y oxidados
o amarillos y oxidados.
Cuando las bombas eran solamente fétidas.
Cuando la amistad de un día
(o de unas horas)
era más verdadera
que la que ahora intentan venderme
como eterna.
Cuando la inocencia era inocente.
Cuando no se jugaba con ella
ni se malgastaba.
Cuando creía en monstruos, en fantasmas,
en príncipes y princesas,
en los reyes magos
y en los padres.
Te pareces tanto a mi
cuando te acurrucas por las noches en la cama.
Y lo cierto es que,
en estas noches de julio,
aún apetece hacerlo.
(Cuando buscas en el baúl de los recuerdos, en la caja de Pandora o en el cajón de tu mesilla, en ocasiones encuentras letras, palabras e incluso poemas de hace mucho tiempo. Como éste, el primero que le escribí a Cristina).
