Fue fácil
Lo dije. El pasado 6 de junio en este mismo blog escribí que sería fácil dejarlo. Es incluso más sencillo de lo que parece. Si no tuvieramos tanto miedo a enfrentarnos con la realidad (y sobre todo, con lo desconocido), mucha gente sería capaz de hacerlo.
Esta mañana he tenido que esperar cuatro horas hasta que mi jefe ha llegado a la oficina. Muy seria y con un par de copias de mi "baja voluntaria" en la mano, he entrado tras él en su despacho y cerrando la puerta le he dicho: "Tengo que hablar contigo". Resulta que un empresario (propietario, socio y mayor capitalista) sí que puede despedirte cuando a él (o a ella) le plazca. Pero tú no. Tú no puedes marcharte porque te llaman indecente, poco profesional, mentirosa, traidora... E incluso son capaces de amenazarte diciendo que podrían (palabras textuales) "obligarte a trabajar durante los 15 días que no has dado de preaviso". Al oir eso, he respondido que retener a alguien en contra de su voluntad es sinónimo de secuestro. Le ha cambiado la cara.
El caso es que después de tener que soportar toda clase de prepotencias por su parte, le he mirado con cara de pena y le he dicho: "Carlos, fírmame la carta porque mañana ya no regreso". Y tirándose de una oreja, no se ha llegado a la otra.
He salido a la calle dejando que el sol bañara mi rostro. Hacía tiempo que no me sentía así, tan libre. Y me he dicho: "No era tan difícil dejar de trabajar con este impresentable".
Mañana mismo comenzará mi nueva andadura. Y confío en que no sea tan desagradable.

pluf dijo
Da mucho gusto (y envidia) leer ciertas cosas, de buena mañana, justo al llegar al trabajo.
Parabienes y enhorabuenas varias, flue, que los valientes siempre nos llevais una cabeza de ventaja!
20 Junio 2006 | 09:30 AM