pasados unos días, la rutina diaria me envuelve de nuevo… me paro y mis pensamientos vuelven hacia lo vivido este pasado viernes por la noche en la sala La Riviera, y una sonrisa vuelve a mi rostro, mi vello se me desmelena... un sentimiento de gozo invade mi existencia…

y claro, allí estaban ellos, los WILCO, Jeff Tweedy y sus geniales músicos… empezaron ganándome con las primeras canciones, las que más he escuchado este último año, “Yankee Hotel Foxtrot” (2002), y así enlazando una canción tras otra, sin conceder un respiro a nuestra emoción, interpretaron temas de su último trabajo “Sky Blue Sky” (2007) y del anterior “A Ghost is Born” (2004)… uniéndolos con la maestría de los grandes, nada sobraba, nada faltaba… cerré mis ojos, Jeff cantaba para mi, lo sentía… abría mis ojos, a mi alrededor más ojos cerrados, más sonrisas, y Jeff interpretando para cada uno de ellos… solo una arruga inquieta en mi calcetín me permitía volver de tanto en tanto al plano material de mi existencia… una hora y diez minutos, se toman un respiro… respiramos todos, pero todos queremos más (el egoísmo es lo que tiene…)… y vuelven… y en dos “bises” nos regalan una hora más de concierto, más eléctrico aún, más salvajemente sensual… volvieron a sus primeras canciones, a sus primeros trabajos, “A.M.” (1995) y el “Summerteeth” (1999)… A Jeff se le notó a gusto, estaba simpático, afable… y cuando un genio está así solo queda disfrutar del espectáculo… y saborear esa emoción… el viento fresco en mi cara me anunció el fin de un sueño vivido…

de mis apenas veinticuatro horas en Madrid me quedo con los detalles, el taxista cachondo y simpaticón que nos llevó al concierto, el paseo nocturno por Fuencarral, ese jamoncillo en el bar, el Stop y algo más (¡mi memoria para los nombres es terrible!)… una copa en el FreeWay, y el ambiente nocturno de ir de aquí para allá, mucha gente en la calle... ya de mañana, me gustaron los alrededores del Thyssen, me parece una ciudad muy paseable… me quedé con ganas de más, así que tengo la excusa perfecta para volver…

y es que al final es tan sencillo como esto que os cuento… no sé inglés, no entiendo mucho de música, y soy muy de pueblo… pero me gusta abrirme a sensaciones yemociones nuevas (siempre fuí algo parco en ambas, creedme)...y eso logré, emocionarme, olvidarme de todo… pasar un buen momento, algo para recordar toda la vida que me queda… y a fe que lo conseguí, fue un día genial…


Prometo una segunda parte del post, con alguna fotillo másy alguna anécdota...