Durante los trabajos de renovación de una antigua casa aparece un cadáver. Se trata de un hombre muerto diez meses atrás, producto de dos disparos en el pecho realizados por un arma calibre 7.65. El cadáver enterrado es un austríaco, cuyo nombre es Lukas Weber.

Desde Viena le comunican a Lorenzo Fabbri que otro hombre ha sido asesinado con la misma arma. El comisario se traslada a Austria y en la estación de policía encuentra a Rex, que estaba un poco aburrido, tras su retiro oficial. A partir de ahí, entre el perro y Fabbri surge una atracción mutua. Por su parte, la comisaria austriaca, Erika Hedl (encargada del caso en Viena), ayuda a Lorenzo y a Rex a resolver la investigación.

Lorenzo, quien hace amistad con Rex, pide llevárselo con él a Italia. Sin embargo, el caso todavía no está cerrado y el asesino actúa de nuevo en Roma. El resultado: Gianni Bottura es asesinado en su casa con dos disparos en el pecho.