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EL KIOSCO DE DOLAN

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Categoría: CORTO MALTÉS

27 Diciembre 2007

Corto Maltés, otro desaparecido de la Guerra Civil (y II)


Hugo Pratt.
Centrémonos un poco más en el padre del marino, para entender mejor a su personaje. Hugo Pratt nación el 15 de junio de 1927 en una localidad próxima a la ciudad italiana de Rímini. En este caso, paradojas del arte, el autor es más joven que su criatura.
Con apenas diez años, Pratt tuvo que marchar a Etiopía donde trabajaba su padre. Allí aprendió el abisinio y el swahili y se inició en la cultura del país. En 1941, su padre le enroló en la policía colonial. Tras la toma del poder por Hailé Sélassié, Pratt fue encarcelado. Más tarde sería repatriado a su país de origen.

En 1944, fue detenido por las SS, acusado de espía sudafricano. Consiguió pasarse a los aliados con los que trabajó como intérprete. Un año después comenzó su carrera como dibujante: su primer álbum fue ‘As de Picas’, con un dibujo claramente influenciado por el norteamericano Milton Caniff.

En 1949, su ‘As de Picas’ comienza a publicarse en Argentina, a donde marcha Hugo Pratt. Allí participará en series tales como ‘Junglemen’, ‘El cacique blanco’ y ‘Legión extranjera’.

En 1953, regresa a Venecia, “su patria chica” como él mismo decía. Y se casa con Gucky Wogerer, con la que tiene dos hijos y de la que se divorcia cuatro años después. En esta época comienza a abandonar el “estilo Caniff” y trabaja en sus primeras obras ciertamente importantes: ‘Sargento Kirk’, ‘Ticonderoga’, ‘Ernie Pike’, ‘Ana de la jungla’, ‘El Capitán Cormorant’ y ‘Wheeling’.

En 1957 se casa en México con Ana Frognier. Este matrimonio durará hasta 1970. Desde 1960 a 1965 viaja por Londres, Brasil y Argentina donde nacen sus hijos Silvina (1964) y Jonás Pratt (1965).

En 1967, junto con el millonario Fiorenzo Ivaldi, admirador de su obra, funda la revista ‘Sgt. Kirk’, donde publicará ‘La batalla del Mar Salado’ donde, como se ha dicho, aparece Corto Maltés por primera vez.

En 1969 dibuja ‘Los escorpiones del desierto’. En 1970 salen a la venta las aventuras breves de Corto Maltés y en 1974 su álbum ‘Corto Maltés en Siberia’. En 1975 recupera ‘Los escorpiones del desierto’ y entre 1977 y 1980 publica ‘Fábula de Venecia’ y ‘La casa dorada de Samarkanda’, otras dos aventuras de nuestro marino maltés.

En 1981, se edita ‘La juventud’; en 1983, hace el guión de ‘Verano indio’, dibujado por Milo Manara; en 1984, se instala en la localidad suiza de Grandvaux, en una casa capaz de albergar sus 30.000 libros y en 1991, colabora de nuevo con Milo Manara en su obra ‘El Gaucho’.

El 20 de agosto de 1995, Hugo Pratt fallece cerca de Lausanne, afectado de un cáncer de intestino. Cuatro años más tarde sale a la venta su obra póstuma: ‘Morgan’

La correlación entre Hugo Pratt y Corto Maltés.

Después de esta agitada biografía, muchos críticos parecen decantarse por la opinión de que Corto, secundado por un plantel de personajes de primer orden (un joven Stalin, el Barón Rojo o Jack London), representa las vivencias experimentadas por su autor, Hugo Pratt, en sus largos viajes por el mundo. Hasta tal punto ha llegado la cosa, que muchos de ellos ven en Corto al propio Hugo Pratt. En una entrevista concedida en 1980 al experto en cómics Javier Coma, el propio Pratt manifestó que “Corto Maltés es consecuencia de los encuentros que tuve con otros individuos a lo largo de mi vida y de mis viajes, a lo largo de lo que puede constituir la suma de mis experiencias. Coadyuvada, claro, por la experiencia profesional. Agarrando todas estas experiencias y hecha una síntesis, sale Corto Maltés”. También parece advertirse una correlación ideológica entre personaje y autor: “mi abuelo era socialista; mi padre, fascista y yo, todo lo contrario: libertario”. Si algo define a su marino trotamundos es precisamente eso, su ansia de libertad, su falta de anclajes. Sobre la ubicación cronológica de la saga, Pratt manifestó que había elegido el principio del siglo XX “porque era un periodo de grandes cambios económicos y políticos. Desde el romanticismo se giró hacia la toma de conciencia que las grandes revoluciones, Marx y Engels, han proporcionado a la sociedad. No puede perderse de vista el materialismo histórico, y para estar en comunión con la conciencia del individuo había que analizar cuanto estaba pasando”. Tratando de distanciarse de su héroe (o antihéroe), Pratt terminó diciendo que “mientras realizaba sus historias, muchas veces me daba cuenta de que Corto hacía o decía cosas contrarias a mi manera de ser”.

Sobre Corto Maltés y Hugo Pratt podrían llenarse centenares de páginas. El verano, a pesar de las moscas – cada vez quedan menos, por cierto – y los calores asfixiantes, es una buena época para adentrarse por territorios desconocidos. El cómic es uno de esos territorios y Corto Maltés uno de sus más genuinos representantes. Ánimo, consigan alguno de los episodios de este marino, individualista y romántico, y ya me contarán.

Feliz verano, queridos lectores.

Feliz Corto Maltés.

Hasta septiembre.

(publicado en el Diario del Siglo XXI, el 12/08/06).

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27 Diciembre 2007

Corto Maltés, otro desaparecido de la Guerra Civil (I)

Corto Maltés: Novedades
Las páginas de la revista genovesa de cómics ‘Sgt. Kirk’ alumbraron la aparición de uno de los personajes más singulares de la historia del cómic: Corto Maltés, el marino del pendiente. A pesar de que su autor, Hugo Pratt, no era un desconocido pues había publicado ya ‘As de Picas’, ‘Ernie Pike’, ‘Sargento Kirk’ y ‘Ana de la jungla’, el dibujante italiano no gozaba todavía del reconocimiento universal que alcanzaría a partir de la publicación de ‘La batalla del Mar Salado’ (1970), una larga saga para la que creó un universo de personajes, todos de óptimo nivel, entre ellos nuestro marino Maltés, romántico, individualista y libertario, que se convertirá en el protagonista de la serie de aventuras realizadas por Pratt para el semanario francés “Pif”, a partir de aquel mismo año.

Pero… ¿quién es Corto Maltés?

La primera visión que poseemos de Corto no puede ser más enigmática: descalzo y con el torso desnudo, atado en aspa sobre una balsa de maderos, abandonado a su suerte en alta mar. De allí lo rescatará Rasputín, desertor de la armada zarista, cuya aparición en las historietas de la colección será más que frecuente.

Parece comprobado que Corto Maltés “nació” en La Valeta (Malta), en el año 1887, hijo de un marino de Cornualles y de “la niña de Gibraltar”, una gitana de Sevilla. Desde la primera viñeta, Corto se moverá en el terreno del individualismo, siempre dispuesto a participar en la lucha contra el racismo, el imperialismo, el colonialismo, el fascismo y cualesquiera otros “ismos” opresivos.

El mundo será su patria y por ende sus escenarios muy variados. A lo largo de sus aventuras lo encontraremos en China, Manchuria, Patagonia, Italia, Marsella, Túnez. Las Antillas, Nueva Orleans, India, Brasil, Venezuela, Honduras, Dublín, Inglaterra, Francia, Yemen, Hong Kong, Siberia, Shangai, Venecia, Afganistán, Suiza, Etiopía y ... España.

Nuestro país es la última referencia que se tiene de él. Al parecer, según revelará Cush, un personaje de ‘Los escorpiones del desierto’, otra de las obras maestras de Hugo Pratt, Corto Maltés desapareció en la Guerra Civil española, a donde había acudido para combatir en el bando republicano, encuadrado en las Brigadas Internacionales. Sabemos que desapareció, pero no que murió. El propio dibujante italiano, ya fallecido, negó siempre su muerte en numerosas entrevistas. Fue su voluntad la de mantenerlo con vida, pero ‘missing’.

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Y ¿cómo es Corto Maltés?

Para definir el perfil del personaje resulta indispensable acudir a sus álbumes y leer en ellos, especialmente en ‘La batalla del Mar Salado’, lo que el propio marino opina de sí mismo.

Corto Maltés se siente completamente seguro de su buena fortuna: “Lo mejor que podéis hacer Caín y tú es estar cerca de mí. ¡Traigo suerte!”. Y de las causas que motivan esa buena suerte: “cuando era niño me di cuenta de que me faltaba en la mano la línea de la fortuna. Entonces cogí una navaja de afeitar de mi padre, y ¡zas!... me hice una a mi gusto”.

Es poseedor, además, de una considerable autoestima: “escucha Caín ..¡acéptame como soy o vete al Diablo!”, que le incita a no “cortarse” a la hora de dar consejos a los demás: “Le dejo, señor Slutter. Y escuche a un perro viejo: trate de llegar entero al final de esta aventura”.

También se muestra propenso a conseguir sus fines sin que importen demasiado los medios. Así, tras pelearse con uno de los personajes de ‘La batalla ...’, al que derrota aplicándole una patada en sus partes nobles, aquél le espetará: “¡Usted no pelea lealmente, Corto Maltés!” A lo que nuestro héroe responderá sin inmutarse demasiado: “No, pero ¿quién está en el suelo?”

Otros personajes de la serie también ofrecen su visión sobre él. Así El Monje, misterioso dirigente de una sociedad secreta, tiene claro quién es Corto: “Muy astuto. La respuesta es sutil, Maltés, pero el resultado es que no vales para el mando. Demasiado individualista e indisciplinado”.

Y no podía faltar la opinión de Hugo Pratt sobre su propia criatura: “Corto ve los problemas desde su condición de aventurero. Antes que nada es un individuo y vive en consecuencia dentro de una cierta ética ... que es la suya y no la mía”.

Corto Maltés: su imagen

Analizar la imagen de Corto Maltés no es fácil. Es indispensable desprendernos de los estereotipos realistas a los que estamos acostumbrados: ‘El capitan Trueno’, ‘Tintín’, ‘Astérix’ (aunque en este caso el matiz caricaturesco desempeña un papel importante), ‘El guerrero del antifaz’, ‘Príncipe Valiente’ o ‘Flash Gordon’. Pratt, más que un buen dibujante, que también, lo es, es un extraordinario narrador. No tiene mucho que envidiar a Conrad o Stevenson. Y por ello subordina el dibujo al desarrollo de la historia o mejor todavía, lo utiliza, como otro elemento narrativo más.

Si se compara su pluma con la de Hal Foster, el contraste es claro. Mientras en Pratt cada viñeta es un paso para la siguiente, las escenas de Foster son un objeto artístico en sí mismo, un cuadro ajeno a los demás que no aporta nuevos matices a la historia. Ante la minuciosidad y el detalle de su colega, Pratt se maneja con trazos rápidos, más bien imprecisos, que tratan de mostrar al lector los sentimientos o los ambientes donde se mueven los personajes, en este caso de Corto y de quienes le rodean. El Príncipe Valiente siempre presenta la misma cara. Corto Maltés no. En ocasiones parecería que, manteniendo los rasgos básicos inconfundibles, hay más de un “retrato oficial” del marino maltés.

Por otro lado, el dibujo original de Corto fue concebido en blanco y negro y, por lo tanto, las posteriores iluminaciones han distorsionado un tanto su concepción inicial y parecen justificarse sólo desde un punto de vista meramente comercial. Pratt domina de modo espléndido las manchas. Me atrevería a decir que más que un dibujante al uso es un manchista. Y eso es Corto, manchas en negro sobre blanco, sabiamente distribuidas por su autor, quien además utiliza frecuentemente el silencio, representado por viñetas mudas que no necesitan explicación y que avanzan convenientemente la acción hasta el momento oportuno.

(publicado en el Diario del Siglo XXI, el 10/08/06).

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Sobre mí

A mis cincuenta tacos me declaro un aficionado impenitente a la literatura y al CÓMIC, sí al CÓMIC con mayùscula (sin pegas si os gusta más tebeo o historieta). He creado El KIOSCO DE DOLAN para la difusión de este mundo tan especial y tan bello que, afortunadamente, cada vez goza de mayor aceptación. En él iré insertando comentarios y reseñas sobre cómics que vaya publicando en los distintos medios de comunicación con los que colaboro, sin olvidar los que escriba específicamente para la página. El nombre proviene del comisario Eustache P. Dolan, el de Central City, el jefe de Spirit y padre de Ellen, su novia eterna. Con esto sólo pretendo rendir un pequeño homenaje a esos personajes secundarios, no siempre bien reconocidos por el gran público, pero sin los cuales muchas historietas se vendrían abajo. Ah, lo olvidaba: soy Hermezo, que es el seudónimo con el que comencé a escribir en los medios de comunicación allá por 2003. Los copyrights de los textos son míos. Y se pueden usar, si os interesan, claro, citando la fuente de procedencia. Los copyrights de las imágenes son de sus autores y las utilizo exclusivamente con fines divulgativos. Espero que en lugar de molestarse por ello, comprendan mi buena intención. A 27 de diciembre de 2007. _________________________________________________________________________________

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