Categoría: RESEÑAS
4 Mayo 2008
Manuel Rodríguez Rivero. Hace tiempo que vengo siguiendo con vivo interés a este crítico-comentarista-escritor-articulista. Antes firmaba en el ABC, ahora, desde principios de 2008, lo hace en 'Babelia,' el suplemento cultural de 'EL PAÍS'. Además, hoy, 4 de mayo de 2008, bajo el epígrafe del encabezamiento, inserta un apunte sobre cómics en 'EL PAÍS SEMANAL'. Este es su texto:

"SI USTED PERTENECE al grupo de quienes todavía dudan de los méritos del cómic para formar parte del canon cultural contemporáneo, no se pierda Fun Home, una familia tragicómica, el estupendo álbum de Alison Bechdel que no ha cesado de recibir premios y reconocimientos desde su publicación en 2006. Con una estructura laberíntica y recurrente en la que el lector/esectador va profundizando en cada uno de los motivos de la historia, Fun Home es una auténtica memoria gráfica de su autora y de sus complejas relaciones con su padre. Pero también es mucho más: dibujada magistralmente en un tono gris-verdoso (lo que se me antoja un homenaje al glorioso blanco y negro del cine de los años cuarenta), en el ibro - en el que abundan las alusiones y los homenajes literarios, de Camus o Joyce a Tostói o Scott Fitzgerald - se tratan asuntos como la identidad sexual y la condición lesbiana, el deseo, el amor y la incomunicación ... Bechdel (Pensilvania, 1960), finalista por este libro del prestigioso premio de la crítica norteamericana, tardó siete años en terminarlo. Manuel Rodríguez Rivero.'Fun Home, una familia tragicómica'. Reservoir Books (Mondadori)".

Lo dicho, todo un lujo poder leer a este hombre.
_____________________________ El Kiosquero 
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3 Mayo 2008
Norma Editorial prosigue con la publicación del nuevo The Spirit, al que pronto habremos de llamar el reaparecido o el doblemente resucitado. En el presente mes ha salido a la venta el número 2 que, en realidad, es el tres porque la serie comenzó con el cero. Vaya usted a saber por qué. Afortunadamente, lo bien cierto es que este revivir del policía del antifaz, que carece de identidad, domicilio y datos fiscales, camina por los senderos del éxito.

En el número 2, que debía ser el 3, según les digo, mis improbables, nos encontramos con dos historias: ‘Resurrección’ y ‘Dura de pelar’. La primera de ellas, convoca al pasado de Denny Colt y narra su "muerte". Precisamente su vuelta a la vida dará origen al personaje de Spirit, protagonista de todas las historietas que llevan su nombre, una criatura de tinta y papel creada, como todos saben, por el desaparecido Will Eisner. Narrada por varias voces (Ellen, Denny, Dolan...), cada una de ellas ofrece su particular punto de vista sobre la acción: sus sensaciones, sus remordimientos, sus intuiciones. La segunda historieta arranca "in medias res" y trata del intento de captura de Octopus por parte de Spirit y Silk Satin, una peculiar y endurecida agente especial de la CIA. Por medio se cruzará un tipo llamado Hussein, que por su nariz, cara y atuendo, recuerda al Rastapopoulos de Tintín, y que puede proporcionarle un enorme juego a la serie como personaje secundario de cierto relieve.
Esta revisitación de The Spirit, de Darwyn Cooke, el de ‘Catwoman’, J. Bone (tinta) y Dave Stewart (color) ha recuperado el estilo de las portadas que hicieron famoso en su tiempo a Eisner. Sin llegar a la calidad de aquéllas, han doblado tamaño, se aproximan bastante a la originalidad de las antiguas. Lo realmente importante, a mi juicio, de esta reaparición es que Cooke ha conseguido mantener vivo el ambiente, los usos y costumbres del modelo primitivo, en una palabra y disculpen la redundancia: el espíritu de Spirit. Los protagonistas, gráficamente un tanto alterados, algo inevitable me temo, son los mismos y la secuencia narrativa muy similar: elipsis, personajes corales cíclicos, ambiente urbano, acción constante, apariciones súbitas de Spírit, etcétera. Incluso el formato es bastante similar al de aquellos tebeos que comprábamos a finales de los años 70 cuando comenzaron a publicarse en España, si bien estos, los nuevos, vienen completamente coloreados. Los tebeos, además, incorporan en su parte final las portadas originales americanas y la última página, bajo el título de ‘The Spirit News’, ‘The Spirit mails’ en la versión antigua, aporta una serie de noticias relacionadas con el mundo del personaje del antifaz, al que ahora algunos delincuentes llaman con sorna el hombre azul.
En fin, a esperar que los números siguientes, que aparecerán con cadencia mensual, mantengan la calidad y el interés de los tres publicados hasta ahora (0, 1 y 2, ya les dije). Y también su precio, más que interesante. En EE.UU. donde afirman que el éxito es total, caminan ya por el 15. Paciencia.
___________________________________ Hermezo
‘The Spirit’ nº 2
Darwin Cooke, J. Bone y Dave Stewart.
Norma Editorial, abril 2008
48 páginas a color, 4,50 euros.
(Publicado en SIGLO XXI el 03/05/08)
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24 Abril 2008
¡Qué espléndido cómic! ¡Cómo luce! ¡Qué lindo! Lo bien cierto es que el viernes pasado, lluvioso por la mañana y ventoso por la tarde, me dejé gobernar por mi olfato. Buscaba una sorpresa, algo distinto con lo que regodear mis ojos y mis meninges, bien alejado de todo lo que las listas especializadas del universo comiquero anunciaban como piezas más cotizadas del Salón Internacional del Cómic de Barcelona. No albergaba ideas preconcebidas, aunque los parámetros de mi subconsciente, evidentemente, se mantenían alerta, latentes, despiertos bajo una apariencia de sueño engañoso. Zabaletta, el muertero, me asaltó solo. Primero, en forma de pasquín propagandístico, no más grande que una postal de esas que enviábamos durante las vacaciones para decir "llegué bien" o "tuve buen viaje" o "esto es precioso, chata". Después de la escaramuza preliminar, vino la conquista verdadera, el ataque abierto, frontal, franco, con forma de tapa dura y 48 páginas de espesor, magníficas, gozosas: las medidas canónicas del cómic franco-belga. Para disfrutar, porque el título no decía todo, apenas nada de lo que había dentro.

Compré ‘El muertero Zabaletta’ en el stand de Norma Cómics, cuando todavía no me creía lo que sostenían mis manos en ese instante. Aquel álbum mezclaba lo policial con la ciencia ficción, merced a las imágenes magistrales de Dante Ginevra, personalísimas, bien distintas a las de su anterior trabajo ‘La burbuja de Bertold’, en la que su grafismo se aproxima bastante al Bilal de ‘La feria de los inmortales’ o de ’La ciudad que nunca existió’. Estupenda esta dualidad estilística, muy recomendable. Ginevra ha diseñado el escenario idóneo: una visión antiguamente futurista de la ciudad de Buenos Aires, llamada aquí Ciudad del Plata. Un marco impresionante, distinto, casi gótico, ciertamente decadente, vetusto. ¡Increíble, che!
‘El muertero Zabaleta’ nos introduce en el entorno urbano de Ciudad del Plata, una ilusión posible de Buenos Aires como ya he dicho, donde Dios ha sido abolido: "En un mundo sin Dios no hay más moral que la Ley del Estado", dirá uno de los personajes. Y el gobierno de la nación - ¿cualquier parecido con la realidad es o fue mera coincidencia? -, a través del denominado Ministerio de Higiene Social, eufemístico y premonitorio nombre, dedica su trabajo a exterminar a todos los individuos e individuas, que considere nocivos para la sociedad, en una sola palabra, antihigiénicos.
"La historia del muertero empieza hace exactamente diez años. Fue por aquellas épocas que con Dante hicimos una historieta breve – explica Diego Agrimbau en su blog -, donde había un señor que mataba una persona por día, según órdenes del gobierno. La historieta no salió nunca publicada en ninguna parte, pero ahí estaba el germen de este libro".
Para conseguir sus objetivos, el Ministerio ha diseñado un cuerpo especial de policía que, en lugar de proteger a la población, tiene como cometido primordial la eliminación de los elementos molestos, antihigiénicos, ya dije. La metodología represora y asesina presenta forma de lotería. Un terminal de datos, estrafalario e inmisericorde, un lujo para el lector, que atiende al curioso nombre de La calesita, diariamente sortea y suministra el expediente del ciudadano o ciudadana que deberá ser suprimido por los comandos policiales, sin importar el método empleado para ello.
Excelente planteamiento, buen desarrollo argumental, pleno de usos y modos del género negro (apenas quedan resquicios para la sensibilidad sentimental), con matices políticos (existencia de una sociedad sumergida de resistentes, ¿les suena?), matemáticos (la sucesión numérica de Fibonacci) y esotéricos. Todo respira a Chandler y Hammet por lo policial; a Bradbury por la resistencia y el aparato represor (los hombres-libro y los bomberos de ‘Fahrenheit 451’) y a Philip K. Dick, el escritor antaño visionario y hoy de culto, porque el ambiente de Ciudad del Plata imaginado por Diego Agrimbau y traducido en imágenes por Dante Ginevra huele a su ‘¿Suenan los androides con ovejas eléctricas?’, rebautizada como ‘Blade runner’. La Ciudad del Plata ostenta un ambiente oscuro, sombrío, preñado de grises tensos y marrones agobiantes, bañados casi permanentemente por la lluvia. Sobre las calzadas de la urbe pululan coches, carros dicen ellos, pero no demasiados. Y el transporte metropolitano se maneja por los aires, en una complicada red de teleféricos que une los espacios vacíos entre los edificios. La vestimenta de los personajes del ‘Muertero Zabaletta’ son plenamente del género: sacos, pantalones de línea, sombreros, todo perfectamente integrado con el entorno en el que actúan.
‘El muertero Zabaletta’ parece indicar que el cómic argentino no anda mal, al menos en género negro (recuerden a los ‘Spaghetti Bross’ de Trillo y Mandrafina). Ojalá que no se trate de un hecho aislado y ojalá también pronto tengamos nuevos trabajos de este binomio artístico. Agrimbau&Ginevra, ¡macanudo, che!
_______________________________________ Hermezo
‘El muertero Zabaletta’
Diego Agrimbau y Dante Ginevra.
NORMA Editorial, mayo 2008.
48 páginas, 13 euros.
(Publicado en SIGLO XXI, el 24/04/08).
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8 Abril 2008


¿Qué queréis que os diga? Primero lo miré con recelo, alejándome, pensando aquello de "nunca segundas partes fueron buenas". Pero luego lo hojee con mayor detenimiento. Hasta que, finalmente, me convencí de que el asunto podría resultar interesante y decidí comprarlo.
Y leerlo.
Ha constituido toda una sorpresa para mí que alguien (Jeph Loeb, J. Bone, Dave Stewart y Darwyn Cooke, Norma Editorial) haya decidido "resucitar" a Spirit, por segunda vez. En USA según me informa mi proveedor habitual, la serie va ya por el número 14. Aquí llegamos de momento hasta el 2, aunque la publicación promete ser mensual.
En el primer tebeo, ‘Batman-The Spirit’, se les ha ocurrido mezclar al héroe del antifaz con Batman, lo que produce curiosos contrastes, entre otras cosas porque también se juntan los comisarios Dolan – muy conocido en este weblog – y Gordon y a algunos personajes más. Entre un superhéroe, el murciélago, y un semisuperhéroe, el resucitado, tampoco hay tantas diferencias.
El segundo tebeo, titulado ‘The Spirit’ simplemente, me parece mas eisneriano, si se me acepta el término. De todos modos el dibujo en ambos casos me parece estupendo, aunque en el segundo me recuerda mucho más al fallecido padre de la criatura original especialmente por los encuadres. En la serie aparecen los de siempre: Dolan, Ellen, P’Gell - ¡cómo no!, no había Spirit sin P’Gell – y Ebony y el modelo narrativo se parece mucho, afortunadamente también, al de siempre, con irrupciones de Spirit por el lugar más inesperado, en las posiciones más inverosímiles y en los momentos más adecuados.
El tamaño de estos tebeos recuerda mucho a los originales que yo coleccionaba allá por los años 80, si bien estos están coloreados. Cada numero consta de 48 páginas y cuesta 4,50 €, un precio que no se me antoja nada abusivo para los que, como el que suscribe, sentimos una terrible atracción por el detective innombrable.
En fin, que los "spirituosos" tenemos una nueva serie que seguir. Veamos que nos depara.
_____________________________________ Hermezo
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28 Marzo 2008
Reglas. ¿Cuántas veces hemos leído, en una novela, o escuchado, en una película, frases como "lo siento, son las reglas" o "yo impongo las reglas" o, simplemente, "las reglas son así: las tomas o las dejas". Reglas. Las organizaciones mafiosas o delincuenciales, las bandas, organizan su funcionamiento con leyes tácitas, nunca escritas. Y quien, en su seno, las quebranta, suele acabar fiambre. En ‘CRIMINAL 1. Cobarde’, las reglas las marca Leo, el protagonista, para reducir riesgos y prolongar su supervivencia. Lo dice en un par de viñetas ("Gracias a esas reglas puedes seguir en libertad" o "Son las normas que diferencian a un profesional de un vulgar matón, de un gángster o de un macarra con una pistola") del imprescindible y útil Prólogo. Pero todo tiene su precio. Todo y todos. Leo, hijo de otro delincuente que comenzó igualmente robando carteras y terminó implicándose en negocios más relevantes y de mayor calado, también.
Semejante punto de partida, semejantes pistas, semejante protagonista nos llevan al meollo del más puro e intenso género negro: acción, policías corruptos, golpes bien trazados, un pasado en el que apoyarse, muertes injustas, miseria moral, penurias económicas ... Todo eso y algunas cosas más se esconden en este ‘CRIMINAL 1. Cobarde’ de Ed Brubaker & Sean Philips.
Precisamente en esta dualidad de autoría –
aunque luego explicaré que también interviene alguien más – querría detenerme un poco. Ed Brubaker me parece un espléndido guionista, dentro de la más pura ortodoxia o heterodoxia del género. Brubaker no escatima esfuerzos, ni recursos, ni trucos para convertir ‘CRIMINAL 1. Cobarde’ en una estupenda novela negra gráfica. La acción nos atrapa fácilmente y el argumento no nos permite abandonarlo, nos obliga a seguir la historia hasta sus últimas secuelas. Y, además, es que nos apetece continuarla para conocer su desenlace. Alejandro M. Viturtia explica muy bien el trabajo desarrollado por Ed Brubaker en este álbum: "Todo lo típico y tópico del género está ahí, pero presentado de tal manera que parece nuevo. Y es que no lo parece, lo es".
Ed Brubaker (Maryland, 1966) comenzó como dibujante, pero abandonó los rotuladores y carboncillos hace mucho tiempo y entró de lleno en el territorio de los guiones, habiendo trabajado en series tales como 'Batman', 'Daredevil', 'Capitán América', ?The Immortal Iron Fist', 'Catwoman', 'Gotham Central', 'Sleeper', 'Uncanny X-Men and X-Men: Génesis Mortal' y 'The Authority: Revolution'.

Sean Philips, por su parte, aporta al álbum el apartado gráfico. La conjunción de primeros y medios planos, así como vistas de conjunto es estupenda. Sobre el dibujo, sin embargo, observo que el rotulador de Philips está excesivamente estandarizado, demasiado realista. Mucha fotografía por debajo creo que hay. Quizá sus rasgos más personales podamos encontrarlos en la utilización de las manchas de negro, algo no siempre sencillo de destacar en los álbumes concebidos a todo color, y también en esos personajes secundarios, "de bulto o relleno", en los que con cuatro trazos consigue efectos sorprendentes. Su curriculum, con más de veinte años de dibujos a sus espaldas, tampoco es manco. Series tales como ‘Hellblazer’, ‘Kid Eternity’, ‘Uncanny’, ‘X-Men’, ‘Sleeper’ y ahora ‘Criminal’ así lo atestiguan.
Les decía al comienzo que el álbum era obra de Brubaker&Philips, pero en los créditos de entrada aparece también el nombre del coloreador, colorista o como se llame: Val Staples, un dato que siempre es de agradecer porque indica que el cómic ha alcanzado ya un elevado grado de especialización.
‘CRIMINAL 1. Cobarde’ incluye al final las cubiertas USA originales del álbum; un relato corto; dos reseñas sobre dos clásicos del cine negro (‘Retorno al pasado’ de Jacques Tourneur y ‘Sed de mal’ de Orson Welles) y una Addenda, de la que extraigo, y con ello concluyo, una estupenda definición del género negro: "El género negro empieza donde se acaban las soluciones pacíficas a conflictos, donde no ha lugar a las componendas, allí donde la necesidad aniquila a la prudencia o el instinto de conservación, todo lo cual exige la abolición de las reglas que permiten la convivencia. De hecho, la historia en sí misma no termina con el triunfo o el fracaso del protagonista – héroe o antihéroe son términos periclitados -, sino cuando vuelven a su cauce las aguas del río llamado Sociedad".
¡Ah! Se me olvidaba. Las páginas del álbum no vienen numeradas, ¿Por qué motivo? Lo ignoro, mis improbables. Tal vez no sea sino un descuido.
NOTA.- Fotografía de Ed Brubaker extraída de Wikipedia.
______________________________________________ Hermezo
‘CRIMINAL 1. Cobarde’
Ed Brubaker & Sean Philips
Panini Cómics, 2007
Precio: 15,00 euros
(Publicado en SIGLO XXI, 28/03/08)
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16 Marzo 2008

Jodido final. Éste es sin duda el término que mejor define a ‘RG. 1. Riyad-Sur-Seine’ el último trabajo publicado por el dibujante Frederik Peeters, con guión de Pierre Dragon, en la editorial Astiberri (buena presentación, tapa dura, papel mate de buena calidad, buen color, etcétera, en resumen, lo que acostumbra esta editorial bilbaína que cuida sus productos con auténtico mimo). Este álbum forma parte de un trilogía, cuyo segundo volumen llevará por título ‘2. Bangkok-Belleville’.
Jodido final, porque ‘RG. 1. Riyad-Sur-Seine’ maneja una ficción que cabalga a grupas de la novela de espías, la policial y la negra, basada en hechos reales que, como el mismo Dragon señala, es "tan cercana a lo que vivo que podríamos confundirla con la realidad". Un grupo de agentes, encabezados por Dragón – al álbum es autobiográfico –, se dedica a controlar los extraños movimientos que se producen en una tienda de confección, regentada por un libanés llamado Simbad. El establecimiento, en realidad, ejerce de tapadera de un tinglado sustentado por el contrabando y falsificación de ropa de moda, mezclado con un extraño negocio de alquiler de limusinas, con el trasfondo sugerido del terrorismo internacional.
Jodido final, porque durante el desarrollo de la historia asistimos a los desvelos de Dragon y sus dos compañeros en las tareas de espionaje: su relación con el FBI norteamericano, sus ardides de policías profesionales, su capacidad para desenvolverse con soltura en las situaciones más complicadas ("Con determinación se llega a donde uno quiere"), su vida privada (las relaciones del protagonista con su hija, con su ex-esposa "una fuente inagotable de problemas" y con una mujer alemana que se hace llamar Tía Probst) y su disciplina jerárquica con la "Superioridad".
Jodido final, porque durante el ochenta por ciento del cómic, Dragon y Peeters relatan todo con gran minuciosidad y detalle, guiños al lector incluidos, de tal manera que éste se siente invadido por una buena historia, por un estupendo álbum, que es lo que es ‘RG. 1. Riyad-Sur-Seine’. Sin embargo, el final se acaba con pinceladas breves, dos o tres brochazos, de un modo demasiado rápido a mi entender, casi de sopetón. Tan magnífico trabajo previo de planteamiento y nudo – que dirían los clásicos – merece sin duda un mejor desenlace – que también dirían los clásicos –, pero no en cuanto a la calidad del mismo, sino a la rapidez con la que está despachado.
Y por último, jodido final, porque todo el trabajo realizado por Dragón, Cyril y Bernard se viene abajo por órdenes de arriba, por órdenes de la "Superioridad". Los investigadores han levantado alguna liebre que alguien no quiere que se airee: "No olvides que no trabajamos para el ciudadano, trabajamos para el político ...". Y eso irrita. Irrita a las altas esferas, a los policías y ... al propio lector, que después de leer el álbum está invitado a preguntarse acerca de la realidad que vivimos: qué sabemos, qué nos ocultan. La sensación de tiempo perdido, de trabajo inacabado, de tomadura de pelo que les sobreviene a los agentes, especialmente a Dragon, que ya desde pequeño soñaba con ser policía y "detener a los malos", es comprensible. Sin embargo, posiblemente sea este final tan jodido, el más real que podría imaginarse para este excelente "RG. 1. Riyad-Sur-Seine".
Y lo mejor de todo es que en la página 105 del álbum ya avisan al lector: "La verdadera vida de un poli no puede dar lugar a una buena historia... Una buena historia ha de tener un buen final". Y esto, un pedazo de la verdadera vida de un poli, es lo que cuenta ‘RG. 1. Riyad-Sur-Seine’.
Sólo un apunte más. Pierre Dragon, de nacionalidad francesa, es la primera vez que interviene en un cómic como guionista. Para él esta colaboración contribuye a informar al lector sobre "la realidad del trabajo de la policía". Frederik Peters, nacido en Suiza, posee ya una dilatada experiencia como guionista y dibujante de cómics. En España ya se han publicado varias obras suyas: ‘Constellation’, ‘Píldoras azules’, ‘Lupus’ (4 volúmenes) y ‘Koma’ (3 volúmenes). ‘RG. 1. Riyad-Sur-Seine’ ha sido proclamado candidato al premio a la mejor obra extranjera en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, que tendrá lugar el próximo mes de abril.
__________________________________________ Hermezo
‘RG. Riyad-Sur-Seine’
Pierre Dragon y Frederik Peeters
Editorial Astiberri, 2007
108 páginas, 16 euros.
(Publicado en SIGLO XXI, 16/03/08)
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7 Marzo 2008
De alguna manera y dejando aparte los tebeos infantiles que todos leímos de pequeños, mucha gente canosa ya, como el que suscribe, cristalizó su afición por el cómic con la lectura de historietas de aventuras. ¿Quién no leyó nunca ‘El Guerrero del Antifaz’, ‘El Capitán Trueno’, ‘Roberto Alcázar y Pedrín’, ‘El Corsario de Hierro’, ‘El teniente M. S. Blueberry’, el celebérrimo ‘Tintín’ o ‘Corto Maltes’, el marino del pendiente zurdo? La respuesta es sencilla: casi nadie. La búsqueda de la aventura, real o soñada, es una constante de la ficción universal en sus distintas manifestaciones. Y ya es hora de abrir un paréntesis en mis artículos sobre el cómic. Vamos, que ya toca hablar del género de aventuras.

Y comienzo con un álbum que se editó en España el pasado año: ‘Hijos de la Alhambra’ del valenciano Paco Roca, autor entre otras obras de ‘Arrugas’, ‘El faro’, ‘Gog’ o ‘El juego lúgubre’. ¿Qué por qué arranco por este título cuando hay otros más clásicos? Pues la razón es muy sencilla: porque después de haber leído en un espacio de tiempo muy corto ‘Arrugas’ y ‘El faro’ — un álbum me condujo al otro —, me animé a leer también ‘Hijos de la Alhambra’. Y la idea fue un acierto pleno.
Concebido de acuerdo con los cánones más tradicionales del estilo franco-belga, tapa dura, vertical, tamaño A4, color total, cincuenta y dos páginas, ‘Hijos de la Alhambra’ transcurre a mediados del siglo XIX. Por aquellos años, el palacio nazarí es destino predilecto para algunos aventureros europeos y americanos. El francés Alexandre Icaro es uno de aquellos hombres que llegó a la Alhambra, cuyos muros envuelven un extraño misterio: las gentes que allí habitan enloquecen y asesinan de forma cruel y sin motivo aparente. Alexandre ayudará al capitán de la Real Fortaleza, Iñigo Badía, a descubrir el oscuro origen de esta maldición. Este argumento supone un giro temático importante en la obra del autor valenciano, un cambio de registro porque Paco Roca, con aparente facilidad, tan pronto nos hace convivir con ancianos víctimas del Alzheimer, como nos sumerge en la fantasía de un faro y una isla inexistente en las postrimerías de la Guerra Civil o nos encama con mujeres de formas abruptas y mancebos armados con generosos cipotes de Archidona. "Cambiar de registro no me lo planteo como un reto – aclara el dibujante -. Es más la necesidad de relatar las cosas que me interesan en cada momento. Para mí hacer cómic es la necesidad de contar algo que me motiva o me apetece. Me gusta narrar historias. El reto viene después, cuando me planteo cómo voy a afrontar el tema".
De todos modos, el argumento del álbum queda ligeramente ensombrecido por la calidad del trazo de Paco Roca. Un dibujo de línea clara y precisa que mantiene la misma tónica que encontré en ‘Arrugas’ o en ‘El faro’, pero con una mayor complejidad en todo lo relativo a los colores. ‘Hijos de la Alhambra’ es un completo despliegue de la gama cromática: el día, la tarde, el aire libre, el sol, la lluvia, los atardeceres... "Me llevó casi medio año — dice el artista valenciano — colorear ‘Hijos de la Alhambra’. En este álbum era muy importante el color. Debía de dar el ambiente a la historia y me lo imaginaba oscuro y lúgubre en los interiores y con esa luminosidad "falsa" de las pinturas románticas." Pero aún había algo más que me obligaba a detenerme en cada viñeta: la noche granadina bajo el resplandor de los hachones: "Para lograr los efectos de luz de fuego lo hice poniendo poco color en la escena, casi gris, entonces, al añadir un poco de rojos y naranjas conseguí un efecto luminoso fuerte". Un efecto que siluetea los contornos de los ropajes, de las aristas del templo, de los gestos de los personajes: Alexandre Ícaro, Isabel, Íñigo Badía, el padre Francisco ...

Para realizar los exteriores, para "ambientar" sus "hijos alambreños", imaginé que Paco Roca tuvo que documentarse exhaustivamente. "Había estado ya varias veces en Granada, me gusta mucho esta ciudad y la Alhambra me parece uno de los lugares más bellos del mundo. Me apetecía mucho situar una historia ahí, en el periodo decadente, cuando estaba lleno de vagabundos y viajeros románticos. Al decidir hacer el álbum fui un par de veces para fotografiar y recopilar información. Y también para tomarme unas cañas con sus tapas ..." Lo del viaje estaba claro, parecía incluso inevitable, pero el palacio del siglo XXI no es el que retrata en su álbum, es una Alhambra mucho más antigua. "Ésa fue la parte difícil, la de documentación del estado de la Alhambra en esa época. Como suele ocurrir, cuando buscas algo no lo encuentras fácilmente. El aspecto de cómo estaba a mediados del siglo XIX lo saqué de las ilustraciones de los apuntes y grabados que tomaron los pintores románticos a su paso por Granada. Obtuve mucha información de Gustavo Doré y de David Roberts, entre otros".
Ya sólo me restaba saber el por qué de aquel velo romántico y mágico de la historia, andaluza, con sabor castizo, tipycal spanish. "Me gustan mucho las historias de Poe y las novelas decimonónicas. Y siempre me había apetecido hacer algo así, pero a la española ..." Y de dónde procedía la idea argumental. "El álbum está basado en el ambiente mágico de ‘Cuentos de la Alhambra’ de Washington Irving y en la época en que el escritor neoyorquino anduvo por allí. Pero no está inspirado directamente en ninguno de sus cuentos".

Nada más. ‘Hijos de la Alhambra’ se publicó primero en Francia (2003) y, cuatro años más tarde, la editorial Planeta DeAgostini la editó en España. "Tenía muchas ganas de verlo por fin aquí y, como había pasado tanto tiempo desde que lo hice, retoqué y cambié alguna cosa para esta edición". Es un álbum interesante especialmente por la resolución gráfica del hilo argumental. Paco Roca narra bien y, sobre todo, sustenta fenomenalmente su discurso con el dibujo y el manejo de viñetas y páginas de diferentes tamaños y formas. Leer ‘Hijos de la Alhambra’ es asomarse al mundo mágico que muchos intuyen pero pocos conocen. Leer este álbum es dar un paso al frente para trabar ese conocimiento. ¿Se atreve, usted, mi improbable lector, a darlo?
_________________________________ Hermezo
Paco Roca: ‘Hijos de la Alhambra’
Editorial Planeta DeAgostini, 2007; 52 páginas, 8,95 euros.
(Publicado en SIGLO XXI, 07/03/08)
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22 Febrero 2008
En el tebeo (o cómic) la portada es importante. Muy importante, mucho más que en una novela o una enciclopedia. Es un indicio claro, una pista, de lo que vamos a encontrar en el interior del álbum. Y por eso, por su portada, ‘Actor aspirante’ cayó en mis manos. Los tonos suaves y apagados, que Max Vento empleó en su diseño, llamaron mi atención. De este modo tan sencillo comencé a hojearlo preñado de curiosidad.

Realizado con trazos bastante simples, los relieves los obtiene Max Vento con los tonos del relleno, ‘Actor aspirante’ se presenta encuadernado con tapa dura y aderezado con unas preciosas guardas que reproducen paisajes urbanos. Por todas partes leo que ha sido realizado en bitono y, salvo que mi vista présbica se haya tornado además daltónica, esta novela gráfica está iluminada con grises, negros, blancos y azules. Así que lo de la "bitonalidad" hay que cogerlo con pinzas.
‘Actor aspirante’ es un compendio de realidad. Nos cuenta la vida de Pablo, un aspirante a actor que no se fía ni un pelo de su agente y al que su novia Marta acaba de sumir en la soledad del abandono. Un buen punto de partida, sin duda. A partir de ese instante, por las viñetas del álbum – de distintos tamaños y concepciones – desfilará de todo: sus cultivados compañeros de la hamburguesería que, además de tostar pedazos de ‘Rat burguer’ y freír aros de cebolla, se enfrascan en discusiones y charlas de elevado nivel cultural (las atrocidades de Lucrecia Borgia o los documentales sobre vanguardias artísticas), perseguidos por las diatribas que les propina el encargado del establecimiento ("... todo iba mejor cuando los universitarios no se veían obligados a trabajar en empleos basura"); su amigo Rafa, eterno escritor de un filosófico tocho, pastosamente titulado ‘Consecuencia, la clave de la vida’, al que también su novia ha puesto de patitas en la calle; Marmoto, compañero de piso de Pablo, que más que aparecer en el álbum duerme en él; las frustraciones escénicas ("No era lo que buscaban"); las broncas con los clientes ("¡Espérese aquí y luego le atenderemos, caramba!"); la falta de inspiración para componer un monólogo ("¿Por qué no dejas de perder el tiempo y vienes a ver la tele?"); los castings con el sabor a derrota ("Han preferido otras opciones") ... y los sueños. Sueños imposibles, ansias de artista, deseos de elevación a la gloria universal.
Saben, mis improbables, si tradicionalmente el cómic (o tebeo) era género de aventuras, policial, de guerra o de humor, salpicado más adelante por la historia o la ciencia ficción, el porno y el cuento, con obras como ‘Actor aspirante’ lo consuetudinario, el día a día, llega al noveno arte, ayudándole a consolidar su mayoría de edad, su condición adulta, un nivel que alcanzó hace ya muchos años. El tebeo (o cómic) ya no es únicamente animalitos, ni vaqueros, ni indios, ni soldados con metralletas, ni género negro trajeado con viñetas. No, el cómic (o tebeo) es un medio narrativo en sí mismo, como acertadamente lo definió Paco Roca en la entrevista que le hice tiempo atrás a propósito de su ‘Arrugas’, otro álbum que transita la misma senda que ‘Actor aspirante’.
Termino con un aspecto de esta obra que me parece relevante, porque pone la guinda y le da el toque final: la indumentaria de los personajes, plenamente vigente, que acrecienta la verosimilitud y actualidad del álbum de este dibujante valenciano, al parecer afincado en St. Louis (EE.UU.), donde se gana la vida impartiendo clases en un colegio. Una actividad, la docente, tan noble como dibujar tebeos (o cómics).
______________________________________________Hermezo

‘Actor aspirante’ de Max Vento
Editorial Dolmen, 2007
127 páginas, 15 euros.
(Publicado en SIGLO XXI, el 22 de febrero de 2008)
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