Raf, o Roldán

Me llama la atención lo traicionera que es la memoria. La mía, claro. Lo digo porque hoy que quería hablarles de uno de mis dibujantes favoritos, de cuando yo era joven, me he puesto a buscar ayudas por la red, claro también. A pesar de que eso me fastidia, porque en el fondo desconfío de ella (¿quién me garantiza que lo que dice Wikipedia es cierto? ¿Quién se responsabiliza de sus contenidos? ¿Dónde está el autor?), siempre aporta datos y pistas verificables. Bueno, pues, al hallar lo que buscaba, entonces me he dado cuenta de que me acordaba de menos cosas de las que hubiera deseado. Muchas menos, ya lo creo. Me parece que mi memoria selectiva se ha pasado de selectiva algunos pueblos y precisa una actualización urgente.

De todos modos, supongo que entre lo que recuerdo y lo que me ha hecho recordar la red, podré apañarme. Y así les diré que Raf (Barcelona, 1928) fue un dibujante que pronto cautivó mi atención. Era el suyo un lápiz distinto, que aplicaba trazos "serios" en dibujos humorísticos. Quiero decir: era la caricatura llevada a la historieta. La caricatura, no sé por qué, siempre me ha parecido que gozaba de un reconocimiento superior a la historieta. Los grandes periódicos de todas las épocas (‘Pueblo’, ‘ABC’, ‘El País’, ‘El Mundo’, ‘Marca’, etcétera y otros etcétera más antiguos) tradicionalmente cultivaron la caricatura. Siempre contaban con un caricaturista entre sus filas. Y hoy lo siguen teniendo. Bien, pues Raf significaba para mí el arte de la caricatura en los tebeos.
Les decía antes que me había dado cuenta que mi memoria andaba "olvidadiza". Y es que yo recuerdo a Raf por dos cosas. La primera, porque empecé a sospechar que un tal Roldán, dibujante también, y él, debían ser la misma persona. Raf firmaba Raf sus dibujos en Bruguera y Roldán en TBO, puesto que, a lo largo de su dilatada carrera, trabajó en ambas editoriales (como se observa, los dibujantes pasaron hambre en todas las épocas y se pluriempleaban). Entonces no disponíamos de la red, pero las evidencias eran palpables. La segunda cosa, y aquí es donde entra lo de mi memoria flaca, Internet y demás zarandajas, es que yo recordaba a Raf por su personaje más famoso Sir Tim O’theo, pero lo bien cierto es que yo me aficioné a sus dibujos a través de otros personajes como ‘Olegario’, el oficinista, o ‘Doña Lío Portapartes’, patrona de pensión y, probablemente también, de vocación.
La pluma de Raf, o Roldán contenía un montón de guiños particulares: bigotes con finísimo zigzagueo, mujeres mondas, orondas y lirondas, enchufes eléctricos enclavados en lugares estratégicos, ojos cerrados en señal de suficiencia o satisfacción, en resumen un código propio, como todo buen dibujante dotado de un estilo personal.

Su éxito más sonado, sin duda, le llegó al dibujante barcelonés con la publicación en 1971 de la serie de Sir Tim 0’Theo, una parodia evidente de las novelas policiacas y del carácter británico, donde un noble escocés, auxiliado por su mayordomo Patson, más claro agua, se dedicaba a resolver enigmas. Yo recordaba a Sir Tim, pero desde luego que me había olvidado de Mac Latha, el fantasma que atronaba las noches del Sir con sus conciertos de cornamusa; de los policías Blops y su ayudante Pitts, dos inútiles de reconocido prestigio; del burgomaestre y de Huggins, el dueño del pub ‘El ave Turuta o Locuela’ según historietas. El noble escocés habitaba ‘The Chims’, su residencia familiar del pueblo de Bellotha Village.


Roldán, o Raf, que había comenzado a dibujar en ‘La Risa’ allá por los años cincuenta y que, además de los referenciados, dibujó muchos otros personajes ('La vida aborregada de Borrego, "Levy Berzotas', 'Sherlock Gómez', 'Mr.Cha-cha-cha, Director de Cine', 'Doña Tecla Bisturí, enfermera de postín', 'Don Pelmazo Bla, bla, bla', 'Manolón, conductor de camión', 'Don Jerónimo','Mirlowe y Violeta', 'Zomby y el gato','Flash, el fotógrafo', 'Campeonio', , terminó su carrera en las revistas ‘Guai!’, ‘Creepy’, ‘El jueves’ y ‘Puta mili’. En 1992, el Salón del Cómic de Barcelona le otorgó su Gran Premio por el conjunto de su obra. Falleció en el otoño de 1997, hace ahora diez años y poco más.
No me resisto a terminar este escrito, sin citar lo que el libro ‘Humor gráfico español del siglo XX’ (Salvat Editores-Alianza Editorial, 1970), prologado por Álvaro de Laiglesia, decía de él mientras estaba en plena producción: "Bajo la firma de Raf o Roldán está Juan Rafart Roldán, de quien, cuando sólo tenía cuatro años, Junceda predijo ya sus futuros éxitos. Actualmente es sobresaliente colaborador de varias revistas nacionales y de un sinfín de extranjeras".
Ad maiorem tebeorum gloriam