Desde Francia, Robert Crumb, aparentemente
Veo que en muchas web ha causado auténtico impacto la "entrevista" que Iker Seisdedos ha conseguido arrancarle a Robert Crumb por su excepcionalidad (el de Filadelfia no concede entrevistas habitualmente). Nunca pude acercarme a la obra de Crumb. Su estética me rechazó en mis varios intentos, me parecía barroca, abigarrada, sin apenas espacios para los blancos (el reposo del cómic), claustrofóbica. Por esa causa desconozco sus argumentos porque en mi caso, la estética conduce al contenido, aunque algunos contenidos puedo hacerlos prevalecer sobre la estética. Pero vuelvo a la "entrevista", palabra que entrecomillo porque el trabajo del señor Seisdedos es una magnífica pirueta periodística, muy creativa y con mucho oficio, pero no es una entrevista. En un domingo, dos páginas de ‘El País’ dedicadas al cómic son un lujazo para malgastarlas con tan escasas declaraciones como reza la "entrevista":
"La muerte me preocupa menos de lo que solía, ahora que la veo de cerca no encuentro las razones para pasarme el día lamentándome, sintiéndome miserable y acongojado".
"No veo el interés de hablar conmigo. Es mucho mejor Aline". Me preguntan: "¿Por qué se mudaron a Francia?". Y digo: "No sé, Aline, ¿por qué lo hicimos?".
"Y dime Robert -pregunta Aline en la cena- ¿Afectó en los sesenta el LSD a tu trazo? Sí, claro. Tomé unas 15 veces, y lo dejé -responde él -. Primero dejé las anfetaminas, luego el ácido, los porros, el alcohol y finalmente América".
"La razón por la que odio las entrevistas es que dejo salir todo y quedo vacío".
"Me ofrecieron 200.000 dólares, que parecía un pastón. Tres años de trabajos forzados después, no resulta tanto dinero".
"No creo que el resultado vaya a contentar a nadie", aclara el autor. "Los judíos odiarán que haya puesto cara a Dios; los cristianos, que sale gente follando y cosas así".
Todo lo anterior, después de cuatro horas de conversaciones con Aline, la esposa del underground king, un auténtico parapeto, y de una cena en un restaurante vietnamita, no parece mucho. Leído el texto, deja un continuo sabor a huida, a excusa, a nada. Y el señor Crumb, 65 años le van a contemplar pronto, es ya mayorcito para esto. Con lo que ha vivido y dibujado, con su experiencia, hubiera tenido materia para contentar a sus miles de lectores. ¡Qué lástima! Robert Crumb parece apuntarse a esa lista de escritores, guionistas y dibujantes, que se olvidan de la deuda que contrajeron en su día con sus seguidores. Y su arte puede ser innegable, pero innegable es también que sin ellos nada hubiera sido igual. Nada.

En fin, como el que no se contenta es porque no quiere, parece próxima la aparición en España del libro 'Robert Crumb: recuerdos y opiniones' de Robert Crumb y Peter Poplasky, un rimero de ideas y vivencias. Tal vez en él, sus seguidores puedan saciar su sed de saber. Lo editará Global Rythm y contendrá un cederom, musical creo.
______________________________________________Hermezo.
Ad maiorem tebeorum gloriam
Ramsés .... dijo
Pues a mi me encantaba, eso si, no tanto como Gilbert Shelton y sus "Fabulous Furry Freack Brothers", esos ya si que eran....demassssiaddooooo tioo (too much).
Salud.
26 Enero 2008 | 12:58 AM