Un clásico: 'Niebla en el puente de Tolbiac'
Está bien regresar del pasado de vez en cuando. Es lo que me ocurre a mí con los cómics desde hace un tiempo. Y eso me permite encontrar obras que para muchos son ya clásicas, pero para mí no. Y no por nada, simplemente por desconocimiento de su existencia.
Hace muchos años me bebí las aventuras de Adèle Blanc-Sec, de Jaques Tardi. Y desde entonces no había vuelto a leer nada de este ilustrador francés. Pero ahora, azuzado por el consejo de un amigo, ha caído en mis manos un ejemplar de otro de sus álbumes: ‘Niebla en el puente de Tolbiac’.
Toda una sorpresa.
Agradable, por supuesto.
‘Niebla en el puente de Tolbiac’ no es sino la adaptación al cómic de la novela del mismo título, escrita por otro francés, Léo Malet (1909-1996). En este álbum Tardi presenta a Néstor Burma, un detective de pasado ácrata, que se ve envuelto en el asesinato de un antiguo compañero de célula anarquista. Por si no lo saben, los improbables que me hayan leído alguna vez en Siglo XXI, me pirro por la novela policial, o negra si prefieren ese nombre. Y esta ‘Niebla’ contiene todos los ingredientes de una novela negra en formato cómic: el color (gris, blanco y negro, como las primeras películas del género); el ambiente (un París también gris, triste, muy lluvioso); los apellidos de los personajes (en francés, como Dios manda); un detective astuto, resabiado y desconfiado (Néstor Burma), embutido en su parca-gabardina; un pasado al que volver (la célula anarquista, fuente de todo el conflicto); un asesinato (en principio, uno, luego más) y una policía pesada y eficiente, o sea, un auténtico estorbo para el protagonista. Que es de lo que se trata, obviamente.
Con relación a los álbumes de Adèle Blanc-Sec, encuentro un dibujo de Tardi más depurado, sin olvidar su estilo de siempre, sólidamente acompañado por un excepcional trabajo de los fondos parisinos, un paisaje urbano sin igual para ‘le roman noir.’ Leyendo ‘Niebla en el puente de Tolbiac’, uno rememora las novelas de Simenon y su Maîgret. Y rememora a Simenon porque no conoce a Malet - prometo leer algo suyo pronto -, lo que le produce un placer especial, único. Como sólo el género negro de calidad sabe proporcionarle.
______________________________________________Hermezo.
Ad maiorem tebeorum gloriam