THE BIG CULO DAY

El pasado 11 de febrero, EL BLOG DE JOTACE dixit:
"Compañeros, amigos, blogueros todos: si realmente deseáis salvar la blogosfera comiquera (que también podría ser que no), y añadiros a esta exaltación colectiva del culo comiquero, buscad entre vuestros comics un buen culo, masculino, femenino o ninguna de las anteriores, y dedicad un post a glosar ese culo en particular o el culo mismo en general. Si no sois capaces de encontrar un culo comiquero -cosa que dudo, están por doquier- o simplemente no tenéis tiempo para buscarlo, no os preocupéis tampoco; escribidme un email y os asignaré un culo de oficio. (Oferta limitada a un culo por persona y/o blog, válida hasta agotar existencias).
No me falléis. Difundid la buena nueva. El quince de febrero, este viernes... glosa un culo, salva el mundo (blogosférico)".
Como no encontraba el culo que buscaba, el de Sally Forth, se lo pedí a Jotacé que me lo remitió en menos de veinticuatro horas. Y este es el resultado de aquella petición:
EL CULO DE SALLY FORTH
Veinte años sin verlo, pero jamás pude olvidarlo. ¿Cómo hacerlo? Imposible. Por falta de práctica internauta no lo encontraba. Jotacé me lo envió, mediante un apaño híbrido, mezcla de "culo de oficio" y de "culo por encargo".
La dueña de semejante monumento nalgar es Sally Forth (o una hermana suya, que tanto da). Wally Wood debió dibujarlo hace la tira de años (como se observa, de culos se ha entendido siempre). Decían de él que su éxito radicaba en que plasmaba el sueño erótico del estadounidense medio en historietas: tetas redondas (diríamos hoy siliconadas), cabellos rubios (oxigenados, I supose), curvas de autopista (peraltadas) y culos hermosos, o sea abundantes pero sin pasarse, con mucho y poco a la vez, no sé si me entienden o si yo me explico bien. Bueno, como el de la foto, mismamente.

Es tan espléndido y acogedor que su sola contemplación certifica que Wood gozaba de buen apetito. Igual que sus lectores. Y eso que está plastificado (normalmente nos plastificamos otra cosa bien distinta, aunque relacionada), algo bastante inusual, porque la buena (la buenona) de la Forth se pasaba el noventa por ciento de sus viñetas en sus vivos cueros, para regocijo de sus nada cándidos compañeros de viñetas y de los seguidores de sus aventuras (o de sus rotundeces, que eso nunca terminé de tenerlo claro).
Tan elocuente se muestra su trasero, mudo y cantor, de tinta y papel, fiero y dulce, que el monstruo que la persigue, de sexo indeterminado, ni siquiera se atreve a tocarla, limitándose a mirar.
Como todos.
Incluido el propio Wood, claro.
__________________________________________ El kiosquero.
Ad maiorem tebeorum gloriam
Susi Pérez dijo
guárdame el culo que me toca de oficio.
Susi P.
17 Febrero 2008 | 10:40 PM