1 Mayo 2008
"SI EN ALGO DESVARIAMOS CULPABLE ES LA EMBRIAGUEZ; MAS, SI LO DICHO OS HA PARECIDO RAZONABLE, ES QUE SILENO ME HA SIDO PROPICIO".
Esta es la cita de Luciano de Samosata que encabeza el blog "El Habitáculo de Juan Pérez". Como mínimo me ha parecido interesante, así que lo incluyo en la lista de enlaces de "El Kiosco de Dolan" por si alguien quiere curiosear. Toca especialmente cómic, pero también literatura, porque como él mismo dice en su presentación: "Soy humorista gráfico. Me gusta leer. No es chiste." Y de Andalucía viene la cosa. A disfrutar.
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1 Mayo 2008
Anda revuelto el universo bloguero del cómic. Así que mejor empezar el mes de mayo con algo que no es muy usual en estos medios: un chiste. Este:

Pertenece a Rodrigo Varona, un madrileño de 36 años que lleva mucho tiempo dándole al lápiz y al rotu y que le gustaría ganarse la vida con el rollo del cómic. Colabora asiduamente con el SIGLO XXI, periódico digital. Y este es el chiste que publicó en el día de ayer. Gracias por arrancarnos una sonrisa, Rodrigo.
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29 Abril 2008

Dando un garbeo por otros blogs, me tropiezo con la sorpresa de que Entrecomics.com incluye entre sus enlaces al Kiosco de Dolan. Gracias. A veces viene bien que alguien, silenciosamente, te incluya en su blog. Gracias de nuevo.
Y a mi vez, aprovecho para incluir a Entrecomics.com entre mis enlaces. Así, a vuela pluma, sin profundizar apenas, me parece un caudal inagotable de información, tanto de novedades como de críticas bien argumentadas.
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26 Abril 2008
A veces el trabajo de los sabuesos que husmeamos periódicos y revistas en soporte papel tiene su recompensa. Así hoy, 26 de abril de 2008, me he tropezado con que el suplemento cultural ABCD ha publicado un interesante artículo, firmado por Santiago García, que lleva por título 'Las edades de Superman'. A continuación os lo inserto por si os apetece echarle un vistazo.
Las edades de Supermán
Superman es uno de los más reconocibles iconos de la cultura americana. Su vigencia a lo largo de las décadas tiene una explicación: no hay un solo Hombre de Acero, sino muchos.
1938: Un hombre fuerte y colérico. Superman fue creado por el guionista Jerry Siegel (1914-1996) y el dibujante Joe Shuster (1914-1992), dos muchachos de Cleveland que soñaban con abrirse camino en el incipiente negocio del comic book. A finales de la década de los 30 consiguieron colocar a su estrafalario héroe en la portada del número 1 de Action Comics. El nuevo Superman era un extraterrestre dotado de una fuerza y una resistencia extraordinarias, incapaz todavía de volar, pero sí de salvar edificios de un solo salto. Tan importante como la idea del superhéroe fue la de su alter ego, la identidad secreta de Clark Kent, un periodista apocado que servía de humillante disfraz para el hombre más poderoso del mundo. El primer Superman es hijo de la Depresión, y se muestra colérico e implacable con quienes se aprovechan de los desfavorecidos.

Cuarenta años después de cambiar el mundo del cómic, Jerry Siegel repartía el correo en unas oficinas mientras que Joe Shuster languidecía ciego en una residencia. Cuando aceptaron el primer cheque por Superman, renunciaron a todos sus derechos y perdieron el control de su creación. Posteriores intentos de recuperarlo en los tribunales sólo sirvieron para que DC Comics, la editora dueña de los mismos, los despidiera. La presión de los profesionales de los 70, cuando se empezaban a reconocer los derechos de los historietistas como autores, hizo que DC concediera una pensión a los creadores del personaje que estaba a punto de protagonizar una superproducción en Hollywood. En marzo de 2008, el juez por fin ha reconocido a la viuda de Siegel y sus herederos la propiedad de la mitad del copyright de Superman. DC conserva la otra mitad, pero eso podría cambiar en los próximos años.
1952: Superman para todos los públicos. Superman se consagró como fenómeno de masas en los inicios de la televisión en Estados Unidos gracias a un hombre robusto de 38 años que, vestido con un mono ajustado y los calzoncillos por encima, guiñaba el ojo a la cámara y se reía de las balas de los malos, pero agachaba la cabeza cuando le arrojaban la pistola vacía. Era George Reeves, protagonista de The Adventures of Superman, una de las series de mayor éxito de los 50. La historia tuvo un final macabro cuando Reeves se quitó la vida en 1959, episodio que inspiraría la película Hollywoodland (2006). No era el primer trasvase de Superman a otros medios, ya que en los años 40 había protagonizado seriales radiofónicos y cinematográficos, y los fantásticos dibujos animados del estudio Fleischer.
1958: La Superfamilia de Superman. Durante treinta años, el destino editorial de Superman estuvo dominado por el tiránico editor Mort Weisinger. Con él al timón, una pléyade de dibujantes encabezada por Wayne Boring (1905-1987) consagró la imagen clásica del kriptoniano. A finales de los cincuenta y principios de los sesenta, durante la llamada «Edad de Plata», se forja la auténtica mitología del personaje. La Fortaleza de la Soledad, Supergirl, Superboy, la Legión de Super-Héroes, las aventuras de Jimmy Olsen y Lois Lane, las historias imaginarias, los orígenes de Kripton... El mundo de Superman se vuelve cada vez más fantástico, maravilloso y lejano, justo cuando los nuevos superhéroes de Marvel introducían más elementos de actualidad y humanidad en el cómic de superhéroes.
1978: Creerás que un hombre puede volar. El Superman (1978) de Richard Donner es la película fundacional del cine de superhéroes moderno. Por primera vez, la pantalla se tomaba en serio a los superhombres, en vez de considerarlos un chiste camp. Superman volvía grandioso al héroe gracias a la espléndida interpretación del protagonista dual que hacía Christopher Reeve. La secuela Superman II fue una digna heredera, pero las siguientes sumieron al personaje en un pozo del que la reciente Superman Returns (2006) no ha conseguido sacarlo. Durante todo este tiempo, diversas series de televisión han explorado otras facetas del kriptoniano. La de mayor éxito ha sido Smallville (2001), centrada en la juventud de Clark Kent.
1986: ¿Qué fue del Hombre del Mañana? A mediados de los 80, DC no tuvo más remedio que reconocer que su personaje insignia llevaba más de dos décadas pasado de moda. Se decidió hacer borrón y cuenta nueva, confiando sus aventuras a John Byrne, uno de los autores más populares del momento. La despedida del viejo legado de Superman la dio el guionista británico Alan Moore (que pronto iba a guionizar Watchmen) junto a uno de los dibujantes perennes del personaje, Curt Swan. Moore concibió una «historia imaginaria» que despedía con nostalgia al héroe ingenuo de los 60, para dejar paso a su nueva encarnación en los cínicos años 80, cuando el archivillano Lex Luthor ya no era un científico loco, sino un empresario codicioso.
Sin embargo, el reinicio no consiguió insuflar nueva vitalidad al veterano personaje, y DC se vio obligada a quemar cartuchos con insólita velocidad para atraer la atención del público, primero con la fugaz «muerte de Superman», y luego con la boda de Superman y Lois Lane. En realidad, el único papel relevante de Superman en nuestros días es el de representante del sistema represor que le adjudicó Frank Miller en Batman: El regreso del caballero oscuro (1986). Más allá de eso, sólo el reciente All-Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely ha hecho un esfuerzo serio por repensar el personaje, volviendo los ojos hacia el sense of wonder y la deslumbrante imaginación del Superman de la Edad de Plata. En ese feliz asombro ante su absurda omnipotencia se esconde la esencia del primero entre todos los superhéroes.
Santiago García.
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24 Abril 2008
¡Qué espléndido cómic! ¡Cómo luce! ¡Qué lindo! Lo bien cierto es que el viernes pasado, lluvioso por la mañana y ventoso por la tarde, me dejé gobernar por mi olfato. Buscaba una sorpresa, algo distinto con lo que regodear mis ojos y mis meninges, bien alejado de todo lo que las listas especializadas del universo comiquero anunciaban como piezas más cotizadas del Salón Internacional del Cómic de Barcelona. No albergaba ideas preconcebidas, aunque los parámetros de mi subconsciente, evidentemente, se mantenían alerta, latentes, despiertos bajo una apariencia de sueño engañoso. Zabaletta, el muertero, me asaltó solo. Primero, en forma de pasquín propagandístico, no más grande que una postal de esas que enviábamos durante las vacaciones para decir "llegué bien" o "tuve buen viaje" o "esto es precioso, chata". Después de la escaramuza preliminar, vino la conquista verdadera, el ataque abierto, frontal, franco, con forma de tapa dura y 48 páginas de espesor, magníficas, gozosas: las medidas canónicas del cómic franco-belga. Para disfrutar, porque el título no decía todo, apenas nada de lo que había dentro.

Compré ‘El muertero Zabaletta’ en el stand de Norma Cómics, cuando todavía no me creía lo que sostenían mis manos en ese instante. Aquel álbum mezclaba lo policial con la ciencia ficción, merced a las imágenes magistrales de Dante Ginevra, personalísimas, bien distintas a las de su anterior trabajo ‘La burbuja de Bertold’, en la que su grafismo se aproxima bastante al Bilal de ‘La feria de los inmortales’ o de ’La ciudad que nunca existió’. Estupenda esta dualidad estilística, muy recomendable. Ginevra ha diseñado el escenario idóneo: una visión antiguamente futurista de la ciudad de Buenos Aires, llamada aquí Ciudad del Plata. Un marco impresionante, distinto, casi gótico, ciertamente decadente, vetusto. ¡Increíble, che!
‘El muertero Zabaleta’ nos introduce en el entorno urbano de Ciudad del Plata, una ilusión posible de Buenos Aires como ya he dicho, donde Dios ha sido abolido: "En un mundo sin Dios no hay más moral que la Ley del Estado", dirá uno de los personajes. Y el gobierno de la nación - ¿cualquier parecido con la realidad es o fue mera coincidencia? -, a través del denominado Ministerio de Higiene Social, eufemístico y premonitorio nombre, dedica su trabajo a exterminar a todos los individuos e individuas, que considere nocivos para la sociedad, en una sola palabra, antihigiénicos.
"La historia del muertero empieza hace exactamente diez años. Fue por aquellas épocas que con Dante hicimos una historieta breve – explica Diego Agrimbau en su blog -, donde había un señor que mataba una persona por día, según órdenes del gobierno. La historieta no salió nunca publicada en ninguna parte, pero ahí estaba el germen de este libro".
Para conseguir sus objetivos, el Ministerio ha diseñado un cuerpo especial de policía que, en lugar de proteger a la población, tiene como cometido primordial la eliminación de los elementos molestos, antihigiénicos, ya dije. La metodología represora y asesina presenta forma de lotería. Un terminal de datos, estrafalario e inmisericorde, un lujo para el lector, que atiende al curioso nombre de La calesita, diariamente sortea y suministra el expediente del ciudadano o ciudadana que deberá ser suprimido por los comandos policiales, sin importar el método empleado para ello.
Excelente planteamiento, buen desarrollo argumental, pleno de usos y modos del género negro (apenas quedan resquicios para la sensibilidad sentimental), con matices políticos (existencia de una sociedad sumergida de resistentes, ¿les suena?), matemáticos (la sucesión numérica de Fibonacci) y esotéricos. Todo respira a Chandler y Hammet por lo policial; a Bradbury por la resistencia y el aparato represor (los hombres-libro y los bomberos de ‘Fahrenheit 451’) y a Philip K. Dick, el escritor antaño visionario y hoy de culto, porque el ambiente de Ciudad del Plata imaginado por Diego Agrimbau y traducido en imágenes por Dante Ginevra huele a su ‘¿Suenan los androides con ovejas eléctricas?’, rebautizada como ‘Blade runner’. La Ciudad del Plata ostenta un ambiente oscuro, sombrío, preñado de grises tensos y marrones agobiantes, bañados casi permanentemente por la lluvia. Sobre las calzadas de la urbe pululan coches, carros dicen ellos, pero no demasiados. Y el transporte metropolitano se maneja por los aires, en una complicada red de teleféricos que une los espacios vacíos entre los edificios. La vestimenta de los personajes del ‘Muertero Zabaletta’ son plenamente del género: sacos, pantalones de línea, sombreros, todo perfectamente integrado con el entorno en el que actúan.
‘El muertero Zabaletta’ parece indicar que el cómic argentino no anda mal, al menos en género negro (recuerden a los ‘Spaghetti Bross’ de Trillo y Mandrafina). Ojalá que no se trate de un hecho aislado y ojalá también pronto tengamos nuevos trabajos de este binomio artístico. Agrimbau&Ginevra, ¡macanudo, che!
_______________________________________ Hermezo
‘El muertero Zabaletta’
Diego Agrimbau y Dante Ginevra.
NORMA Editorial, mayo 2008.
48 páginas, 13 euros.
(Publicado en SIGLO XXI, el 24/04/08).
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23 Abril 2008
Me quedé sin que me firmara '39-39. Malos tiempos 2". Había saludado a Carlos Giménez al término de la presentación de su último álbum en el Salón del Cómic de Barcelona. Me dijo que me lo firmaría luego, en el stand de Random House Mondadori, que ya iba para allá. Pero no pudo ser. Yo acudí al lugar indicado pero él no. Una angina de pecho, afortunadamente controlada a tiempo, tuvo la culpa.
Desde este Kiosco, Carlos, te deseo un pronto restablecimiento.Todavía te debemos muchas cosas porque tú ya nos has dado muchas más.
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21 Abril 2008
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La mañana del 18 de abril, Barcelona nos recibió con lluvia, cielo gris y un suelo de losetas resbaladizas. Desde la Estació de Sants, el Metro nos pasaportó sin demoras hasta las inmediaciones del Salón Internacional del Cómic. El viernes parecía el día de nadie, una jornada de transición entre la inauguración del jueves y el fin de semana que se presagiaba hiperactivo. Sin embargo, el propio Salón, por sí mismo, constituía un reclamo suficientemente atractivo para acudir al recinto ferial sin mayores pretextos. El ambiente estaba atemperado, después de que la víspera Giardino pusiera de relieve la minuciosa documentación con que arropaba cada uno de sus trabajos y Manara hablara sobre su trayectoria como dibujante “voyeur”. |
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| Tras acreditarnos, doy fe de la solvencia, amabilidad y eficiencia de las recepcionistas, y recibir la Guía del Salón, editada en versiones catalana y castellana y con contenidos más que interesantes, minutos después nuestras suelas hollaban el interior del Salón. Y allí, sin darnos tiempo de nada, nos topamos con el primer conocido. Nuestro paisano, Paco Roca, que a aquellas horas desconocía la suerte que iba a correr su “Arrugas”, nominado a galardón por el Salón: "Nadie me ha dicho nada todavía y eso no sé si es bueno, malo o indiferente". Cambiamos de tercio y le preguntamos por su nuevo trabajo, “Calles de arena”, ambientado en el universo borgiano. "La cosa va con un poco de retraso, algo absolutamente normal", nos explicó. Nos despedimos de él, al tiempo que la megafonía anunciaba la presencia de otro autor conocido, Carlos Giménez, en la Sala de Actos. Allí el exministro de Justicia, Juan Fernando Gómez Aguilar, presentaba la nueva obra del dibujante madrileño: “39-39. Malos tiempos 2”. En el coloquio posterior, Giménez manifestó que ya trabajaba en el tercer álbum de esta tetralogía y que cuando la terminase, "si no me cae la mano, tendré que continuar dibujando para seguir viviendo". Carlos Giménez insistió en que sus dibujos siempre reflejaban las mismas ideas: "la protesta y denuncia sobre la explotación del ser humano". Por último, señaló que tenía un especial interés en que todas sus obras se editasen primero en español y rotuladas por él mismo, ya que "cuando son publicadas en Italia o Estados Unidos las traducciones hacen que se pierda el sentido narrativo". Tras la presentación, Gómez Aguilar, por su parte, acudió al pabellón de Baleares donde conversó con otros autores como Max, Pere Joan o Bartomeu Seguí y se encontró con Milo Manara, a quien el exministro dedicó una caricatura del presidente Rodríguez Zapatero.
Más o menos al mismo tiempo, en Glénat, Purita Campos atendía a una inagotable fila de jovencitas y jovencitos, que se apiñaban ansiosos por conseguir su dedicatoria para alguno de los álbumes de sus series “Esther”, “Gina” o “Jano”. Repito, un auténtico gentío juvenil (y no tan juvenil).
Comenzamos entonces a deambular por el Salón, donde un amplio surtido de camisetas, muñecos, estatuillas y otros fetiches se exponían para su venta, mientras una animadora, hombros, ombligo y muslos al aire, cubierta con un biquini peludo, híbrido de Prehistoria y de Marsupilamix, repartía folletos de propaganda. Algunos stands ofertaban ediciones de “Sim City” de Frank Miller a precios especiales o vendían tebeos a precios no tan baratos ni asequibles: antiguos ejemplares del “TBO”, “Pulgarcito”, “Joyas Literarias Juveniles”, “Pumby”, “Jaimito”, “El Jabato”, “El Corsario de Hierro”, etcétera. Poco a poco el Salón se iba espesando en géneros y visitantes. Especialmente llamativo, por colorido, tamaño, iluminación y novedades resultaba el stand de Norma Comics, repleto de pósters con sus personajes más conspicuos. Random House Mondadori exhibía dos enormes hospicianos de Carlos Giménez, ¡esos ojos, esas miradas!, mientras que Ediciones B se centraba en el tradicional Capitán Trueno con espada y escudo. Panini Comics forraba su puesto con cartelones de su historia “Del tebeo al manga” y Ediciones La Cúpula también atendía a un buen número de visitantes. Sin duda, uno de los mayores centros de atención estaba en “El Jueves”, que había reproducido a tamaño natural, su famosa portada censurada el pasado verano, dejando hábiles los huecos de las cabezas para que los visitantes que lo deseasen, inmortalizaran posados fotográficos. Ediciones de Ponent-Futurama, Aleta Ediciones y Astiberri, esta última con preferente atención a los álbumes “Arrugas”, “RG” o “La Tempestad” también congregaban un buen número de visitantes. Comentario aparte merece Planeta DeAgostini, con dibujo gigante de Horacio Altuna en uno de sus paneles, que presentaba un stand repleto de medidas de seguridad, gobernado por los “V de Vendetta” y “Watchmen” de Allan Moore, álbumes de Manara, “La Cosa Nostra” de Chauvel y Le Saëc, Superman, Batman y otros superhéroes.
Mientras en el Taller de Cómic se impartía una clase magistral de Diego Olmos sobre la iniciación y técnica del aerógrafo, por último, en nuestra visita le llegó el turno a las exposiciones. Diseminadas por el Salón, andaban las de Mundobardín, Héroex, Mortadelo y Filemón – con una buena reproducción de ambos personajes junto a la entrada –, David Rubín, Massagran y Concursos. Sin embargo, las de “Viñetas censuradas”, muy interesante a pesar de su brevedad, Miguelanxo Prado, Manara-Giardino-Golden-Mundet-Scafati y El laberinto de DDT, ocupaban un espacio apartado, teóricamente destinado ad hoc. Sin embargo, parecían haber sido dejadas caer allí sin más, protegidas por rejas de obra, con lo que aquel escenario ofrecía un aspecto deslavazado, que deslucía los interesantes fondos exhibidos.
En resumen, visitar el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, en su 26ª edición ha constituido un ejercicio completamente saludable, además de una cita ya inexcusable, anual y obligatoria, mejorable en algunos aspectos. Unos meramente funcionales (en muy pocos stands disponían de venta por tarjeta de crédito, lo que ha frustrado, me consta, no pocas ventas) y otros más bien del entorno: es evidente que el suelo del pabellón donde se aloja el Salón, completamente recubierto por huellas de pintura y adhesivos, procedentes de otras exposiciones que allí se celebran, debería presentar un aspecto más cuidado.
Y ahora, cuando el Salón ha cerrado ya sus puertas, llega la hora de las cifras: del número de asistentes, 100.000 según nota de prensa de FICOMIC; del volumen de ventas; de los autores presentes y firmantes; de los editores, etcétera. En una palabra, el momento de las valoraciones y balances. Un balance positivo desde nuestro punto de vista, aunque con reparos.
PREMIOS DE LA 26ª EDICIÓN DEL SALÓN INTERNACIONAL
El mismo viernes por la noche, se fallaron los premios con dotación económica del Salón, que este año han recaído en los siguientes autores y obras:
- Gran Premio del Saló, en reconocimiento a toda una trayectoria profesional: Pasqual Ferry (Barcelona, 1961)
- Premio a la Mejor Obra Extranjera publicada en España en 2007: S, de Gipi (Sins Entido).
- Premio a la Mejor Obra de autor español 2007: Arrugas, de Paco Roca (Astiberri).
- Premio al Mejor Guión de autor español 2007: Arrugas, de Paco Roca (Astiberri).
- Premio al Mejor Dibujo de autor español 2007: Jazz Maynard I: Home Sweet Home, de Roger Ibáñez (Diábolo Ediciones).
- Premio Josep Toutain al autor revelación 2007: Carlos Areces (Carlös).
- Premio a la Mejor Revista española 2007: El Manglar.
- Premio al Mejor Fanzine español 2007: Fanzine Enfermo.
- Premio a la Divulgación del Cómic: Manuel Darias.
Igualmente se fallaron los premios otorgados por votación popular, sin dotación económica alguna, que han sido los siguientes:
- Premio a la Mejor Obra Extranjera publicada en España en 2007: S, de Gipi (Sins Entido),
- Premio a la Mejor Obra de autor español 2007: Pere Pérez, Guerreros Urbanos: Tormenta de ostias (Dolmen).
- Premio al Mejor Guión de autor español 2007: Antonio Seijas, Un hombre feliz (Ediciones De Ponent).
- Premio al Mejor Dibujo de autor español 2007: Alberto Vázquez, El Evangelio de Judas (Astiberri) - Premio al autor revelación 2007: Pere Pérez.
- Premio a la Mejor Revista española 2007: Retranca.
- Premio al Mejor Fanzine español 2007: Ojo de Pez.
- Premio a la Divulgación del Cómic: Yexus.
__________________________________________ Hermezo
(Publicado en SIGLO XXI, 21/04/08)
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21 Abril 2008
Paco Roca: "Dudaba de que una historia sobre el aburrimiento no fuera aburrida"

Los profesionales del tebeo han decidido que el álbum 'Arrugas', una historia sobre la vejez, ha sido la mejor obra española editada en 2007
Paco Roca tiene 38 años, es valenciano y dibuja tebeos. Es un hombre pequeñito, delgado, de gran sonrisa y ojos desbordantes. Pero Roca es un existencialista disfrazado de tipo cotidiano. Sus historias, en muchos casos de hombres solos, abordan la intimidad reflexiva con emoción y un trazo limpio de exageración ni drama.
Este fin de semana se ha llevado dos premios en el Saló del Cómic de Barcelona, la cita más importante para los aficionados al tebeo, ambos por su obra Arrugas (Astiberri), uno por su guión y otro por el álbum en conjunto. Feliz y exultante, ya de regreso a casa, se vuelca en los lapiceros para seguir despachando encargos que se han quedado pendientes.
¿Pensaste que un libro sobre personas mayores y de un autor que en principio parecía minoritario como tú, podría llevarse dos premios tan importantes en el Saló?
La verdad es que el éxito de Arrugas ha sido más de lo que pudiera haber pensado en un primer momento. Cuando empece a trabajar en el álbum la gente me preguntaba de qué iba Arrugas así que les hacía un pequeño resumen: "más o menos va de un anciano que llega a una residencia de ancianos y vamos viendo lo aburrida que es la vida allí". Todos se quedaban bastante fríos al contarles esto. Así que el tiempo que duró la realización del álbum estuve bastante inseguro de que una historia sobre el aburrimiento no fuera aburrida y pudiese interesar a alguien. Arrugas se editó primero en Francia y funcionó muy bien y se reeditó, con lo cual ya pude dormir más tranquilo. Pensé que quizás en España el mercado era diferente y que podría no funcionar tan bien. Los autores somos siempre unos inseguros. Pero está funcionando tan bien como en Francia. El álbum tuvo muy buenas críticas y además buenas ventas. Y como último han llegado los premios del Salón. Así que todo ha ido de sorpresa en sorpresa.
¿Cómo te llegó la idea para hacer Arrugas?
Es un cúmulo de muchas cosas. Mis padres son mayores y cada vez que voy a comer a su casa me hacen un detallado y minucioso informe de todos sus males y de qué medicamentos están tomando y cómo al tomar estos les producen efectos secundarios que deben contrarrestar con otros medicamentos. Estaba especialmente sensibilizado con el tema de la vejez así que cuando me encargaron la ilustración para el cartel anunciador de un salón del automóvil decidí dibujar unos ancianos entre el montón de personajes que poblaban el cartel...
¿Y qué sucedió?
Cuando la agencia de publicidad que me había encargado el cartel vio los ancianos me hizo quitarlos, decía que los ancianos eran antiestéticos, que la gente no quiere ver ancianos. Y me di cuenta de que era cierto, la publicidad es un reflejo de la sociedad y la sociedad da la espalda a la vejez. A todo esto se une el hecho de que el padre de uno de mis mejores amigos tenía alzheimer y pude ver cómo le afectó está terrible enfermedad. Por todos estos motivos decidí hacer una historia sobre la vejez. Durante algunos meses recopilé anécdotas de mis padres, del padre de mi amigo y visité residencias. Allí hablé con los médicos, enfermeros y con las personas mayores. Quería ante todo que fuese una historia muy real, sin topicos ni sensiblería.
"Los ancianos eran antiestéticos, la gente no quiere ver ancianos"
¿En qué has invertido estos días en Barcelona?
He estado bastante desbordado entre las firmas de Arrugas, las de la reedición El juego lúgubre que ha sacado recientemente Dolmen y los actos oficiales de Ficomic. Apenas me ha dado tiempo de ver alguna exposición que me apetecía mucho ver como las de David Rubín, Max o Giardino. Me he traído algunas cosas que aún no he podido leer. Pero de las lecturas recientes destacaría María y Yo, de Gallardo..
¿Qué hiciste después de la entrega de premios?
Después de zamparnos los canapés de la entrega de premios, nos fuimos a seguir celebrándolo por Barcelona hasta altas horas de la madrugada, con la gente de Astiberri, editores y amigos autores.
¿Algún suceso paranormal?
Quizá lo más paranormal haya sido una persona que vino uno de los días a que le firmase. Lo normal suele ser que el aficionado traiga un estupendo bloc de dibujo con tapa dura, encuadernado en piel o similar en el que va recopilando en sus páginas los dibujos de sus autores favoritos.
Una persona me dio para que le firmara una cutre octavilla que por el reverso se anunciaba una escuela de reguetón y me la quedé por si decido sumergirme en ese mundo
Bueno, pues esta persona que acababa de salir de trabajar y que no le había dado tiempo a pasar a por su cuaderno me dio para que le firmara una cutre octavilla que por el reverso se anunciaba una escuela de reguetón. Le hice el dibujo en una de las hojas de mi bloc y me quede la octavilla de publicidad por si alguna vez decido sumergirme en el mundo del reguetón.
¿Sobre qué va el álbum que estás haciendo para tu editorial en Francia, Delcourt?
Desde hace meses estoy trabajando ya en Las calles de arena. Si todo va bien espero terminarlo para septiembre. Si Arrugas era el álbum de un guionista en el sentido de que visualmente el dibujo está supeditado a contar una historia, un ambiente reducido y personajes sentados hablando, este es el trabajo de un dibujante: muchos cambios de escenario, personajes curiosos, un poco de acción... Necesitaba cambiar de registro. El título hace referencia a un cuento de Borges y la historia trata sobre el destino, sobre si podemos cambiar nuestro destino o no.
(Publicado en ADN, 21/04/08).
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