23 Abril 2008
Me quedé sin que me firmara '39-39. Malos tiempos 2". Había saludado a Carlos Giménez al término de la presentación de su último álbum en el Salón del Cómic de Barcelona. Me dijo que me lo firmaría luego, en el stand de Random House Mondadori, que ya iba para allá. Pero no pudo ser. Yo acudí al lugar indicado pero él no. Una angina de pecho, afortunadamente controlada a tiempo, tuvo la culpa.
Desde este Kiosco, Carlos, te deseo un pronto restablecimiento.Todavía te debemos muchas cosas porque tú ya nos has dado muchas más.
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21 Abril 2008
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La mañana del 18 de abril, Barcelona nos recibió con lluvia, cielo gris y un suelo de losetas resbaladizas. Desde la Estació de Sants, el Metro nos pasaportó sin demoras hasta las inmediaciones del Salón Internacional del Cómic. El viernes parecía el día de nadie, una jornada de transición entre la inauguración del jueves y el fin de semana que se presagiaba hiperactivo. Sin embargo, el propio Salón, por sí mismo, constituía un reclamo suficientemente atractivo para acudir al recinto ferial sin mayores pretextos. El ambiente estaba atemperado, después de que la víspera Giardino pusiera de relieve la minuciosa documentación con que arropaba cada uno de sus trabajos y Manara hablara sobre su trayectoria como dibujante “voyeur”. |
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| Tras acreditarnos, doy fe de la solvencia, amabilidad y eficiencia de las recepcionistas, y recibir la Guía del Salón, editada en versiones catalana y castellana y con contenidos más que interesantes, minutos después nuestras suelas hollaban el interior del Salón. Y allí, sin darnos tiempo de nada, nos topamos con el primer conocido. Nuestro paisano, Paco Roca, que a aquellas horas desconocía la suerte que iba a correr su “Arrugas”, nominado a galardón por el Salón: "Nadie me ha dicho nada todavía y eso no sé si es bueno, malo o indiferente". Cambiamos de tercio y le preguntamos por su nuevo trabajo, “Calles de arena”, ambientado en el universo borgiano. "La cosa va con un poco de retraso, algo absolutamente normal", nos explicó. Nos despedimos de él, al tiempo que la megafonía anunciaba la presencia de otro autor conocido, Carlos Giménez, en la Sala de Actos. Allí el exministro de Justicia, Juan Fernando Gómez Aguilar, presentaba la nueva obra del dibujante madrileño: “39-39. Malos tiempos 2”. En el coloquio posterior, Giménez manifestó que ya trabajaba en el tercer álbum de esta tetralogía y que cuando la terminase, "si no me cae la mano, tendré que continuar dibujando para seguir viviendo". Carlos Giménez insistió en que sus dibujos siempre reflejaban las mismas ideas: "la protesta y denuncia sobre la explotación del ser humano". Por último, señaló que tenía un especial interés en que todas sus obras se editasen primero en español y rotuladas por él mismo, ya que "cuando son publicadas en Italia o Estados Unidos las traducciones hacen que se pierda el sentido narrativo". Tras la presentación, Gómez Aguilar, por su parte, acudió al pabellón de Baleares donde conversó con otros autores como Max, Pere Joan o Bartomeu Seguí y se encontró con Milo Manara, a quien el exministro dedicó una caricatura del presidente Rodríguez Zapatero.
Más o menos al mismo tiempo, en Glénat, Purita Campos atendía a una inagotable fila de jovencitas y jovencitos, que se apiñaban ansiosos por conseguir su dedicatoria para alguno de los álbumes de sus series “Esther”, “Gina” o “Jano”. Repito, un auténtico gentío juvenil (y no tan juvenil).
Comenzamos entonces a deambular por el Salón, donde un amplio surtido de camisetas, muñecos, estatuillas y otros fetiches se exponían para su venta, mientras una animadora, hombros, ombligo y muslos al aire, cubierta con un biquini peludo, híbrido de Prehistoria y de Marsupilamix, repartía folletos de propaganda. Algunos stands ofertaban ediciones de “Sim City” de Frank Miller a precios especiales o vendían tebeos a precios no tan baratos ni asequibles: antiguos ejemplares del “TBO”, “Pulgarcito”, “Joyas Literarias Juveniles”, “Pumby”, “Jaimito”, “El Jabato”, “El Corsario de Hierro”, etcétera. Poco a poco el Salón se iba espesando en géneros y visitantes. Especialmente llamativo, por colorido, tamaño, iluminación y novedades resultaba el stand de Norma Comics, repleto de pósters con sus personajes más conspicuos. Random House Mondadori exhibía dos enormes hospicianos de Carlos Giménez, ¡esos ojos, esas miradas!, mientras que Ediciones B se centraba en el tradicional Capitán Trueno con espada y escudo. Panini Comics forraba su puesto con cartelones de su historia “Del tebeo al manga” y Ediciones La Cúpula también atendía a un buen número de visitantes. Sin duda, uno de los mayores centros de atención estaba en “El Jueves”, que había reproducido a tamaño natural, su famosa portada censurada el pasado verano, dejando hábiles los huecos de las cabezas para que los visitantes que lo deseasen, inmortalizaran posados fotográficos. Ediciones de Ponent-Futurama, Aleta Ediciones y Astiberri, esta última con preferente atención a los álbumes “Arrugas”, “RG” o “La Tempestad” también congregaban un buen número de visitantes. Comentario aparte merece Planeta DeAgostini, con dibujo gigante de Horacio Altuna en uno de sus paneles, que presentaba un stand repleto de medidas de seguridad, gobernado por los “V de Vendetta” y “Watchmen” de Allan Moore, álbumes de Manara, “La Cosa Nostra” de Chauvel y Le Saëc, Superman, Batman y otros superhéroes.
Mientras en el Taller de Cómic se impartía una clase magistral de Diego Olmos sobre la iniciación y técnica del aerógrafo, por último, en nuestra visita le llegó el turno a las exposiciones. Diseminadas por el Salón, andaban las de Mundobardín, Héroex, Mortadelo y Filemón – con una buena reproducción de ambos personajes junto a la entrada –, David Rubín, Massagran y Concursos. Sin embargo, las de “Viñetas censuradas”, muy interesante a pesar de su brevedad, Miguelanxo Prado, Manara-Giardino-Golden-Mundet-Scafati y El laberinto de DDT, ocupaban un espacio apartado, teóricamente destinado ad hoc. Sin embargo, parecían haber sido dejadas caer allí sin más, protegidas por rejas de obra, con lo que aquel escenario ofrecía un aspecto deslavazado, que deslucía los interesantes fondos exhibidos.
En resumen, visitar el Salón Internacional del Cómic de Barcelona, en su 26ª edición ha constituido un ejercicio completamente saludable, además de una cita ya inexcusable, anual y obligatoria, mejorable en algunos aspectos. Unos meramente funcionales (en muy pocos stands disponían de venta por tarjeta de crédito, lo que ha frustrado, me consta, no pocas ventas) y otros más bien del entorno: es evidente que el suelo del pabellón donde se aloja el Salón, completamente recubierto por huellas de pintura y adhesivos, procedentes de otras exposiciones que allí se celebran, debería presentar un aspecto más cuidado.
Y ahora, cuando el Salón ha cerrado ya sus puertas, llega la hora de las cifras: del número de asistentes, 100.000 según nota de prensa de FICOMIC; del volumen de ventas; de los autores presentes y firmantes; de los editores, etcétera. En una palabra, el momento de las valoraciones y balances. Un balance positivo desde nuestro punto de vista, aunque con reparos.
PREMIOS DE LA 26ª EDICIÓN DEL SALÓN INTERNACIONAL
El mismo viernes por la noche, se fallaron los premios con dotación económica del Salón, que este año han recaído en los siguientes autores y obras:
- Gran Premio del Saló, en reconocimiento a toda una trayectoria profesional: Pasqual Ferry (Barcelona, 1961)
- Premio a la Mejor Obra Extranjera publicada en España en 2007: S, de Gipi (Sins Entido).
- Premio a la Mejor Obra de autor español 2007: Arrugas, de Paco Roca (Astiberri).
- Premio al Mejor Guión de autor español 2007: Arrugas, de Paco Roca (Astiberri).
- Premio al Mejor Dibujo de autor español 2007: Jazz Maynard I: Home Sweet Home, de Roger Ibáñez (Diábolo Ediciones).
- Premio Josep Toutain al autor revelación 2007: Carlos Areces (Carlös).
- Premio a la Mejor Revista española 2007: El Manglar.
- Premio al Mejor Fanzine español 2007: Fanzine Enfermo.
- Premio a la Divulgación del Cómic: Manuel Darias.
Igualmente se fallaron los premios otorgados por votación popular, sin dotación económica alguna, que han sido los siguientes:
- Premio a la Mejor Obra Extranjera publicada en España en 2007: S, de Gipi (Sins Entido),
- Premio a la Mejor Obra de autor español 2007: Pere Pérez, Guerreros Urbanos: Tormenta de ostias (Dolmen).
- Premio al Mejor Guión de autor español 2007: Antonio Seijas, Un hombre feliz (Ediciones De Ponent).
- Premio al Mejor Dibujo de autor español 2007: Alberto Vázquez, El Evangelio de Judas (Astiberri) - Premio al autor revelación 2007: Pere Pérez.
- Premio a la Mejor Revista española 2007: Retranca.
- Premio al Mejor Fanzine español 2007: Ojo de Pez.
- Premio a la Divulgación del Cómic: Yexus.
__________________________________________ Hermezo
(Publicado en SIGLO XXI, 21/04/08)
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21 Abril 2008
Paco Roca: "Dudaba de que una historia sobre el aburrimiento no fuera aburrida"

Los profesionales del tebeo han decidido que el álbum 'Arrugas', una historia sobre la vejez, ha sido la mejor obra española editada en 2007
Paco Roca tiene 38 años, es valenciano y dibuja tebeos. Es un hombre pequeñito, delgado, de gran sonrisa y ojos desbordantes. Pero Roca es un existencialista disfrazado de tipo cotidiano. Sus historias, en muchos casos de hombres solos, abordan la intimidad reflexiva con emoción y un trazo limpio de exageración ni drama.
Este fin de semana se ha llevado dos premios en el Saló del Cómic de Barcelona, la cita más importante para los aficionados al tebeo, ambos por su obra Arrugas (Astiberri), uno por su guión y otro por el álbum en conjunto. Feliz y exultante, ya de regreso a casa, se vuelca en los lapiceros para seguir despachando encargos que se han quedado pendientes.
¿Pensaste que un libro sobre personas mayores y de un autor que en principio parecía minoritario como tú, podría llevarse dos premios tan importantes en el Saló?
La verdad es que el éxito de Arrugas ha sido más de lo que pudiera haber pensado en un primer momento. Cuando empece a trabajar en el álbum la gente me preguntaba de qué iba Arrugas así que les hacía un pequeño resumen: "más o menos va de un anciano que llega a una residencia de ancianos y vamos viendo lo aburrida que es la vida allí". Todos se quedaban bastante fríos al contarles esto. Así que el tiempo que duró la realización del álbum estuve bastante inseguro de que una historia sobre el aburrimiento no fuera aburrida y pudiese interesar a alguien. Arrugas se editó primero en Francia y funcionó muy bien y se reeditó, con lo cual ya pude dormir más tranquilo. Pensé que quizás en España el mercado era diferente y que podría no funcionar tan bien. Los autores somos siempre unos inseguros. Pero está funcionando tan bien como en Francia. El álbum tuvo muy buenas críticas y además buenas ventas. Y como último han llegado los premios del Salón. Así que todo ha ido de sorpresa en sorpresa.
¿Cómo te llegó la idea para hacer Arrugas?
Es un cúmulo de muchas cosas. Mis padres son mayores y cada vez que voy a comer a su casa me hacen un detallado y minucioso informe de todos sus males y de qué medicamentos están tomando y cómo al tomar estos les producen efectos secundarios que deben contrarrestar con otros medicamentos. Estaba especialmente sensibilizado con el tema de la vejez así que cuando me encargaron la ilustración para el cartel anunciador de un salón del automóvil decidí dibujar unos ancianos entre el montón de personajes que poblaban el cartel...
¿Y qué sucedió?
Cuando la agencia de publicidad que me había encargado el cartel vio los ancianos me hizo quitarlos, decía que los ancianos eran antiestéticos, que la gente no quiere ver ancianos. Y me di cuenta de que era cierto, la publicidad es un reflejo de la sociedad y la sociedad da la espalda a la vejez. A todo esto se une el hecho de que el padre de uno de mis mejores amigos tenía alzheimer y pude ver cómo le afectó está terrible enfermedad. Por todos estos motivos decidí hacer una historia sobre la vejez. Durante algunos meses recopilé anécdotas de mis padres, del padre de mi amigo y visité residencias. Allí hablé con los médicos, enfermeros y con las personas mayores. Quería ante todo que fuese una historia muy real, sin topicos ni sensiblería.
"Los ancianos eran antiestéticos, la gente no quiere ver ancianos"
¿En qué has invertido estos días en Barcelona?
He estado bastante desbordado entre las firmas de Arrugas, las de la reedición El juego lúgubre que ha sacado recientemente Dolmen y los actos oficiales de Ficomic. Apenas me ha dado tiempo de ver alguna exposición que me apetecía mucho ver como las de David Rubín, Max o Giardino. Me he traído algunas cosas que aún no he podido leer. Pero de las lecturas recientes destacaría María y Yo, de Gallardo..
¿Qué hiciste después de la entrega de premios?
Después de zamparnos los canapés de la entrega de premios, nos fuimos a seguir celebrándolo por Barcelona hasta altas horas de la madrugada, con la gente de Astiberri, editores y amigos autores.
¿Algún suceso paranormal?
Quizá lo más paranormal haya sido una persona que vino uno de los días a que le firmase. Lo normal suele ser que el aficionado traiga un estupendo bloc de dibujo con tapa dura, encuadernado en piel o similar en el que va recopilando en sus páginas los dibujos de sus autores favoritos.
Una persona me dio para que le firmara una cutre octavilla que por el reverso se anunciaba una escuela de reguetón y me la quedé por si decido sumergirme en ese mundo
Bueno, pues esta persona que acababa de salir de trabajar y que no le había dado tiempo a pasar a por su cuaderno me dio para que le firmara una cutre octavilla que por el reverso se anunciaba una escuela de reguetón. Le hice el dibujo en una de las hojas de mi bloc y me quede la octavilla de publicidad por si alguna vez decido sumergirme en el mundo del reguetón.
¿Sobre qué va el álbum que estás haciendo para tu editorial en Francia, Delcourt?
Desde hace meses estoy trabajando ya en Las calles de arena. Si todo va bien espero terminarlo para septiembre. Si Arrugas era el álbum de un guionista en el sentido de que visualmente el dibujo está supeditado a contar una historia, un ambiente reducido y personajes sentados hablando, este es el trabajo de un dibujante: muchos cambios de escenario, personajes curiosos, un poco de acción... Necesitaba cambiar de registro. El título hace referencia a un cuento de Borges y la historia trata sobre el destino, sobre si podemos cambiar nuestro destino o no.
(Publicado en ADN, 21/04/08).
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21 Abril 2008
Moebius: "Antes de crear hay que creer"
El autor de 'Teniente Blueberry' y 'El Incal' acaba de conmocionar a Francia con 'XIII' | El genio de la historieta pasó por el Saló del Còmic de Barcelona
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Jean Giraud, más conocido como Moebius, en el Saló del Còmic de Barcelona.
Alberto Estévez | EFE Barcelona
Moebius (Francia, 1938) es un gigante amable y se ríe con la risa de los que aman la vida. Ha venido a nuestro país para participar en el Salón del Cómic de Barcelona, aunque el único símbolo que atestigua que ha salido de la sala de prensa es una chapa de Bardín, el personaje creado por el autor español Max. Acaba de publicar en Francia los últimos volúmenes de XIII, un drama cuyo final ha supuesto en su país, que ama las historietas y a sus autores, una conmoción.
¿Se ve a sí mismo como a un artista?
(Ríe)Bueno, no sé si lo soy.
En su país nadie lo duda.
Lo que pasa en Francia con el mundo del cómic es una situación única en el mundo. Una de las posibles explicaciones se remonta a los años ochenta, con Mitterrand y su ministro de Cultura, Jack Lang, una persona increíble que estaba interesada en todas las artes. El cómic fue una de las cosas por las que más se interesó y los autores jóvenes decidieron aprovechar esta situación. Además había público y editores. El momento, las posibilidades históricas... todo era perfecto.
'XIII' es una obra a la que usted sólo se ha sumado al final. ¿Por qué lo hizo?
Fue una decisión extraña, surrealista, moebiusesca. Lo hice porque XIII era una obra muy bien hecha y muy popular. Piense que tiene una tirada de 500.000 ejemplares, algo realmente increíble. De hecho, hace años que en Francia es así. Con Astérix, por ejemplo, cada tirada es de un millón o dos millones. En mi país, he llegado a ver pisos con el suelo combado por el peso de los tebeos.
Entonces el revuelo sería grande cuando se supo que usted haría el final de 'XIII'. Sí, fue un regalo al lector que ha sido fiel a la historieta durante todos estos años, desde 1984. Hubo secretismo, un blackout informativo impresionante durante un año... todo el mundo preguntaba cómo iba a acabar la historia y quién iba a encargarse de dibujarla. De repente se supo que lo haría yo y el éxito fue enorme. En España se va a publicar dentro de poco.
Como 'Inside Moebius', la obra en la que trabaja ahora. ¿Es una autobiografía?
De entrada, he de decir que la perspectiva minoritaria, aunque es verdad que se va a editar en España. Y no, no es una autobiografía, es más bien como un chiste a propósito de la posición del artista respecto a su obra. Como si las criaturas que ha ido dibujando a lo largo de su vida habitasen en el papel y pidiesen al autor que fuese dibujando cosas para ellos. Lo que ocurre es que lo que dibuja el autor es un fracaso. Dicho así parece complejo, pero prometo que es muy chistoso.
Bueno, es que su obra está llena de humor...
Sí, es la manera de no ser un pesado. Siempre me ha preocupado ser alguien aburrido. Cuando trabajas, como yo, lo fantástico, la ciencia ficción o el western corres el riesgo de sermonear a la gente y ser plomizo. Antes de crear hay que creer: si no crees todo se cae, y hay veces en que esto ocurre porque estás haciendo un coñazo, lo cual es imperdonable.
En Francia he llegado a ver pisos con el suelo combado por el peso de los tebeos
¿Y en qué momento dejó de creer en el cine? Porque ahora ya no se prodiga.
Nunca creí, en realidad (risas). Cuando empezó mi gusto por el cine, para mí ir era un lujo, todo un acontecimiento. Cada película era algo especial. Ahora las pantallas te inundan por todas partes y se pierde este toque. Para mí todo terminó con la muerte de Peckinpah.
Siempre ha dado la sensación de que sus películas y el 'Teniente Blueberry' tenían una especie de diálogo.
La verdad es que sí: hay una influencia de Peckinpah, que me alimenta, que me nutre, pero de manera inconsciente. Sin embargo, hay otro plano consiciente en el que deliberadamente tomo cosas de él.
Esta influencia parece similar a la que tuvo con Alejandro Jodorowsky.
Claro. Conocernos nos impactó. La primera vez que lo vi no sabía quién era y nos cruzamos en una productora. Él se acercó y me dijo: "¿Es usted Moebius? Le estaba buscando. La semana que viene nos vamos a Los Ángeles". Pensé que estaba loco, pero me fui con él y cambió nuestra vidas.
¿Se refiere a la creación conjunta de 'El Incal'?
No es sólo eso. Yo dejé de fumar y de beber y me empapé de espiritualidad. Hacía un western como Teniente Blueberry y me lancé a lo metafísico y lo fantástico. Pero es que Jodorowsky pasó de ser un director de cine de culto, fundador del Movimiento Pánico, a ser guionista de cómics. La verdad es que aquélla fue una época fantástica.
(Publicado en diario ADN, 21/04/08).
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17 Abril 2008
Susana Fortes (Pontevedra) es Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad de Santiago de Compostela y en Historia de América por la de Barcelona. La escritora gallega compagina su trabajo docente en Valencia, ciudad donde reside, con su pasión por la escritura. Consumada articulista (El País, Cartelera Turia) y novelista (Querido Corto Maltés, Las cenizas de la Bounty, Tiernos y traidores, Fronteras de arena, Adiós, muñeca, El amante albanés, El azar de Laura Ulloa y Quattrocento) fue finalista del Premio Planeta en el año 2003.


Susana Fortes, que también se interesa por el mundo del cómic - Corto Maltés fue fuente de inspiración para su novela Querido Corto Maltés -, ha tenido la amabilidad de contestar unas cuantas preguntas para 'El kiosco de Dolan'.
¿El cómic fue una iniciación a la lectura para tí?
Sí, a los 12 años era una devoradora de cómics.
¿Qué comics leías en tu adolescencia?
Leía sobre todo los cómics de Corto Maltés, del dibujante veneciano Hugo Pratt, que entonces se publicaban en la revista Totem, y también Tin-Tín.
Actualmente, ¿todavía cultivas la lectura de cómics?
La verdad es que menos, pero de vez en cuando me divierte releer algún álbum antiguo que tengo en casa.
¿Consideras el cómic un género menor? ¿Hay que desterrar la idea de que el cómic es un género sólo apto para "gente joven"?
En absoluto. Hay cómics que son verdaderas obras maestras.
Escribiste una novela titulada 'Querido Corto Maltés'. ¿qué te llevó a fijarte en este personaje?
Corto Maltés, era un héroe distinto, que no se comportaba según las leyes de la moral, sino según cierta ética novelesca. Un marinero irónico y descreído, con debilidad por las causas perdidas, que va por el mundo por libre, sin pretender dar lecciones a nadie. Además Hugo Pratt lo sitúa en todos los fregados importantes de la primera mitad del siglo XX: la revolución rusa, la primera guerra mundial, la guerra civil española, en la que lucha con las brigadas internacionales...O sea un tipo para perder la cabeza.
¿Has escrito alguna vez algún guión para cómic? ¿Te gustaria hacerlo?
No, no he escrito nunca cómic. Es fundamental dominar el dibujo y para eso hay que ser una artista.
¿Crees que alguna de tus novelas, por ejemplo 'Fronteras de arena', que a mí me fascina, o 'Quattrocento' podría ser trasladada al cómic?
La verdad es que nunca me lo he planteado, pero creo que no sería fácil. El cómic para que funcione debe nacer ya como historieta. Es un género que tiene sus propias leyes y su código.
_____________________________________ Hermezo
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17 Abril 2008
En SIGLO XXI, he publicado hoy un artículo con las principales actividades del Salón del Cómic de Barcelona. Os adjunto el link: http://www.diariosigloxxi.com/texto-diario/mostrar/33277
_____________________________________ Hermezo
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16 Abril 2008
Una muy breve. Paco Roca ha atendido, vía Internet, a las preguntas de los lectores del diario elmundo.es. Para acceder a esta entrevista espontánea, picar aquí: http://www.elmundo.es/encuentros/invitados/2008/04/3007/
_________________________________________ El Kiosquero
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15 Abril 2008
Hace unos días, con motivo de su visita a Valencia para presentar su último libro, Los años del miedo, continuación de Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, tuve la ocasión de entrevistar a Juan Eslava Galán, Arjona (Jaén), 1948, ganador de los premios Planeta (1987), Ateneo de Sevilla (1994) y Fernando Lara (1998) y autor de más de sesenta libros publicados, repartidos entre novelas y ensayos. Aprovechando la coyuntura, no me resistí a preguntarle sobre los cómics. Y éstas fueron sus respuestas.
En algunos lectores de cómics, se observa un cierto complejo de inferioridad, como si se avergonzasen de leer tebeos.
Eso es una tontería. El cómic es un medio de expresión perfectamente válido, tanto como otros.
¿De joven Juan Eslava Galán leía cómics?
Por supuesto. En mi juventud devoraba los tebeos de El Guerrero del Antifaz, que es más antiguo que yo; Toni y Anita, unos aventureros del circo y El cachorro, del que recientemente he conseguido la colección completa, que guardo en mi casa como si se tratase de una reliquia. Con el paso del tiempo, también leí El Capitán Trueno, El Cosaco Verde y Superman, cuando los norteamericanos comenzaron a invadirnos.
¿El cómic fue su iniciación a la lectura?
Fue mi iniciación a la lectura y a la escritura, porque yo me inicié en esto escribiendo cómics y dibujándolos.
O sea que en su época juvenil, ¿el cómic gozaba de buena salud?
El cómic desempeñó un papel absolutamente fundamental en la formación de los españoles de mi generación, especialmente en el desarrollo de nuestros sueños. El cómic fue importantísimo para nosotros, un componente vital.
________________________________________ Hermezo
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