Logo de La Coctelera

El Neumococo Chochiflán

Pon el dedo en la llaga si es necesario... pero no lo retuerzas.

Categoría: SAGA JURFENDU

29 Marzo 2006

CRÓNICAS ARQUEOLÓGICAS DE AYERCH JURFENDU

Edición revisada.

Poco antes de ingresar en prisión, mi editor me pidió que escribiera una introducción para la inminente aparición de una edición revisada de la famosa obra "La Historia y Yo: Una aproximación a la incongruencia" del sin par historiador Ayerch Jurfendu. La gran sorpresa que supuso la aparición de este libro sólo es comparable a la que se llevó el doctor Livingstone cuando encontró a su mujer haciendo manitas con un pelícano en la bañera de un motel de Las Vegas. Su principal novedad radica en que Jurfendu escribió su particular visión de la Historia en forma de diario. De esta manera el lector entra en contacto con la ardua labor investigadora del historiador. Alguien dijo en cierta ocasión que este diario era "la Historia en ropa interior". No podría estar más de acuerdo con ese alguien (aunque discrepamos seriamente acerca del color del liguero).

Se discute mucho sobre los cambiantes estados de humor del profesor Jurfendu durante la elaboración de este texto. Es sobradamente conocido el hecho de que atravesaba una profunda depresión tras su ruptura sentimental con Ebceiart Zpeer. Esta mujer continúa siendo un misterio para los estudiosos de Ayerch. Desconocemos su procedencia y si heredó el nombre de su familia o se trataba de un pseudónimo obviamente desafortunado. Se sabe que ambos habían coincidido una noche en la representación de una comedia griega (aunque en teatros distintos). A partir de ese momento mantuvieron una breve pero intensa relación que hizo muy feliz a Jurfendu. Se trata sin lugar a dudas de la etapa más creativa del profesor, ya que durante ella no escribió ni una sola línea. Gran parte de la doctrina considera que la ruptura antes mencionada es responsable del estilo nervioso y de escaso valor literario que abunda en la obra. Unos cuantos autores, sin embargo, opinan exactamente igual (sin duda con el mero propósito de llamar la atención).

De cualquier manera, y en la esperanza de que el lector sabrá valorar dichos altibajos estilísticos por sí mismo, presentamos en estas páginas un anticipo de lo que nos puede deparar esta nueva edición.

Al Itosis Múltiple,

Catedrático de Historia de la Estación de Autobuses de Oxford.

19 de Julio: Proseguimos con las excavaciones en el Valle de los Reyes. Hemos optado por girar en la quinta momia de la izquierda. La excitación es grande y presiento que nos hallamos en la antesala de un hallazgo de grandes proporciones. Esta premonición nos mantiene pletóricos de fuerzas, aunque ayer el profesor Hopskins fue hallado ebrio invitando a cenar a mi camello (y teniendo en cuenta que no era más de mediodía, temo que no podamos contar en exceso con su antaño preclaro cerebro).

Ebceiart sigue sin contestar a mis cartas. Supongo que está demasiado atareada preparando nuestra boda. Además el servicio de correos en este país deja mucho que desear. Es curioso cuánto me acuerdo de ella al observar las dunas. Debo llevar un gorro más a menudo...

22 de Julio: La excavación prosigue infructuosamente. Aún no hay resultados y estoy considerando volver a dedicarme por entero al estudio del siglo XIX. Creo que yo no he nacido para ejercer la arqueología. Es demasiado polvorienta para mi gusto y yo padezco alergia a las pirámides. Además, empiezo a tener serias dudas sobre la doble intención de mi criado Hachib cuando me dijo que el verano era la época ideal para acudir al Valle. ¡Rata vengativa! En fin... se lo descontaré del sueldo. Lo único que mantiene mis esperanzas es que no creo que tarde en llegar una carta de Ebce.

28 de Julio: ¡Por fin se ha producido el gran hallazgo que todos esperábamos! Hemos encontrado un inmenso camión cisterna en las proximidades del sarcófago de Ptolomeo IV. A pesar de ello, la alegría general se tornó decepción cuando un egipcio afirmó que aquella pieza que creíamos única tenía como máximo treinta años de antigüedad y nos pidió que le permitiéramos venderla en el zoco. Mis dudas aumentan casi tan rápidamente como la erupción cutánea que padezco desde que llegué a este infausto lugar.

Empiezo a preocuparme por Ebce. ¿Le habrá ocurrido algún percance? No consigo apartarla de mi pensamiento. Por si fuera poco, el profesor Hopskins se ha fugado con mi camello y se rumorea que le ha montado un pisito en la Costa Azul.

4 de Agosto: Mis fuerzas están a punto de extinguirse por completo. A la vista de los hechos -o más bien de la ausencia de hechos en lo que a descubrimientos se refiere-he tomado la determinación de comenzar mi tratado histórico sobre el Antiguo Egipto basándome en las escasas pistas de que dispongo y en mi infalible intuición.

Creo que empezaré por narrar la inédita relación entre Cleopatra VI y el Mariscal de Campo Rommel. En mi opinión, Cleopatra nunca se recuperó del insulto a ella dirigido por Napoleón cuando, tras ser recibido en audiencia pública por la reina y en presencia de sus tropas, este la señaló diciendo algo así como: "Ante vosotros, dos mil años os contemplan". De todos modos, no debemos hacer mucho caso de esta aseveración típicamente napoleónica ya que, como todos sabemos, este gran estratega procedía de Córdoba. ¿O era Pittsburgh?... ¡Bueno! El caso es que, desesperada, Cleopatra ofreció a Rommel su ayuda, sus encantos sexuales y un moldeador último modelo que había heredado de Alejandro Magno. El Mariscal aceptó el aparato encantado, pero escandalizó a toda la corte cuando intentó utilizarlo por vía anal. (Para mayor información sobre este punto, confrontar "Rommel: Fetichismo y Gastronomía" del mismo autor -N. del T).

Finalmente, tras numerosas decepciones amorosas, Cleopatra decidió cambiar de identidad y huir a otro país. Lo último que se supo de ella fue que se hacía llamar Manolo y que se dedicaba al contrabando de serpientes light en Melilla. Rommel, por su parte, intentó hacerle un moldeado explosivo al Führer. Este encontró la idea tan divertida que procuró enviar al Mariscal a practicar tales habilidades ante un pelotón de fusilamiento. Ante el poder de convicción de Hitler, Rommel decidió abandonar su afición al mus definitivamente.

9 de Agosto: Hace más de un mes que no pagamos a los exploradores locales que habíamos contratado y estos, diligentemente, se han encargado de recordárselo al profesor Higgins. El bueno de Higgins acudió, en consecuencia, a sus propias exequias con todos nosotros. Debo decir que presentaba un magnífico aspecto (con la posible excepción del enorme pico que llevaba incrustado en el cráneo y que dificultó enormemente la adopción de una postura decorosa en el féretro).

He pedido a algunos antiguos colegas europeos que me envíen información sobre mi amada Ebce. Sin embargo, por el momento todo lo que he recibido de ellos es un cúmulo de comentarios hilarantes referentes a un par de protuberancias en mi cabeza que no alcanzo a comprender.

Mi erupción cutánea está empeorando por momentos. Cada día me asemejo más a la "Galatea de Esferas" de Dalí. Un curandero de El Cairo me ha vendido a precio de saldo unos botes excelentes de oxígeno envasado al vacío que, según aseguraba, son maravillosos para remediar mis males. Pero aún no presento mejoría alguna.

15 de Agosto: Hoy he sido informado de la dolorosa verdad. ¡Ebce me engaña! Su profesor de dicción me ha enviado una delirante misiva en la que relata sus esfuerzos para lograr que Ebce pudiera vocalizar con un enorme pepino en la garganta. Y acto seguido me informa de que ambos se han casado el pasado jueves. ¡Así, sin más! Me siento morir...

He anunciado mi marcha al resto de componentes de la expedición. Pero, teniendo en cuenta que soy el único miembro que aún permanece en Egipto, la noticia no parece haberles perturbado en exceso

Nunca debí embarcarme en esta maldita experiencia.

20 de Agosto: ¡Increíble! Hace dos días, sumido en la más profunda de las desesperaciones, intenté suicidarme con una bomba de relojería que yo mismo había preparado. Al encender la mecha, me quemé el dedo con tal intensidad que arrojé el artefacto unos quinientos metros más allá. Su explosión reveló el mayor yacimiento arqueológico jamás encontrado. Expertos de todo el planeta han acudido hasta aquí sorprendidos con todos los objetos preciosos hallados. Les llama la atención especialmente un antiquísimo ropaje con una inscripción escrita en un lenguaje desconocido cuyos caracteres configuran dos palabras: "Elvis Presley". Parece estar elaborado con un material similar a las lentejuelas.

Súbitamente soy famoso y aclamado en todo el mundo. Las condecoraciones me llueven por los cuatro costados y las mujeres consideran que mi erupción cutánea es de lo más atractiva e interesante. Incluso he recibido una invitación a una fiesta que celebra mi antiguo camello (ahora llamado señora Hopskins).

Esta tarde he dado una rueda de prensa con cobertura mundial. A la pregunta -formulada por el insigne periodista Pierre Defoto, de la prestigiosa publicación Hogar y Cactus- acerca de cuál era el secreto de mi gran éxito he respondido con mi aplomo característico: "La perseverancia. En ningún momento he dudado que lograría mis objetivos. No he pensado en ninguna otra cosa hasta hallar el yacimiento." Acto seguido el improvisado auditorio prorrumpió en aplausos ante mis sinceras declaraciones.

Decididamente soy un gran tipo.

servido por Neumococo sin comentarios compártelo favorito

29 Marzo 2006

BREVE COMENTARIO A UN TEXTO FUNDAMENTAL DE DRAPLOKE JURFENDU

Por Pierre Defoto

<<Treforzias lepuf drasvoña talique. ¡Uh sihtro kara Perzuwth travise...! Flo, Flo...ezquiter dre aeranz mondokolo cuzpla bakorite. Grabadu micior poserra dre flasto. Lepuf travise. Voc tirti panuplo garzt laciol flasto prus flasto (enfornico triviloque).

Trivi dre elezcumt prus aeranz asplanda lef willibastrofecia sistarsis omsala. Perzuwth bacorite, bacorite Perzuwth. Quadrop verstri psilote liteco pursi locinefu>>.

Draploke Jurfendu

La interpretación de esta famosa cita del doctor Jurfendu es tan amplia como grande era la verruga de su nariz. Por lo tanto mi intención en este articulo es la simple aclaración de ciertos puntos oscuros (de las comas oscuras hablaré más adelante) en esta teoría. Puntos que proceden de una errónea consideración de la doctrina (acostumbrada a pensadores mediocres mucho más digeribles desde su obsoleto punto de vista) como consecuencia de la infame influencia de la tristemente famosa leyenda fucsia surgida en torno a la figura del insigne maestro.

Ante todo, queda clara en este texto la sincera admiración que Jurfendu siempre profesó por Perzuwth. De hecho es vox populi que en vida de Perzuwth, Jurfendu (a excepción de los días 32 de cada mes a partir de 1928, en que jugaba a las muñecas con Hoover), le untaba diariamente las orejas con ketchup, con sus propias manos. (Detalle que tanto Perzuwth como la lavandería municipal de Leipzig agradecieron infinitamente.) Cuentan las malas lenguas que durante una estancia de ambos en Niza en el otoño de 1892, se toparon con Edvard Munch, que se baso en su reacción al ver a Perzuwth para pintar el más famoso de sus motivos: El Grito. En unas notas de la época, halladas por don Claudio Sánchez Albornoz en una bodeguilla de Noruega, el propio Munch recuerda esta situación: <<Iba caminando con dos amigos por el paseo -el sol se ponía- el cielo se volvió de pronto rojo -yo me paré- cansando me apoyé en una baranda y los vi - sobre la ciudad y el fiordo azul oscuro no veía sino ketchup, sangre y lenguas de fuego -mis amigos continuaban su marcha y yo seguía detenido en el mismo lugar temblando de miedo y de diarrea mental -y sentía que un alarido infinito penetraba toda la naturaleza-. Mas tarde comprendí que unos muchachos lo habían provocado al darle un balonazo fortuito a un tenor local en sus partes más íntimas.>>

En cierta ocasión, interrogado sobre el destete precoz de la ovejas camboyanas, Jurfendu respondió utilizando la famosa interjección "¿eh?", que Perzuwth propugnaba con frecuencia en sus manifiestos (sobre todo a partir de su incipiente sordera producida por la explosión de un mosquito caucasiano que sobrevolaba su pabellón auditivo.)

Pero adentrémonos en las lagunas de la teoría jurfenduana. El verdadero nudo de la cita que nos ocupa es el celebre fragmento: <<Trivi dre elezcumt prus aeranz asplanda lef willibastrofecia sistarsis omsala.>> que provocó tal consternación el año de su publicación (1929), que incluso se produjeron trastornos en Wall Street (parece ser que, afortunadamente, sin consecuencias graves.)

La comprensión de este fragmento se basa en los dos pilares básicos de la filosofía jurfenduana:

1. La extrapolación catártica de la vanagloria en los crustáceos y su relación intrínseca con la crisis financiera del mercado bursátil de Villamastuerzo del Morrazo de Arriba y sus aledaños históricos más pintorescos e infravalorados.

Es sintomático el hecho de que ninguno de los discípulos de Jurfendu se atreviera a discutir los puntos débiles (por otra parte escasos) de este postulado. Ello se debe fundamentalmente a que nunca llegaron a encontrar el más mínimo sentido en el mismo.

Hay que recordar que Jurfendu desarrolló esta idea tras una indigestión de Testigos de Jehová que sufrió durante un safari en Calatayud. Luego las connotaciones ateas de sus razonamientos son escandalosamente evidentes y comprensibles. (Como pone de manifiesto su libro titulado "144.000 razones para preferir ser un hermafrodita en paro a llevar una plaquita negra en el bolsillo izquierdo de la camisa")

¿Implica esto que los crustáceos que se vanaglorian son ateos siempre y cuando se extrapole catárticamente esa característica? No necesariamente, puesto que la verdadera implicación clave en este postulado es la irónica referencia ejemplificadora a los cangrejos como crustáceos-tipo. (Recuérdese que caminan hacia atrás). Luego para Jurfendu, los cangrejos, no sólo pueden ser religiosos si les viene en gana, sino que además resultan indigestos si se ingieren en cantidades superiores a cuatro toneladas diarias. El hecho de que no todos los cangrejos sean rojos explica por qué los que no lo son, lejos de avergonzarse de caminar hacia atrás, se enorgullecen de semejante estupidez aún no teniendo poder adquisitivo suficiente para adquirir un retrovisor en el rastro. A partir de ahí sus acciones carecen de valor. Así que todos los accionistas pretenden venderlas, y estando su sede en los ríos que circunvalan desde hace siglos el pueblo de Villamastuerzo del Morrazo de Arriba (que obviamente está sobre un islote por tal motivo) la crisis financiera de su mercado bursátil de los jueves es inevitable. Entretanto, los cangrejos ya han abandonado el lugar para cuando comienza la catástrofe financiara y se las dan de avezados por haber escapado a tiempo. Como consecuencia, se manifiesta en ellos la vanagloria a la que el gran maestro hacía referencia y queda aclarada esta parte de su teoría.

2. La Willibastrofecia y sus derivados.

¡He aquí la gran obra maestra del razonamiento jurfenduano! Sin lugar a dudas la tesis de la willibastrofecia es el mayor avance filosófico y científico del siglo XX (Hoy en día sabemos a ciencia cierta que cuando Nietzche se enteró de este hecho irrefutable prefirió morirse en 1900 antes que soportar tal humillación).

La inmensa densidad de este tema (que francamente, es difícil que llegue a explicarse jamás en su totalidad y que suele utilizarse en los más modernos tratamientos del insomnio) me ha llevado a Alaska en tres ocasiones, a una botella de whisky en mas de cien ocasiones y a una ninfómana especializada en Jurfendu en una inolvidable ocasión, pero sobre todo me ha inducido a resumirlo todo lo posible, limitándome a resaltar lo que para mí resulta fundamental como si se tratara de un paisaje impresionista que tuviera su origen en la percepción momentánea de una escena entendida como símbolo de la existencia humana.

El resultado de mi síntesis queda expresado de la siguiente manera:

"?... !"

lo que dada su espectacular concisión y colosal dualidad me hará ganar la chochona en la próxima tómbola del barrio.

El próximo mes les hablaré de si Jurfendu consideraba más ético el pepperoni o un ukelele hecho en Segovia.

Pierre Defoto.
Cuñado del director de esta editorial.

servido por Neumococo sin comentarios compártelo favorito


Sobre mí

Avatar de Neumococo

El Neumococo Chochiflán

Madrid, España
ver perfil »
contacto »
Sólo hay una cosa que me moleste más que no ser tomado en serio: que me tomen demasiado en serio. Y sí, ahora me encuentro mucho mejor que cuando se hizo esta foto, pero gracias por preocuparte.

Enlaces

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera