DESCUIDANDO LA HACIENDA

- Aquí tiene, procure no derramar nada por fuera, por favor. Si lo requiere, hay revistas “especializadas” en la cajonera que hay bajo el diván.
Defoto comprobó su propia cara de estupefacción en el espejo y acertó a decir:
- ¿Perdón? ¿Qué se supone que debo hacer con esto?
- ¿Me está usted tomando el pelo? –respondió, levemente airada, la funcionaria. Luego, al ver el rostro de Pierre, comprendió que la pregunta iba en serio.
- ¿Usted qué cree? ¡Eyacular! Para eso le hemos llamado ¿no?
Esta vez, Defoto si que no podía dar crédito a sus oídos.
- ¿Desde cuando la Agencia Tributaria es un banco de semen?
- Vamos a ver… ¿A usted no le han explicado nada o qué?
- No. Yo sólo vine porque recibí una notifica…
Por toda respuesta, la funcionaria abandonó la habitación haciendo un gesto con la cabeza para que Defoto la acompañase. De nuevo en la sala contigua, le invitó a sentarse mientras consultaba su expediente ante el ordenador.
- ¿Su nombre es Pierre Defoto?
- Sí, soy el mítico reportero de la revis…
- ¡Joder! Sí, “Hogar y Cactus”. De acuerdo. Es la enésima vez que dice usted eso en este puto "blog". Responda sencillamente a las preguntas y no me cabree… ¿estamos?
- Yo prefiero llamarlo “cuaderno de bitácora”. “Blog” suena tan imperso…
- ¡¿Estamos?!
- Estamos, estamos.
- Bien – la funcionaria tomó aire antes de continuar, como si invocara a la paciencia desde su pequeño cubículo físico y mental- Según tenemos entendido, usted mantiene relaciones sexuales con una extranjera.
- Oh, es mucho más que eso. Nosotros est… ¡Oiga! ¿Y a usted qué le importa? Es mi vida privada.
- Créame, a mí me importa una mierda su vida privada. Pero al Estado le incumbe. Y el Estado somos todos.
Entre la sorpresa y la curiosidad, Pierre se animó a preguntar:
- ¿Cuántos son todos exactamente?
-¿Y eso a qué viene ahora?
- Bueno, yo… sencillamente me gustaría saber cuánta gente se entera de a quién me estoy follan…
-¡Señor Defoto! -tronó la funcionaria- Mi paciencia tiene un límite… ¿Se está usted folland… digoooo… mantiene usted relaciones con una extranjera, sí o no?
- Será extranjera para usted. Para mí es como mi propio hogar. Y no todo es folleteo, ¿eh? Hay mucho más...
- ¡Responda a la puta pregunta, cenutrio!
- Sí, si… relájese. ¿Venden valium aquí? Si quiere le compro uno. La veo altera…
-¡Cállese! ¿Usted se ha creído que esto es una farmacia?
-¡Coño! Yo que sé… Como se dona semen…
La funcionaria decidió coger el toro por los cuernos y acabar cuanto antes con el absurdo compromiso que había adquirido con tan petulante contribuyente.
- Mire, se lo voy a explicar rápidamente. Usted le debe semen al Estado, ¿se entera? Es parte de sus impuestos.
-¡No jodas!
- Con usted ni aunque me atasen, gilipollas. Si vuelve a faltarme al respeto le corto lo poquito que le cuelga.
- Me callo
- Hace bien. La cuestión es que está usted desperdigando alegremente bienes nacionales en territorio foráneo.
Defoto cada vez comprendía menos.
- Oiga, sin ánimo de ofender. ¿Qué es lo que ha dicho que estoy haciendo? Es que no me entero.
- ¡Que está usted corriéndose alegremente en, sobre, dentro, alrededor y/o debajo del cuerpo de una sudaca, cojoneeeeees!
- ¿A usted quién le enseño las preposiciones, señorita? ¿Coco el de Barrio Sésamo? Muy mal ¿eh? Le sobra…
-¡Soy señora! Y me está usted inflando los ovarios…
Pierre intentó ser prudente.
- No se preocupe. No volveré a… Tengo pastillas de esas para la aerofagia en mi maletín. Si quiere le deshincho los… -la mirada de la funcionaria atravesó a Defoto de lado a lado- Así que señora, je, je… ¿Y tiene usted críos? ¿Pequeñitos quizá?
El bufido se escuchó a varios años luz de distancia.
-¡Basta! La cuestión es que usted debe donar al menos un cuarenta por ciento de las emisiones que deposita en propiedades extranjeras.
- ¿Y eso cuánto se supone que es?
- Bueno, este no es un país totalitario. No le espiamos para saber cuántas veces… Digamos queee... no le espiamos tanto ¡vaya! Dejémoslo así. O sea, que nos atenemos a la media de tres veces por semana. Eso hace un total de…
- Tres veces por semana lo hará usted, frígida de… Es decir... que me niego, ¡coño!
- Está usted incurriendo en desobediencia civil y en fraude fiscal –dijo la funcionaria sin pestañear.
- ¡Pues me largo de aquí alegremente, porque me sale del fraude! –resolvió Pierre levantándose y dirigiéndose hacia la puerta.
La funcionaria cambió súbitamente de actitud e intentó quemar una última nave.
- ¿Dónde está su sentimiento patriótico? ¿Qué va a ser de la unidad nacional? Con tanto inmigrante, sus hijos serán unos delincuentes callejeros e ignorantes como todos los latinos. Hablarán como en una puta telenovela barata. ¡En espanglish, además!
Defoto se volvió una última vez hacia la funcionaria. La seguridad había vuelto a formar parte de su tejido nervioso.
- Mis hijos, si me da la gana de tenerlos, hablarán como Cortazar, como Borges, como Rulfo, como Fuentes, como Gallegos, Como Bryce Echenique, como Julio Ramón Ribeyro, como Martí, como Benedetti, como Gabo y como tantos otros –españoles también, no crea- que, al contrario que usted, persiguen sus sueños sin importarles el coste. Prefiero eso mil veces a que vegeten tras una mesa, de nueve a cinco, esperando un cheque a fin de mes pagado por ese Estado que tan interesado está en saber con quién me acuesto. ¡Métase la “unidad nacional” y su espanglish por el “blog”!
- Desde este momento es usted un prófugo de la justicia. Ya me encargaré yo de ello –añadió la funcionaria con un profundo odio y rencor.
Por toda respuesta, Pierre Defoto (¿hemos dicho ya que es el insigne colaborador de la prestigiosa publicación “Hogar y Cactus"? Ah, ¿sí?) dio un portazo y abandonó el edificio.
Una vez en la calle, tomó aliento y, abriendo su teléfono móvil, marcó un número de memoria.
- ¿Cariño? Sí, soy yo. Tengo una buena noticia y una mala… sí… la mala es que soy un fugitivo… sí, como lo oyes… Hacienda. Ya te contaré… Tendré que enviar mis artículos por correo electrónico… No te preocupes… ya hablaré yo con el redactor jef… ¿Qué? ¿Qué cuál es la buena noticia? La buena es que… toda esta situación…esto de huir y tal… sí… en fin que… vamos… cómo te diría… ¡me pone cachondo!

=La Fulana= dijo
¿Nos conocemos? Salute!
29 Marzo 2006 | 08:43 PM