DISTRACCIÓN

- Levanta un poco más la cadera. Si estuvieras más cachonda no te dolería. ¿Qué te ha dicho? ¿Va todo bien?
- Quiere que vayamos el martes de la semana que viene. Y si tú usaras más a menudo la lengua, estaría más lubricada. Así está mejor. Métemela más adentro. Dijo: “el chico sufre un serio déficit de atención” o algo así.
- Profesores… Siempre metiéndose donde no les llaman. Tu hijo no será una lumbrera, pero no es ningún subnormal. Date la vuelta. Quiero correrme en tu culo.
- No se dice “subnormal”. Es “deficiente mental” o… -ponme un poco más de lubricante en la entrada, ¿quieres?- “retrasado”. Luego dirás “subnormal” con el tutor delante y creerá que somos un par de paletos.
- No pienso ir el próximo martes. Tengo partida.
- ¡Joder Ricardo! ¿Es más importante la partida que tu hijo?
- Ya había quedado y son mis mejores colegas. A José no lo veo desde hace cinco años. Yo no te digo nada cuando vas al teatro con tus amigas. Sigue moviéndote así, eso es. Seguro que no es para tanto. Si se pone muy pesado ya iré la próxima vez, ¿vale? Uuuuf, estoy a punto...
- No te pares... Rómpeme el culo, cabrón. Al final, yo soy la única que se preocupa de Pedro. Podías quedar con José para ir a cenar el viernes.
- Se marcha el miércoles. Por eso adelantamos la partida esta semana. Dale, sácamelo todo.
- ¿Quieres que vayamos a cenar de todos modos?
- Vale, el viernes salgo antes del curro. Me voy a correr ya. No aguanto... más.
- Me encanta sentir tu leche caliente. Descárgate. Muuuuy bien. ¿Vamos al Da Nicola?
- No puedo… aparcar en el centro –tómalaaaa- un viernes… por la noche… Luego las multas las… pago yo.
- No, no la saques aún. Vacíala toda. ¿Vamos a Casa Luis, entonces?
- Sí, sí… me parece bien.
- ¿Qué tal estás? Te noto agotado.
- Es esta puta vida sedentaria que llevo. Debería ir a correr por las mañanas, como el vecino de abajo.
- ¿Tú corriendo? No me hagas reír. Como no sea en un banco rodante... No te levantes todavía. Quiero decirte algo. Mírame a los ojos, para variar.
- Tú dirás.
- Te quiero. Eres lo más maravilloso que me ha pasado en la vida.
-¡Mierda Elena! ¿A qué viene eso ahora? Sabes que me jode que me distraigas cuando hacemos el amor. ¿Eres incapaz de callarte la puta boca por una vez?
- Lo siento, se me ha escapado.
- ¡Ya me has jodido la noche, hostia!
El portazo siguió resonando largo rato en las paredes desnudas del dormitorio.

Hippiegirl dijo
Una historia, probablemente común, de muchos matrimonios...lamentablemente.
26 Abril 2006 | 10:00 PM