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El Neumococo Chochiflán

Pon el dedo en la llaga si es necesario... pero no lo retuerzas.

15 Mayo 2006

160

80 km/hora

Al principio sólo fue un flirteo sin importancia. Ella no era especialmente guapa, pero halagaba su vanidad. Ya no era ningún crío. Le sentaba bien saberse deseado por una compañera que aún no había alcanzado la cuarentena.

El juego comenzó a interesarle al segundo mes. Pasaba la mayor parte del día fuera de casa. Una canita al aire no perjudicaría a nadie.

En la fiesta de Navidad ocurrió lo inevitable.

90 km/hora

El resto de sus compañeros guardó silencio. Era una de las normas no escritas de la casa. No entrometerse en los asuntos personales de los demás. En cualquier caso, él procuró mantener todo aquello en secreto.

Un secreto a voces.

¡Maldita sea!

Apretó un poco más el acelerador.

100 km/hora

Continuó haciendo un tortuoso repaso mental a sus errores.

Le embelesaba su manera pícara de mirarlo.

Sentir de nuevo ese hormigueo entre las piernas.

Su pelo mojado contra su pecho.

Su lengua entretenida en devorarle los lóbulos de las orejas.

Su cálido aliento en la nuca...

110 km/hora

¿En qué momento había perdido el control de la situación?

Sus manos temblaban, asiendo el volante con inseguridad.

Nunca había tenido control sobre la situación.

Era un poco tarde para darse cuenta.

120 km/hora

Primero fueron un par de quejas cariñosas. Un "trabajas demasiado", acompañado de caricias intencionadas, que él ni siquiera fue capaz de percibir.

Luego llegaron las miradas esquivas, los sollozos sin sentido, los reproches mudos, el dolor de la certeza que se resiste a serlo, la distancia insalvable...

Él vivió su mentira. apurándola hasta el fondo, hasta que se convirtió en un acto reflejo, en un deber diario, en una carga asumida.

En otra rutina más.

130 km/hora

Hasta sus amigos empezaron a advertirle. Intentaron que abriera los ojos. Que viera lo lejos que todo aquello estaba yendo.

Él recibió sus consejos con una mezcla de incredulidad y orgullo. Insistían en que no les quedaba otra opción.

Habían esperado que él mismo se diera cuenta.

Habían esperado a que él tomara una decisión.

Hasta que alguien la tomó por él.

140 km/hora

Era el momento de más trabajo de la mañana. Ella lo sabía. Podría haber esperado hasta la hora del descanso.

Ciertas cosas no admiten demora.

La llamada fue breve pero intensa. Directa a la yugular.

Lo sabía todo.

Había llegado al punto en que no le importaba lo que él hiciera. Pero aún le importaba su vida.

Las palabras "me voy" sonaron como una sentencia. No estaba dispuesto a subir al cadalso sin luchar. Hizo caso omiso a las amenazas de su supervisor. Cogió las llaves de la furgoneta de reparto más rápida.

Se aferró a la esperanza de los que ya no tienen nada que perder.

150 km/hora

Sus manos dejaron de temblar.

Llegaría a tiempo. Ninguna guagua salía de Agaete antes de media hora.

Aceptaría su culpa. Reconocería su error. Haría valer su verdad. Imploraría, pero manteniéndose sereno y firme.

Su única seguridad era que aún la amaba.

La carretera estaba despejada a esa hora.

Su futuro también.

Había tomado las riendas y no las pensaba soltar. Estaba ya muy cerca.

Pisó a fondo.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

80 pulsaciones/minuto

Sabía que la valla de seguridad estaba rota por aquella altura. Corrió a buen ritmo. Encontró el hueco sin dificultad.

Se encaramó de un salto al borde. Estaba decidido.

Había jurado que no desfallecería

Llevaría a cabo el plan con precisión quirúrgica.

Era importante no mirar antes. Ya tendría tiempo de sobra para verlo todo mientras caía.

Sin embargo, el viento parecía obligarlo a desviar su determinación.

La tentación era demasiado fuerte.

Miró hacia abajo.

90 pulsaciones/minuto

Sintió las fuerzas de atracción y de repulsión a un tiempo.

El vértigo.

Sacó el móvil de su bolsillo derecho. Intentó concentrarse en el pequeño artilugio que de tanto le serviría en su venganza.

A sus pies, el vacío le seguía esperando.

100 pulsaciones/minuto

Miró a su alrededor para confirmar que no había nadie alrededor del puente. Se repitió a sí mismo los motivos que le llevaban a estar allí, al borde de la muerte.

Con apenas dieciséis años, sentía como si hubiera experimentado cuatro vidas. Estaba de vuelta del amor, de la traición, de la vida...

Había dejado de ser un niño como los demás.

Un hombre es el único dueño de su futuro.

110 pulsaciones/minuto

Buscó su número en la agenda del teléfono.

Le temblaba el pulso.

Inspiró profundamente. Probó a cerrar los ojos.

No fue capaz.

Una sensación nueva le recorría la medula espinal.

Reptaba por su espalda, enroscándose en su cuello, adhiriéndose a cada poro de su piel, erizando cada vello, impregnándole de sudor frío e inundándole por dentro.

Era miedo.

120 pulsaciones/minuto

Imaginó su rostro una vez más.

Sus facciones se le antojaban más aniñadas que nunca en este instante. Sin embargo era muy mujer. Era la mujer de su vida.

Lo supo desde el primer segundo en que sus miradas se cruzaron en aquel desvencijado patio de instituto.

Había vencido su timidez. Había dejado de tartamudear delante de las chicas. Estaba preparado cuando ella se le acercó aquella tarde.

Cierto. Ella había tomado la iniciativa. Ella inició los escarceos. Ella lo manejó un poco a su antojo. Al principio, se reía de él.

Pronto dejaría de reir.

130 pulsaciones/minuto

Le costaba recordar los acontecimientos en orden cronológico. La memoria le estaba jugando una mala pasada. Los flashes de momentos felices, eternos, interminables, cruzaban su mente colisionando con la conversación de la noche anterior.

Hasta entonces ella le había enseñado casi todo.
Le había enseñado a besar, a amar, a sonreir...

Le había destrozado el corazón.

Él le enseñaría lo que era un corazón roto.

140 pulsaciones/minuto

En casa nadie podía entenderlo. Ella, en cambio, sabía lo que pensaba sin esfuerzo aparente.

Supo cuando había llegado el momento adecuado. Sus padres habían salido esa mañana. Nadie se enteraría de que habían hecho novillos.

Él estaba realmente nervioso, pero ella lo condujo sabiamente. Lo tranquilizó, le dirigió con dulces palabras, lo arropó con su cuerpo de diosa. Le dejó hacer.

La hizo suya con la pasión del primerizo, pero con la seguridad del experto.

Al menos eso había creído él.

150 pulsaciones/minuto

¿Cómo era posible que encontrara a otra persona?

No existía nadie más. No para él.

No había sobre la faz de la Tierra una traición comparable.

Le haría pagar con creces. Escucharía el sonido de su muerte como si fuera una sentencia.

Volvió a mirar al vacío, con desdén.

Sus manos dejaron de temblar.

Su única seguridad era que aún la amaba.

Allá abajo, el barranco estaba despejado a esa hora.

Su futuro también.

Había tomado las riendas y no las pensaba soltar. Estaba ya muy cerca.

Se dispuso a marcar el número.

Dio un paso hacia adelante.

160 pulsaciones/minuto

El teléfono comenzó a vibrar. Pudo sentirlo en la palma, quemándole como el fuego.

Trastabilló. Perdió pie.

El abismo reclamaba lo que le pertenecía. Su sacrificio no admitía demora.

Era ella, seguro que era ella. Todo había sido una estupidez. Todo se iba a arreglar. Iba a pedirle perdón...

Sintió la fuerza de la gravedad absorviéndole.

No.

¡AHORA NOOOO!

En milésimas de segundo lo vio todo claro, cristalino.

Se había comportado como un bebé. La vida era más importante que una traición. Esa traición podría olvidarse. Ella haría cualquier cosa para que la disculpase.

No estaba dispuesto a caer del cadalso sin luchar.

Se aferró a la esperanza de los que ya no tienen nada que perder.

Tensó sus músculos como los de un atleta.

Arqueó todo su cuerpo hacia atrás en una filigrana casi imposible.

Le arrancó a la suerte una oportunidad. Pataleó en las fauces del abismo y consiguió caer hacia el interior.

Rompió lo poco que quedaba de valla y rodó por la calzada, seguro de sí mismo, sabiéndose a salvo.

Eufórico, levantó la vista.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

160 km/hora

A mitad del Puente de Silva se encontró con el jovencito que rodaba por la carretera.

¿De dónde había salido?

Le miró a los ojos un segundo antes de la colisión.

Dio un volantazo a la derecha con todas sus fuerzas. Clavó el pie en el pedal de freno.

Sintió como la furgoneta, encabritada, pasaba por encima de aquel chico. Casi pudo escuchar como le quebraba las vertebras del cuello.

Antes de poder asimilarlo, se golpeó la cabeza contra el techo mientras el vehículo se despeñaba.

Dicen que, en esos momentos, toda tu vida pasa ante tus ojos.

Comprobó que esa afirmación es gratuita.

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A unos treinta metros del cuerpo inerte del infortunado adolescente, la pantalla de un teléfono móvil parpadeaba anunciando la llegada de un mensaje.

Era una promoción del operador telefónico.

Le regalaban 160 euros gratis en llamadas.

servido por Neumococo 36 comentarios compártelo favorito

36 comentarios · Escribe aquí tu comentario

El palomo miope

El palomo miope dijo

Me gusta de esta historia la tensión que transmite. Felicidades por el paralelismo km/h, pulsaciones/minuto. En realidad, es la vida. La pasión, la duda, el desenfreno, el freno, el amor y la traición: la tragedia. Una tragedia que íntimamente se multiplica a causa de la fría sociedad de consumo. La traición, el dolor y el perdón. Y, al final, ¿qué queda? ¿La esperanza de un reencuentro que permita el olvido?
Un saludo.

15 Mayo 2006 | 04:14 PM

Gatinha

Gatinha dijo

Este es uno de esos blogs en los que no sé muy bien que comentar, sólo que es no importan cuan largo o corto sea el post, siempre es interesante.

15 Mayo 2006 | 06:30 PM

Laura

Laura dijo

Me gusta cómo juegas con las inferencias.
Son interesantes las conexiones que tengo que hacer para comprender el relato.
Más aún interesante, ser consciente de que hago esas conexiones e inferencias para comprender tu texto.

16 Mayo 2006 | 01:31 AM

M

M dijo

Usted merece miles y miles de bacterias, Varias y Variadas.

16 Mayo 2006 | 01:54 AM

¿ysiestaveztequedaras?

¿ysiestaveztequedaras? dijo

Pues me ha impresionado no exactamente poco, incluso más que lo que ya había leído por aquí. De verdad

Parafraseando el cartel de una película que no me gusta demasiado pero que posee un buen lema, "A la velocidad de la vida todos perdemos el control". No sé me ocurre nada más exacto para este momento

16 Mayo 2006 | 02:38 AM

Nocturna

Nocturna dijo

Quizás la mayor sorpresa de la vida sea la muerte, consentida o no...Noc_

17 Mayo 2006 | 03:51 PM

arcoiris

arcoiris dijo

sabes neumococo? en serio me gusta como escribes.... mucho. Tu comentario en mi post bien se merece un post.

18 Mayo 2006 | 04:30 AM

Spiritus Libertae

Spiritus Libertae dijo

Las visitas me rescatan de la abulia y, noblesse oblige, las devuelvo con renovada sorpresa por la calidad de los (tus) posts.

SHE:
Aznavour tiene esa carraspera q´dan los años , la q´raspa dulcemente el cuore. Me cuesta definirme : elijo a Charles y a Elvis, xq no?
Baci, Spiritus Libertae

18 Mayo 2006 | 05:42 AM

launicachica

launicachica dijo

Me gusta el ritmo.

besos,

18 Mayo 2006 | 04:41 PM

Adri

Adri dijo

Sí, me gusta que me hagan sumar dos más dos.

Me estoy volviendo adicta a las matemáticas ja,ja,ja... Mejor dicho, a este Neumococo que crea gran expectación con cada post.

Contagia de manera ineludible...¡Que vivan los Neumococos!

Por cierto, cruel final (me encanta je,je)...he quedado con el estómago vacío y pegado al espinazo.

"Y la Colonia Tovar"

19 Mayo 2006 | 06:21 AM

Dante

Dante dijo

Impresionante relato. Pero eso ya lo sabes.

19 Mayo 2006 | 05:38 PM

Lucía

Lucía dijo

Tan extenso así como tan interesante.

¡Felicidades!, me ha gustado mucho tu blog. Gracias por comentar en el mío, de esa manera me abriste la puerta para éste.

Saludos afectuosos,
lu.

20 Mayo 2006 | 03:55 AM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

Más vale tarde que nunca.

El palomo: Intuyo que estos dos personajes son mucho más responsables de su tragedia de lo que les hubiera gustado reconocer. Gracias por tus visitas.

Gatinha: Muchas veces yo también quedo mudo, pero ante la belleza de tus post. Besotes.

Laura: Me alegra enormemente que los lectores se involucren en el desarrollo de la narración. Que pongan de su parte. Que se conviertan en complices. Cada relato lo creamos entre todos. Gracias por la ayuda.

M: De momento no me puedo quejar por como me trata la vida. Creo que tengo bacterias de sobra, afortunadamente. Y si alguna vez he tenido motivos para quejarme, me he aburrido de mis propios lamentos antes de empezar ja, ja, ja, ja... Gracias mil.

¿ysiestaveztequedaras?: Hay quien ni siquiera se preocupa de recuperar el control de su vida. Curiosamente suelen ser aquellos que repiten constantemente que lo tienen. Muchas gracias por tus elogios. De nuevo, he aquí una bacteria sonrojada.

Nocturna: Nadie podrá decir que no sabía que se iba a morir, tarde o temprano. En tu caso, cuanto más tarde mejor, eres necesaria. Saludos y gracias.

Arco Iris: El gusto es mutuo. Te mereces un millón de comentarios más, que espero tener tiempo para hacer. Besotes.

Spiritus Libertae: Siempre que se puedan elegir dos cosas buenas, ¿por qué no? Seguiré pasando por tu apasionante blog. Gracias.

La única chica: Me gusta que te guste. Besos.

Adri: Lo de dos y dos, ya sabes, hay que agradecérselo al amigo Lubitsch (menudo blog haría si viviera).

A estas alturas, la adicción se queda corta entre tú y yo ja, ja, ja...

El contagio es crónico. Lo mejor que puedes hacer es continuar con nuestro tratamiento y seguir pagándome en especie, tan puntual y espléndidamente como hasta ahora. Mmmmmmm...

Un poquito de humor negro nunca viene mal, si no se te pasa la mano. Me alegra el día saber que comparto posición con tu estómago ja, ja, ja... En especial, teniendo en cuenta que lo mimas casi tanto como a este neumococo.

¡Y la colonia Tovar! Por supuesto, tovarich...

Dante: Pues no sé si es impresionante o no, la verdad. Pero es lo único que me salió cuando me puse frente al post en blanco. Saludos, muchísima suerte y éxitos.

Lu: La puerta seguirá abierta siempre que quieras. Yo desde luego la seguiré cruzando para visitarte. Besotes.

Como de costumbre es un placer y un privilegio contar con lectores como vosotros. Y, también como de costumbre, el próximo post se retrasará un pelín debido a otro de mis viajes obligatorios (sarna con gusto no pica), que me tendrá dando vueltas por Bilbao, Barcelona y Zaragoza hasta principios del mes de junio.

Gracias por estar ahí y por hacérmelo saber de modo tan agradable.

22 Mayo 2006 | 10:55 AM

msdalloway

msdalloway dijo

Neumo, la historia no es lo que sorprende (ha sido usada hasta la saciedad para amenizar las tardes de café, la hora de tender la ropa y cientoún novelas o poesías) sino la estructura bastante original de ir desarrollando párrafos breves entre diferentes velocidades y pulsaciones.
Gut.

22 Mayo 2006 | 05:50 PM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

Ms Dalloway: Desde luego, siempre he creído que se puede escribir sobre cualquier cosa común y que el acento debe estar en el "cómo" más que en el "qué".

Me atraen las historias de situaciones ordinarias vistas desde un prisma levemente diferente. Hay algo adictivo en el hecho de jugar con el breve espacio que delimita (por milímetros) el hueco en donde encontrar ese prisma.

Es como una pequeña cuarda floja en la que espero saber caminar algún día.

De momento intento gatear.

Saludos bacterianos y muchas gracias por tus comentarios.

22 Mayo 2006 | 06:43 PM

El Mono Sapiens

El Mono Sapiens dijo

Pues me parece un gateo extraordinario. Y sin duda porque las situaciones, tocadas por tu mano, dejan de ser ordinarias, y duelen y nos asaltan en algún recodo del cerebro o en pleno páncreas.
Aunque creo que aparte de un buen "cómo", también conjugas un buen "qué". Un espeso y nutritivo caldo de cultivo. Te mando un abrazón.

23 Mayo 2006 | 04:42 AM

JANE DOE

JANE DOE dijo

¿Que comentario se puede hacer, que no sea proporcional a este post?...Creo que solo el mismo de siempre: escribe usted muy bien.Muy Bien.

24 Mayo 2006 | 04:42 AM

Selene

Selene dijo

Madre mía, se me han puesto los vellos de punta... Vaya con la historia, es de esas que impresionan... enhorabuena!

Un besote

12 Junio 2006 | 06:50 PM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

El Mono Sapiens: Un abrazo simiesco y afectuoso de los tuyos siempre me alegra el día. Gracias.

Jane Doe: Usted, que me lee con buenos ojos. Besotes.

Selene: Espero que estas pequeñas historias lleguen a conmover además de a impresionar. Gracias por dedicar algo de tu tiempo a visitar este blog.

De nuevo debo pedir disculpas por el injustificable retraso en la publicación de un nuevo relato.

El motivo es muy sencillo.

Mi actual trabajo me obliga a viajar más que los baúles de la Piquer.

Mi vida transcurre en su mayor parte entre trenes, aviones y habitaciones de hotel. Además no suelo tener tiempo para dormir más de cuatro horas diarias.

De manera que, cuando veo una cama, le hago sangre y no estoy en las mejores condiciones para escribir. Esto no implica que vaya a dejar de hacerlo, pero de momento tendré que esperar antes de ponerme manos a la obra. Acabo de llegar de un viaje y mañana vuelvo al aeropuerto de turno. Lo siento, pero no puedo hacer otra cosa. Este trabajo no sólo me da de comer, sino que además me gusta. Aunque me está acortando la vida ja, ja, ja...

Gracias a tod@s por vuestra comprensión y paciencia. Espero poder compensaros con algún relato que valga la pena.

18 Junio 2006 | 11:34 PM

Adri

Adri dijo

Querido Neumococo:

Esperarte merece la pena siempre.

Estoy segura que esta pequeña pausa que has tenido que tomar (debido a tus múltiples obligaciones), traerá consigo un post extraordinario. Una vez más nos permitirás involucrarnos, dejando un sabor gratificante de haber leído una movedora historia de todo sentido.

¿Sabes? ya te imagino de estación en estación, de avión en avión, de hotel en hotel, pillando hasta el más mínimo detalle de todo lo que gira a tu alrededor, viviendo ese día a día de manera intensa como sueles hacerlo y ¡ZAS! de la noche a la mañana recopilando toda esa información para crear lo que tu imaginación nos regala de manera tan creativa.

Gracias por estar

"Y la Colonia Tovar" hasta que se demuestre lo contario...

P.D: ¡Oyee! ayer recordé aquello de lo del "ALTAR CON CORTINILLA", de pana debe venir por servicio de entrega "Morrocoy Express", cuyo lema es: "Entrega con seguridad y confianza en menos de 30 años" ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja...me acabo de descojonar.

Adri

19 Junio 2006 | 03:35 AM

Adri

Adri dijo

"Si escribes un nuevo cuento te la chupo"

23 Junio 2006 | 12:37 AM

Adri

Adri dijo

Si escribes un nuevo cuento te daré un "REGALITO" todas las noches

23 Junio 2006 | 12:39 AM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

El cuento prefiero contártelo en privado esta noche "supertaponcita" ja, ja, ja....

Me encanta que me hagas chantaje de este modo aunque desconocía esa vena exhibicionista tuya. Pero me gusta más cuando me dices estas cosas al oído ja, ja, ja....

El mejor regalo que me puedes dar es tu presencia a diario así que te debo ya millones de cuentos a cambio.

PD: Erase una vez... mmmmm...

23 Junio 2006 | 12:45 AM

Adri

Adri dijo

¡¡¡Dioooooooooooossss!!!! necesito seguir infectada de la más abominable (pero encantadora) bacteria de la coctelera...

¿Cuando escribes la próxima historia?

23 Junio 2006 | 12:49 AM

Adri

Adri dijo

Hola, soy yo otra vez...

No quiero parecer fastidiosa.. pero ¿cuándo escribes el próximo post?

23 Junio 2006 | 12:53 AM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

Por favor, que alguien avise al servicio de urgencias más cercano...

23 Junio 2006 | 12:53 AM

Adri

Adri dijo

Hola...Uuuff!!! ya veo que aún no has escrito nada...

23 Junio 2006 | 12:57 AM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

Te mereces esta respuesta:

Tú vete preparando la mandíbula y devuélveme el teclado jajajajaja....

Evitemos más vulgaridades ¿eh? jajajajaja....

23 Junio 2006 | 12:59 AM

Adri

Adri dijo

¡Joder!

Aún no hay nada...

a ver...

¿Será que no están funcionado los chantajes?

23 Junio 2006 | 12:59 AM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

¿Qué hago con ella? Se admiten sugerencias.

Creo que optaré por premiar su "perseverancia" ahora mismito...

Nos vemos (en cuanto vuelva de Valencia escribiré, va en serio).

23 Junio 2006 | 01:47 AM

Adri

Adri dijo

Por decisión unánime estamos de acuerdo con lo de "Premiar la Perseverancia" de la chica...

Tovarich

23 Junio 2006 | 04:50 AM

Adri

Adri dijo

¿Sabes? tengo otra sugerencia: "perdónala" ella es así por tu culpa ja,ja,ja,ja...

23 Junio 2006 | 06:46 PM

"ADRI" "ADRI" "ADRI" dijo

Lo prometido es deuda: "Nos vemos (en cuanto vuelva de Valencia escribiré, va en serio)"

Me voy pero volveré

"Supertaponcita"

28 Junio 2006 | 10:18 PM

El Neumococo Chochiflán

El Neumococo Chochiflán dijo

Supertaponcita: Sabes perfectamente que estaré en la Sierra de Gredos todo el fín de semana y que el martes me marcho a Barcelona. El próximo post está más que pensado, pero no tengo tiempo material para escribirlo. Haz un pacto con el tiempo, como sueles decir, y aguanta un poquito más je, je, je...

Esto no parece un blog, parece una cuenta de correo, ja, ja, ja...

En cualquier caso, confío en que tu oferta de lo que harás cuando escriba el cuento siga en píe.

Superpatatrón te saluda y te envía un mordisco donde tú bien sabes...

30 Junio 2006 | 08:42 PM

Adri

Adri dijo

Bien:

Ya firmé el pacto, te juro no seguir fastidiando (ahora que se lo cale el susodicho tiempo je,je,je...).

Lo que yo prometo "lo cumplo", así que mi oferta sigue en pie ja,ja,ja...

Me vale un comino que esto se asemeje a una cuenta de correo.

Por cierto tu mordisco me ha dejado un lindo recuerdo en mis nalgas...mmmm...

Tovarich

"Supertaponcita"

1 Julio 2006 | 05:56 PM

laveron

laveron dijo

excelente movimiento tiempo espacio bacterial...
y sí...por una llamada tonta se salvó de nada y mató sin conmiseración. Yoico mundo de km/h
un beso!
laura

5 Julio 2006 | 03:37 AM

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Sólo hay una cosa que me moleste más que no ser tomado en serio: que me tomen demasiado en serio. Y sí, ahora me encuentro mucho mejor que cuando se hizo esta foto, pero gracias por preocuparte.

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