La Espera…
Tras mi estancia en Almería, tenía pensado acercarme al parque natural de Granada, pero sin pensarlo dos veces decidí irme a Melilla para dar una sorpresa a mis padres que estaban allí… Todo fue muy rápido y sin pensar, (si lo llego a pensar dos veces no voy. No porque lo pasase mal, si no por las 7 horas de barco de ida, y la 7 horas de vuelta).
La verdad, es que fue Arancha quien sugirió la idea. Llevaba 4 ó 5 años sin ir para allá, y estando tan cerquita, era un delito no ir. Así que saqué mi billete y el de Lola para el barco de las 12:00 de la noche. ¿Lo bueno?, que pasaría todo el viaje “durmiendo”. ¿Lo malo?, que no había camarote, así que tuvimos que ir en silla.
Cuando saqué los billetes, aún quedaban 6 horas antes de embarcar, así que las consumí ordenando el súper maletero del coche de mi madre, (con el que realicé el viaje), y luego, Lola y yo nos fuimos a pasear por Almería… Momento que aproveché para hacer unas cuantas fotos.. Qué raro, ¿no?... ;-)
Ana Esteban
Antes de que comenzase a caer la tarde buscamos un sitio para ver la puesta de sol junto al mar… Fue un ocaso divino, realmente tranquilizador como podéis ver…
Una vez que se hizo de noche, tenía el antojo de un helado de stratachela, pero no de cualquier stratachela… Me gustan los helados artesanos, no los industriales, y he de confesar que soy una gran catadora de los de stratachela… Si os soy sincera, no apostaba mucho por encontrar un buen helado de stratachela, pero me equivocaba, ya que me tomé uno realmente delicioso en un banquito frente al mar… ¿Maravilloso, no?...
Ana Esteban
Sobre las 23 de la noche tiré para el puerto. Saqué la tarjeta de embarque y me fui al coche a por las cosas. Estaba nerviosa y preocupada por Lola, ya que no sabía como podía reaccionar. El avión no le gusta, como tampoco le gusta meterse en su transportín, pero he de decir que tengo una perra realmente buena, y a pesar de que pasó mucho miedo, se portó como los ángeles, ni ladro, ni se movió, ni lloró. ¡Un angel!… Y menos mal, porque si en el barco se enteran, se la llevan a una jaula a la bodega, ¡mi pobre pequeñina!…
Como he dicho, Lola lo pasó mal por el ruido, la oscuridad y no saber muy bien donde estaba, pero yo no lo pasé mucho mejor, ya que estaba preocupada por ella, y muerta de frío. A pesar de tener muchísimo espacio para mí, el aire acondicionado estaba muy fuerte, (luego me he enterado que es para evitar que la gente vomite). Allí mismo tuve que ponerme los vaqueros, pero a pesar de eso no me sirvió de mucho, ya que llevaba mini-camisetas, y de abrigo solo tenía una sudadera y un jersey que no me sirvieron para nada, ya que estaba helada… ¡Qué frío!, de verdad. ¡Qué noche pase!, tenía sueño, pero no había quien durmiese, la horas se me hicieron eternas… En fin, que tengo muy mal recuerdo de aquella noche, aunque ver la cara de sorpresa de mi madre y mi tía, que no sabían nada, (solo mi padre), mereció la pena, la verdad…
Mañana más.... De momento feliz miércoles!!! Besitos gordos y orondos!!
Nota: Para ver más grandes las fotos, pincha sobre ellas.































mantis_religiosa dijo
Yo lo del barco paso!!! me mareo toooaaa!! la puesta de sol mágica, de verdad, y la lola ahí tan chulita, jajaja.... la segunda foto de la playa me parece alucinante, qué pasada!!! Besito cielo
19 Septiembre 2007 | 10:15 AM