Los EEUU no se han terminado de recuperar del duro golpe que les dio el huracán Katrina y ya están recibiendo al huracán Rita. Esperemos que se haya aprendido de la dura lección anterior. Y que sus dirigentes ahora si se preparen y tomen las medidas necesarias para no dejar morir a su pueblo en su propio terreno, que pareciera que no les importara como mucho, ya que no hay países que atacar en venganza.

Y lo peor es que Rita está amenazando varios centros de refinamiento de crudo, es decir que el precio de la gasolina se irá para el cielo, si es que se puede conseguir.

Confiemos en que tomarán sabias decisiones y que su presidente no se tome unas vacaciones y que los estragos no sean mayores. O sea, amanecerá y veremos.