Desde el primer día mi blog ha tenido dos nombres, uno optimista y otro pesimista.
La Próxima Cosecha (título optimista): bueno la historia es la siguiente, yo no soy de Bogotá, soy de Buga (orgullosamente), y mi papá se dedica al hermoso pero para nada bien remunerado oficio de la agricultura, no me puedo quejar, me encanta haber crecido en una finca y nunca nos ha faltado nada, pero a lo que voy es que los ingresos de la agricultura no son fijos, se reciben cada seis meses, con la cosecha.
Así que desde que tengo memoria mis papás me vienen prometiendo cosas como "la próxima cosecha te regalo unos zapatos", "cuando salga la próxima cosecha nos vamos de vacaciones", "en la próxima cosecha cambiamos el computador" y un largo etcétera.
Al principio me lo creía, y no hacía sino esperar a que llegaran diciembre y junio, pero no sé en que preciso momento me di cuenta de que aunque mis papás quisieran darnos todo lo prometido y más, hay otras prioridades y sencillamente la plata nunca alcanza. Más recientemente me he puesto a pensar que la próxima cosecha de mi papá no es de maíz, es de hijos (filosófica ¿eh?), y por eso con su mayor esfuerzo ya se graduó mi hermano mayor, y mi otro hermano y yo estamos en muy buenas universidades. Por eso estoy en Bogotá aunque a veces me cueste trabajo, pero sé que a él le cuesta mucho más.
Pues sí, la próxima cosecha soy yo, y estoy haciendo lo que puedo para no defraudarlos y tal vez, algún día darle a mis papás todo lo que se merecen. Y ya me puse sentimental, snif.
Esto sólo me pasa a mí (título pesimista): como ya lo dije tengo dos hermanos, el mayor tiene 25 años y creo que es la persona más impaciente y quejosa (¿así se dice?, se ve rarísimo) que he conocido, claro está que yo no me quedo atrás, para nada.
El caso es que en mi casa es muy común oír a mi hermano quejándose por todo, y la expresión que usa con mayor frecuencia para esto es: "esto sólo me pasa a mí", con algunas variaciones dependiendo del caso, como la clásica "maldita enfermedad, esto sólo me pasa a mí". Obviamente ya todos nos burlamos de él cuando algo le sale mal, "sí, sólo te pasa a ti", y yo aprendí a querer esa frase, al punto que ya la uso casi con la misma insistencia que mi hermano, pero nunca con su estilo, jaja.