Blanca Portillo fue "La hija del aire"
No es de los textos más conocidos de Calderón de la Barca pero sintetiza las enseñanzas del maestro sobre el buen uso de la libertad y las formas de despotismo vestidas de comedia. Poco representado, La hija del aire recoge la ambición política y el liderazgo de una mujer envuelta en una atmósfera legendaria, casi mitológica...
El uso y abuso del poder en un mundo de hombres se materializa en fragilidad, excesos y contradicciones, un viaje emocional por los rincones del drama, el destino y el amor escrito 4 siglos atrás que sirve como materia prima para que el director de escena Jorge Lavelli se regodee en el placer estético al poner la mecánica teatral contemporánea al servicio de un texto clásico, vigoroso y suculento en matices.
Somos presos de nuestro destino, antes incluso de nacer quedamos por él marcados. Los hados quieren que el poder y la muerte estén asociados a la fugaz presencia histórica de Semíramis, que rige Babilonia hasta que se aleja/la alejan de la hegemonía con la llegada de Ninias, su hijo. Acusada de usurpar el trono, renuncia a él. Pero la mujer déspota y autoritaria, la que también emana un halo de fascinación, sabe que recuperará el mando de su reino.
Lavelli huye de la concepción barroca del escenario decantándose por un entramado de maderas que hace las veces de palacio desubicado temporal y espacialmente, en el que retumban los rumores de la corte y los gritos del pueblo ausente. Sus compuertas y ventanas, que ocultan interiores asirios, calderonianos o contemporáneos, se abren dinamizando la acción y situándonos en las torres de defensa, las dependencias carcelarias y el campo de batalla.
El peso de la acción, por partida doble, recae en una prodigiosa Blanca Portillo capaz, entre otras cosas, de cambiar el discurso en cuestión de segundos, yendo de los gritos atemorizantes al panfleto político más comedido. Interactúa con el público convertido en vulgo, participe de lo que ocurre en el escenario después de los parlamentos iniciales de la reina de Babilonia y Lidoro, rey de Lidia.
‘¡Yo sin mandar! De ira rabio. ¡Yo sin reinar! Pierdo el juicio.’ Las palabras evidencian una vida entregada a la práctica del poder enfermizo, casi sobrenatural. Y a pesar de que Calderón se esfuerza en hacernos entender que Semíramis es mitad humana mitad diosa, su fortaleza, propia de un fenómeno natural incontrolable, no es mayor que la de un animal encerrado o un hombre que ante un objetivo arrasa cuanto obstruye su paso. Pero no es ni animal ni hombre, sino mujer en un mundo que difícilmente podrá someterse a sus ambiciones.
Las puertas de Babilonia se abren al paso de un personaje que necesitaba a Portillo. La madrileña merecía el personaje de mujer tirana, ambigua, irónica, mordaz y poseída por su propio espíritu. Todo parece estar dentro de la actriz que lo dejó todo hace seis meses por cumplir la promesa que hace 4 años mantuvo con Lavelli acerca de levantar La hija del aire donde y como fuese.
Hasta 3 personajes interpreta la abanderada de un montaje de 150 minutos de duración que requiere de un descanso que ayude a digerir más el mensaje que el verso, al que entramos con facilidad gracias al riguroso trabajo de un grupo de actores y músicos argentinos, algo que nos lleva a pensar que si queremos disfrutar de más ‘hijas del aire’ como ésta, hay que aceptar los patrones acertados que empiezan a practicar Portillo, Mario Gas como director del Español y comprometidas instituciones, no necesariamente españolas, como el Complejo Teatral de Buenos Aires.
La ascensión y el ocaso de un tirano, la tragicomedia con trazos sobre la imposición del destino similares a los de La vida es sueño, estará ligada por mucho tiempo a esta versión dirigida por Lavelli e interpretada por una pletórica Portillo que, no se engañen, no da vida a Semíramis por ser mujer: lo hace por ser el mejor intérprete de teatro clásico que en la actualidad se sube a los escenarios de nuestro país.
Crítica de Daniel Galindo publicada en LaNetro.

3.es referenció
El sábado 25 de junio...
... uno de sus años más completos. Recordará su experiencia bonaerense con la puesta en escena de "La hija del aire" en el Teatro San Martín, a las órdenes de Jorge Lavelli, y adelantará en exclusiva algunos de sus próximos estrenos cinematográficos y teatrales...
22 Junio 2005 | 04:07 PM