Miguel Narros nos presenta a "Salomé", de Oscar Wilde
La mítica actriz Sarah Bernhardt, que recorre España con el rostro de Charo López, fue escogida por Oscar Wilde en 1891 para que fuese ella y sólo ella quien asumiera el protagonismo de Salomé.
Pero este montaje sobre poder y pasiones, crítico en una sociedad hipócrita, fue prohibido en las islas británicas por abordar temas bíblicos, una excusa carente de argumento.
El texto de Wilde regresa a la escena con más fuerza y descaro si cabe ya que una nueva versión nos emplaza en el Oriente Próximo más actual, donde se funden ritmos clásicos con hip-hop y yacimientos petrolíferos. 'Un disparate', en palabras de Miguel Narros, 'una locura teatral, moderna para su época' que hizo que el veterano director teatral se decantase por ella y no por otras obras 'más inglesas'.
De Miguel Narros, en dos ocasiones Premio Nacional de Teatro –1959 y 1987-, cuelga una etiqueta donde se especifica que estamos ante materia de lujo: escenógrafo, cineasta, dramaturgo, director de actores, gestor de instituciones teatrales... Este madrileño de 73 años ha trabajado la materia de autores tan dispares entre si como Lope de Vega, Miller, Pirandello, Calderón de la Barca, Chejov o Sartre, pero hasta ahora no se había enfrentado al dramaturgo y novelista irlandés autor de obras como La importancia de llamarse Ernesto y El retrato de Dorian Gray. Así pues, deuda saldada por parte de Narros no exenta de reto profesional.
Y aunque Wilde afirmase que el arte no es más que 'la forma más intensa de individualismo que el mundo ha conocido', el sabio Narros se empeña en convertirlo en bien común, en regalo para quienes trabajan con él, que son muchos. En Salomé, al frente de un reparto formado por 15 actores, están María Adánez –abriendo senda escénica- y Millán Salcedo –devuelto a los escenarios-, que se suman así a la larga lista de los que han trabajado con Narros a lo largo de sus años como director, entre los que se encuentran sus últimas musas: Charo López, Aitana Sánchez-Gijón y Verónica Forqué a la que subió a los escenarios en sus dos últimas producciones junto a Andrea D’Odorico, El sueño de una noche de verano (Shakespeare) y Doña Rosita la soltera (García Lorca).
Salomé, en versión de Mauro Armiño, nos descubre a un poeta trágico que lo mismo narra de manera intimista su estancia en la cárcel acusado de homosexualidad, que ahonda en las pasiones más desgarradoras, como la que siente el rey Herodes (Salcedo) por Salomé (Adánez), ‘una Lolita bíblica presentada aquí más juvenil e inmadura, el capricho virginal de un hombre poderoso’. La popular actriz (El príncipe y la corista, La tienda de la esquina) encarna a la más joven de las Salomés españolas que en diferentes trabajos escénicos fueron Margarita Xirgú y Nuria Espert, en cine la bailarina Aída Gómez bajo la dirección de Carlos Saura y en ópera Montserrat Caballé. Hasta ahora, sólo el malogrado Pier Paolo Pasolini nos había presentado al personaje con la edad de 14 ó 15 años en El evangelio según San Mateo.
La orgullosa y perversa Salomé danza a ritmo de hip-hop en una coreografía compuesta por Víctor Ullate. Baila hasta que el histriónico asesino Herodes accede a que le sirvan en bandeja la cabeza de Juan Bautista (Chema León), bajo la atenta mirada de Herodías (Elisa Matilla), madre de la criatura danzarina y amante del rey déspota.
Con aires renovados, pero coherente con el texto original, el viernes 16 de septiembre se estrenó Salomé en el Lope de Vega de Sevilla y ya está metida en una larga gira que ofrecerá la obra a espectadores andaluces, canarios, levantinos, navarros y, a partir de febrero, también madrileños.
Texto escrito por Daniel Galindo y publicado en LaNetro.com.

Mercedes dijo
Agradecería me enviasen el correo electrónico o dirección del Señor Miguel Narros.
Muchas gracias
M. León
23 Diciembre 2005 | 10:26 PM