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Aunque en un principio había decidido que el presente tema postal iba a ser un aviso a navegantes sobre los peligros de la nanotecnología molecular, he terminado por escribir algo menos técnico pero sin abandonar el campo científico al que soy tan aficionado. Sin más preámbulos, os comunico que encontrar un nicho de mercado para un nuevo producto es una tarea de mucho currelo, estudiar las tendencias y descubrir nuevas necesidades suele ser un trabajo tedioso y mal pagado hasta el punto de que los que se dedican a él suelen ir vestidos de negro. A lo que iba, hay veces en las que se estudia qué es lo que está esperando la gente, aunque ellos mismos no lo sepan, para después fabricar ese producto y venderlo como rosquillas. Hoy hablaremos sobre algunas de las más avanzadas técnicas de marketing, de cómo hacer para crear una necesidad y un producto de la nada enriqueciéndonos en el proceso, de cómo convertir al ciudadano en consumidor y cómo influir en su celebro para que sienta la urgencia de comprar un bien de consumo en toda la grandiosa extensión del término, y cómo genial colofón, hablaremos también de qué actitud deberemos tomar ante la prensa en caso de ser entrevistados con motivo de haber sido elegidos "Mejor emprendedor del siglo".
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Desde luego, teniendo un producto cómo el de la imagen, todas esas cuestiones quedan explicadas de manera muy elegante y distinguida. Si bien es verdad que las mujeres disponen desde hace tiempo de un gel o champú específico para la seta, esa idea queda eclipsada ante la eficaz sencillez de una idea antagonista pero complementaria: un champú para los cojones. El hombre del siglo XXI cada vez está más preocupado por su imagen, con un gasto creciente en material cosmético el hombre moderno ya no se puede arriesgar a lavarse las pelotas con un producto cuyo ph no sea el más correcto, la posesión de unos huevos dermatológicamente perfectos ahora está al alcance de todo el mundo, y por una cantidad más que razonable cualquiera puede disponer de unas zonas baixas en un estado higiénico impecable y con un leve toque aromático a frondoso bosque de robles. Este champú, de moda ahora mismo en países de gran limpieza, se presenta en un envase de plástico de cuidado diseño con el que podremos acudir al gimnasio, por ejemplo, y después de haber hecho cuatro abdominales, ir a la ducha con dos botecitos de champú, proceder al acto duchal de nuestro fibroso cuerpo con un gel normal y corriente, permitiendo o no que corra el aire en un sitio tan húmedo y a la vez aceitoso, eso a gusto de cada uno, y cuando algún listo pregunte qué champú es ese, poder responder con orgullosa naturalidad y que el asombro y la envidia se reflejen en su gaita: "Se trata del Heyer Champú, un champú específico para los cojones".







Folken dijo
Es lo que se suele llamar un champú cojonudo.
¡¡¡Pruébenlo!!!
(Apto para padres de familia)
1 Febrero 2008 | 12:39 AM