¡cosas que pasan!
Historia con visos de ser cierta...
¿Los protagonistas?: Matrimonio de recursos, de bastante "poderío", en casa de esas de “chica con cofia”, allá por los sesenta. La señora, muy “señora” ella, mucha pulsera, moño siempre impecable y perfume de primera. Uñas largas de manicura diaria, pedicura cada dos por tres y masaje semanal… Lo dicho. Señora pudiente. En resumidas cuentas, sin irme más por las ramas, ¡una pija!. El marido, empresario de pelas, e ingeniero de aquellos de antes, de caminos y puentes... Chaqueta impecable, tenis en un club de campo de postín los viernes tarde y golf los fines de semana. O sea, ¡un pijo!. Vamos. Que tenían donde lucir. Sociedad media alta. ¡Qué tonterías digo!, ¡¡¡alta y media!!!. Desayunos con champagne francés y caviar ruso. Cubertería de plata y vajilla de Sèvres. Y chica con cofia.
¿El escenario?. Hermoso chalet familiar -¿chalet o mansión?- rodeado de un lucido jardín estilo francés, con cuidadísima ornamentación floral.
¿Los hechos?. Estábase un buen día la postinera señora ataviada con sencillo batín de flores de seda india, es decir, atuendo vespertino de "andar por casa". Habiendo terminado la sesión de pedicura de aquel día -'¡Gracias, Vanessa, la espero a Vd. de nuevo el viernes!'-, asióse una regadera y una pequeña fumigadora y a pasos gráciles pero decididos, aproximose a la puerta que comunicaba la mansioncilla con el jardín. Apercibió a la “encofiada chica de servicio” sobre su intención de salir al jardín para proceder al cuidado y regado de sus preciosas plantas.
“María”, le dijo a la chica, que debería llamarse así, cuando así la nombraba, “salgo al jardín a fumigar a los insectos. Si alguien llamara por teléfono, comuníquele que estoy muy ocupada y no puedo ponerme. No estoy para nadie. ¿Ha entendido, María? ¡Para nadie! Ese jardín precisa un buen cuidado… Hasta que no acabe con todos esos insectos, no estoy para nadie“
La tal María, chica buena y fiel donde las haya, pero más bien cortita de entendederas… -o sea, más bruta que un arado, dicho en Roman Paladino-asintió a su señora y siguió calladamente sus labores de limpieza.
Al rato sonó el teléfono y María, pronta, acudió a atenderlo.
La llamada era del "señor", que quería hablar con la "señora". María, solícita a la petición recibida, contestó que la "señora" no podía ponerse. Evidentemente, el marido, extrañado, preguntó el motivo de aquello, a lo que María, con expresión contundente que diera mayor fuerza a la frase, contestó:
-Lo siento, señorito.¡¡ La señora está en el jardín "fornicando a los insurrectos" y hasta que no termine con todos, no se pone !







princesawallada dijo
¡¡¡me reí la primera vez......y me he vuelto a reir ahora¡¡¡¡¡
Saludos, y petonets alegres
8 Abril 2008 | 10:30