Anoche tuve la despedida de una amiga que se marcha a estudiar fuera, no es que se vaya a la otra punta del mundo, de hecho sólo se va a una hora y media en coche (algo menos), pero se le organizó una despedida. Aquí va narrada la noche.
Comienzo.
Media hora en metro para llegar al lugar donde se iba a celebrar la cena. Soy el que más alejado vive, pero no me importaba, la noche pintaba bien: cenita y discoteca. Llegué puntual. Firmamos en un tarjetón enorme y escondimos bien el regalo para que no lo viera antes de tiempo. Todo estaba saliendo a pedir de boca, fotos, la gente era simpática. Llega la anfitriona, besos, bromas, lo típico de una noche adolescente (Nota: era temprano), incluso hasta tuvimos un viejo borracho. Cenamos en un restaurante, y cogimos el metro hasta una de las más famosas discotecas.
Discoteca.
Tras veinte minutos de metro y un cuarto de hora andando llegamos a la discoteca y ¡sorpresa! Fiesta de apertura, más gente de la habitual y encima llegamos a la hora que llegaba todo el mundo con la consiguiente cola. Allí nos pusimos dispuestos a esperar, o eso pensaba yo. No llevábamos ni cinco minutos en la cola y ya se oían comentarios: Llevamos ya un cuarto de hora y no se ha movido la cola o Aquí no entramos hasta las cuatro... Empezó el cambio de planes: unos decían de quedarse, yo entre ellos, otros de volver al sitio de la cena para estar allí de bares... Total al final nos salimos de la cola. Una amiga se quedo atrás hablando con un amigo y los demás siguieron para adelante.
Final de la noche.
Vuelta al metro, llamadas, vuelta a la discoteca con un "amigo" de mi amiga que prácticamente nos puso los primeros de la fila, y cuando ya estábamos a punto: aforo lleno.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.
Lo que pintaba como un sábado de despedida de una amiga acabó sin eso, sin despedida. Me dio rabia lo del aforo lleno, pero ¿Qué se le va a hacer? Otra vez será.
PD: Yo no sé como a mi amiga le puede gustar ese macarra.