Ya soy oficialmente mayor de edad. Con sus pros y sus contras. Pros: discotecas, tarjeta, algo más de independencia… pero básicamente igual que con 17. Vivo en casa, las mismas normas, el mismo tratamiento… Y algo muy curioso: tanto en los mensajes de felicitación, las llamadas de teléfono, y los comentarios en el tuenti sobresalía un tema especial: la cárcel. ¿Tendré cara de delincuente? Sé que la posibilidad está ahí, pero yo la veo bastante imposible.
Ahora estoy deseando que llegue el sábado, para mi primera fiesta. Salir con otros adolescentes hasta la hora del desayuno y poder hacerlo legalmente. No es que vaya a drogarme ni nada de eso, pero simplemente me hace mucha ilusión. Va a ser la primera vez en toda mi vida, la última antes de empezar mi vida universitaria. Disfrutaré esa noche como si fuera la última, porque ¿Cuándo será la próxima? No lo sé.



