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Enrique Masip Segarra

Archivo de relatos y reflexiones

23 Marzo 2008

Murallas cegadoras.

Relato breve.

Nací aquí, en la llanura costera, franja de marismas donde brotan los manantiales que inundan las tierras turberas. Multitud de hierbas saladas exprimen sus límites y en las pequeñas lagunas la flotante lenteja de agua es la reina. No hay mejor lugar para aprender a sonreír.

Tengo suerte y la avanzada edad sólo me ha desgastado las piernas que ya no se aventuran a soportarme. Paso el tiempo sedentario, sobre el banco caliente y frío de rasilla, rodeado de acequias plagadas de vida, donde los patos colorados navegan bordeando los carrizales y juncares. Y me deleito con el vuelo en picado del divertido Martín Pescador. Pero no gozo del todo; hace tiempo que me faltan aromas y sensaciones.

Soy incapaz de ver el horizonte revuelto, invadido de espuma, ni el adormecido en su húmeda placidez. Apenas recuerdo al Sol rojo y suave de la madrugada mediterránea, ni al camino acuoso y plateado de la Luna. Ya me es imposible apreciar las flores amarillas sobre las dunas cubiertas de mielgas marinas. Ni siquiera diviso a las gaviotas en grupo sobre la firme playa, con los picos al viento, ni tampoco percibo el rumor invariable y mágico de la noche del arenal.

Siento tristeza al envejecer ceñido por un telón que da por finalizado mi espectáculo. Se ve que un sagaz empresario desnaturalizado ha comenzado una nueva obra y ya no me pertenece estar aquí. Me han quitado los sones que más quiero y en sus ausencias, oigo ruidos distorsionantes que dañan a los tímpanos de mi alma. Sólo se me ocurre jalear a las ranas para que con su croar mengüen lo que no quiero escuchar.

Cantidad de muros repletos de ventanas se han interpuesto entre mi humilde casa y la costa. Una muralla coronada de grúas, cobijos para los buscones del mar que no dejan percibir nada y proyectan sus espantosas sombras en la orilla. Son tan generosos en luces que me impiden identificar a las estrellas y ya no me consuela alzar la mirada al infinito. Por eso ahora cierro los ojos ante el inicio de la noche, recordando el movimiento de las olas y me duermo pronto con ellas.

Enrique Masip Segarra [2008]. Todos los derechos reservados.

Mirando al mar [1949]. Bolero-fox interpretado por Jorge Sepúlveda [España, Valencia, 1917-1983]. Letra de C. de Haro y música de Marino García González. Vía EQM.

servido por enriquemasipsegarra 2 comentarios compártelo favorito

2 comentarios · Escribe aquí tu comentario

XXL

XXL dijo

Una estilo precioso de denuncia. Enhorabuena.

23 Marzo 2008 | 09:50 AM

Felipe

Felipe dijo

Vengo de tarde en tarde (a mi pesar), pero siempre es un satisfacción visitarte.
Abrazos.

27 Marzo 2008 | 11:52 PM

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Sobre mí

Enrique Masip Segarra (Castellón - España). Trabaja la narrativa. Colabora en algunos 'blogs' bajo el pseudónimo de "El xiquet de Columbretes". Para contactar con el autor: enmasecs@hotmail.com

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