I

Esa fusión que a veces la vivo,

que otras veces la duermo
ese extenso-fugaz-tiempo,

más allá del crepúsculo,

más acá de la aurora

donde las horas destruyen el reloj

y se humedece el alba

(y un sueño mío),

está pendiente de mí.

II

Un lucero duerme con los ojos abiertos

me vigila constantemente,

cesa la noche que ya es ayer

lo sombrío y lozano se fija en mí,

perpetuo amanecer,

frío y febril.

III

Aquella sombra,

quieta como la luz

me mira fijamente

estoy ahí,

echado,

inquieto

exánime

pendiente de la sombra

igual que la luz de mí.

Tengo incertidumbre de ti,

entre dormido,

entre despierto.

¡Ya no sé!