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	<title>Mis relatos eróticos</title>
	<tagline type="text/html" mode="escaped">Relatos para relajarse y disfrutar. </tagline>
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		<author><name>Erotikakarenc </name></author>
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		<title>EL TRIANGULO (CAP. 3 PABLO)</title>
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		<issued>2008-03-16T20:14:53+00:00</issued>
		<updated>2008-04-21T00:11:50+00:00</updated>
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&lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgIzq height=539 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/311r.jpg&quot; width=397&gt;Aquel sábado me desperté un tanto inquieta, llevaba una semana sin tener sexo con Juan y eso era muy extraño. Sobre todo porque en las tres últimas veces que me había insinuado él me había rechazado, algo bastante raro en él, ya que hasta aquel momento siempre había sido él el que me había propuesto sexo abiertamente. Así que me desperté con una ganas tremendas de hacer algo. Como hacía calor, ya que era verano, no llevaba ropa, dormía totalmente desnuda con una ligera sábana para taparme si me molestaba el fresco de la mañana. Dirigí mis manos hacía mi sexo y muy suavemente empecé a masajearrme el clítoris, pero enseguida una serie de ruidos empezaron a desconcentrarme. Oí a mamá duchándose y unos fuertes golpes en el piso superior, supuse que sería Carlitos, el hijo de 4 años de mis vecinos. Así que ante aquel panorama decidí levantarme. Me puse mis tejanos y una simple camiseta y me dirigí a la cocina. Mi madre estaba preparando el desayuno, y extrañamente en ella, canturreaba una canción. En realidad en la última semana, mi madre había estado más alegre que de costumbre, supuse que sería a causa de algún hombre y por enésima vez traté de averiguar algo: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Buenos días, mamá! Qué alegre estás hoy ¿no?.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Yo? – Me preguntó como si le hubiera hecho la pregunta más rara del mundo – no, estoy como siempre, hija mía. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, yo te noto diferente desde hace una semana mamá. Seguro que hay algún hombre por ahí que te causa ese estado de ánimo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No hija, no hay ningún hombre, de verdad. Es sólo que me alegro de estar viva – t erminó diciendo por enésima vez mientras me ponía una taza de café. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Preferí no seguir insistiendo en el tema porque sabía que no lograría averiguar nada y además tenía cierta prisa, ya que a las nueve en punto debía estar en la peluquería para hacerme el peinado para la boda de Piluca. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Una vez en la peluquería no pude evitar pensar y recordar que en la última semana tanto mamá como Juan habían estado extrañamente felices y diferentes, o por lo menos a mí me daba esa sensación. Y no sólo eso, también entre ellos la relación era extrañamente fantástica, sobre todo si la comparaba con la relación de casi &quot;odio&quot; que mi madre había tenido con mi anterior novio Pablo. Aunque evidentemente me hacía feliz ver que Juan y ella se llevaban bien. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Tras la sesión de peluquería volví a casa y comí con mi madre, luego me vestí para la boda con el vestido que me había comprado un mes antes. Era un vestido con una falda larga y una blusa de manga tres cuartos de color negro, con un sugerente escote que dejaba entrever el nacimiento de mis senos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;A las cuatro en punto llegó Juan. Como siempre se mostró muy amable con mi madre, le dijo lo guapa que estaba, lo bien que se conservaba; aunque por supuesto también tuvo halagos para mí. Nos fuimos hacía la iglesia, ya que la ceremonia sería a las cinco. Cuando llegamos los novios aún no habían llegado y mucha gente les esperaba fuera. Saludamos a nuestros amigos y entonces le ví. Pablo, mi exnovio, estaba allí. Me sorprendió bastante verle, aunque por otra parte también era lógico que estuviera allí, ya que era el primo de Piluca. Durante unos segundos nuestras miradas se cruzaron pero ninguno de los dos se acercó al otro para saludarnos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;En el interior de la Iglesia y mientras duró la ceremonia estuve bastante ausente, debo confesarlo, pensando en Pablo y en porqué nuestra relación había terminado. Volver a verle había hecho renacer mis sentimientos hacía él, y aunque hacía poco más de un año que lo nuestro había terminado (muy mal, por cierto) sentía que aún quedaba algo de aquel sentimiento de amor que le había profesado. Recordé nuestros tres años juntos, y sobre todo el descubrimiento del sexo, de nuestros cuerpos, del deseo. Con Pablo no sólo descubrí el sexo y el placer que este producía, sino que además disfruté como nunca he vuelto a hacerlo. Con Juan el sexo era tan... mecánico, desapasionado, soso; pero con Pablo era puro fuego quemándome por dentro. No pude evitar sentirme excitada al recordarlo y noté como mis bragas se humedecían por el deseo. Inmersa en aquellos pensamientos oí una voz a mi lado preguntándome: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Te encuentras bien? – Era Juan. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, tengo un poco de calor, nada más – me excusé – voy a salir a tomar el aire. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Salí a la calle y respiré profundamente, y entonces escuché su voz: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sigues tan preciosa como siempre – me giré hacía él. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tú también estás muy bien – le dije – pensé que no vendrías, Piluca me dijo...&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, sé lo que te dijo, yo le dije que lo hiciera así, quería ver tu cara de sorpresa cuando me vieras – justificó Pablo con una perversa sonrisa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sigues siendo tan cabrón como siempre – le recriminé. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por supuesto, querida. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;En ese momento empezó a salir la gente de la iglesia. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno, supongo que luego nos veremos, en el restaurante – propuso Pablo – tengo que hablar contigo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Claro. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pablo entró en la iglesia y yo me quedé allí, a los pocos segundos apareció Juan y tras acercarse a mí me preguntó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Cómo va ese calor? ¿Se te ha pasado? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, ya estoy mejor. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nos hicimos las consabidas fotos con los novios y luego fuimos al restaurante. Mientras comía no podía dejar de mirar a Pablo, que estaba sentado dos mesas más allá. Él tampoco dejaba de mirarme y, además, lo hacía con deseo. Un deseo que despertó en mí el ansia que poseerle y de ser poseída por él y me hizo olvidar que estaba allí con mi novio. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Tras la cena empezó el baile, y entonces Pablo se acercó a mí, yo estaba bailando con Juan. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Hola! – Me saludó como si nos hubiéramos visto el día anterior. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Hola! – Le respondí yo y presentándoselo a Juan le dije: - Este es Pablo, mi ex, este es Juan, mi novio. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Muy correctamente ambos se saludaron y entonces Pablo con cierto descaro le preguntó a Juan:&lt;br /&gt;
- ¿Me dejas bailar con esta preciosidad para recordar viejos tiempos? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por supuesto – aceptó Juan y se alejó de nosotros en dirección a la barra. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pablo me tomó por la cintura y empezamos a bailar. Noté como pegaba su cuerpo al mío y como se movía para colocar su sexo erguido estratégicamente, para que yo pudiera sentir su erección. Con aquellos movimientos me estaba poniendo a cien, cada vez estaba más excitada y no dejaba de imaginarme en sus brazos mientras me hacía el amor. Para colmo cada vez me estrujaba más contra él, y acercaba sus labios a mi cuello haciéndome sentir su respiración en mi oído, algo que él sabía sobradamente que me ponía a mil. Empecé a sentir calor y entonces oí su voz preguntándome: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Por qué lo dejamos? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Porque... – No supe que responderle y justo en aquel momento me dí cuenta de que había empezado a salir con Juan para olvidar a Pablo, pero irónicamente, no lo había logrado. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Por qué no vamos a un lugar más tranquilo? – Me propuso. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sin contestarle, busqué a Juan en la barra. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No te preocupes por tu novio, está bastante ocupado por lo que veo y no creo que sé de cuenta de tu ausencia. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Siempre tan creído y autosuficiente, esa era una de las cosas que más me molestaba de Pablo, pero a la vez me encantaba. Eso y el hecho de que siempre diera por hecho que estaba a su entera disposición. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nos alejamos del bullicio y salimos del salón. Y con la misma seguridad que había mostrado hasta aquel momento, Pablo me llevó hasta los baños. Me hizo entrar en uno de ellos y tras cerrar la puerta, me besó apasionadamente. Primero intenté apartarle de mí, resistirme, pero a medida que su lengua se adentraba en mi boca y sus manos acariciaban mi cuerpo, me dejé llevar por aquella sensación que tanto había ansiado durante todo aquel año. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Estas preciosa con este vestido – me susurró al oído, mientras adentraba una mano por mi escote – y te hace muy sexy y deseable. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Pablo – protesté aunque me moría de ganas por hacer aquello. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sé que lo estás deseando, sé que quieres sentir mi verga entre tus piernas, lo veo en tus ojos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sí – musité abrazándolo con fuerza y besándolo apasionadamente. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Su cuerpo se pegó al mío y pude sentir su pene erecto, ese magnifico pene que tan buenos momentos me había dado. Seguidamente Pablo me desabrochó la blusa dejando libres mis desnudos senos. Y se dedicó a mimarlos, besarlos, chupetearlos, haciéndome estremecer una y otra vez, haciendo que cada vez le deseara más. Luego me subió la falda hasta la cintura y cogiendo las braguitas por la goma me las quitó con extrema lentitud y sensualidad, mi sexo palpitaba deseando que su boca se posara sobre él. Pero en lugar de eso, puso un dedo sobre mi clítoris y comenzó a masajearlo con mucha suavidad, mientras besaba mi vientre y con la otra mano cogía mis braguitas y se las guardaba en el bolsillo del pantalón. Mi respiración sonada cada vez más acelerada, y en mi cabeza sólo existía una idea, sentirle dentro de mí como antaño. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Me deseas, verdad, preciosa? – Me preguntó sabiendo de antemano cual sería mi respuesta. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí – murmuré en un suspiro de placer. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Quieres sentir mi verga dentro de ti, haciéndote morir de placer, como antes, verdad? – Volvió a preguntarme mientras introducía un par de dedos en mi vagina. Mi cuerpo se estremeció por completo y respondí: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Síiiiii. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me conocía muy bien, sabía que su modo de tratarme me excitaba más que cualquier otra cosa, y sabía que nadie lograba encenderme como él. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Tu novio no te excita como yo, verdad? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No – respondí dándole la razón. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;En realidad Juan era muy soso en la cama, se limitaba a colocarse sobre mí y hacérmelo sin más, sin preocuparse de si yo estaba o no excitada. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pero con Pablo era distinto, él sabía como excitarme hasta el límite para hacerme luego el amor y llevarme a la cumbre del más maravilloso de los placeres. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Anda, ven aquí – me dijo cogiéndome del brazo y haciéndome apoyar sobre el depósito de agua del wc, dándole la espalda. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me hizo separar las piernas y sentí su lengua acariciando suavemente todo mi sexo. Con sus manos, abría mis nalgas y lamía también mi ano. Durante unos minutos se entretuvo en lamer mi sexo, introduciendo su lengua unas veces en mi vagina y otras en mi ano. Yo gemía sin cesar, me convulsionaba sintiendo aquel placer, sintiendo como escapaban los jugos del goce, de mi sexo. Se puso en pie y preguntándome: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Quieres que te la meta ya, putita? – Restregó su glande por mi húmeda vulva. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, la quiero – balbuceé, mientras empujaba hacía él buscando su verga. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Esta bien – aceptó acercando su polla a mi agujero y penetrándome muy despacio. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me sujetó por las caderas y cuando la tuvo totalmente dentro de mí, me dio una palmadita en la nalga y añadió: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vamos allá, zorrita. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Comenzó a moverse, haciendo que su gruesa verga entrara y saliera de mí. Los gemidos de ambos se confundían en una música de placer que inundaba el baño y resonaba en sus paredes. Me sujetaba por las caderas y empujaba una y otra vez, y otra, cada vez más rápida y profundamente. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Repentinamente se detuvo. Pegó su cuerpo al mío, acarició mis senos, me besó en el cuello y con su lengua ascendió hasta mi oído. A la vez, llevó una de sus manos hasta mi sexo y hurgó buscando mi clítoris que empezó a masajear, mientras chupeteaba el lóbulo de mi oreja. Empecé a estremecerte. Pablo sabía que aquello me volvía loca y se deleitaba en mi placer. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Seguro que tu novio no sabe ponerte a cien como yo – me susurró al oído. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No – confirmé. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Y seguro que con él nunca te has sentido tan excitada y satisfecha ¿verdad? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No – repetí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y era cierto, con Juan jamás me había sentido tan excitada, en realidad el sexo con Juan no tenía ni punto de comparación con lo que Pablo me estaba haciendo sentir, y ese momento me dí cuenta de cual era la razón. Seguía enamorada de Pablo y Juan había sido sólo una excusa para tratar de olvidarle, pero era obvio que no lo había conseguido. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pablo seguía follándome, empujando suavemente hacía mí, mientras acariciaba mi clítoris con movimientos circulares. Comenzó a acelerar sus movimientos, empujando cada vez con más fuerza, lo que hizo que mi placer fuera aumentando gradualmente, hasta que a punto de alcanzar el orgasmo Pablo se detuvo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Anda, putita, vamos a cambiar – me ordenó. A Pablo le gustaba mucho cambiar de posición cuando lo hacíamos, alargar el momento de cualquier manera para lograr que cada vez estuviera más excitada y deseara más. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y sin despegarse de mí, abrazándome con fuerza contra él, nos dimos media vuelta y él se sentó sobre la taza del wc, quedando yo sentada sobre él. Eso hizo que su polla me penetrara más profundamente. Nos acomodamos, yo me apoyé en la pared y empecé a subir y bajar sobre aquel erecto instrumento que me estaba dando tanto placer. Pablo movía sus manos, unas veces acariciando mis senos, pellizcando los pezones, otras sujetándome por las caderas para impulsarme al ritmo que él deseaba o acariciando mi clítoris para que mi placer aumentara y así logró que me corriera por fin, en un maravilloso orgasmo. Cuando dejé de convulsionarme me ordenó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ahora chúpamela como tú sabes, zorrita – su tono de voz era perverso y persuasivo, así que me arrodillé entre sus piernas. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Obedientemente cogí la verga entre mis manos, la sujeté por la base, acerqué mi lengua y lamí el glande, luego el tronco con mucha suavidad de arriba abajo. Sabía perfectamente como le gustaba que lo hiciera. Volví a ascender por el tronco hasta el glande y finalmente me lo introduje en la boca y miré a Pablo. Su cara era el perfecto dibujo del placer; tenía la boca abierta, gemía y sus ojos estaban medio cerrados tratando de mirarme, mientras yo hacía de su pene resbalara por el interior de mi boca una y otra vez, rodeaba el glande con mi lengua, lo saboreaba y volvía a hacer que resbalara hacía dentro y hacia fuera. Sentí como poco a poco el miembro se hinchaba anunciando la llegada del máximo placer y oí que Pablo me suplicaba: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tómate toda mi leche, no desperdicies ni una sola gota. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y así lo hice, tragué el caliente líquido tratando de que no se me escapara nada. Me sentía feliz, feliz por proporcionarle aquel placer a mi amado, feliz por haberle sentido dentro de mí, feliz por todo y porque en mi corazón la esperanza de recuperarle estaba ahora más cerca que unas horas antes. Cuando se quedó quieto, me limpié los labios y me puse en pie. Él se acercó a mí y me abrazó, reposando su cabeza sobre mi vientre. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Deberíamos volver – musitó. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No sé si sería buena idea, Pablo. ¿Recuerdas por qué lo dejamos? Estuviste a punto de entregarme a otro hombre. No estoy dispuesta a ser tu pelele. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ángela, yo te amo y sé que tú también a mí, y prometo que no haremos nada que tú no quieras. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Pablo, nuestra relación no es un juego, si quieres que volvamos tendrás que entender eso y aceptar las condiciones que yo imponga. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Haré lo que quieras, pero no te vayas otra vez, por favor – me suplicó mirándome a los ojos &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sus palabras me parecieron sinceras y sus ojos también.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Esta bien, lo intentaremos. Ahora deberíamos regresar a la fiesta, seguro que nos están buscando. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vale – aceptó – pero prométeme que mañana nos veremos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- De acuerdo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nos arreglamos la ropa y salimos de aquel baño tratando de disimular, como si nada hubiera sucedido. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Cuando entré en el salón, Juan al verme vino corriendo hacía mí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Dónde te has metido? Llevo un cuarto de hora buscándote.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Perdona, es que salí a tomar el aire me encontré a Luisa y nos hemos entretenido hablando – le mentí - ¿Nos vamos a casa? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, será lo mejor. Estoy muy cansado. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Entramos en el coche y al sentarme y sentir la fría tela de la falda sobre mi sexo recordé que Pablo se había quedado mis braguitas y me excité recordando aquel momento. Durante el trayecto hacía casa, tanto Juan como yo permanecimos callados. Yo no hacía más que pensar en como iba plantearle a Juan que debíamos dejar lo nuestro porque había decidido volver con Pablo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Al llegar a casa, y con el mismo silencio que había habido entre nosotros durante el trayecto, subimos en el ascensor, entramos en mi casa sin hacer ruido y cada uno se fue a su habitación. Me desnudé y me metí en la cama. Traté de dormir, pero no pude. El recuerdo de lo sucedido con Pablo no me dejaba, no hacía más que darle vueltas a la idea y preguntarme si hacía bien o no volviendo con él. Inmersa en esos pensamientos oí ruido en la habitación de mi madre. Me pareció que hablaba con alguien, así que me levanté para averiguar si estaba acompañada. Me acerqué a la puerta de su habitación, oí gemidos y risas, la puerta estaba un poco entreabierta, así que me acerqué un poco más a ella. Observé y lo que ví me dejó estupefacta, no podía creerlo. Como imaginaba mamá no estaba sola, estaba con Juan, sentada sobre su sexo de espaldas a él, cabalgándole. En un segundo comprendí muchas cosas. Sentí una especie de pinchazo en el corazón al ver aquello y a la vez cierta excitación por ver como disfrutaba mi madre. Vi como Juan abrazaba a mi madre con fuerza y le decía: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Te quiero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Mi madre le respondió:&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Yo también te quiero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Un par de lágrimas nacieron de mis ojos y empezaron a rodar por mis mejillas al sentir lo sinceras que sonaban aquellas palabras entre ellos. Me sentía herida, pero también liberada, ahora se me haría menos duro decirle a Juan que quería dejarle para volver con Pablo. Volví a mi habitación y me acosté en mi cama, traté de volver a dormir...&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Por la mañana fui la primera en levantarme. Había dormido fatal, despertándome cada dos por tres. Preparé el desayuno y cuando salieron Juan y mi madre le dije a Juan: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tengo algo que decirte: He decidido que voy a volver con Pablo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Qué? – Preguntó mi madre sumamente sorprendida – ¿Estás dejando a Juan?&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, mamá, creo que es lo mejor para todos. Yo aún sigo enamorada de Pablo y sé que Juan está enamorado de otra – le respondí y levantándome de la mesa volví a mi habitación. Tenía que llamar a Pablo y quedar con él... &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Erotikakarenc (Autora TR de TR)&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2008/02/28/el-triangulo-cap-2-novio-mi-hija</id>
		<title>EL TRIANGULO (CAP. 2: EL NOVIO DE MI HIJA). </title>
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		<issued>2008-02-28T23:51:20+00:00</issued>
		<updated>2008-03-12T23:08:40+00:00</updated>
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&lt;P align=justify&gt;&lt;IMG class=imgIzq height=240 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/vde1.jpg&quot; width=320&gt;Me pasé media noche pensando en aquel chico y la otra media soñando con él. Me había dado el mejor orgasmo de toda mi vida, y eso es algo que una mujer de 45 años difícilmente puede olvidar. No sabía si volvería a verlo y tampoco estaba segura de querer hacerlo, a fin de cuentas, tenía novia, una chica joven y guapa, y mucho más apetecible que yo, seguro. Probablemente para él sólo fui un momento de debilidad. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Inmersa en esos pensamientos me levanté, me duché y empecé a preparar la comida, ya que mi hija había decidido invitar a comer a su novio para que lo conociera.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Buenos días, mamá! – Me saludó mi hija al entrar en la cocina.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Bueno días! &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Cómo fue la noche? – Me preguntó. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bien, bastante bien – le respondí – nos divertimos mucho. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Y ligaste? – Me preguntó curiosa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No – le contesté escuetamente, mintiéndole.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno, voy a desayunar y luego me iré a buscar a Juan, porque seguro que aún está durmiendo después de la despedida de anoche. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Ángela desayunó, se vistió y se marchó a buscar a su novio, momento que aproveché para vestirme y arreglarme, quería estar presentable ante mi futuro yerno. Me puse una ligera blusa y una falda de tubo que me llegaba por encima de las rodillas. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Mientras les esperaba puse la mesa, y terminé de preparar la comida. Hacía las dos sonó el timbre. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Voy! – Dije dando por sentado que serían ellos. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Abrí la puerta y entonces al verle me quedé atónita, mi yerno era el chico con el que me había acostado la noche anterior. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Pasa algo mamá? – me preguntó mi hija. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, nada, es que su cara me resulta conocida – mentí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno, este es Juan, esta es mi madre – nos presentó. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Le tendí mi mano temblorosa a Juan y le di un beso en cada mejilla. Seguidamente les hice pasar al salón. Estaba más nerviosa de lo que jamás en mi vida hubiera estado y a la vez estaba feliz por haberle reencontrado cuando pensaba que no volvería a verlo en mi vida.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt; &lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Queréis tomar algo? – les pregunté. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, gracias – respondió él con amabilidad pero mirándome con deseo. Su mirada me hizo temblar y mi sexo se humedeció recordando lo sucedido la noche anterior. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Tras eso nos sentamos a la mesa y empezamos a comer. Cada vez que mi hija estaba distraída en el plato, Juan me miraba como esperando que le diera una respuesta. Yo trataba de pasar de él, hasta que llegó el postre y me levanté para retirar los platos. Mi hija también hizo ademán de levantarse, pero Juan la detuvo diciéndole: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ya lo haré yo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Así cogió su plato y alguna cosa más y me acompañó hasta la cocina. Dejamos los platos sobre el mármol y sin mediar palabra, Juan me estrechó entre sus brazos y me besó apasionadamente. Al separarnos se disculpó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Lo siento. Pero anoche tuve la mejor experiencia sexual de mi vida y no he podido dejar de pensar en ti – me confesó.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Yo tampoco he podido olvidarte.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡¿Viene ya ese postre?! – Gritó mi hija desde la mesa devolviéndonos a la realidad. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Cogí el postre, un pequeño pastel de chocolate, de la nevera. Le di los platos y las cucharas a Juan y volvimos a la mesa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Con una enorme tensión entre él y yo que nos obligaba a estar callados, escuchando todo lo que decía mi hija, comimos el pastel. Seguidamente tomamos el café y al terminar tanto mi hija como Juan me ayudaron a quitar la mesa. Tras eso, habían decidido ir al cine y antes de marchar mi hija decidió ir al baño, momento que Juan y yo aprovechamos para hablar. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tenemos que hablar – le sugerí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí. ¿Qué te parece esta noche, cuando Ángela esté en la despedida de soltera? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vale. En el bar de abajo. ¿Te parece? – le dije. Prefería que fuera en un lugar público y neutral para no volver a caer en la tentación. Sabía que si nos quedábamos a solas ambos repetiríamos lo sucedido la noche anterior. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vale. A las diez, entonces – aceptó. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- A las diez. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Se marcharon y me quedé sola pensando. Me sentía muy mal al haber descubierto que el chico con el que me había enrollado la noche anterior era el novio de mi hija, sobre todo porque lo último que quería hacer en mi vida era hacerle daño a mi hija. Estaba dispuesta a decirle a Juan que no volveríamos a vernos nunca más a solas y que lo mejor era olvidar lo sucedido la noche anterior, aunque para ambos hubiera sido algo especial y diferente. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;A las nueve decidí tomarme una ducha antes de vestirme para bajar al bar. Tras la ducha, empecé a vestirme y me había puesto sólo el sujetador y las braguitas cuando sonó el timbre. Me puse la bata y salí a abrir. Antes de hacerlo miré por la mirilla y ví a Juan. Durante unos segundos pensé en no abrirle porque sabía perfectamente lo que iba a pasar, y que precisamente había subido, en lugar de esperarme en el bar, para eso, porque él quería que pasara. Finalmente venciendo mi sentido común y dejándome llevar por mi instinto, abrí la puerta. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Qué haces aquí? – Le pregunté a mi yerno, nada más abrir. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Él sin mediar palabra, se abalanzó sobre mí, me empujó contra la pared y me besó introduciendo su lengua para buscar la mía. Yo traté de deshacerme de su abrazo, y cuando lo logré salí corriendo hacía el comedor diciéndole: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, esto no puede ser... mi hija... &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Enseguida me atrapó contra el respaldo del sofá, que quedó frente a mí, y me abrazó con fuerza. Empezó a besarme en el cuello mientras yo seguía suplicándole: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por favor, Juan. Mi hija es tu novia y esto no está bien. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Olvidémonos de Ángela, por favor, ahora sólo estamos tú y yo – me dijo, haciéndome girar hacía él y volviendo a besarme. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Cada vez me resultaba más difícil resistirme a él. Sentí su cuerpo pegado al mío y su sexo creciendo entre sus piernas. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Juan, esto no puede ser. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sus manos recorrieron mi cuerpo y cuando me apretó con fuerza contra él y sentí sus labios sobre mi cuello, dejé de resistirme. Sus manos apartaron la bata y acarició mi culo suavemente. Luego ascendió con sus manos hasta mis senos y los masajeó por encima del sujetador. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;De nuevo intenté zafarme de él y huir hacía la habitación, pero me cogió de nuevo, empujándome contra la pared, quedando el uno frente al otro. Me besó apasionadamente, quería seguir resistiéndome, pero no podía, sobre todo cuando su mano se adentró entre mis bragas y acarició mi clítoris con suavidad. Me sentía húmeda y ansiosa por volver a sentirle, así que me dejé llevar una vez más por los sentimientos y sensaciones que me producía aquel hombre. Sabía que aquello no estaba bien, pero el deseo y era más fuerte que cualquier otra cosa y saber que él también sentía aquel fuerte deseo me empujaba a seguir a mi corazón más que a mi mente. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Con sus besos descendió hasta mi cuello y lo lamió y mordisqueó haciéndome estremecer, mientras sus dedos seguían hurgando entre mis piernas. Empecé a gemir y respirar excitadamente. Y él cogió una de mis piernas situándola sobre su cadera. Oí como se bajaba la cremallera del pantalón y enseguida sentí como apartaba la tela de mis bragas y ponía su sexo erecto a la entrada de mi húmeda vulva. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Quieres que te folle, verdad? Lo estás deseando tanto como yo, confiésalo. Sé que me deseas – me dijo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, lo deseo – acepté. Y de un solo empujón me penetró hasta lo más profundo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Juan empujó con fuerza varias veces, haciéndome estremecer y sentir como su sexo surcaba el mio. Sus labios mordisqueaban ahora el lóbulo de mi oreja y sus manos apretaban mi culo con esmero. Yo estaba a mil, deseando más y más. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Ambos gemíamos excitados, hasta que Juan sacó su miembro de mí, me cogió en brazos y me llevó hasta la habitación. Me tumbó sobre la cama y en un arranque de cordura le dije nuevamente: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, Juan, no puede ser. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Déjate llevar – me suplicó, quitándome la bata. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Resistirme a sus besos y caricias me era casi imposible, y como él me había aconsejado, me dejé llevar olvidando todo lo que nos rodeaba. Aquel momento era sólo para nosotros, nadie más existía, sólo él y yo y aquel amor que veía dibujado en el fondo de sus oscuros ojos. Así que dejé que me desabrochara el sujetador y me quitara las bragas dejando mi cuerpo desnudo. Él también se desnudó y seguimos besándonos sobre la cama. Acarició todo mi cuerpo, mientras yo también acariciaba el suyo. Mi mano rozó su sexo e instintivamente empecé a masajearlo. Lo deseaba con toda mi alma y él se dio cuenta enseguida, al mirarme a los ojos. Se puso de rodillas a la altura de mi cara y me apuntó con su sexo en la boca. Cogí el miembro con una mano y acerqué mis labios empezando a lamer el glande. Luego seguí introduciéndomelo en la boca y chupeteándolo. Traté de tragármelo hasta la mitad, saboreándolo como el más rico manjar. Juan gemía mientras me observaba. Cada vez estaba más excitado y su sexo se hinchaba más y más, hasta que me pidió que lo dejara. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Se acostó junto a mí entonces y me hizo girar de espaldas a él. Besó mi hombro y acarició mi culo con sutileza, pasó su dedo índice por entre mis nalgas y me susurró al oído: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Me encanta tu culo, es tan hermoso ¿Te lo han follado alguna vez alguien? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Mi marido lo hizo varias veces, pero después de él nadie ha vuelto a hacerlo - le confesé. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Quiero follártelo – declaró él. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;La verdad era que a mi también me apetecía que lo hiciera, porque las pocas veces que había practicado el sexo anal habían sido muy placenteras y deseaba mucho repetir aquel placer y compartirlo con él. Me parecía la culminación perfecta del amor y la confianza entre dos personas. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vale. Pero ponte un condón – le aconsejé – y ten cuidado. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me besó en el hombre y añadió: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Te quiero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Era la primera vez que me lo decía y eso me emocionó, sobre todo porque noté que su tono era sincero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Juan se puso un condón, luego empezó a masajear mi ano muy suavemente con un dedo, pasándolo por toda la raja de arriba abajo. De vez en cuando intentaba penetrarme con él, hasta que tras un buen masaje lo consiguió. Empezó a moverlo dentro y fuera de mí y excitándome como hacía mucho tiempo que no me excitaba. Tras un rato introdujo otro dedo, al que mi ano enseguida se acostumbró. Empecé a moverme excitada, jadeando y deseando más. Así que Juan me hizo poner en cuatro y con su verga erecta siguió sobando mi agujero trasero. Estuvo un rato manipulándolo para que me relajara, hasta que le pareció que ya era el momento y empezó a penetrarme despacio. Poco a poco fue introduciendo su instrumento en mi ano y cuando por fin me sentí llena, comenzó a moverse, primero despacio y luego acelerando sus movimientos. En pocos minutos su sexo martilleaba contra mí una y otra vez y sus huevos chocaban contra mis labios vaginales. El placer que me hacía sentir fue aumentando gradualmente hasta que empecé a correrme contrayendo los músculos de mi ano y apretando su verga. Gracias a él sentí un éxtasis que hacía tiempo no sentía. Juan siguió arremetiendo con fuerza, sujetándome por las caderas hasta que finalmente también se corrió, cayendo sobre mi espalda y abrazándome con fuerza. Tras eso nos quedamos tumbados, abrazados. Descansamos unos segundos, tras lo cual le dije a Juan. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tenemos que tomar una decisión. No pienso seguir engañando a mi hija. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tienes razón, pero no sé... – Me dijo indeciso – no será fácil decírselo a Ángela. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Mira lo mejor será que dejemos de vernos por un tiempo, por lo menos a solas, y te tomas ese tiempo para decidir como se lo dirás y cuando. ¿Te parece?&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, será lo mejor – aceptó finalmente. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Tras esa pequeña conversación decidí levantarme y le dije: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Pues entonces es mejor que te vayas ya. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Él me miró entre incrédulo y sorprendido, a lo que yo añadí: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Venga, quiero que te vayas ya, es lo mejor. Mi hija podría volver en cualquier momento. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sin decir nada más se levantó y empezó a vestirse. Luego le acompañé hasta la puerta y sin ni siquiera darle un beso, ni dejar que él me lo diera, me despedí de él. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;
&lt;P align=justify&gt;Durante toda la semana no nos vimos ni una vez. Pero el viernes por la tarde mi hija me preguntó si dejaba que Juan se quedara a dormir la noche del sábado, después de la boda de sus amigos. Evidentemente, acepté. Más por el ansia de ver a Juan que por sentido común y durante aquella noche estuve muy nerviosa esperando que llegarán. Cuando le oí pensé que ya podía dormir tranquila. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Empezaba a conciliar el sueño cuando sentí que alguien se metía en mi cama. Al principio, puesto que estaba un poco desorientada por el sueño, me asusté, pero luego oí su voz preguntándome: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Estás despierta? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí – respondí- pero... no deberías estar aquí – le dije girándome hacía él. Accidentalmente mi mano fue a parar sobre su sexo desnudo – mi hija puede oírnos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ya debe estar dormida, estaba muy cansada. Además, trataremos de no hacer ruido – apostilló – Tengo algo que decirte...&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Qué? – Le pregunté.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Mañana le diré a Ángela que lo dejamos y que me he enamorado de ti – me dijo. Al oír aquello me alegré, pero a la vez recobré la cordura por unos segundos y le aconsejé: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Es mejor que de momento mantengamos nuestra relación en secreto. Mi hija no puede saber nada, la iré preparando poco a poco, ya que no será agradable para ella saber que su novio tiene una relación con su madre. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tienes razón. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Tras eso me rodeó con sus brazos y me besó apasionadamente. Nuevamente no pude resistirme, llevaba días deseando aquello, así que, me dejé llevar y correspondí a sus besos y caricias, aún sabiendo que mi hija estaba en la habitación del al lado y podía oírnos. O quizás era esa situación de peligro lo que me excitaba y me llevaba a seguir adelante en lugar de rechazarle, como me pedía mi mente que hiciera. Poco a poco fuimos excitándonos. Sus manos recorrieron mi cuerpo y me despojaron del sujetador y las bragas con las que dormía (ya que hacía bastante calor), mientras las mías también le acariciaban.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Empezó a besarme en el cuello y fue descendiendo poco a poco hasta mis senos. Los sobó y acarició suavemente y seguidamente se dedicó a mordisquearlos, besarlos y chupetearlos, logrando que me pusiera a cien, y haciéndome sentir como mi sexo se convertía en una charca de jugos. Siguió descendiendo, lamiendo la piel de mi vientre y llegando a mi sexo. Me abrió de piernas y sentí su lengua rebuscando entre los pliegues de mi vulva. Empecé a retorcerme de gusto y a gemir, aunque trataba de no hacerlo muy alto. Juan movía su lengua muy hábilmente de mi clítoris a mis labios vaginales, introduciéndose entre ellos de vez en cuando. Estaba a punto de correrme cuando se detuvo. Se puso a mi lado y me besó. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Entonces fui yo quien desapareció bajo las sábanas, cogí su verga erecta entre mis manos y empecé a lamerla, chupeteé su glande y masajeé sus huevos, mientras seguía chupeteando su verga y me la introducía en la boca casi hasta la mitad. Me la saqué de la boca y volví al lamer el tronco hasta llegar a los huevos. Lamí uno y me lo introduje en la boca, lo chupeteé y repetí la operación con el otro. Volví a ascender por el tronco y a introducirme la verga que saboreé y chupeteé un poco más. Juan gemía excitado y acariciaba mi pelo. Cuando noté que estaba a punto de correrse, salí de debajo de las sábanas y me puse sobre él, guié su pene hasta la húmeda entrada de mi sexo y me la clavé hasta el fondo. Ambos suspiramos al sentirnos unidos el uno al otro.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;En ese momento me pareció oír un ruido en el pasillo junto a la puerta de la habitación, pero no le hicimos mucho caso, ambos estabamos muy ocupados sintiendo aquel deseo quemando nuestra piel...&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Cabalgué a mi amante una y otra vez, sin cesar, mientras él acariciaba mis senos y los pellizcaba. Yo subía y bajaba sobre él sintiendo como me llenaba con su verga. De vez en cuando nuestros labios se encontrabas y nos besábamos. Juan se incorporó un poco y me abrazó y me susurró al oído: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Te quiero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Yo también te quiero – le respondí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Aquellas palabras me sonaron a música celestial. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nos miramos con ternura, pero en sus ojos había algo más, había deseo y picardía, por eso con una sonrisa canalla me suplicó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Anda, ponte de espaldas a mí, quiero verte el culito mientras te follo.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Esta bien – acepté obedeciéndole. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me puse de espaldas a él, volví a clavarme su erecta verga y seguí cabalgándole ligeramente inclinada hacía adelante para que él pudiera disfrutar del panorama. Así mientras yo subía y bajaba sobre aquel instrumento de placer, él acariciaba mis nalgas e intentaba introducir un dedo entre ellas, lo que me puso a mil. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Me voy a correr – le anuncié. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Pues hazlo, córrete mi vida. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y así, sin poder detenerme en mi camino hacía el placer seguí moviéndome, sintiendo como su pene resbalaba por las paredes de mi húmeda cueva, hasta que llegué al éxtasis. Entonces él se incorporó abrazándome, dio algunos fuertes empujones y se corrió llenándome con su espesa leche. Tras el orgasmo, ambos nos dejamos vencer sobre la cama. Nos besamos apasionadamente y tras eso le dije: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Deberías volver a tu cama y dormir. Mañana tienes algo importante que hacer y no será fácil. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Se levantó, me dio un tierno beso en los labios y se fue a su habitación. Yo me sentía feliz de haberle sentido entre mis piernas y de saber que aquel joven muchacho estaba enamorado de mí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Erotikakarenc (Autora TR de TR). &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envíe una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2008/01/29/el-triangulo-cap-1-aquella-mujer--2</id>
		<title>EL TRIÁNGULO (CAP. 1: AQUELLA MUJER)</title>
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		<issued>2008-01-29T20:52:24+00:00</issued>
		<updated>2008-02-07T13:08:30+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;IMG id=img_0 height=234 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/image-9ed589bb8dccdd823bb8704326c1edd0-sexo20.jpeg&quot; width=350 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Jamás creí que aquella loca noche de despedida acabaría como acabó y que al amanecer me encontraría en mi coche, con una mujer que podría ser mi madre, tras el mejor polvo de mi vida y lamentándome por haberle puesto los cuernos a mi novia. Pero así fue y no sólo eso, aquella noche trajo consecuencias en mi vida y la cambió casi por completo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;La noche había empezado a las doce, tras quedar todo el grupo de amigos en casa de Antonio para celebrar su despedida de soltero. Cuando estuvimos todos reunidos, salimos hacía el restaurante donde teníamos contratada la cena. Después de la cena fuimos a un local de streaptease y finalmente hacía las tres de la madrugada fuimos a la discoteca. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Allí algunos de mis amigos se pusieron a bailar para ver si podían ligar con alguna chica. Yo me quedé en el borde de la pista observando. Había un grupo de maduritas, unas cinco o seis, serían, bailando, entre las cuales había una muy guapa, con una figura envidiable a pesar de la edad (yo le eché, unos 45). Era rubia (aunque teñida), de ojos azules y con unas curvas que le daban veinte patadas a más de una jovencita de 20 de las que bailaban en aquella pista, se notaba que se cuidaba. La observé durante un rato, y un par de veces me pilló mirándola, pero traté de disimular; hasta que abandonó la pista y ví que se iba hacía la barra. Al cabo de uno minuto la tenía a mi lado preguntándome: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿No bailas?. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, es que no me gusta. – Le respondí, mirándola de arriba abajo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vaya, ¿Ni siquiera las lentas? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno, si es con una mujer guapa y elegante como tú, podría hacer una excepción. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Me alegra oír eso. ¿Cómo te llamas? – Me preguntó. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Juan ¿y tú? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Estefanía. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;En aquel momento pusieron una canción lenta y mirándome directamente a los ojos me preguntó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Quieres bailar? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por supuesto, ya te he dicho que haría una excepción. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Salimos a la pista y me rodeó con sus brazos pegando su cuerpo al mío, lo que hizo que mi sexo empezara a crecer excitado, ya que aquella mujer me atraía mucho. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Y qué hacéis tantos chicos solos? – Me preguntó mirándome a los ojos.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Celebrar una despedida de soltero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Uhm, vaya! ¿No será la tuya? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, no, tengo novia, pero todavía no hemos pensado en eso. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Vaya! – Se lamentó pegando más su cuerpo al mío. - ¡Qué pena que un chico tan atractivo como tú esté comprometido! &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;No supe que decir, me sentía halagado por aquellas palabras, pero a la vez me frenaban para ir más allá. Aunque poco a poco el roce de su cuerpo contra el mío hacía que me excitara cada vez más. Y de repente me miró a los ojos, y volvió a preguntarme: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿De verdad tienes novia? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y sin dejar que respondiera pegó sus labios a los míos y me besó, haciendo que su lengua penetrara en mi boca. Pasó su lengua por mis dientes y luego buscó la mía y ambas se unieron en una lucha sin tregua. Aquel beso hizo que mi sexo aún se pusiera más duro, cuando nos separamos traté de apartar mis pensamientos de aquella situación para no caer en la tentación, así que le pregunté: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Y qué hace una mujer como tú en un sitio como este? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Disfrutar de la vida, es mi noche de salir, los viernes por la noche me toca a mí y los sábados a mi hija. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Tienes una hija? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, de 19 años. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Y su padre? – Le pregunté. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Murió hace un par de años. Pero la vida sigue y hay que vivirla ¿No crees? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por supuesto. – Apostillé, sintiendo como restregaba su sexo contra el mío tratando de provocarme. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y entonces volvió a besarme otra vez, con la misma intensidad y apasionamiento que la primera vez. Esta vez la abracé contra mí, acaricié su espalda por encima de la ropa, y apreté sus nalgas con mis manos. Cuando nos separamos el deseo bailaba entre nosotros, así que mirándome a los ojos me dijo: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vamos fuera a tomar el aire. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Estefania empezó a caminar delante de mí llevándome de la mano. Yo me dejé llevar, pensé que por una vez no pasaba nada, que me apetecía cometer una locura, que sería un polvo de una noche y nada más, que Ángela no tenía porque enterarse, me di a mí mismo un montón de excusas para justificar aquello y me dejé llevar por el deseo. Una vez en la calle me preguntó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Tienes el coche por aquí? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, en la explanada. – Le indiqué.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sin perder tiempo nos dirigimos hacía allí y al llegar junto al coche, fui yo esta vez quien la estrechó en mis brazos y la besé apasionadamente. La deseaba, deseaba desnudarla, acariciar todo su cuerpo y poseerla allí mismo. Lo deseaba desde la primera vez que la había visto y no quería dejar pasar aquella oportunidad. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Abrí el coche y entramos en la parte trasera. Empezamos a besarnos mientras nuestras manos acariciaban el cuerpo del otro, ella me desabrochó la camisa, mientras yo besaba su cuello y le subía la falda hasta la cintura para acariciar sus piernas. Masejeé sus muslos por la cara interna de estos y poco a poco me fui acercando a su sexo, que acaricié por encima de las bragas. Entretanto ella, había conseguido desabrochar el pantalón y metiendo su mano por entre la ropa sacó mi sexo erecto y excitado. Yo seguía acariciando su sexo por encima de las braguitas, mientras besaba su cuello. Decidí quitarle la blusa, sus pechos medianos aparecieron adornados por un hermoso sujetador de encaje color carne. Se lo desabroché y se lo quité y empecé a masajear y besar aquellos dos senos perfectos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Estefania se entretenía en acariciar mi sexo. Mientras nuestros labios se profesaban salvajes besos denotando el deseo que había entre nosotros. Le quité las braguitas con cuidado, luego busqué su clítoris y empecé a acariciarlo suavemente. Estefania gemía excitada y deseosa. Descendí por su vientre sobrepasé su falda hasta llegar a su sexo y empecé a lamer aquel delicioso sexo. Enredé mi lengua en su clítoris y me dediqué a chupetearlo y torturarlo, dándole golpecitos con la punta de mi húmedo apéndice. Ella se estremecía y suspiraba, mientras enredaba sus manos en mi pelo y apretaba mi cabeza contra su sexo. Moví mi lengua sinuosamente, lamí su vulva y la penetré varias veces. Volví a chupetear su clítoris y lo mordisqueé provocándole un fuerte estremecimiento y entonces me suplicó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ven aquí. – Tiró de mi pelo y me hizo sentar a su lado. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Mi sexo estaba más hinchado que nunca, erecto y deseoso que ser venerado por aquella experta mujer, que no se hizo esperar. Cogió el miembro con su mano y empezó a masajearlo suavemente, luego acercó su boca a él y lamió el glande, se lo introdujo en la boca y empezó a chuparlo como si fuera un helado. Sentir su boca caliente y húmeda alrededor de mi sexo me transportó a alta cotas de placer y deseo. Estefania era una experta en aquellas lides, lengüeteaba el tronco de arriba abajo, chupaba mis huevos introduciéndoselos en la boca, los mordisqueaba y volvía a lamer el tronco hasta llegar de nuevo al glande para metérselo en la boca logrando tragarse mi verga hasta la mitad. Empecé a estremecerme placenteramente y a punto de correrme la hice parar y le dije que quería follarla. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;-¿Tienes un condón? – Me preguntó. Saqué uno de la guantera y se lo dí. Ella lo colocó cuidadosamente sobre mi erecto falo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Se puso de rodillas sobre el asiento, dándome la espalda, con la falda arremangada en su cintura y mostrándome su delicioso culito me suplicó: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Métemela. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Acerqué mi cuerpo al de ella, rocé su húmedo sexo con la punta del mío, deleitándome con aquella caricia. Ella gemía y empujaba hacía mí tratando de introducirse mi instrumento en su sexo. Lo cogió con su mano y lo llevó hasta la entrada húmeda de su vagina y muy despacio sentí como mi pene se introducía en ella. Comencé a moverme despacio, también ella se movía empujando hacía mí, en pocos segundos nuestros movimientos se había acompasado. Posé mis manos sobre sus caderas, para ayudarme al empujar suavemente contra ella, pero enseguida me pidió más y me dijo: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Más fuerte, dame más fuerte. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Obedecí acelerando mis movimientos, sintiendo como mi sexo resbalaba por aquella húmeda cueva, como se hinchaba enardecido por el deseo que aquella mujer me causaba. Llevé mi mano derecha hacía su pecho y lo masajeé suavemente, mientras acercaba mi boca a su cuello y lo mordía. Ella empujaba hacía mí con fuerza, parecía querer sentir como todo mi fierro la llenaba, gemía y se estremecía, haciéndome notar como su vagina estrujaba mi verga. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Ah, sí, fóllame así, cabrón! – Comenzó a gemir, mientras mi mano descendía hacía su clítoris, que manoseé con delicadeza. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nuestros movimientos eran cada vez más bruscos, más salvajes, parecía que ambos queríamos llegar a la meta de aquella carrera hacía el placer, pero a la vez los dos queríamos seguir sintiéndolo. Suspiré junto a su oído y ella se estremeció. Sus gritos evidenciaban que no tardaría mucho en correrse. Comenzó a empujar cada vez más fuerte contra mí, mientras yo hacía lo mismo arremetiendo contra ella. Los gemidos se convertían en gritos, los cristales del coche se habían empañado por el calor que se respiraba en el habitáculo, calor ardiente de deseo, fuego que quemaba nuestras pieles, hasta que la chispa del placer estalló entre nosotros. Primero fue ella la que alcanzó el éxtasis, convulsionándose sin remedio, y finalmente fui yo quien lo hizo, vaciándome dentro del condón. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me separé de ella, sacando mi pene de su caliente sexo y me senté sobre el asiento. En aquel momento empecé a arrepentirme de lo que acababa de suceder: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Lo siento, es la primera vez que le pongo los cuernos a mi novia. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Para mí es la primera vez que lo hago con alguien tan joven. – Adujo ella. – Será mejor que nos vistamos y volvamos a la discoteca, seguro que tanto tus amigos como mis amigas nos buscan.- Repuso ella como si quisiera quitarle hierro al asunto o prefiriera no hablar de mi infidelidad, como si le molestara saber que era la otra. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tienes razón. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nos vestimos deprisa y antes de salir del coche, cogí su cara con mis manos, acerqué mis labios a los suyos y la besé, luego le dije: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ha sido el mejor polvo de mi vida. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- También para mí lo ha sido, nunca había disfrutado tanto, pero... – Musitó bajando la mirada hacía el suelo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Salimos del coche y volvimos a la discoteca. Ví que iba decidida hacía donde estaban sus amigas y antes de que me abandonara definitivamente le pregunté: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Volveremos a vernos?&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No lo sé, quizás... – Respondió ella y se alejó hacía la pista de baile. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Enseguida apareció Carlos, uno de mis amigos, junto a mí y me dijo: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Qué tal si nos vamos a casa? Es muy tarde y Antonio está borracho como una cuba. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, será mejor que nos larguemos. – Musité, pensando que quizás nunca volvería a ver a aquella preciosa mujer que me había hecho pasar el mejor momento de mi vida sexual. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Así salimos del local y volvimos a casa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Aquella noche casi no pude dormir pensando en ella y en aquel sublime momento de éxtasis, cuando su cuerpo se apretó al mío y su sexo estrujó el mío, haciéndome sentir un placer demoledor como nunca antes había sentido. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Tras la salida del sol me levanté, ya no podía estar más tiempo en la cama. Me duché y mientras el agua resbalaba por mi piel y me enjabonaba con la esponja por todo el cuerpo, volví a pensar en ella y a recordar su aroma. No podía quitármela de la cabeza. Y cuanto más trataba de no pensar en ella, más la recordaba. Así que inevitablemente empecé a masajearme el sexo imaginando su boca alrededor de él, como había sucedido la noche anterior. Imaginé que le llenaba la boca con mi semen y que ella se lo tragaba todo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;No podía creer que estuviera pensando en otra mujer, en lugar de pensar en Ángela, que deseara a otra mujer que podría ser incluso mi madre. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Estaba desayunando cuando sonó el timbre. Miré el reloj, eran las once y probablemente sería Ángela, mi novia, que venía a buscarme para ir a comer a su casa. Habíamos decidido que después de un año de noviazgo era hora de conocer a su madre y aquel era el día indicado. Por primera vez, maldije aquel día y a mi suegra. Abrí la puerta y al ver a Ángela tan hermosa y alegre aún me sentí más culpable de haberle puesto los cuernos. Traté de mostrarme amable y cariñoso con ella, tratando de que no notara nada. Salimos a pasear y tras el paseo nos dirigimos hacía su casa. Subimos en el ascensor y al llegar al piso Ángela llamó a la puerta. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Voy! – Dijo una voz que me pareció familiar. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;La puerta se abrió y tras ella la vi..., era Estefania, la mujer que la noche anterior me había regalado el mejor polvo de mi vida... &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Erotikakarenc (Autora TR de TR). &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envíe una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/10/02/carolina-16-anos-vicio-y-descaro-una-puta</id>
		<title>CAROLINA, 16 AÑOS DE VICIO Y EL DESCARO DE UNA PUTA</title>
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		<issued>2007-10-02T21:45:34+00:00</issued>
		<updated>2008-04-13T17:37:57+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;IMG id=img_0 height=695 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/3573469.jpg&quot; width=882 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;(Antes de empezar, quiero dar las gracias a los que me habeis dejado comentarios en algún relato, y siento no haber podido leer vuestros blogs pero desde que he vuelto de vacaciones, estoy muy ocupada. Gracias a todos) &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;&quot;La dulce niña Carolina, no tiene edad para hacer el amor&quot;. La canción de M-Clan da vueltas en mi cabeza, pero es que es perfecta para esta situación, incluso lleva su nombre. Carolina, &quot;&lt;I&gt;la dulce niña Carolina&quot;. &lt;/I&gt;16 años de vicio, más guapa que ninguna y el descaro de una puta, así es Carolina, la perdición de cualquier hombre como yo. Mi perdición.&lt;br /&gt;
&lt;I&gt;
&lt;P align=justify&gt;&quot;Su madre la estará esperando, eso es lo que creo yo&quot;. &lt;/I&gt;Sí, y lo peor, es que su madre es mi mejor amiga. Hace mucho tiempo, antes de que ella se casara con Andrés, fuimos novios, entonces teníamos 16 años. Luego todo se torció, lo dejamos y cuatro años más tarde, con 20, ella se casó con Andrés, mi mejor amigo, con lo cual ella se convirtió en mi mejor amiga. Tuvo a Carolina, de la que me hicieron padrino, y luego nació Pablo. Ahora han pasado ya, 16 años, yo tengo 37 y sigo soltero. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Hace unos días, la dulce Carolina se presentó aquí, diciéndome que se había peleado con sus padres y que necesitaba mi ayuda. No pude negarme, me lo dijo con aquella vocecita: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;-¡Por favor, padrino, déjame quedar contigo unos días!&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Así que aquí está. Lleva unos días por aquí y cada vez me resulta más difícil mantener la compostura.&lt;br /&gt;
&lt;I&gt;
&lt;P align=justify&gt;&quot;Carolina trátame bien, o si no te tendré que comer&quot;. &lt;/I&gt;No sé si podré resistirlo más tiempo. Se pasea por la casa en braguitas y sujetador, sin ningún tipo de pudor y debo reconocer que tiene un buen cuerpo, casi perfecto, sus pechos no son ni grandes ni pequeños, sus caderas están perfectamente delineadas, su culito es redondito y prieto, parece pedirme a gritos que lo muerda... es algo irresistible. Y además, camina y se mueve con una sensualidad apasionante, de modo que los malos pensamientos me nublan la razón y cuando consigo aclararla un poco, sólo me dejan pensar en que debería echarla. &lt;I&gt;&quot;Esa va a ser mi ruina, pequeña Carolina, vete por favor&quot;. &lt;/I&gt;Y constantemente me tienta, me incita, me provoca cual &quot;Lolita&quot; de Navokov. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Por ejemplo, si estoy en la cocina preparando el desayuno, ella parece semi-desnuda, sólo con las braguitas (que además son tipo tanga) y una corta camiseta que deja perfectamente a la vista su precioso ombligo, se pone a mi lado, con el codo apoyado en el mármol y su culito en pompa, mientras me observa y se mueve como si siguiera el compás de una canción, moviendo su trasero a lado y lado. Otras veces, cuando vemos la televisión, se pega a mí, obligándome a abrazarla pasando mi brazo por detrás de sus hombros y entonces, disimuladamente, pone su mano sobre mi rodilla y poco a poco, la hace ascender hasta llegar a mi sexo, que aprieta con disimulo. Otro de sus juegos favoritos para incitarme es dejar la puerta del baño semi-abierta mientras se está duchando, y mostrarme su desnudo y húmedo cuerpo. ¿Cómo voy a resistirme a algo así?. Me cuesta mucho hacerlo, y sé que en cualquier momento caeré en esa dulce tentación que se llama Carolina.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Anoche su provocación fue más allá de cualquier límite. Yo estaba en mi cama, leyendo tranquilamente, como hago cada noche antes de dormir. Llevaba puesto sólo el slip, pues no me gusta dormir con ropa, y normalmente lo hago desnudo, pero desde que está Carolina aquí, lo hago con el slip. Ella llamó a la puerta y dijo: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Padrino, no puedo dormir, ¿puedo entrar para hablar contigo un ratito?.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pensé que hablar no podía hacernos ningún mal y así podría hablarle de su atrevido comportamiento.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno, pasa. – La animé.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;La puerta se abrió y la sorpresa para mí fue enorme. Como casi siempre, iba sólo en bragas y sujetador y al entrar, me miró fijamente a los ojos con una insinuante mirada de diablo, y se acercó moviendo sus caderas descaradamente.&lt;br /&gt;
&lt;I&gt;
&lt;P align=justify&gt;&quot;Carolina trátame bien, o si no te tendré que comer.&quot; &lt;/I&gt;La canción empezó a dar vueltas en mi cabeza, mientras Carolina se sentaba junto a mí en la cama, y posaba su mano adolescente sobre mi pierna, cubierta por la sábana. Dejé el libro sobre la mesita y traté de mirar a los ojos a aquella preciosidad, pero no podía, me sentía enormemente incómodo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;-Tenemos que hablar. – Le dije, clavando mi mirada en sus precioso senos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, por eso he venido. – Dijo ella con la mayor de las inocencias.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, me refiero a hablar seriamente de algo que....&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y entonces acercó sus labios a los míos y me besó. Primero con suavidad, y luego tratando de introducir su lengua en mi boca. Yo traté de resistirme, de apartarla de mí, pero el deseo podía más que yo. Y acabé cediendo y buscando su lengua para juguetear con ella, lamerla y sentirla dentro de mi boca. Sentí su mano moverse desde mi pierna hasta mi entre pierna, y acariciar mi sexo que ya empezaba a crecer. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Carolina, no deberíamos..... – Traté de decirle cuando nuestras bocas se separaron.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Shhhh – me hizo callar metiéndose en la cama junto a mí.&lt;br /&gt;
&lt;I&gt;
&lt;P align=justify&gt;&quot;Después se mete en mi cama, eso es mucho para mí. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esa va a ser mi ruina, pequeña Carolina, vete por favor.&quot;&lt;br /&gt;
&lt;/I&gt;
&lt;P align=justify&gt;Su mano se metió entonces por dentro de la goma del slip en busca de su objetivo, mientras su boca volvía a besar mis labios. Un intenso calor ardía dentro de mí, y resistirme a aquella belleza se me hacía cada vez más difícil, sobre todo porque ella lo ponía cada vez más difícil. Salté al sentir el contacto de su delicada mano sobre mi erecta verga, y en ese momento supe que ya nada podría pararme, que el objetivo a alcanzar aquella noche sería poseer a aquella hermosa criatura. Y me dejé llevar. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Nos acostamos en la cama, mientras finalmente, me atrevía a abrazarla contra mí. Deslicé mis manos hasta el cierre del sujetador y lo desabroché. Se lo quité cuidadosamente y pude observar la belleza de aquellos pequeños senos. La acosté boca abajo y los observé, los acaricié cuidadosamente. Acerqué mi boca y los besé, los lamí y devoré como si hiciera meses o años que no hacía aquello. Carolina gemía excitada mientras trataba de quitarme el slip, lográndolo con gran maestría. Mi boca se deleitaba con el sabor que aquel tierno cuerpo. Deslicé mi mano derecha hasta su sexo, aparté las braguitas y pude comprobar que su sexo estaba húmedo, así que seguí acariciando aquel jardín secreto, pasé mi dedo por sus labios vaginales, busqué el clítoris y empecé aplicando un movimiento rotatorio sobre él. Carolina gemía y ronroneaba excitada, lo que hacía que yo me excitara cada vez más, deseándola sin remedio y olvidándome por completo de su madre, de la amistad que nos unía y de lo que aquello podría llegar a significar para nuestra relación. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Espera padrino – me dijo Carolina con voz dulce.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y la vi desaparecer bajo las sábanas. Noté entonces su aliento frente a mi sexo y su mano tomándolo con delicadeza. Seguidamente sentí como besaba mi glande, como lo lamía con su húmeda y caliente lengua, y como lo engullía y empezaba a chuparlo como el más sabroso de los helados. A pesar de su juventud, Carolina parecía una experta chupando pollas, era evidente que no era la primera vez que hacía algo así. Sentir su boca caliente y húmeda alrededor de mi pene me llevó casi al borde del orgasmo, pero la hice parar y le pedí que se acostara sobre la cama. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Era mi turno, así que me perdí entre sus piernas, le quité las braguitas, y apareció ante mí, un sexo totalmente depilado y húmedo. Carolina abrió sus piernas, dejándome acceder más fácilmente a su sexo. Acerqué mi boca y empecé a lamer suavemente sus labios vaginales, busqué el clítoris y empecé a lamerlo, a chuparlo y a succionarlo, deleitándome con aquel dulce sabor de mujer joven que apenas ha dejado de ser niña. Carolina gemía y se estremecía presa del placer. Mi pene estaba cada vez más duro, más deseoso de entrar en el húmedo sexo femenino, incluso empezaba a dolerme. Así que me puse sobre mi dulce Carolina entre su cálidas piernas, la miré fijamente a los ojos y le pregunté: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Eres virgen? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, padrino, hace unos meses que dejé de serlo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me sentí más aliviado al oír aquellas palabras, pero también celoso al saber que yo no era el primero. Aún así mi deseo era más fuerte que cualquier otra cosa. Me puse un condón, (por lo menos para eso aún mantenía mi cordura) y dirigí mi pene hasta la femenina vulva, y muy despacio la penetré, introduciéndome en ella poco a poco. Empecé a moverme también lentamente, mientras Carolina me rodeaba con sus piernas y me apretaba contra sí. A partir de aquel momento sólo existimos ella y yo. Sus labios besando los míos, sus manos acariciando mi torso, su lengua enredándose con la mía, su piel pegada a la mía, su dulce sonrisa, y su voz gimiendo sin descanso en cada embestida que yo le imprimía. Nuestros cuerpos enredándose en una locura, porque aquello no dejaba de ser una locura. Pero el deseo y el placer del momento no me dejaban dilucidar la locura que estaba cometiendo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sentí que iba a correrme, por lo que empecé a empujar con más fuerza y en pocos segundos, también ella empezó a correrse, gimiendo y arañándome la espalda. Entonces me dejé ir y terminé corriéndome yo también. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Me separé de ella, y me acosté a su lado quitándome el condón. Carolina recostó su cabeza en mi hombro y nos quedamos dormidos. Cuando sonó el despertador, Carolina seguía a mi lado, abrazada a mí, y creo que fue en ese momento cuando recuperé la cordura. Había cometido una de las mayores locuras de mi vida.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Desperté suavemente a Carolina y al abrir los ojos lo primero que hizo fue abrazarme, pero yo me deshice de sus brazos y le dije: &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Carolina esto no puede ser, es una locura. Creo que será mejor que vuelvas a tu casa.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Pero padrino, yo te quiero y nosotros....&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Nosotros no podemos tener un futuro. Eres guapa Carolina, muy guapa y además anoche te comportaste como una mujer, pero yo soy tu padrino y el mejor amigo de tus padres, y precisamente por ellos esto no puede ser. Así que haz las maletas que te llevo a tu casa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Carolina se levantó de la cama viendo que mis palabras eran ciertas, que no había vuelta atrás y que por el bien de ambos, pero sobre todo por el suyo, lo mejor era olvidar aquella noche. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y así fue como aquel espejismo se desvaneció. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Ahora mientras la llevo en el coche a su casa, no puedo evitar mirar sus piernas de niña, tan hermosas y pensar que he estado entre ellas. ¿Cómo voy a mirar a su madre a la cara cuando la deje allí? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Erotikakarenc &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/08/03/destino</id>
		<title>DESTINO</title>
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		<issued>2007-08-03T09:15:05+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:06:16+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;IMG id=img_0 height=280 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/350px-Xmen3_gal.jpg&quot; width=350 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;&lt;/p&gt;
&lt;DIV class=relato id=relato style=&quot;FONT-SIZE: 12px&quot;&gt;
&lt;P align=justify&gt;&lt;B&gt;&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;La avenida estaba a rebosar de gente caminando de un lado a otro y parándose frente a las tiendas para observar los escaparates, se notaba que era tarde de sábado. Elisa, Sonia y Alba caminaban entre la gente observando a su alrededor. De repente las tres se pararon ante un escaparate en el que había varios trajes de fiesta; Alba tenía que ir a una boda y estaban buscando un vestido adecuado.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Qué te parece ese rojo? – le indicó Elisa a Alba&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No está mal. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;De repente una gitana pasó frente a ellas y se quedó mirando a Alba de un modo extraño.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Queréis que os lea la buenaventura? – Preguntó la gitana. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, gracias - respondió amablemente Sonia. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pero cogiendo la mano de Alba y dejando la palma de esta abierta le dijo:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Veo que antes de que acabe el día, le serás infiel a tu marido por primera vez. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¡Venga ya! – Dijo Alba incrédula. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sonia y Elisa se rieron de la afirmación de la gitana, a lo que esta respondió:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No os riáis, porque mañana por la mañana antes de la hora de comer os lo habrá contado con pelos y señales. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;La gitana siguió su camino, mientras las tres amigas entraban en la tienda olvidando lo que la gitana acababa de decir. Alba se probó un par de vestidos y tras elegir uno y pagarlo, las tres amigas salieron de la tienda.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno yo tengo que irme a casa – dijo Sonia – Alfredo me está esperando para cenar e ir al teatro. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Yo también tengo que irme – apostilló Elisa – Toni lleva demasiadas horas sólo con los niños y seguro que se la habrán armado gorda. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Ya me dejáis sola? ¡Ay, que ver! Con lo poco que me apetece pasar la noche sola en casa – a pesar de tener ya treinta y cinco años Alba aún no tenía hijos y probablemente nunca los tendría porque para Isidro, estos sólo: &quot;Eran un estorbo que era mejor evitar&quot;. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Ya está otra vez de viaje, tu querido maridito? – Pareció burlarse Sonia.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, ya ves, otro fin de semana sola en casa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Qué te digo yo que este te pone los cuernos con su secretaria – añadió Elisa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Venga ya, no lo creo, está en un congreso de cirugía vascular en París – aclaró Alba. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Con su secretaría, seguro – repitió Elisa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Bueno, la cuestión es que me dejáis sola – dijo Alba tratando de evitar el tema de la posible infidelidad de su marido. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Las tres amigas se despidieron y Alba tomó un taxi para volver a su casa, ya que iba bastante cargada con el vestido, los zapatos y el bolso que había comprado para la boda. En el taxi, mientras observaba como las calles iban pasando, volvió a recordar a la gitana y su sentencia sobre que le iba a ser infiel a su marido. Alba jamás había creído en esas tonterías del destino y de que este estaba escrito en las líneas de la mano, pero... observó su palma y aquellas líneas marcadas. ¿Estaría marcado allí su destino? ¿Sería cierto que iba a serle infiel a su marido? Bueno, si en realidad lo era, sería porque ella quisiera, pensó, no porque estuviera escrito en la palma de su mano. Inmediatamente alejó aquella estúpida idea de su cabeza. Y entonces se puso a pensar en Isidro, su marido. ¿Qué estaría haciendo? Seguramente escuchando la aburrida charla de un eminente Cirujano Vascular. Isidro no le contaba mucho de aquellos congresos, sólo lo referente a las charlas, coloquios, etc. No sabía si después de aquellas charlas salía a tomar algo con sus compañeros de carrera o si se retiraba a su habitación ó.. Y entonces las palabras de Elisa volvieron a su mente ¿Y sí Elisa tuviera razón e Isidro aprovechara aquellos congresos para serle infiel con su secretaria o con alguna enfermera? No, no podía ser, Isidro era un hombre cabal y fiel, estaba totalmente segura. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Llegó a su casa y como pudo, cargada con las bolsas, abrió la puerta. Subió y una vez frente a la puerta de su piso, introdujo la llave, la giró para abrir pero la cerradura parecía encallada. Probó algunas veces más pero la cerradura no funcionaba, y empezaba a estar desesperada cuando se acordó de su vecino. Era un joven de unos 25 años, muy atractivo, moreno y de intensos ojos verdes. Y, además, tenía un culito redondito muy apetecible, recordó Alba. Llamó al timbre y nerviosa esperó a que el chico le abriera, deseando que este no hubiera salido de marcha con sus amigos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;A los pocos segundos la puerta se abrió. Y el chico con cara de aburrimiento le preguntó:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Sí?&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Perdona que te moleste – empezó a explicarle Alba – pero es que vengo de hacer unas compras y la llave no me abre, parece que la cerradura esté encallada ¿Podrías ayudarme? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por supuesto – aceptó inmediatamente el muchacho. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Empezó a mover la llave, y estuvo un buen rato dándole vueltas, hasta que por fin, la cerradura cedió y la puerta se abrió.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Muchas gracias, ¿por qué no pasas y te invito a tomar algo para agradecértelo? – Le propuso Alba al joven muchacho. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vale – aceptó este sin pensárselo demasiado. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Emilio, que así se llamaba el muchacho, cogió la llave de su piso, cerró la puerta de un golpe y siguió a Alba hasta el interior de su piso.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Estás sola? – Preguntó al ver que no había nadie en la casa. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, mi marido está en una de sus convenciones. ¿Qué quieres tomar? ¿Una cerveza? – Le ofreció Alba al muchacho, señalándole el sofá para que se sentara. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vale – aceptó este sentándose. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba dejó las bolsas sobre la mesa y se dirigió a la cocina. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Se sentía algo excitada al pensar que sentado en su sofá estaba ese joven al que de vez en cuando, si se lo encontraban en la escalera, le miraba el culo. Por un segundo, imaginó que el chico la hacía suya en aquel sofá, pero enseguida apartó aquellos pensamientos de su mente. Era una mujer felizmente casada y no podía permitirse tener aquel tipo de pensamientos. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Volvió al salón, con una cerveza, una coca-cola y un par de vasos, que dejó sobre la mesilla. Se sentó junto a Emilio y le llenó el vaso con la cerveza y se lo ofreció. Luego llenó el suyo de Coca-cola y se sentó en el sofá junto al chico.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿No entiendo como puede dejarte sola tu marido todo un fin de semana? – Preguntó el muchacho, colocando su mano sobre la rodilla de Alba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Al ver que Alba no decía nada ante ese gesto, el joven se tomó la libertad de acariciar la rodilla con suavidad.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Mi marido sabe que le quiero y que puede confiar en mí – apostilló Alba. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Emilio siguió acariciando aquella fina rodilla y se aventuró a subir la mano hasta medio muslo. Muy educadamente Alba sacó la mano del chico de su muslo y se apartó un poco. El muchacho se acercó a ella y dijo:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Yo no te dejaría nunca sola. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba sonrió y sin saber como sintió unos labios húmedos y calientes sobre los suyos y unos brazos que la apretaban con fuerza. Tras aquel robado beso, Alba musitó:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Pero aquella negación pareció animar al chico, que volvió a besarla y empezó a acariciar su cuerpo por encima de la ropa.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No – repitió la mujer. Pero aquel no significaba sí, porque deseaba que aquellos labios se aventuraran a ir más abajo, que aquellas manos vencieran la barrera de su ropa y se adentraran en su piel. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Emilio hizo caso a los deseos de la mujer y empezó a desabrocharle la blusa musitándole al oído:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Yo te amaría hasta dejarte totalmente satisfecha, hasta que no quedara en tu cuerpo espacio para más caricias. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y mientras decía esto le quitaba la blusa a Alba muy despacio. Ella se dejaba, aunque algo en su interior le decía que no debería hacerlo.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, mi marido... – musitó tratando de zafarse de los brazos del muchacho. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Tú marido te pone los cuernos con la guarra de su secretaria – dijo el muchacho. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- No, no puede ser. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, lo he visto con ella muchas veces – agregó Emilio. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba se dejó besar, dejó que Emilio lamiera su cuello y que le quitara el sujetador dejando libres sus senos. Aceptó que aquella transgresora boca de hombre lamiera y mamara sus senos y que las abusadoras manos le quitaran la falda que llevaba. El muchacho se situó de rodillas entre las piernas de la mujer. Metió los dedos por la goma de las braguitas y las deslizó despacio por las piernas hermosas de Alba. Alba aún seguía luchando por vencer las barreras de aquella infidelidad, no quería ser infiel a su marido, pero sentir los besos y caricias de aquel muchacho al que tantas veces había deseado... Emilio, tomó a Alba por el anverso de las rodillas y la deslizó por el sofá hacía afuera, haciendo que su culo quedara justo en el borde, y sin más preámbulos hundió sus labios en la húmeda vulva de la mujer. Aquella esencia le supo a la más dulce de las mieles y comenzó a saborearla, haciendo que Alba se estremeciera y gimiera, mientras apretaba entre sus manos el suave pelo de su amante. A punto de llegar al orgasmo, Alba logró apartar al muchacho y se levantó intentando huir de aquella locura.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Por favor, Emilio, déjame. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba intentó escapar hacía su habitación, pero al llegar a la puerta que comunicaba el comedor con el pasillo, Emilio la alcanzó, y la abrazó pegando su cuerpo al de ella, y entonces le musitó al oído:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Estás deseando que te haga mía, lo sé, llevas mucho tiempo deseándolo. Lo he visto en tus ojos cada vez que me miras. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba no pudo deshacerse de aquel abrazo, porque en realidad deseaba que siguiera; el muchacho tenía razón, deseaba que él la poseyera. Por eso dejó que Emilio acariciara de nuevo su cuerpo desnudo, que sus manos se perdieran sobre la suave piel de sus senos y luego descendieran hasta su empapada vagina, buscando el erecto clítoris, que muy dócilmente acarició. Alba gemía y se contorsionaba sintiéndose excitada como nunca antes lo había estado. Oyó como el muchacho, aún vestido, se bajaba la cremallera del pantalón, e inmediatamente, sintió aquel sexo caliente y erecto rozar los labios de su vulva. Quería sentirlo dentro, y el muchacho no tardó mucho en dirigirlo a la entrada de su vagina y muy despacio la penetró. Alba apoyó sus manos en el marco de la puerta para soportar mejor las embestidas que el muchacho empezó a darle. En pocos segundos, ambos cuerpos vibraban de placer y gemían de deseo. Emilio dio un par de empujones y luego se detuvo. Abrazó a la mujer y le susurró al oído:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Vamos a la habitación. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba empezó a caminar, con su amante pegado a ella. Caminó despacio para que el sexo del muchacho no saliera del suyo y cuando llegaron a la habitación este le ordenó:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Ponte de rodillas sobre la cama. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba obedeció y muy cuidadosamente se colocó sobre la cama de rodillas. Emilio se quedó de pie pegado a ella, con su verga dura y tiesa dentro del cálido agujero. Y así, tomó a Alba por las caderas y empezó a arremeter de nuevo, primero muy despacio y luego más rápidamente, lo que hizo que Alba empezara a gemir excitada. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Hacía mucho tiempo que Alba no se sentía tan deseaba y excitada y eso le gustaba. Emilio se tendió sobre la espalda de la mujer y acarició sus senos con suavidad. Poco a poco y con cada embestida Alba empezó a sentir como el cosquilleo previo al orgasmo se iba extendiendo por todo su cuerpo. Emilio empujaba cada vez con más fuerza y su sexo se hinchaba cada vez más dentro de la húmeda vagina femenina. Hasta que finalmente ambos se corrieron entre espasmos y gemidos de placer y cayeron rendidos sobre la cama. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Entonces Alba miró hacía la mesilla de noche, donde estaba la foto de su marido. ¿Cómo había podido serle infiel? Y, además, con el vecino. Luego recordó lo que le había dicho la gitana, y cayó en la cuenta de que se había cumplido. ¿De verdad el destino estaría marcado en las líneas de la mano? Miró su palma como si quisiera adivinar en cual de ellas estaba marcada aquella infidelidad.&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Qué miras? – Le preguntó el muchacho con curiosidad. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Nada. Oye, ¿es cierto lo que has dicho de mi marido, que me pone los cuernos con su secretaría?&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí – respondió el muchacho. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Y cómo lo sabes?&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Porqué les he visto más de una vez entrando en el hotel donde yo trabajo, muy acaramelados. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- ¿Acaramelados? – preguntó ella como sin aún no acabara de creerse lo que su amante le estaba contando.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Sí, besándose, metiéndose mano.... ya sabes. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Alba se quedó pensativa sin saber que hacer o que decir. No podía creer lo que Emilio le acaba de contar, aunque si lo pensaba detenidamente, todo encajaba: El hecho de que llevara más de un mes sin tocarla, el que sus convenciones fueran cada vez más frecuentes, el que cuando estaban juntos pareciera que no tenían nada que contarse... Todo. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Se sintió engañada y por eso abrazó con fuerza a su amante y le susurró al oído:&lt;br /&gt;
&lt;DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;- Hazme el amor salvajemente hasta que nos quedemos agotados de hacerlo. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/DIR&gt;
&lt;P align=justify&gt;Emilio no se lo pensó dos veces ya que Alba había sido un sueño para él desde el momento en que la conoció, una diosa a la que adorar. Besó a Alba con furia, la tumbó sobre la cama, abrió sus piernas y se encajó entre ellas. Apuntó con su erecta verga el húmedo agujero femenino y de una sola estocada la penetró. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Durante unos minutos ambos cuerpos cabalgaron en una carrera hacía el orgasmo, sintiendo el roce de sus pieles, comiéndose a besos, arañándose mutuamente, hasta que ambos alcanzaron el segundo orgasmo de la noche. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;La noche fue larga para ambos y ambos disfrutaron hasta límites insospechados del placer más absoluto y por la mañana cuando despertaron Alba sólo deseaba llamar a sus amigas y contárselo. Por eso se levantó mientras Emilio aún dormía, se puso una ligera bata y cogió su móvil. Llamó a Elisa y le contó su aventura con su joven vecino y la maravillosa noche que acababa de pasar con él. Luego llamó a Sonia. Cuando colgó el teléfono, miró la hora, eran las doce del mediodía y en ese momento volvió a pensar en la gitana y aquella pregunta volvió a rondar por su cabeza. ¿De verdad, tenemos el destino marcado de ante mano o lo marcamos nosotros mismos a través de las decisiones que tomamos? &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Erotikakarenc (Autora TR de TR) &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;/DIV&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/07/07/a-ti</id>
		<title>A TI</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/07/07/a-ti" />
		<issued>2007-07-07T13:04:33+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T08:02:14+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;p&gt;&lt;EM&gt;&lt;IMG id=img_2 height=264 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/1775752.jpg&quot; width=400 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;(Para mi amado y querido prometido. Podría decir que este texto es el inicio de esa relación tan especial que me une a mi querido Rinaldo. Espero que os guste.)&lt;/EM&gt;&lt;br /&gt;
&lt;EM&gt;&lt;/EM&gt;&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;A ti, que lees todos y cada uno de mis relatos, a ti que en ellos te ves reflejados, a ti que me dedicas las más hermosas palabras, a ti que siempre me ves con buenos ojos. A ti, que nada puedo negarte, a ti quiero dedicarte tan solo por un minuto todas mis palabras. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;A ti que con cada una de mis letras te transportas a ese mundo donde sólo estamos tú y yo. Y entonces poco a poco me desnudas, besando cada poro de mi piel, la habitación se llena de mis suspiros y sabes entonces, que me gustan esos besos que me das. Y mi aprobación te hace ir más allá, me tumbas sobre la cama, me desprendes del sujetador y acaricias mis senos. Tus ojos me miran, los míos te devuelven la mirada y un nuevo suspiro escapa de mi garganta. Besas mis labios, introduces tu lengua en mi boca, la mía se enreda con ella. Abandonas mi boca y lames el lóbulo de mi oreja, mi cuerpo se estremece y gimo. Desciendes despacio por mi cuello, beso a beso hasta llegar a mis senos. Los besas, los chupas, los lames y te entusiasmas con ellos. Siento como mi piel se eriza, y mis pezones se endurecen. Deseo más, y tú lo sabes, por eso sigues tu camino descendente por mi vientre, hasta llegar a la frontera de mis braguitas, muy despacio las deslizas por mis piernas y me las quitas. Abro las piernas dispuesta a recibirte. Mi sexo se humedece sólo con pensar lo que harás. Y enseguida siento tus labios rozando los míos. Una corriente eléctrica recorre mi cuerpo. Tu boca se cierra sobre mi clítoris y empiezas a lamerlo, lo chupas, lo mordisqueas levemente; yo me convulsiono, siento el placer recorriendo mi sexo, tu lengua se mueve sabiamente, recorre el camino hacía mi vagina y se introduce en ella, otro gemido escapa de mi boca, no puedo evitarlo, mis piernas se mueven, todo el bello de mi cuerpo se eriza. Enredo mis manos en tu pelo y empujo tu cabeza hacía mi sexo, sientes como mis jugos llenan tu boca y entonces te suplico: - Rinaldo.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Sabes perfectamente lo que deseo, te pones sobre mí, tu sexo erecto se acerca al mío. Suspiro y fijo mi mirada en la tuya, no nos hacen falta las palabras, ambos sabemos lo que sentimos con tan sólo mirarnos a los ojos. Entras en mí despacio y despacio tu sexo se desliza por el mío, te atrapo con mis piernas, te recuestas sobre mí y de nuevo tus labios besan los míos, nuestras manos se entrelazan y despacio sin dejar de mirarnos a los ojos empieza el baile de pasión, la batalla del amor entre mi cuerpo y el tuyo. Y juntos cabalgamos hacía la cumbre. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;Y a ti, sólo a ti, puedo darte esta pasión y a mí, sólo a mí, puedes darme esa parte de tu corazón. No se lo digas a nadie, pero algún día (y sé que tú lo sabes) la promesa que te hice, se cumplirá. &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;
&lt;P align=justify&gt;Erotikakarenc &lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;
&lt;P align=justify&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;P align=justify&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
		</content>
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/06/13/desnudo-</id>
		<title>DESNUDO.</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/06/13/desnudo-" />
		<issued>2007-06-13T16:06:08+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:58:45+00:00</updated>
		<content type="text/html" mode="escaped">		
&lt;P class=&quot;imgizqda&quot;&gt;&lt;IMG id=img_0 height=330 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/9-1l.jpg&quot; width=220 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;Cuerpo de hombre desnudo ante mí, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Marcando el camino que quiero seguir&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Piel desnuda que sabe a miel,&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Líneas perfectas que quiero poseer. &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnudo te muestras aquí, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnudo sólo para mí, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Exhibes tus encantos, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Con rasgos eróticos&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Curvas sinuosas, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Y deseo sin fin. &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnuda tu piel, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnudo tu ser, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnuda tu alma,&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Sólo para mí. &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Deseo que me llama,&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Ansia que me anhela, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Afán que me contagia, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Y me pide veneración, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Mis manos te recorren,&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Mis labios te idolatran&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Besan centímetro a centímetro&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Tu piel desnuda, &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Tu cuerpo dulce&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Tu esencia pura. &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Y desnudo te muestras ante mí,&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnudo sólo para mí,&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Desnudo de ser y alma&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Para ser sólo mío. &lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Erotikakarenc&lt;/p&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;
&lt;P class=imgizqda&gt;Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 2.5 Spain de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envie una carta a Creative Commons, 559 Nathan Abbott Way, Stanford, California 94305, USA.&lt;/p&gt;
&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;&lt;/P&gt;
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		<id>http://www.lacoctelera.com/erotikakarenc/post/2007/05/22/la-boda</id>
		<title>LA BODA</title>
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		<issued>2007-05-22T09:24:12+00:00</issued>
		<updated>2007-11-06T07:54:08+00:00</updated>
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&lt;p&gt;&lt;B&gt;&lt;FONT face=Arial size=2&gt;&lt;IMG id=img_0 height=504 src=&quot;http://www.lacoctelera.com/myfiles/erotikakarenc/016cc.jpg&quot; width=354 class=&quot;imgizqda&quot;&gt;(Este relato está escrito a dúo con un buen amigo mio (bueno algo más que amigo), la parte en negrita la ha escrito él, la parte normal yo, espero que os guste. Gracias)&lt;br /&gt;
¿Cuanto tiempo hace? ¿Diez años? ¿Doce? No lo sé a ciencia cierta, pero es más o menos ese, el tiempo que no he vuelto a mi casa, a mi Barcelona natal. Y lo mejor es, volver a ver a mi gente y en especial a Karen y Juan, mis amigos del alma, aquellos con los que tanto viví en mi juventud, con los que compartí tantas cosas. Juan siempre tan calculador, tan metódico, tan clarividente y ella, Karen, mi Karen, con la que soñé todos estos años, tan simpática, tan vivaracha y tan hermosa...&lt;br /&gt;
Ahora, ellos dos van a casarse y yo voy de invitado de honor a su boda. Parece que el destino está sellado. Tanto Juan como yo estábamos enamorados de Karen hasta las trancas, pero él anduvo más vivo y me la robó. Ahora que pronto será su esposa, solo me quedará resignarme a perderla para siempre, pero no a soñarla y a desearla como tantas noches. Y es que es tan especial...&lt;br /&gt;
Estoy nervioso. El avión ha llegado a la Terminal y ya estoy deseando encontrarme con mis amigos, pero egoístamente estoy viendo la imagen de Karen, ¿habrá cambiado mucho? ¿Seguirá teniendo esos ojazos azules que me hacían babear? ¿Seguirá teniendo ese cuerpo endiablado? No sé lo que más me gustaba de ella, pero creo que lo tenía todo en su sitio, al menos para mí, era una diosa de mi juventud y a la que tantas apasionadas sesiones amatorias le dediqué en secreto en mi cama.&lt;/B&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sé porque estoy tan nerviosa. Es cierto que hace mucho tiempo que no vemos a Rinaldo, pero no por eso debería estar así ¿No? Me pregunto si habrá cambiado mucho, si seguirá siendo aquel muchacho tímido que conocí hace ya unos doce años. Creo que Juan está tan nervioso como yo. Cuando le enviamos la invitación no creímos que aceptaría venir a la boda. Después de tanto tiempo... y sobre todo después de que tras un tiempo rondándome ambos, yo me decidiera por Juan. A veces aún me pregunto hasta que punto estuvo Rinaldo enamorado de mí y si aún lo estará. Aprieto con fuerza la mano de Juan mientras seguimos esperando que en el panel se anuncie el aterrizaje de su vuelo.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Avanzo por la terminal, pensando en todo este tiempo. Karen fue siempre la chica que solucionaba todo, la que resolvía nuestras dudas, pero ahora me queda la gran duda: ¿Qué sentiría ella por mí entonces y qué sentirá ahora? ¿Me habrá olvidado y seré simplemente el amigo aquel que un día se fue?&lt;br /&gt;
Al llegar al hall, hay un montón de gente esperando, mis ojos recorren incesantes cada cara, cada rostro, pero curiosamente no estoy buscando la cara de Juan, sino la de Karen. Y qué cosa, el corazón me palpita a tope y estoy empezando a tener una erección solo de pensar que está entre toda esa gente.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;De repente le veo saliendo por la puerta, y mirando a diestro y siniestro como si buscara algo que lleva años buscando. Mi corazón se acelera aún más, por fin nos reconoce. Sonríe y nuestras miradas se cruzan.&lt;br /&gt;
- Mira, está allí - dice Juan señalándole.&lt;br /&gt;
Nos acercamos a él y se une en un fuerte abrazo con Juan.&lt;br /&gt;
- Cuanto tiempo - dice Juan.&lt;br /&gt;
- Sí, mucho tiempo - repite Rinaldo.&lt;br /&gt;
Seguidamente se acerca a mí y me abraza. Siento su cuerpo pegado al mío y lo que me parece una erección, pero... no puede ser, serán... sus llaves... Aparto esos pensamientos de mi mente, pero inevitablemente notar esa erección me ha excitado y otros pensamientos, recuerdos, acuden a mí. Son imágenes de un verano en la playa, los tres jugando en la arena. Aquel verano yo aún no me había decidido por ninguno de los dos y ambos iban detrás de mí como perritos en celo, algo que me encantaba. Recuerdo que estabamos jugando a pillar, yo corría hacía el agua mientras ellos me seguían. Entré en el mar, pero a medida de avanzaba me era más difícil correr porque mis pies se hundían en la arena. Cuando el agua me llegaba a la cintura decidí echarme a nadar, y entonces sentí que una mano me cogía del pie y me atraía hacía sí. Era Rinaldo. Su cuerpo quedó pegado al mío, piel contra piel bajo un sol de justicia y entonces sentí por primera vez aquel bulto sobre mi vientre, duro y fuerte. Nos miramos un segundo fijamente a los ojos, parecía que ambos deseábamos besarnos, sumergirnos en los labios del otro, pero entonces Juan me cogió de la cintura y me apartó de Rinaldo hundiéndome con él bajo el agua.&lt;br /&gt;
&lt;I&gt;&lt;/I&gt;&lt;B&gt;Tras ese abrazo con mis amigos y en especial con ella, nos quedamos callados unos segundos. De pronto Karen se pone de puntillas, me agarra de las manos y me planta un beso en la boca, con esa naturalidad que siempre le ha caracterizado, como hacíamos entonces; pero ahora ya no somos aquellos chiquillos y quiero ver en ese beso algo más o ¿Serán imaginaciones mías?&lt;br /&gt;
Nos quedamos mirando un rato sin saber qué decir. Ella sigue cogida de mi mano. De nuevo sus ojos azules me turban. Esas gafitas le hacen más interesante todavía. No ha cambiado nada, es más, creo que ha mejorado en estos años, la veo guapísima. No creo haberme conservado tan bien como ella. Juan está más calvo, miro sus incipientes entradas y le sonrío. Después, casi instintivamente mi mirada va a parar al escote de su novia para entrever el nacimiento de sus senos, pequeñitos según recuerdo, pero tan bien puestos... sigo hacía su entrepierna embutida en unos pantalones vaqueros que le sientan como un guante. Sigue estando tan buena como siempre. No creo que ahora está más buena todavía.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/B&gt;No sé porqué le he dado ese beso, quizás por costumbre, como hacíamos en la adolescencia, quizás porque me apetecía, quizás porque el recuerdo de aquel día en la playa me ha empujado a hacerlo. La cuestión es que lo he hecho pero Juan, como entonces, no ha objetado nada. A veces me preguntó si de verdad no le importan esas cosas, o si es un hecho tan natural entre los tres que lo acepta como si nada ó quizás haya pensado que es una justa penitencia por su infidelidad de hace tres años. Nos encaminamos los tres cogidos de la mano hacía el aparcamiento. Y por fin me atrevo a preguntarle a Rinaldo:&lt;br /&gt;
- ¿Cómo ha ido el viaje?&lt;br /&gt;
- Bien – me responde&lt;br /&gt;
- ¿Y todavía no hay ninguna candidata que ocupe ese corazón solitario?&lt;br /&gt;
Me mira a los ojos, y en lo profundo de su mirada me parece ver la misma chispa que cuando teníamos veinte años. Es como si sus ojos intentaran hablarme más allá de las palabras y decirme que siente algo por mí. &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;B&gt;Ninguna ha ocupado mi corazón y mi mente como lo ha hecho ella. He tenido muchas novias en este tiempo, pero ninguna tan hermosa y tan especial como Karen.&lt;br /&gt;
Estoy terriblemente excitado con esta mujer, como me pone. Me siento rejuvenecer a su lado, como cuando éramos unos chiquillos.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial color=#ff0000 size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial size=2&gt;A veces tengo que disimular con Juan y no sé si se ha dado cuenta de la erección más que evidente. Karen se ha tenido que dar cuenta, en eso las mujeres no se despintan y más ella que sabe como me tiene. Recuerdo cuando entonces, íbamos a la playa y nos hacía aquellas poses tan provocadoras para desnudarse y quedarse con un biquini de lo más reducido. Ahora vuelve a hacerlo. Al meter mi maleta en el maletero del coche, vuelve a ponerme ese precioso culo a pocos centímetros de mí. Ufff, como estoy. Tengo que desviar mi mirada hacia Juan y charlar de cualquier cosa, sino, no voy a poder responder.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;La verdad es que siempre me ha gustado jugar con Rinaldo a ese juego de seducción, me encantaba ponerle caliente y era algo que no podía evitar, porque me cautivaba la cara que ponía cuando le metía en un aprieto delante de Juan. Como ahora que oigo como habla con él, mientras yo meto la maleta en el maletero intentando rozar su pierna con mi culo.&lt;br /&gt;
- Bien chicos, ¿nos vamos? - Pregunto tras incorporarme.&lt;br /&gt;
La cara de Rinaldo es un poema, está rojo como un tomate y se nota que la situación se ha vuelto algo embarazosa para él. Creo que ya no somos aquellos jovencitos de 20 años que jugábamos a seducirnos sin pasar nunca de la raya, ahora somos dos adultos que saben muy bien lo que hacen. Me acerco a Juan y le estampo un largo y apasionado beso en los labios, mientras él sorprendido trata de corresponderlo y me abraza.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;- ¡Qué bien se os ve! - alcanzo a decir al verles tan enamorados y con toda la envidia del mundo. Incluso me parece que la malvada de Karen, me está provocando.&lt;br /&gt;
Vuelven a besarse y cuando esos labios blanditos de Karen desaparecen en los de Juan, siento que soy yo quién la besa.&lt;br /&gt;
- Mi hotel está cerca de Las Ramblas - les digo cortándoles e intentando huir de esa sensación.&lt;br /&gt;
Karen hace un gesto que recuerdo de nuestra época juvenil y me dice que de ninguna manera, que soy su invitado y que vamos a su casa. No discuto, cuando esa chica dice algo no hay discusión. Me siento en el asiento de&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial color=#ff0000 size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial size=2&gt;atrás, con mi vista perdida en el cuello divino de esa hermosa chica que sonríe con nuestros comentarios y recuerdos; pero yo a veces no escucho, solo alcanzo a ver su perfil, su pelito corto, su sonrisa, el brillo de sus ojos... &lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/B&gt;Empiezo a hablar sobre nuestra adolescencia, aquellos años en que los tres íbamos juntos a todas partes, las noches en la playa hasta el amanecer, la discoteca de los sábados, y las tardes estudiando en casa de Juan. Rinaldo parece ausente, como si no me escuchara.&lt;br /&gt;
- ¿Te pasa algo, Rinaldo? - Me giro hacía él preguntándole, con lo cual para apoyarme mejor debo poner mi mano sobre la rodilla de Juan, y entonces la vista de Rinaldo se queda fija en mi mano.&lt;br /&gt;
- ¿Rinaldo, me oyes?&lt;br /&gt;
Parece salir de su ensimismamiento y me mira sonriendo.&lt;br /&gt;
- Sí, te oigo, estoy bien. Es que intentaba recordar todas esas cosas que contabas.&lt;br /&gt;
Hemos llegado a mi casa, seguro que mamá estará contenta de recibirlo, ella siempre prefirió a Rinaldo antes que a Juan, y desde que sabía que iba a venir a la boda, no ha parado de decirme que él hubiera sido mejor partido que Juan.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;La madre de Karen me recibe con todos los honores y emocionada, igual que yo, dice alegrarse muchísimo de verme. Esa mujer, que fue casi mi segunda madre, siempre me tuvo mucho aprecio y es que, además, es encantadora. Juan me ayuda con la maleta y la llevamos hasta la habitación de invitados.&lt;br /&gt;
Los novios se dan un beso profundo y prolongado. Juan la tiene agarrada por la cintura. Veo sus manos en el cuerpo de ella y le envidio, me gustaría ser yo quien la besara de esa forma. Esos labios que minutos antes me besaron con un piquito travieso, están ahora entregados.&lt;br /&gt;
- Se os ve enamorados, chicos - es lo único que me sale ante la escena.&lt;br /&gt;
Karen se vuelve y sonríe como solo ella sabe hacerlo. Está preciosa.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/B&gt;- Sí, tengo una gran suerte de tener a esta preciosidad y casarme con ella ¿verdad? - dice Juan.&lt;br /&gt;
A mí no sé porque me incomoda hablar de eso con Rinaldo, así que cojo a Juan de la mano y lo arrastro fuera de la habitación diciendo:&lt;br /&gt;
- Es mejor que lo dejemos solo para que pueda acomodarse tranquilo.&lt;br /&gt;
- Entonces yo me despido ya - añade Juan - tengo algunas cosas que hacer antes de cenar. Nos vemos mañana.&lt;br /&gt;
- Hasta mañana - dice Rinaldo mientras se estrechan la mano.&lt;br /&gt;
Salimos de la habitación y vuelvo a besar a Juan. Le acompaño hasta la puerta y lo despido. A continuación me dirijo a la cocina, seguro que mamá ya está haciendo la cena. Al entrar y verme lo primero que dice mi madre es lo siguiente:&lt;br /&gt;
- Esta guapísimo Rinaldo, ¿verdad? Más moreno y elegante que hace diez años, aunque sigue siendo tan tímido como entonces.&lt;br /&gt;
- Sí, está muy guapo - respondo suspirando.&lt;br /&gt;
- Seguro que él no te hubiera puesto los cuernos - apostilla.&lt;br /&gt;
- ¡Mamá! – me quejo.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Saber que tengo a Karen tan cerca me tiene confundido, por un lado me siento muy bien de que sea así, es lo que más deseaba y por otro me hace sentir mal el hecho de desearla de esa forma, siendo la futura esposa de Juan.&lt;br /&gt;
- Rinaldo ¿puedo pasar? - oigo la dulce voz de ella al otro lado.&lt;br /&gt;
Se ha cambiado de ropa, lleva una especie de chandal de un color celeste, que por cierto, le sienta de maravilla.&lt;br /&gt;
- ¿Qué tal? - Me pregunta.&lt;br /&gt;
Mis ojos recorren su cuerpo, no lo puedo evitar, es que está imponente y la deseo con todas mis ganas. Ella no parece darse cuenta de mi situación o si se da cuenta lo disimula bastante bien.&lt;br /&gt;
Me siento en la cama.&lt;br /&gt;
- Déjame admirarte Karen. Estás preciosa - le digo cuando ella se sienta sobre mis rodillas y suspira.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/B&gt;Vuelvo a darle un pico en la boca y lo abrazo con fuerza. Luego le miro a los ojos.&lt;br /&gt;
- Me alegra que hayas venido, tenía muchas ganas de verte y, además, tienes muchas cosas que contarme.&lt;br /&gt;
- ¿Qué quieres que te cuente? Mi vida sigue siendo tan aburrida como siempre - dice jugueteando con mi mano que está posada sobre mi rodilla.&lt;br /&gt;
- No digas eso. Dime ¿hay alguna mujer en tu vida ahora?&lt;br /&gt;
Me mira a los ojos, como si yo supiera ya la respuesta a esa pregunta, acaricia mi mejilla y por un segundo parece que nuestros labios vayan a juntarse, pero entonces responde:&lt;br /&gt;
- No, en mi vida no, pero en mi corazón sí.&lt;br /&gt;
Al oír esa respuesta, siento como si me hubieran dado un pinchazo en el corazón.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Creo que nuestras cabezas están dando vueltas, confundidas, y yo no quiero llevarla a ningún lado. Supongo que ella ama a Juan y no voy a ser yo quién vaya a montar el lío a dos días de la boda.&lt;br /&gt;
- Bueno preciosa, me voy a dar una ducha - le digo cambiando de tema para borrar cualquier resquicio de mal pensamiento por mi lado y por el suyo.&lt;br /&gt;
- Sí, claro, al final del pasillo ¿Te acuerdas todavía?&lt;br /&gt;
- responde con una sonrisa.&lt;br /&gt;
Desaparece de la habitación y guardo la imagen de su culo, que con ese pantalón se le marca tan bonito.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;La cena ha sido... no sé, mamá no paraba de hacerle preguntas sobre su vida, lo que hace y lo que no, papá sólo de vez en cuando le preguntaba alguna cosa sobre su actual trabajo. Mi hermano Toni, como siempre, parecía ausente mirando el televisor y yo sólo deseaba que la cena terminara, para salir a dar una vuelta o subir a la habitación y seguir charlando un poco más. Al final no hemos hecho ninguna de las dos cosas y ahora no puedo dormir, me pregunto porque siento dentro de mí este deseo y esta excitación cuando pienso en&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial color=#ff0000 size=2&gt; &lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial size=2&gt;él; porque nacen en mí estas ganas de tener algo, algo de lo que nunca tuvimos él y yo. Quiero a Juan, pero Rinaldo... creo que me sigue gustando y que en el fondo de mi corazón surge la duda de cómo sería mi vida si él no se hubiera marchado, si aquel día en la estación cuando le di aquel apasionado beso y le pedí que se quedara, realmente lo hubiera hecho, en lugar de coger aquel tren. Su mirada tras la ventana del vagón, sigue en mi memoria. Me levanto de la cama, me dirijo a la puerta, quizás él tampoco pueda dormir y..&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Estoy tumbado sobre la cama, con tan solo un calzoncillo, me estoy acariciando pensando en ella, rememorando su cara, su cuerpo….&lt;br /&gt;
Alguien está entrando en mi habitación. No me lo puedo creer, puedo ver la silueta de Karen que con ese camisón, a contraluz, se dibuja perfectamente. Se acerca hasta mi cama y se sienta al borde. Intento tapar una erección evidente poniéndome de costado, pero tener a esa diosa a mi lado no va a apaciguar mi calentura precisamente, sino todo lo contrario.&lt;br /&gt;
- Hola - me dice sonriente - no podía dormir.&lt;br /&gt;
- Yo tampoco.&lt;br /&gt;
Mi mano alcanza su rodilla desnuda y la acaricio. Noto calor en mis mejillas. La miro a los ojos.&lt;br /&gt;
- Karen, que guapa estás. -&lt;br /&gt;
- ¡Con estas pintas, venga ya, me ves con buenos ojos!&lt;br /&gt;
- Siempre lo he hecho.&lt;br /&gt;
Hay un silencio que se hace largo, parece que ninguno queremos entrar en terreno resbaladizo. Con esas pintas dice, y está para comérsela. La mujer más sexy que pudiera desear, está aquí a mi lado.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;Sus palabras me han incomodado y no sé que hacer o decir. Me levanto de la cama y me acerco a la ventana a través de la cual entran los suaves rayos de la luna. Él se ha quedado incorporado en la cama, aunque parezca que no, he visto la erección que se evidenciaba bajo las sábanas, razón por la cual he preferido alejarme de él.&lt;br /&gt;
- ¿Por qué no te quedaste cuando te lo pedí, aquel día en la estación? - le pregunto, necesito saberlo, necesito tener esta conversación con él, aunque hayan pasado diez años.&lt;br /&gt;
- Porque tú ya habías elegido, no podía quedarme sabiendo que tú y Juan ya os habíais acostado y que yo ya no tenía ninguna posibilidad.&lt;br /&gt;
- ¿De verdad crees que acostarme con Juan me ayudó a decidir si le prefería a él antes que a ti?&lt;br /&gt;
- Sí - me responde lacónicamente.&lt;br /&gt;
Me giro hacía él y veo que se está acercando. Veo la erección entre sus piernas aunque intente tapársela con sus manos y sé que es por mí. Una mujer nota esas cosas, lo veo en su mirada, en sus ojos, en sus gestos para conmigo y en su voz. Sé que me desea y que sus palabras esconden mucho más de lo que dice.&lt;br /&gt;
Y cuando está frente a mí me estrecha por la cintura, pega mi cuerpo al suyo y.. me besa. Sus labios tienen el mismo sabor dulce y tierno de hace diez años, y no puedo evitar corresponder el beso. Pero cuando nos separamos y me doy cuenta de lo sucedido...&lt;br /&gt;
- Lo siento - musita él.&lt;br /&gt;
Le aparto y salgo corriendo de la habitación. No puedo, aunque la imagen de Juan con aquella chica siga presente en mi cabeza, no puedo hacerle lo mismo a él y menos con Rinaldo.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Me siento mal por Karen, ella debe haberlo pasado tan mal como yo y ahora le estoy poniendo en un compromiso, en un lío tremendo en su vida, pero es que mis sentimientos hacia ella son tan superiores a mí, ojalá pudiera olvidarme de ella, pero desde aquel día en la estación mi deseo hacia ella no solo ha aumentado, sin que se ha convertido en auténtica obsesión. Amo a esa mujer que ahora se va a casar con Juan. ¿Qué puedo hacer? ¿Decírselo?&lt;br /&gt;
No, creo que es mejor que me vaya, pondré cualquier excusa, pero no quiero hacerle daño, ni a ella ni a él... sería injusto. Desapareceré de sus vidas para siempre.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;/B&gt;Corro hacía mi habitación, sintiéndome más confundida que nunca.&lt;br /&gt;
Creo que en el fondo de mi corazón sigo albergando las mismas dudas que hace diez años, ese beso que me ha dado, ha sido como si renaciera en mí ese deseo de ir más allá.&lt;br /&gt;
Aquel día en la estación yo no quería que se fuera, quería que se quedara y que luchara por mí, para que yo pudiera saber si lo que sentía por él era más fuerte que lo que sentía por Juan.&lt;br /&gt;
¿Haré bien casándome con Juan? ¿De verdad es el hombre de mi vida? ¿Y si el hombre de mi vida fuera Rinaldo y casándome con Juan estuviera cometiendo el error mayor de mi vida? ¿Y si Juan vuelve a ponerme los cuernos? Las dudas me asaltan y..&lt;br /&gt;
Creo que lo mejor es enfrentarse a los sentimientos, tengo que terminar esa conversación con Rinaldo, decirle lo que sentí aquel día en la estación al verle marchar y lo que deseaba que hiciera. Creo que será lo mejor, pero mejor será que se lo diga mañana cuando estemos ambos más tranquilos y hayamos recapacitado.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;He dormido fatal, toda la noche intentando buscar qué poder decirle a Karen.&lt;br /&gt;
Al acudir a la cocina en su busca con la idea de comentarle que tenía que salir urgentemente, no puedo hacerlo. Su silueta marcada bajo un vestido de tela fina ha vuelto a superarme. Esta tomando una taza de café y con la vista perdida en la lejanía, asomada a la ventana. La agarro por la cintura y pego mi cuerpo a su espalda. Ninguno decimos nada, no nos hace falta, tan solo reconocer nuestros sentimientos y nuestra atracción, la que nos conduce a un abismo al que caemos irremediablemente.&lt;br /&gt;
- Karen - le susurro al oído.&lt;br /&gt;
Ella gira su cabeza y me besa en el cuello y alza su mano hasta detrás de mi cabeza. Mis manos se aferran a su cintura como si quisiera agarrarme a un clavo ardiendo. Los dos sentimos lo mismo, lo percibo en su respiración y lo confirmo cuando su boca se une a la mía sin pudor, cuando nuestras lenguas se enlazan y juegan al juego prohibido.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;Le pido que nos sentemos, tengo que hablar con él. Cogidos de la mano nos dirigimos a la mesa de la cocina. El sabor de sus labios me envuelve de nuevo, le miro a los ojos, tienen un brillo especial y una mirada que me hacen sentir única. Juan nunca me mira de esa manera. Creo que es irremediable que los compare, siempre lo he hecho.&lt;br /&gt;
- Rinaldo, creo que tenemos que hablar, quiero decirte lo que hace diez años debía de haberte dicho, lo que aquel día en la estación no debía de haber callado.&lt;br /&gt;
- Tienes razón, aquel día dejamos de decir muchas cosas.&lt;br /&gt;
- Sí, aquel día tenía que haberte dicho que tenía dudas, dudas que al volverte a ver han vuelto a renacer, dudas que me hacen pensar que quizás no esté dando el paso adecuado, y que quizás Juan no sea el hombre de mi vida.&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;- No Karen, no digas eso. Juan te quiere mucho y sé... que tú a él.&lt;br /&gt;
- Pero tú...&lt;br /&gt;
Cierro su boca con otro beso. Nuestras manos se unen de nuevo. Los dos sabemos que esta locura no es posible, que todo tiene que seguir su curso y que no hay nada que hacer.&lt;br /&gt;
Permanecemos unidos, abrazados, sin pronunciar nada más, pero sabiendo que en este tiempo los dos hemos cometido un grave error, que ahora es difícil de subsanar.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;- Pero bueno, ¿qué haces aún así? - suena la voz chillona de mi madre.&lt;br /&gt;
Al oírla Rinaldo y yo nos separamos rápidamente como si nos hubiéramos quemado el uno con el otro.&lt;br /&gt;
- ¡Buenos días, mamá!&lt;br /&gt;
- ¡Buenos días, Sra. Ángela! - la saluda Rinaldo.&lt;br /&gt;
- Venga nena, que en cinco minutos estará aquí el peluquero.&lt;br /&gt;
Mi madre pasa su brazo por detrás de mi hombro y me lleva al comedor. Rinaldo se queda en la cocina.&lt;br /&gt;
No han pasado ni cinco minutos cuando suena el timbre, debe ser el peluquero.&lt;br /&gt;
Mientras este me peina no dejo de pensar en Rinaldo, en esos besos robados, en sus palabras... cuando el peluquero termina de peinarme y maquillarme, mi madre me obliga a irme a la habitación para vestirme. Desearía tener unos minutos para hablar con Rinaldo, pero...&lt;br /&gt;
&lt;B&gt;Mi corazón se angustia pensando en que no estoy obrando bien y al mismo tiempo lo único que deseo es abrazar a esa mujer a la que sueño y no soltarla jamás. Todas esas fuerzas me debilitan y me convierten en más animal sin pensar en las terribles consecuencias. La Sra. Ángela sale a recoger el ramo de la novia y aprovecho para espiar a Karen&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial color=#ff0000 size=2&gt;.&lt;/FONT&gt;&lt;FONT face=Arial size=2&gt; Sé que no está bien, que es toda una locura, pero deseo verla. La imagen, desde el quicio de la puerta no puede ser más espectacular: Karen, mi diosa se acaba de poner la lencería que ha preparado para su gran día. ¡Madre del alma, está preciosa!. Viste un sostén blanco de encaje que realza su busto y de qué manera, su cinturita plana al aire, unas braguitas blancas muy pequeñas y un liguero de blanco impoluto que sostiene unas medias del mismo color y unos zapatos de tacón alto, igualmente blancos. Vamos, es el sueño de cualquiera, pero para mí es incluso más que eso, es la mujer más deseada y que con esa sensual indumentaria va a regalarle a su futuro marido una sesión que desearía a toda costa para mí. Lo que daría por hacerle el amor, por acariciar ese pecho robusto que ahora está apresado en su blanco sostén, mi alma por acariciar con mis labios los de su sexo y hacerle estremecer, para hacer el amor a la reina de mis fantasías, a la mujer que un día pudo ser mía.&lt;br /&gt;
&lt;/B&gt;Me miro en el espejo albergando dudas aún de sí realmente debo seguir adelante, pero ¿qué puedo hacer? En unas horas me caso y ahora no hay vuelta atrás ¿o sí? No sé, me siento más indecisa que nunca ante el paso más decisivo de mi vida. Y entonces le veo, veo la puerta de mi habitación ligeramente abierta y sé que él está mirando, me observa mientras me visto, y siento que me gusta que me mire, así que me insinúo contoneando mis caderas y dando un par de vueltas ante el espejo, recolocándome el sujetador, las braguitas... Deseo que entre, que me diga que no siga adelante, pero... Sé que no lo hará. Y entonces la que entra es mi madre con el ramo de flores en la mano.&lt;br /&gt;
- Mira nena, que bonito ha quedado el ramo.&lt;br /&gt;
Me lo acerco y lo huelo. ¿De verdad debo seguir?&lt;br /&gt;
- Mamá ¿cuando te casaste con papá, como sabias que él era el hombre de tu vida? - le pregunto.&lt;br /&g